
El anodino traidor mendocino dió su golpe en la mesa. Obsesionado por escapar al modelo que lo precede en la historia, sueña con ser lo que nunca será: Estadista.
Eso debe haber imaginado frente a la cara muerta de Raúl Alfonsín, mientras miraba de reojo al ejército de camarógrafos y calculaba si lo estaban capturando en su mejor perfil: tengo que ser eso que Clarín, La Nación y "el campo" dicen que soy. Un estadista. Eso.
Entonces vino Gran Cuñado y sus pesadillas se hicieron realidad. La caracterización que Listorti hizo de él era eso que trasmitía sin saberlo. Una caricatura proviene de una percepción o un deseo. A Roca se lo dibujaba como un zorro; a Pellegrini, altisimo y flaco, como realmente era. A Perón, el dibujante Tristán, del diario La Vanguardia, lo dibujaba en 1945 con la cabeza en forma de pera, uniforme y una corona de laureles, como un emperador. Eso se percibía de él: era un poder en ciernes.
Listorti había captado algo que hace de Cobos ese reflejo de caricatura. Por eso su obsesión por mostrarse dinámico, vivaz y político. Por eso su abuso de un puesto que es una malformación política: la vicepresidencia. Por eso su papel de anomalía histórica y excepción institucional que ninguno de los cómplices mediáticos de los enemigos del gobierno tendrá jamás la honestidad de señalar. Allí, en ese puesto, Cobos es útil a la oposición. Tonto y todo, sirve. Calienta la silla.
El no se resigna a eso. Es justamente lo que NO quiere ser. Por eso su golpe en la mesa, como aquél gesto desesperado de De la Rúa en el programa del golpista Grondona, ha sido esta larga parrafada con el título de una película de Jack Nicholson (si había que titular con el nombre de una peli a algún documento "para la posteridad", ¿no podía ser El Ciudadano, que es mejor película y todo?) en el que juega a ser "el hombre del consenso", más con intención de adentrarse del todo en la selva semántica del Grupo Clarín que de proponer ese Gran Acuerdo Nacional que ya le fracasara al dictador Lanusse. Conviene insertar aquí qué opinó Perón sobre aquél primer GAN: "El Gran Acuerdo Nacional tenía por objetivo, exclusivamente, salvar el prestigio de las Fuerzas Armadas. Y tenía que fracasar, porque ese objetivo era tan pequeño..."
El objetivo del GAN de Cobos es más pequeño aún: es legitimarse ante un Monopolio mediático como "hombre de la coyuntura" y así salvar su propio prestigio de cara a una candidatura presidencial sostenida por este Monopolio. Apuesta a hacer los deberes frente a Héctor Magnetto para que éste lo bendiga como SU candidato. Apuesta a cambiar su imagen de traidor tembloroso y cobarde por la del "hombre del diálogo", "hombre de la gestión".
Vaya que es pequeño el objetivo.
La curiosidad del documento cobista no está en que fue deslizado para disimular la instrucción que dejara en el Senado de que el proyecto de ley de Medios que llega con media sanción amplia de Diputados pase por cinco comisiones, para ver si así llega sin sanción al 10 de diciembre, instrucción que NO se cumplirá porque Cobos carece de la autoridad política para hacerla cumplir, sino en que, basándonos en el contexto de las acciones y gestos políticos del vicepresidente postizo, de su voto a favor de los agroexportadores, de su inclinación ideológica y de su evidente pacto con los Grupos Mediáticos: ese alguien que tiene que ceder, es usted, argentino.
¿No le parece?
MP
Eso debe haber imaginado frente a la cara muerta de Raúl Alfonsín, mientras miraba de reojo al ejército de camarógrafos y calculaba si lo estaban capturando en su mejor perfil: tengo que ser eso que Clarín, La Nación y "el campo" dicen que soy. Un estadista. Eso.
Entonces vino Gran Cuñado y sus pesadillas se hicieron realidad. La caracterización que Listorti hizo de él era eso que trasmitía sin saberlo. Una caricatura proviene de una percepción o un deseo. A Roca se lo dibujaba como un zorro; a Pellegrini, altisimo y flaco, como realmente era. A Perón, el dibujante Tristán, del diario La Vanguardia, lo dibujaba en 1945 con la cabeza en forma de pera, uniforme y una corona de laureles, como un emperador. Eso se percibía de él: era un poder en ciernes.
Listorti había captado algo que hace de Cobos ese reflejo de caricatura. Por eso su obsesión por mostrarse dinámico, vivaz y político. Por eso su abuso de un puesto que es una malformación política: la vicepresidencia. Por eso su papel de anomalía histórica y excepción institucional que ninguno de los cómplices mediáticos de los enemigos del gobierno tendrá jamás la honestidad de señalar. Allí, en ese puesto, Cobos es útil a la oposición. Tonto y todo, sirve. Calienta la silla.
El no se resigna a eso. Es justamente lo que NO quiere ser. Por eso su golpe en la mesa, como aquél gesto desesperado de De la Rúa en el programa del golpista Grondona, ha sido esta larga parrafada con el título de una película de Jack Nicholson (si había que titular con el nombre de una peli a algún documento "para la posteridad", ¿no podía ser El Ciudadano, que es mejor película y todo?) en el que juega a ser "el hombre del consenso", más con intención de adentrarse del todo en la selva semántica del Grupo Clarín que de proponer ese Gran Acuerdo Nacional que ya le fracasara al dictador Lanusse. Conviene insertar aquí qué opinó Perón sobre aquél primer GAN: "El Gran Acuerdo Nacional tenía por objetivo, exclusivamente, salvar el prestigio de las Fuerzas Armadas. Y tenía que fracasar, porque ese objetivo era tan pequeño..."
El objetivo del GAN de Cobos es más pequeño aún: es legitimarse ante un Monopolio mediático como "hombre de la coyuntura" y así salvar su propio prestigio de cara a una candidatura presidencial sostenida por este Monopolio. Apuesta a hacer los deberes frente a Héctor Magnetto para que éste lo bendiga como SU candidato. Apuesta a cambiar su imagen de traidor tembloroso y cobarde por la del "hombre del diálogo", "hombre de la gestión".
Vaya que es pequeño el objetivo.
La curiosidad del documento cobista no está en que fue deslizado para disimular la instrucción que dejara en el Senado de que el proyecto de ley de Medios que llega con media sanción amplia de Diputados pase por cinco comisiones, para ver si así llega sin sanción al 10 de diciembre, instrucción que NO se cumplirá porque Cobos carece de la autoridad política para hacerla cumplir, sino en que, basándonos en el contexto de las acciones y gestos políticos del vicepresidente postizo, de su voto a favor de los agroexportadores, de su inclinación ideológica y de su evidente pacto con los Grupos Mediáticos: ese alguien que tiene que ceder, es usted, argentino.
¿No le parece?
MP
8 comentarios:
Excelente análisis. Cobos, me parece, va a estar hasta el último día sin renunciar. A este hijo de puta hay que sacarlo a patadas en culo, literalmente.
Hace unos 2 meses lo escuché a la lacra de Fernando Iglesias decir que haría una demanda a Nestor Kirchner por "usurpación de la figura presidencial", burda pelotudez. Me pregunto, no hay ningun constitucionalista que pueda obsevar el comportamiento del vice-destituyente?
Te invitamos a escucharnos por FM 89.3 (Radio Grafica por >Internet los jueves de 20 a 22 , defendiendo el proyecto nacional y popular.
Montonero Cobos, re-nun-cie!!!. Es usted el que tiene que ceder, el lugar que ya no le corresponde. Usurpador de cargo y traidorzuelo.
Saludos, MP
De pie aplaudo!! tal cual, excelente MP.
saludos.
Muy bueno los 2 aspectos q señalas, su transformacion en una especie de tipo dinamico y su farsa de llamado a la cedicion.
Saludos.
El General nos decía que es mas dañino un tonto que un hijo de puta. Este "Gardiner" es un tonto hijo de puta.
Eso es cierto, amigo García
Recuerdo otro golpe de puño sobre una mesa: el de Richard Nixon cuando se enteró del triunfo de Allende en Chile y aquella frase de Kissinger, su secretario de Estado “No veo por qué tendríamos que observar impasibles como un país se hace Comunista debido a la irresponsabilidad de su gobierno”...
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