Una máxima atribuída al escritor norteamericano Howard Phillip Lovecraft sostiene que "El conflicto es la única realidad ineludible de la vida". De ecos nietzschetianos, la frase revela algo que en política es bien sabido: hacer política es, en gran medida, resolver conflictos. En lo posible, triunfando.
Decir que nadie hace política para perder es una verdad de Perogrullo. Sin embargo, en lo últimos dos años, los medios instalaron un concepto perverso que se hizo cierto (en algunos sectores) a fuerza de la repetición machacona y de la fuerza bruta del peso de esos mismos medios. Ese concepto es: diálogo-consenso. La fórmula mágica para que este país mute repentinamente en Bélgica.
Esta gigantesca falacia, que busca una idealización pelotuda de un supuesto gobierno "de consenso" empezó con el alzamiento de los patrones agroexportadores ante la resolución 125 sobre retenciones móviles. Allí se empezó a hablar de "medidas inconsultas". La pregunta que sigue es para cualquiera que tenga un mínimo dosaje en sangre de honestidad intelectual y no sea Luis Zamora: ¿alguien imagina un gobierno asambleario, que consulte TODAS sus decisiones? ¿Alguien que tenga más de 11 años y NO SEA Luis Zamora, piensa que un país puede funcionar con un gobierno así?
Cualquier filosofía política tiene una premisa básica: gobernar significa cagar a alguien. Aunque suene crudo, no se puede beneficiar (ni siquiera quedar bien) con todo el mundo.
En un mundo de intereses cruzados, de poderosos y débiles, un gobierno debe optar a quién beneficiar. Como antes Juan Perón (únicamente), los dos mandatos Kirchner optaron por beneficiar al pueblo. Desde ya que se discutirá si esa opción fué (es) todo lo profunda y efectiva que debiera. Pero la direccionalidad del "beneficiario" es clara en ambos casos. Y gobernar "para el pueblo", o en beneficio preferencial de éste, implica que algún sector se verá perjudicado. Si el gobierno tiene como meta la distribución del ingreso nacional, los que más ganan deberán tributar más. Si tiene por objetivo la democratización de la información, deberá terminarse con la existencia de grupos monopólicos que son la negación de esa democracia. Si un gobierno opta por integrarse a Latinoamérica, siguiendo el viejo mandato sanmartiniano, deberá enfrentar a los grupos que representan a los intereses de los países centrales.
Esto ES conflicto. No otra cosa. La mentira mediática del "consenso" es apenas eso: una mentira.
Cleto Cobos es esa mentira en dos patas, pero no es el único. Es una mentira legitimada, una falacia aceptada como si fuera una verdad. Por eso la amorfa oposición al gobierno se desgañitó exigiendo "diálogo", y cuando el gobierno abrió el mismo entendimos todos que lo que la oposición entendía por "diálogo" era la rendición incondicional del gobierno.
Por eso Clarín pudo certificar la defunción del dichoso "diálogo" en una de sus aluvionales tapas negativas sobre la realidad nacional desde que se erigió en contendiente del Estado ante el proyecto de ley de servicios audiovisuales. La jefatura opositora argentina (salvo las excepciones honrosas conocidas), esto es, el diario de Ernestina de Noble, pudo dar por clausurado el diálogo político de los partidos sin ser uno de ellos (en lo formal, al menos) porque está entendido en el subtexto de la vida real, que cualquier iniciativa de la oposición surge y se ejecuta desde y por Clarín. Un verdadero para-gobierno "de consenso".
Digamos, habría que preguntar a los empleados de la redacción de Clarín o TN, a los del canal América o del Cronista, ambos del multimedios Vila-Manzano-De Narváez cuánto es el consenso de que disfrutan en sus respectivos ámbitos laborales. Un consenso de la puta madre.
Yo digo, que sea el conflicto. Habremos de pelear por conseguir las cosas, porque los grupos oligopólicos no nos las van a entregar sin lucha. Habremos de pelear porque ellos trabajan sin descanso por nuestra derrota. Insisto en un concepto: en la lógica amigo-enemigo planteada en una situación política, no hay lugar para pactos ni consensos. O seremos derrotados por ellos o venceremos. Lo que está en juego es el destino de este país. El destino de su pueblo.
Si triunfan las empresas, los grupos monopólicos, el mercado; entonces estaremos condenados a un espiral descendente de miseria y exclusión. Las corporaciones pondrán y quitarán presidentes y jueces, senadores y diputados; y el voto ciudadano será la expresión apenas formal de una continuidad de los negocios multimillonarios disfrazado de democracia.
Si ganamos, si los vencemos, si los derrotamos, tenemos la chance de construir de una vez y para siempre un país con justicia social, con soberanía política. Las cosas han llegado a un punto de no retorno y debemos tener en claro que si no nos han salido a matar en masa, como lo han hecho otras veces, es porque no tienen con qué. Pero la situación política es la misma. Estamos en 1955. El que nos habla de consensos tiene escondida tras la espalda una mano en la que empuña un hacha.
Que seal el conflicto, pues. Peleemos por lo que nos corresponde. Luchemos por lo que es nuestro. Nuestra patria nació peleando contra un poder que parecía invencible.
Podemos.
MP
La fotografía que ilustra este post pertenece a una instalación de mi amiga, la artista plástica Susana Casanovas. La obra se llama Arabela y Eleonora. Puede verse en detalle aquí.
Decir que nadie hace política para perder es una verdad de Perogrullo. Sin embargo, en lo últimos dos años, los medios instalaron un concepto perverso que se hizo cierto (en algunos sectores) a fuerza de la repetición machacona y de la fuerza bruta del peso de esos mismos medios. Ese concepto es: diálogo-consenso. La fórmula mágica para que este país mute repentinamente en Bélgica.
Esta gigantesca falacia, que busca una idealización pelotuda de un supuesto gobierno "de consenso" empezó con el alzamiento de los patrones agroexportadores ante la resolución 125 sobre retenciones móviles. Allí se empezó a hablar de "medidas inconsultas". La pregunta que sigue es para cualquiera que tenga un mínimo dosaje en sangre de honestidad intelectual y no sea Luis Zamora: ¿alguien imagina un gobierno asambleario, que consulte TODAS sus decisiones? ¿Alguien que tenga más de 11 años y NO SEA Luis Zamora, piensa que un país puede funcionar con un gobierno así?
Cualquier filosofía política tiene una premisa básica: gobernar significa cagar a alguien. Aunque suene crudo, no se puede beneficiar (ni siquiera quedar bien) con todo el mundo.
En un mundo de intereses cruzados, de poderosos y débiles, un gobierno debe optar a quién beneficiar. Como antes Juan Perón (únicamente), los dos mandatos Kirchner optaron por beneficiar al pueblo. Desde ya que se discutirá si esa opción fué (es) todo lo profunda y efectiva que debiera. Pero la direccionalidad del "beneficiario" es clara en ambos casos. Y gobernar "para el pueblo", o en beneficio preferencial de éste, implica que algún sector se verá perjudicado. Si el gobierno tiene como meta la distribución del ingreso nacional, los que más ganan deberán tributar más. Si tiene por objetivo la democratización de la información, deberá terminarse con la existencia de grupos monopólicos que son la negación de esa democracia. Si un gobierno opta por integrarse a Latinoamérica, siguiendo el viejo mandato sanmartiniano, deberá enfrentar a los grupos que representan a los intereses de los países centrales.
Esto ES conflicto. No otra cosa. La mentira mediática del "consenso" es apenas eso: una mentira.
Cleto Cobos es esa mentira en dos patas, pero no es el único. Es una mentira legitimada, una falacia aceptada como si fuera una verdad. Por eso la amorfa oposición al gobierno se desgañitó exigiendo "diálogo", y cuando el gobierno abrió el mismo entendimos todos que lo que la oposición entendía por "diálogo" era la rendición incondicional del gobierno.
Por eso Clarín pudo certificar la defunción del dichoso "diálogo" en una de sus aluvionales tapas negativas sobre la realidad nacional desde que se erigió en contendiente del Estado ante el proyecto de ley de servicios audiovisuales. La jefatura opositora argentina (salvo las excepciones honrosas conocidas), esto es, el diario de Ernestina de Noble, pudo dar por clausurado el diálogo político de los partidos sin ser uno de ellos (en lo formal, al menos) porque está entendido en el subtexto de la vida real, que cualquier iniciativa de la oposición surge y se ejecuta desde y por Clarín. Un verdadero para-gobierno "de consenso".
Digamos, habría que preguntar a los empleados de la redacción de Clarín o TN, a los del canal América o del Cronista, ambos del multimedios Vila-Manzano-De Narváez cuánto es el consenso de que disfrutan en sus respectivos ámbitos laborales. Un consenso de la puta madre.
Yo digo, que sea el conflicto. Habremos de pelear por conseguir las cosas, porque los grupos oligopólicos no nos las van a entregar sin lucha. Habremos de pelear porque ellos trabajan sin descanso por nuestra derrota. Insisto en un concepto: en la lógica amigo-enemigo planteada en una situación política, no hay lugar para pactos ni consensos. O seremos derrotados por ellos o venceremos. Lo que está en juego es el destino de este país. El destino de su pueblo.
Si triunfan las empresas, los grupos monopólicos, el mercado; entonces estaremos condenados a un espiral descendente de miseria y exclusión. Las corporaciones pondrán y quitarán presidentes y jueces, senadores y diputados; y el voto ciudadano será la expresión apenas formal de una continuidad de los negocios multimillonarios disfrazado de democracia.
Si ganamos, si los vencemos, si los derrotamos, tenemos la chance de construir de una vez y para siempre un país con justicia social, con soberanía política. Las cosas han llegado a un punto de no retorno y debemos tener en claro que si no nos han salido a matar en masa, como lo han hecho otras veces, es porque no tienen con qué. Pero la situación política es la misma. Estamos en 1955. El que nos habla de consensos tiene escondida tras la espalda una mano en la que empuña un hacha.
Que seal el conflicto, pues. Peleemos por lo que nos corresponde. Luchemos por lo que es nuestro. Nuestra patria nació peleando contra un poder que parecía invencible.
Podemos.
MP
La fotografía que ilustra este post pertenece a una instalación de mi amiga, la artista plástica Susana Casanovas. La obra se llama Arabela y Eleonora. Puede verse en detalle aquí.
14 comentarios:
Muy cierto, don MP. Casualmente, esta semana pensaba en Honduras, y de golpe sentí una inquietud. Si el derrocamiento de Zelaya fue una preuba piloto, seguramente aquí nps esperarán días muy bravos tpdavía.
cumpa MP, lo suyo es de una claridad meridiana, hace unos días comente - hablando del enemigo -, que no nos matan simplemente porque no estan dadas las condiciones
alguna vez leímos que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Podríamos agregar - recíprocamente -, que la política es la continuidad de la guerra por otros medios...
o sea, esto es una guerra
de entenderlo, y actuar en consecuencia depende el triunfo del campo popular.
Un abrazo cumpa!
Roberto
Strordinario amigo!!!!!!!!!!!
esta batalla es la que despues se define en las elecciones, esa maldita costumbre de la democracia, esa a la que los que dicen representar a "la gente" no se le animan con ninguna candidatura de frente
Perfecto MP. Yo las llamo las palabras balsámicas. Para un político decir que hay que provomover el diálogo y el consenso lo transforma automáticamente en un estadista, en un dirigente serio, moderno y republicano para la cadena privada de desinformación. ¿Dialogo y consenso con los grupos monopólicos de la comunicacion? ¿Dialogo y consenso con la oligarquía que negrea empleados y que tiene encanutados millones de toneladas de soja? ¿Dialogo y consenso con los milicos represores? ¿Dialogo y consenso con la iglesia procesista? le dicen dialogo y consenso o pacto de la moncloa. sarasa para parecer estadista. Son los nuevos disparos para la construcción del sentido común y la opinión pública. Quieren que todos seamos defensores del liberalismo y opositores a Chavez, sin entender por qué.
Un abrazo grande.
Totalmente de acuerdo MP. Esa pelotudez del consenso es para el sentido común berreta que repite como un loro lo que le dicen desde los grandes medios. Si uno lo analiza dos minutos no se sostiene por ningún lado.
Es más, si como sostienen varios autores de las ciencias sociales, la ausencia de conflicto o es una ingenuidad o es un rasgo totalitario.
Como decía alguien, a la hora de distribuir el ingreso (o sea, uno de los temas ineludibles de la política), el conflicto es inevitable. En todo caso, lo que hay que elegir es si ese conflicto va a provenir de las clases dominantes (porque se distribuye en favor del pueblo), o del pueblo (porque la distribución va para las clases dominantes).
Saludos.
Maestro, guru: Comparto 100% lo que dice, creo que no estan dadas las condiciones tanto internas como externas para un putch, pero el deseo y la determinacion de la Elite es no repartir la renta, y si tienen que mentir una y mil veces, hacer operaciones de prensa, incluso amenazas y sabotaje (como son las protestas agrogarcas) lo van a hacer. El "consenso" es una mentira o un eufemismo de rendicion. Como bien decia una compañera de la blogosfera: estamos en el gobierno, pero tambien estamos en la Resistencia.
HechoMaldito.
Gracias a todos, compañeros.
Tal cual MP!
Basta de híbridos y timoratos. Los peronistas tenemos la convicción y no tememos al conflicto, ahí justamente está la gran diferencia con el resto.
Adelante, su discurso es impecable!
Brillante MP. Concuerdo.
Hoy venia pensando algo similar. El tema es que siento que cuando venimos levantando cabeza ellos hablan de consenso. Cuando nos aplastaban la cabeza: silencio y complicidad.
Ahora tiro yo, porque me toca, chamigos.
No vamos a bajar las banderas, no vamos a entregar ningunos de nuestros sueños en nombre de la convivencia hipócrita. (Esa que postula Macri mientra echa compañeros y subejecuta el presupuesto social!)
Todos somos diferentes, y a mi hay gente que no me gusta. Y que se queden tranquilos, porque en nuestros planes no esta someterlos ni aplastarlos, ni bombardearlos ni desaparecerlos. Pero las diferencias son abismales, no me pidan matrimonio
Para amores y convivencias, tengo a los compañeros.
Esselente compañero...
Yo me pregunto, ¿cuando sino en las dictaduras se daba esa especie de consenso unívoco y espeluznante?. Si la dictadura es el reino del consenso-impuesto por la fuerza de las bayonetas. Las Democracia es el reino del Disenso, del conflicto. Es decir, aquel espacio en donde lo que se administra es, justamente, las diferencias de opinión sobre todos los temas, sin tabúes.
Muy bueno el post.
Muchas gracias. Efectivamente creo que la confrontación es sana. El consenso es el inmovilismo del cementerio. Y las cosas se ganan peleando. Eso lo sabemos los peronistas mejor que nadie en este país.
Muy bueno y muy cierto.
Los del consenso son aquellos que quieren que se hagan tortillas sin romper los huevos.
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