
Hemos superado el concepto.
Hasta ahora, el término "traidor" proponía un reclamo desde la posición damnificada hacia aquél que, por razones diversas, había roto de manera artera los códigos que lo unía a esa posición.
Cabe aclarar, no por obvio, menos necesario, que en el caso del vicepresidente Cobos (esto es, en la inmensa subjetividad mediático/política argentina), su traición lo convirtió en estrella. Votar en contra del propio gobierno que integra en una dura contienda de intereses, lo convirtió en popular, alquimia mediática de por medio.
Hay algo más. No solamente defeccionó de su propio gobierno, sino que optó por votar a favor de un sector patronal en desmedro del reparto más equitativo del ingreso nacional y en desmedro del propio Estado Nacional. O sea: de TODA la ciudadanía de la Patria. Esta es, sin la cáscara mediática, la verdadera dimensión de la traición de Cobos. Una traición al propio Estado Argentino, no ya al propio gobierno del que forma parte. Trasladado a modo de ejemplo a un contexto de guerra, por ejemplo Malvinas, Cobos habría tomado acciones directas a favor de Gran Bretaña. Ni más ni menos.
Esta fama mediática los catapultó hacia las primeras planas de los medios concentrados, esos que hoy, en virtud del decreto ley antidemocrático de Videla, pueden manipular a piacere a la opinión pública. Aprovechó desde entonces cada centímetro de los diarios, cada aparición pública, cada segundo de radio y televisión para proponerse como virtual jefe opositor. Sus ampulosas reuniones con referentes de los diversos espacios opositores en sus oficinas del Senado son una situación vergonzosa de dimensión histórica y de una gravedad institucional que ninguno de los cómplices del legalismo republicano destituyente tiene la honestidad de señalar.
Mi posición es que Cobos nunca renunció al cargo al que él mismo se encargó de deslegitimar hasta convertir en una caricatura siniestra, porque tiene mandantes que lo necesitaban allí para conducir un recambio institucional "ordenado" luego de las elecciones del 28J, en la circunstancia de que la Presidenta se viera obligada a renunciar, ante el "esperable" vacío de poder. El resto de esa dudosa legalidad, sería construída por los Medios Monopólicos y por los "constitucionalistas-servicios" que están al servicio de la derecha gorila, tanto para un barrido como para un fregado.
Hoy, el golpe de estado es una posibilidad lejana, por no decir inexistente. El gobierno ha recuperado un impresionante haber de capital político y se halla en pleno manejo de la agenda política nacional. Los esfuerzos patéticos de los Medios por articular una "oposición unida" son un rosario de fracasos. El propio Cobos, entrampado por propia impericia en una lógica estrechísima, comienza a perder el brillo gorila con que lo invistieran los vencedores de la 125 y sus socios. Atada su suerte política al Titanic "Clarín", juega unas fichas desesperadas que dejan en evidencia sus urgencias.
Hemos trascendido el concepto. Cobos ya no es traidor únicamente para los oficialistas. Es una sensación en clarísima expansión.
MP
Hasta ahora, el término "traidor" proponía un reclamo desde la posición damnificada hacia aquél que, por razones diversas, había roto de manera artera los códigos que lo unía a esa posición.
Cabe aclarar, no por obvio, menos necesario, que en el caso del vicepresidente Cobos (esto es, en la inmensa subjetividad mediático/política argentina), su traición lo convirtió en estrella. Votar en contra del propio gobierno que integra en una dura contienda de intereses, lo convirtió en popular, alquimia mediática de por medio.
Hay algo más. No solamente defeccionó de su propio gobierno, sino que optó por votar a favor de un sector patronal en desmedro del reparto más equitativo del ingreso nacional y en desmedro del propio Estado Nacional. O sea: de TODA la ciudadanía de la Patria. Esta es, sin la cáscara mediática, la verdadera dimensión de la traición de Cobos. Una traición al propio Estado Argentino, no ya al propio gobierno del que forma parte. Trasladado a modo de ejemplo a un contexto de guerra, por ejemplo Malvinas, Cobos habría tomado acciones directas a favor de Gran Bretaña. Ni más ni menos.
Esta fama mediática los catapultó hacia las primeras planas de los medios concentrados, esos que hoy, en virtud del decreto ley antidemocrático de Videla, pueden manipular a piacere a la opinión pública. Aprovechó desde entonces cada centímetro de los diarios, cada aparición pública, cada segundo de radio y televisión para proponerse como virtual jefe opositor. Sus ampulosas reuniones con referentes de los diversos espacios opositores en sus oficinas del Senado son una situación vergonzosa de dimensión histórica y de una gravedad institucional que ninguno de los cómplices del legalismo republicano destituyente tiene la honestidad de señalar.
Mi posición es que Cobos nunca renunció al cargo al que él mismo se encargó de deslegitimar hasta convertir en una caricatura siniestra, porque tiene mandantes que lo necesitaban allí para conducir un recambio institucional "ordenado" luego de las elecciones del 28J, en la circunstancia de que la Presidenta se viera obligada a renunciar, ante el "esperable" vacío de poder. El resto de esa dudosa legalidad, sería construída por los Medios Monopólicos y por los "constitucionalistas-servicios" que están al servicio de la derecha gorila, tanto para un barrido como para un fregado.
Hoy, el golpe de estado es una posibilidad lejana, por no decir inexistente. El gobierno ha recuperado un impresionante haber de capital político y se halla en pleno manejo de la agenda política nacional. Los esfuerzos patéticos de los Medios por articular una "oposición unida" son un rosario de fracasos. El propio Cobos, entrampado por propia impericia en una lógica estrechísima, comienza a perder el brillo gorila con que lo invistieran los vencedores de la 125 y sus socios. Atada su suerte política al Titanic "Clarín", juega unas fichas desesperadas que dejan en evidencia sus urgencias.
Hemos trascendido el concepto. Cobos ya no es traidor únicamente para los oficialistas. Es una sensación en clarísima expansión.
MP
5 comentarios:
Excelente Mario,gran descripcion de una verdad que supero los limites de lo conocido como "TRAICION". Esto es ya un engendro singular de la Historia politica argentina.
Este tipo va a terminar sin jubilacion.
O sea, no como Aguinis. Ni para eso le da?
Ayer escuché a un amigo (anti-ká) que me dijo: Este Cobos va a terminar mal.
Creo que tiene destino de De La Ruina.
Ojalá tengas razón. Este país da para todo. Hasta Fernandito llegó a presidente con la única cualidad de ser aburrido
Lo de Cobos es excepcional, porque es un tipo que viene de la nada y está sustentado sobre un poder virtual.
No tiene nada que lo respalde, llegó a la vicepresidencia como un rebelde de la UCR, de hecho lo echaron del partido. Traicionó al kirchnerismo, los radicales lo llamaron de nuevo pero lo siguen mirando de reojo y lo de ayer en Corrientes indica que la UCR está fragmentada, si no en dos en tres partes (cobismo, UCR "tradicional" y Carrió).
Cobos no tiene a nadie atrás. La UCR sabe que la está usando, y ya medio que se está cansando de las condiciones que pone Cleto. El peronismo oficialista lo quiere ver bajo tierra, y el opositor lo quiere para presionar al oficialismo, pero saben que es un arma de doble filo. El PRO coquetea con Cobos porque saben que les faltan diez para el peso y un Cleto en el PRO sería como si Racing incorporara a Romario. Aunque sea, lo tienen de aliado.
Pero, en fin, el único poder real de Cobos es el que le otorga Clarín, que mañana podría no existir o no tener credibilidad, y todo lo que hay atrás de Clarín (la tarasca, o sea). Y los antecedentes de Cobos son únicamente ser gobernador de Mendoza, algo que nadie puede considerar como un antecedente que pruebe su talento, y después haber jugado de opositor interno al oficialismo. El odio al kirchnerismo puede poner a Cobos en el lugar de héroe, pero a Cleto se le presenta un dilema grave: si llega, por un lado lagente se va a olvidar de los Kirchner por un rato y le va a decir "bueno, ja, que divertido... ok... ¿y vos que sabés hacer?". La última vez que pasó eso, reaccionamos dos años mas tarde.
Por otro lado, la Mesa de Enlace, Clarín y los suyos ven en Cobos un candidato manipulable y van a venir a pedir lo que les corresponde (nada es gratis, Cleto), así que o sigue la agenda de los medios y el poder, o cagó la fruta. El resultado que uno imagina es malo: la agenda es recortar, negociar con el fondo, devaluar, flexibilizar nuevamente el empleo...
De la Rúa podría ser un poroto.
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