Diera la impresión de que vamos a ocuparnos bastante del Monopolio en estos días que vienen. Adelanto lo obvio: no será decisión nuestra. Los muchachos de Ernestina han tirado toda la achura al asador y radicalizado su bajada de línea de manera salvaje. Todos y cada uno de los envíos televisivos y radiales, los escritos, los electrónicos; cada uno de los periodistas y operadores (o ambas cosas) de la nómina, desde el pasante hasta el que se lleva setenta mil razones por mes a casa para ser leal; todos, están en pie de guerra. Cada línea, cada palabra, cada imagen es parte de una estrategia (desordenada, a ciegas, tosca, pero estrategia al fin) que forma parte de la única táctica por la que transita hoy LA TOTALIDAD del Monopolio: defenderse.
Por eso nos ocuparemos de ellos, porque en su defensa, usan municiones de toda clase de calibre y atacan en frentes simultáneos. Si por un lado reclaman de manera hipócrita por la "libertad de prensa", por el otro descerrajan editoriales feroces destinados a informar sobre la capacidad de vendetta que poseen. Si difunden información destinada a la confusión en sueltos sin firma, después claman en nombre de "la profesión", como si todos los periodistas empleados del Monopolio tuvieran libertad de opinión. Eso se declama, pero no se ejerce. Sencillamente así.
Nos ocuparemos de ellos porque persistirán en abusar de la desmemoria que es carne en la sociedad argentina. Hablarán de "autoritarismo", interpelarán al gobierno peronista (usando el "ala izquierda" de su staff de periodistas a sueldo) sobre el "uso político" de los Derechos Humanos sin recordar que ellos mismos son un Grupo que creció al calor protector de la peor de las dictaduras militares que recuerda la historia nacional, que se beneficiaron empresarialmente de la sistemática desaparición forzada de personas y que uno de sus miembros, al menos está fuertemente sospechado de cometer el delito de apropiación de menores y sustitución de identidad de dos hijos de desaparecidos.
Este grupo que celebró y acompañó la implantación por la fuerza del plan económico que comenzó con el desguace del Estado y la destrucción de la industria nacional, en 1976 y que pactó a fines de los ochenta con el liquidador final de los restos del Estado de Bienestar, que formó la poderosa clase media entre la que, paradójicamente, tiene su principal clientela. Este Grupo Económico que es una aberración a la luz del concepto moderno de la competencia capitalista; este Monopolio, buscará convencer a sus seguidores de que ellos (tan luego ellos) son los únicos garantes y, en verdad, encarnación misma de la libertad de expresión.
Por eso nos ocuparemos de ellos en los días que vienen. Porque se han lanzado a una campaña (similar en algún sentido a la que se orquestó tras la liberación del fútbol) en la que buscarán convencer a cierta cantidad de gente del común que para que la democracia esté asegurada y la libertad garantizada, ellos, el Monopolio, deberá mantener sus desorbitados privilegios y su posición dominante en el dispositivo informativo y de entretenimientos. Un poder omnímodo con el que ni siquiera el peor de los dictadores pudo soñar.
Usará para ello, ya lo he dicho, a la totalidad de sus cuadros políticos y a una tropa prisionera del sueldo que gana para vivir. Usará ataques directos y mensajes subliminales, dejará el campo abierto a una oposición oportunista y lamentable, que por intereses, dádivas o simple oposicionismo cerril, buscará defender y perpetuar sus privilegios. Una oposición cuya plataforma política se reduce a cuidar de los intereses de la corporación sojera y multimediática (tan imbricadas la una y la otra). A ellos requerirán acción política directa. De ellos usarán el desmedido afán de protagonismo para dirimir sus pequeñas luchas internas (o intereses concomitantes, como en el caso del diputado nacional que es también dueño de medios, en los cuales tiene "profesionales" del periodismo que insisten en arrogarse la cualidad de "independientes") y su golpismo insensato. Esta mezcla explosiva de divismo y falta de paciencia para los tiempos democráticos de algunas starlettes de la oposición será miel sobre hojuelas para los intereses del Monopolio.
Por eso estaremos ocupados por estos días con ellos. Porque en defensiva, han desatado una guerra en cuyo desenlace estará el futuro de la democracia de los argentinos. No el futuro de un gobierno o de un partido. El del pueblo. Y ese resultado dirimirá finalmente si tenemos el derecho a la información en nuestras manos o si seremos apenas objetos de consumo, rehenes de infinitas corporaciones y de los intereses de éstas.
MP
Por eso nos ocuparemos de ellos, porque en su defensa, usan municiones de toda clase de calibre y atacan en frentes simultáneos. Si por un lado reclaman de manera hipócrita por la "libertad de prensa", por el otro descerrajan editoriales feroces destinados a informar sobre la capacidad de vendetta que poseen. Si difunden información destinada a la confusión en sueltos sin firma, después claman en nombre de "la profesión", como si todos los periodistas empleados del Monopolio tuvieran libertad de opinión. Eso se declama, pero no se ejerce. Sencillamente así.
Nos ocuparemos de ellos porque persistirán en abusar de la desmemoria que es carne en la sociedad argentina. Hablarán de "autoritarismo", interpelarán al gobierno peronista (usando el "ala izquierda" de su staff de periodistas a sueldo) sobre el "uso político" de los Derechos Humanos sin recordar que ellos mismos son un Grupo que creció al calor protector de la peor de las dictaduras militares que recuerda la historia nacional, que se beneficiaron empresarialmente de la sistemática desaparición forzada de personas y que uno de sus miembros, al menos está fuertemente sospechado de cometer el delito de apropiación de menores y sustitución de identidad de dos hijos de desaparecidos.
Este grupo que celebró y acompañó la implantación por la fuerza del plan económico que comenzó con el desguace del Estado y la destrucción de la industria nacional, en 1976 y que pactó a fines de los ochenta con el liquidador final de los restos del Estado de Bienestar, que formó la poderosa clase media entre la que, paradójicamente, tiene su principal clientela. Este Grupo Económico que es una aberración a la luz del concepto moderno de la competencia capitalista; este Monopolio, buscará convencer a sus seguidores de que ellos (tan luego ellos) son los únicos garantes y, en verdad, encarnación misma de la libertad de expresión.
Por eso nos ocuparemos de ellos en los días que vienen. Porque se han lanzado a una campaña (similar en algún sentido a la que se orquestó tras la liberación del fútbol) en la que buscarán convencer a cierta cantidad de gente del común que para que la democracia esté asegurada y la libertad garantizada, ellos, el Monopolio, deberá mantener sus desorbitados privilegios y su posición dominante en el dispositivo informativo y de entretenimientos. Un poder omnímodo con el que ni siquiera el peor de los dictadores pudo soñar.
Usará para ello, ya lo he dicho, a la totalidad de sus cuadros políticos y a una tropa prisionera del sueldo que gana para vivir. Usará ataques directos y mensajes subliminales, dejará el campo abierto a una oposición oportunista y lamentable, que por intereses, dádivas o simple oposicionismo cerril, buscará defender y perpetuar sus privilegios. Una oposición cuya plataforma política se reduce a cuidar de los intereses de la corporación sojera y multimediática (tan imbricadas la una y la otra). A ellos requerirán acción política directa. De ellos usarán el desmedido afán de protagonismo para dirimir sus pequeñas luchas internas (o intereses concomitantes, como en el caso del diputado nacional que es también dueño de medios, en los cuales tiene "profesionales" del periodismo que insisten en arrogarse la cualidad de "independientes") y su golpismo insensato. Esta mezcla explosiva de divismo y falta de paciencia para los tiempos democráticos de algunas starlettes de la oposición será miel sobre hojuelas para los intereses del Monopolio.
Por eso estaremos ocupados por estos días con ellos. Porque en defensiva, han desatado una guerra en cuyo desenlace estará el futuro de la democracia de los argentinos. No el futuro de un gobierno o de un partido. El del pueblo. Y ese resultado dirimirá finalmente si tenemos el derecho a la información en nuestras manos o si seremos apenas objetos de consumo, rehenes de infinitas corporaciones y de los intereses de éstas.
MP
5 comentarios:
Muy bueno el post.
Ganemos o perdamos esta batalla, la discusión instalada, el coraje político de haberlo puesto sobre la mesa, el haber expuesto en toda su desnudez la violenta metodología de falacias, mentiras y ocultamientos que de la que es capaz el trust monopólico mediático, constituyen un mérito insoslayable del gobierno nacional.
Hoy, por primera vez en la era democrática, la gran corporación, ese cuarto poder que sojuzga al primero, al segundo y al tercero, está en tela de juicio.
Tal vez tengamos un segundo "Nunca Más": nunca más la mafia empresariomediática adueñándose de la Patria y usándola para sus intereses.
Tiemblan
No hay que dejarlos respirar, sin hacer que tengan que toser.
Ni un dia, hasta que la ley salga y despues tambien!.
Saludos
Muy bueno compañero "han tirado todas las achuras al asador" y ahí está mi punto, porque del vacío, las costillas se han olvidado, no son ni asado de obrero de la construcción que se hacen unas faldas impresionantes!!!
Los argumentos pedorros, por ahí hasta desalientan a rebatirlos, pero entiendo que alcanzan para convencer al público pedorro clasemediero que los sigue.
Así que me parece más que argumentos, habrá que usar la imaginación, creo.
cariños mery
coincido, TIEMBLAN, creo que mas allá del resultado, como dijo Nanolefou - TIEMBLAN, porque el debate esta instalado, y las caretas asquerosas se están cayendo.
saludos.
y lo que viene cumpas,la ley de el universo, y la que hace de chori en este caso, que es la de entidades financieras.
saludos
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