31 agosto 2009

UNA OPINIÓN HONESTA

Eduardo Aliverti no puede ser confundido ni siquiera de lejos con un kirchnerista. Asimismo, no puede ponerse en duda su honestidad intelectual y la independencia (tan meneada y poco aplicable palabra en la fauna periodística del mainstream de cabotaje) que le permite pegarle sin asco al gobierno desde un diario tildado de oficialista. De esta honestidad debieran aprender (o re-aprender) muchos. Por ese respeto que tengo por esa honestidad a toda prueba de este periodista, posteo aquí el fragmento de su nota publicada hoy, en el que se refiere a la presentación del proyecto de ley de Servicios Audiovisuales. Porque creo que las opiniones honestas deben ser difundidas y porque creo que nadie, honestamente, puede oponerse a la democratización de lastimado y autoritario espacio mediático argentino. Creo firmemente que cuando eso ocurre, son otros los factores que inciden en esa opinión. Algo de esto dice el mismo Aliverti en su nota.

MP


Tres al hilo

por Eduardo Aliverti

(...)

Y la presentación del proyecto de ley de Medios Audiovisuales, por supuesto. Es el que más pasiones naturales e inducidas enciende. Visto el incendio provocado por la propuesta, con llamas de un tamaño que obligan a retroceder hasta el clima del segundo gobierno de Perón, conviene dividir razonamientos sin ninguna esperanza de éxito. Los que odian y los que aman al kirchnerismo no quieren escuchar nada de nada y se oponen o apoyan desde el prejuicio incondicional. Y quienes intuyen que deberían tener una mirada más o menos parecida a lo equidistante, porque no confían ni en los unos ni en los otros, coinciden con los demás en que no leyeron ni una mísera línea del proyecto. No son únicamente los dirigentes de la oposición y voceros periodísticos varios, sino también la “gente del común” que no siente, ni por asomo, que cambiar la ley de radio y televisión sea un asunto prioritario. El trabajo, la “inseguridad”, los precios, el alquiler, la escuela de los chicos, el paco, la vivienda, quedan a años luz por delante de considerar que lo que sale por los medios tiene relación íntima con el trabajo, la “inseguridad”, los precios, el alquiler, la escuela de los chicos, el paco, la vivienda. Como ésa es una discusión probablemente irresoluble, por lo menos pongámonos de acuerdo en que, en política, es impresionante que después de 26 años se haya podido presentar un proyecto de radio y tele que sustituya al de la dictadura. ¿Porque, o sólo porque, los K libran una guerra individual contra Clarín y viceversa? No: porque después de 26 años siguió habiendo quienes aprovecharon cada hendija, cada oportunidad mediática, cada mesa redonda y conferencia y charla y congreso sobre comunicación que parecían inútiles, cada afiche, cada entrevista, cada declaración personal o institucional, para llamar la atención sobre el bochorno de que no se pudiera derogar la ley de los milicos. Y si luego ocurre que los vectores circunstanciales que implementan esa energía son gente que no nos gusta, pues repasen el Upa de la dialéctica para recordar que hay las contradicciones principales y las secundarias. De lo contrario se cae en una lógica binaria espantosa, que preconcibe buenos y malos absolutos, descontextualizados. Y su efecto –más allá o más acá de las increíbles campañas de los medios– es entre otros el espectáculo deplorable a que asistimos por estas horas, sobre todo en las radios, con gente que putea a los gritos sin tener ni la más remota idea del objeto de estudio.

¿Qué tiene esa gente en la cabeza? ¿Imagina que una ley habilitará exiliar periodistas? ¿Piensa que arriba la Gestapo o el zurdaje que preocupa a Mirtha, y que los medios serán ocupados por monstruos orwellianos que pingüinizarán la vida cotidiana? Como sea, la batalla no se libra con los (tal vez) representativos sino con los significativos. No es Doña Rosa la que define. Y eso quiere decir un escenario de disputa entre aquellos con capacidad de incidir en la construcción de sentidos. Excluidos los que no saben de lo que hablan, hay que concentrarse en los que sí lo saben pero, precisamente por eso, intentan meter todos los goles con la mano. No hay hasta ahora una sola crítica técnica a la propuesta. Ni una. Y es que, si la hubiera, en lugar de anclar el cuestionamiento en razones de política (de negocios) y temor al apriete de los grandes grupos mediáticos, habría serias dificultades para oponerse. Repasemos algunas preguntas. ¿Cómo se hace para estar en contra de reducir en más de un 50 por ciento la cantidad de licencias de radio y tevé que puede operar un mismo licenciatario? ¿Cómo se cuestiona que un tercio del espectro pueda pelearse para el sector público no gubernamental? ¿Cómo se enfrentan a que un mismo grupo no pueda disponer de las redes tecnológicas, la producción de contenidos y su distribución? ¿Cómo se las ingenian para denostar un convite que recoge grandes porciones de legislación estadounidense y europea, y definido como ejemplaridad mundial por el Relator de las Naciones Unidas para la Libertad de Expresión? ¿Cómo hacen? Está claro cómo hacen: hablan a la bartola de un ataque a la prensa, no contrastan ni siquiera un proyecto alternativo, esparcen que el país está incendiado. A esta altura ya no se sabe quién fue el autor de la frase porque es atribuida a unos cuantos, pero eso no invalida su solidez: atacan como partido político, y se defienden con la libertad de prensa.

El kirchnerismo es muy sospechoso en varios aspectos, uno de ellos es su relación con la prensa y, ya que estamos, se ha llegado a esta instancia tras muchos intentos de negociar y beneficiar a los factores de poder corporativos que hoy enfrenta. Pero nada de eso concede que, puestas las cosas en el terreno –otra vez– dialéctico de que hoy se trata, el partido mediático y sus sucedáneos no se animen ni tan apenas a debatir. O, peor todavía, que propongan el cruce para las calendas griegas del año que viene, cuando arrancará la desembocadura de las elecciones presidenciales del 2011. Encontrar para ese entonces diputados o senadores que se animen a votar en contra de los intereses mediático-corporativos llevaría el tiempo de búsqueda del eslabón perdido.

Dicen que esto no se puede aprobar contrarreloj y tienen razón. Pero es que hace 26 años que no es el momento. 26 años. Toda nuestra vida en democracia hace que no es el momento, miserables.

8 comentarios:

chelus dijo...

Sin ser santo de mi devoción (o por eso mismo), creo que Aliverti es el ejemplo más acabado de periodista independiente.

Recomiendo la lectura de su columna de los lunes en Página 12 a todos mis amigos progres-gorilas. Nunca falta el boludo que dice, con tono de superado: "Je, ya se vendió al Gobierno".

Bueno, con esos bueyes también tenemos que arar.

Un abrazo peronista

chelus
alsurdelriachuelo.blogspot.com

TRANSLATIO dijo...

Quienes argumentan esto, realmente dan cuenta de su ápatrida postura.
Su concepción del tiempo va más allá de la nuestra...
La defensa del grupo Clarín realizada por algunos opositores dan, ciertamente, vergüenza...
Gerardo Morales, TNbaum, De Narvaez y la profética Carrió son vivos ejemplos de esta situación...

Sólo puedo culminar este comentario como vos has terminado tu post...
Miserables...

Fede M dijo...

Aliverti? El Lozano de página 12? El tipo que usa más centímetros para hacer críticas ad homine, antes que aplaudir iniciativas? el qe pide la revolución a los elegidos por las urnas y no cuando se hacen las cosas dice que se deberían lograr por consenso?. El que no hay p...onga que le venga bien? El que siempre deja un costado para desacreditar todo lo que se hace?. Ese tipo, para mí, es un boludo. Un ego atómico.

guille dijo...

Honestidad intelectual ,tengo el mismo concepto de eduardo que vos,resiste un archivo.
Abrazo.

Mery dijo...

Me parece buena la introducción Mario, Aliverti es una persona respetable. Una tontera, papá es muy peronista, cuando me regaló mi última compu me hizo un link directo a los programas de Aliverti y me dijo: escuchalo, los programas quedan grabados, los podés ir escuchando de a poco.
jaja! que grande mi viejo, todavía me sigue enseñando!!!
Es muy dificíl para mí hablar a Doña Rosa, Aliverti, lo hace y bien.
Ahh otra cosita, que banner genial te hiciste, no tengo esas habilidades, si hubiera un cro que me diera una mano que feliz, sería.
cariños mery.

javier dijo...

leyendo el articulo, y escuchandolo por la radio, no estoy de acuerdo en que no haya poronga que le venga bien.

Sebastián dijo...

Aliverti te banco. Un grande de verdad.

Saludos MP

gabriela dijo...

Estimado MP considero que usted es si fuera comparable, un goleador con sus comentarios y por si fuera poco eligiendo a Aliverti.Creo que hay muy pocos periodistas que estén a su altura.Por su honestidad intelectual que no puede dejar de reconocerse aunque no se coincida con todas sus opiniones.Un saludo para usted y sus seguidores.

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