14 octubre 2009

DE CÁMARAS Y OTRAS COSAS OCULTAS

No tengo resuelto si creo que el recurso de la cámara oculta es algo válido. Aviso, estoy comenzando por lo que considero menos importante. La maniobra de filmar de manera oculta para exponer una situación tiene aristas bien diferentes. No es igual, tal vez, mostrar a un funcionario cobrando una coima que a un cirujano al que le gustan los travestis. En todas las cosas hay graduaciones de gravedad. No todo es lo mismo. A veces puede servir para hacer justicia, como cuando la gente de la cooperativa La Alameda filma las actividades de los talleres clandestinos que esclavizan gente, que un notero de un programa de chimentos entrampando a algún semi famoso para que confiese que es homosexual. Hay grados.
Cuando supe de la circulación del video en donde Carlos Pagni, editorialista de La Nación, aparecería negociando una serie de notas a cambio de dinero, lo que comunmente se conoce como "operación de prensa", desconfié. La circulación "libre y gratuita" de un video semejante no puede ser desinteresada. Las opciones era claras: o era una operación de contrainteligencia para provocar que los "blogueros K", como acusó La Nación hoy, saliera a postearlo como pan caliente y quedaran todos en offside con un video de valor relativo, o el amigo Pagni se había enemistado con gente pesada que le estaba mandando un mensaje a través de la internet. En ambos casos, la operación tenía un sólo vehículo: los blogs políticos.
En cualquier caso, tuvo tanto éxito que hasta el programa de Gvirtz, "6,7 y 8", lo pasó haciendo gala de un apresuramiento y una temeridad sorprendente. A los blogueros se les puede perdonar esta "falta de tacto" profesional, de difundir un video anónimo, sin fuente certera, super editado y para nada concluyente. A un programa televisivo no.
Mi opinión fue que no había que publicar el dichoso video, pero está claro que se trata de la decisión de cada bloguero. Creo que nos han operado seriamente, ya sea en un sentido o el otro. Y si bien esto es parte del juego, digamos que la perspicacia reside, justamente, en evitar que esto te pase. De no ser "el burrito del teniente", que lleva carga y no la siente.
El tema más profundo de todo este asunto es, justamente, lo que ocurre y está oculto. No sé Carlos Pagni en particular, pero hay demasiadas cosas en la actividad periodística que permenecen ocultas. Demasiadas roscas escondidas, demasiados acuerdos secretos. Hace un tiempo atrás, se publicó (sin demasiado eco mediático, claro) la lista de periodistas que estaban en la nómina tanto de la SIDE como de grandes empresas. Eso, acá y en cualquier lugar, se llama prebenda. Esto ocurre, sólo que no se puede probar, porque para que haya corrupción, hacen falta dos actores y un silencio.
El periodismo argentino jamás se depuró de la brutal contaminación que provocó la relación del gremio con la dictadura. Por el contrario, el menemismo fue el reverdecer de viejos acuerdos, de antiguas alianzas. Todo ese agujero negro que representa la interacción con los servicios de inteligencia, con los directorios de las empresas, sigue allí. Y el que lo niegue, es un hipócrita importante.
La misma hipocresía que se puede ver cuando se afirma defender valores de ética pública y "control de gestión" hacia las estructuras institucionales de la democracia, justamente desde un nicho de moral tan oscura.
Aquí también pasa que "no todo es lo mismo". Hay de todo, como en todos los sectores sociales. Pero hoy por hoy, hasta que la nueva ley llegue a los agujeros más profundos del entramado de negocios e intereses disfrazados de "periodismo independiente", resulta difícil sostener la credibilidad en un contrapoder que declama una moral y una ética que no se condicen con los múltiples acuerdos ocultos de la mirada del ciudadano común.
MP

1 comentarios:

G4þRI€L dijo...

LO DE COMPRAR PESCADO PODRIDO NO ES SOLO DE NOSOTROS, MIRA LO QUE PSO CON EL PIBE DEL GLOBO AYER...

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails