El nemomenemismo macrista ha profundizado la fractura que hiere a la ciudad de Buenos Aires. Basta recorrer por debajo de una lĆnea que puede trazarse en paralelo a la Avenida Rivadavia hacia el sur, a partir de una franja que va entre los trescientos y los mil metros, para comprender en quĆ© consiste el plan del sonriente garca que sueƱa con ser presidente de la RepĆŗblica.El sur de la ciudad es tierra arrasada. El abandono es palpitante. Los habitantes de esas geografĆas ignoradas por el coqueto equipo gobernante (habitantes que, cuirosamente, tambiĆ©n ostentan el nombre figurativo de "vecinos", palabra mĆ”gica de los cagadores Pro), se resignan a subsistir en el escote de la miseria, con servicios deficientes y en franco descenso, sin nociones mĆnimas de limpieza ni confort urbano, hacinados en villas miseria o barrios cariados por el descuido y la pobreza. Las urgencias del muƱeco que ocupa el palacio municipal (decir que "gobierna" es claramente un exceso verbal) no pasan por el pobrerĆo marrón de los arrabales porteƱos, zona de guerra donde la degradación humana estĆ” a la vista y donde se empolla cada dĆa el huevo de la inseguridad que tanto asusta a las blancas almas del medio pelo intoxicado por ClarĆn y La Nación, siempre inocente de todo, ignorantes por elección de todo lo que los rodea. Esas mismas almas blancas que "no se explican" cómo las cosas llegaron a tanto, cómo es que el Estado es tan permisivo con esos negros criminales vestidos de hip-hoperos que tanto afean el paisaje urbano con su peligrosa traza, sin sospechar que es su eterna insolidaridad, su pedorro sentido del "sĆ”lvese quien pueda", su inclinación enfermiza por el liberalismo lo que ha creado a esas amenazas teƱidas de rubio falso que hablan como los presos y se mueven con tanta, tanta libertad, mientras ellos deben estar "prisioneros" en sus departamentos caros y saltarse semĆ”foros en rojo a la noche para no te roben, ¿viste?
Por poner ejemplo, el Hospital Parmenio PiƱero es un depósito de pobres. Precarizado hasta niveles inimaginables, multitudes de enfermos se apiƱan en los pasillos a la espera de ser atendidos, en medio de una pandemia de gripe y en contagio rampante. A nadie le importan esos pacientes desesperados, salvo a los propios trabajadores del hospital, que hacen magia con los cada vez mĆ”s escasos insumos. En el hospital no hay nada: la farmacia no tiene remedios, ni algodón ni alcohol. Las colas de mujeres que deben hacerse ecografĆas, muchas de ellas embarazadas, son multitudinarias. Algunas de estas mujeres, con panzas apreciables y un gesto muerto de resignación tallado en la cara, pasan horas de pie, esperando. Son, en su mayorĆa, una clientela surgida de las villas de los bajos de Flores. O sea, no existen. Son "nadies". Sin nombre, sin futuro y sin presente. Apenas seres resignados, muchos de ellos bolivianos, como amablemente recordaba un taxista. "Son bolivianos", como diciendo: "no son".
La comparación con hospitales de la zona del norte, como el FernĆ”ndez, es tan escalofriante que hace pensar en la remanida metĆ”fora de "belindia": BĆ©lgica en el norte e India en el sur. Eso es Buenos Aires. Y cada vez mĆ”s, con el menemismo explĆcito del intendente Macri.
En su afĆ”n antikirchnerista, los Medios masivos bendicen criminalmente el desgobierno macrista en la ciudad, entronizando a este peligroso inĆŗtil como pre-candidato a presidente. Ahogados por las necesidades de sus propios intereses, grupos oscuros como ClarĆn son cómplices de este atentado neoliberal contra la calidad de vida de miles y miles de personas que TAMBIĆN son vecinos de la ciudad, callando esta polĆtica criminal, que quizĆ”s, si llega, aplicarĆ” en todo el paĆs, para bien de los empresarios y para desgracia del pueblo.
MP
Por poner ejemplo, el Hospital Parmenio PiƱero es un depósito de pobres. Precarizado hasta niveles inimaginables, multitudes de enfermos se apiƱan en los pasillos a la espera de ser atendidos, en medio de una pandemia de gripe y en contagio rampante. A nadie le importan esos pacientes desesperados, salvo a los propios trabajadores del hospital, que hacen magia con los cada vez mĆ”s escasos insumos. En el hospital no hay nada: la farmacia no tiene remedios, ni algodón ni alcohol. Las colas de mujeres que deben hacerse ecografĆas, muchas de ellas embarazadas, son multitudinarias. Algunas de estas mujeres, con panzas apreciables y un gesto muerto de resignación tallado en la cara, pasan horas de pie, esperando. Son, en su mayorĆa, una clientela surgida de las villas de los bajos de Flores. O sea, no existen. Son "nadies". Sin nombre, sin futuro y sin presente. Apenas seres resignados, muchos de ellos bolivianos, como amablemente recordaba un taxista. "Son bolivianos", como diciendo: "no son".
La comparación con hospitales de la zona del norte, como el FernĆ”ndez, es tan escalofriante que hace pensar en la remanida metĆ”fora de "belindia": BĆ©lgica en el norte e India en el sur. Eso es Buenos Aires. Y cada vez mĆ”s, con el menemismo explĆcito del intendente Macri.
En su afĆ”n antikirchnerista, los Medios masivos bendicen criminalmente el desgobierno macrista en la ciudad, entronizando a este peligroso inĆŗtil como pre-candidato a presidente. Ahogados por las necesidades de sus propios intereses, grupos oscuros como ClarĆn son cómplices de este atentado neoliberal contra la calidad de vida de miles y miles de personas que TAMBIĆN son vecinos de la ciudad, callando esta polĆtica criminal, que quizĆ”s, si llega, aplicarĆ” en todo el paĆs, para bien de los empresarios y para desgracia del pueblo.
MP



3 comentarios:
actualmente trabajo como secretaria en una escuela pública del barrio Samoré y el abismo es cada vez mayor.
Yo venĆa de Flores y fue muy duro encontarme con esta realidad.
Bueno, eso es lo que eligió la mayorĆa. No contemos a Proyecto Sur porque no sirven ni para mear
Estuve hoy por allƔ. Es escalofriante el nivel de vida de los porteƱos del sur.
Muy buen posteo Mario, creo de estas cosas debemos ocuparnos ahora, del pueblo. porque a decir verdad eso es la polĆtica. Saludos compaƱero muy bueno!!!!
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