
Estamos en "estado de libertadora". La jefatura mediática de la oposición política ha desechado los hipócritas disimulos con que disfrazaron malamente su golpismo. Ahora salen a tumbar al gobierno ante la evidencia de que el resultado electoral de junio, al que apostaron TODAS sus fichas, no se retradujo en una derrota política; muy por el contrario, el gobierno de Cristina Fernández no cesa de acumular poder y de conseguir victorias incontrovertibles en el recinto del poder legislativo. La marcha del país consolida un paso, y ese paso soprende a toda la oposición (tanto los medios como sus marionetas políticas) a contrapié, víctimas de un internismo contumaz, de una pelea de infantes por candidaturas demasiado supuestas y por ahora, con muy poco anclaje en el mundo de lo real.
Leer los editoriales de los grandes medios periodísticos que comandan el activismo golpista opositor es asomarse a una desangelada y perpleja confesión de derrota. Compitiendo en patetismo, los gastadísmos manierismos verbales de Morales Solá se replican con los remanidos giros imaginativos de Van der Kooy. Ambos escriben con el odio temblando en cada oración. Bajan la línea discursiva que en la semana repetirán como loros sus alquilones políticos mascando el desprecio por lo que no comprenden y el odio por lo que no dominan.
Falta esto, apenas. Un tris, para que salgan a pedir una "solución final" al "problema kirchnerista". Desde ya que las idioteces demenciales de Carrió no tienen la menor efectividad, por más que alaben en público lo que deben putear en privado de la incontinencia verbal de la dirigente enloquecida, que un día califica a Krichner de fascista para asegurar al siguiente que en realidad es Stalin. Cansa a su audiencia y los oscuros escribidores de los grupos concentrados lo saben bien. El público que recibe con beneplácito los delirios de la chaqueña es acotado a la alianza de sectores sociales que constituye la clientela de ambos diarios, Clarín y La Nación. El resto, si repara en ella, es para burlarse.
La circulación de ambos medios disminuye. Adoleciendo de la misma radicalización que ellos adjudican al gobierno, Clarín y en menor medida, La Nación, alejan lectores con su retahíla diaria de malos augurios y noticias de un revanchismo obvio e infantil que va revelando la falta de recursos y de ideas para librar la batalla que ya han perdido. El terreno de la batalla de la ley de medios quedó regado con los restos de la armada brancaleone opositora, que jugó TODOS sus recursos a la protección de los priveligios monopólicos y perdió. Todo lo demás es relato, mentira y disimulo de una herida que no pueden asimilar.
Por eso el golpismo, que ya estaba presente, se vuelve más virulento y urgente. Lo que no permite que la ecuación se salde en que están obligados al juego político en ausencia del factor armado para dirimir la cuestión, como sí ocurrió en 1955 con estos mismos factores de hoy casi en los mismos lugares del tablero.
Quedará, se supone, en la mente de la dirigencia gorila, la "opción Honduras", la cuál no está exenta de riesgos, ya que los dispositivos continentales de protección de las democracias funcionan. Supongo que es este factor, solamente, el que ha venido frenando el zarpazo que los editoriales de los principales diarios opositores hace rato que hubieran querido asestar.
MP
Leer los editoriales de los grandes medios periodísticos que comandan el activismo golpista opositor es asomarse a una desangelada y perpleja confesión de derrota. Compitiendo en patetismo, los gastadísmos manierismos verbales de Morales Solá se replican con los remanidos giros imaginativos de Van der Kooy. Ambos escriben con el odio temblando en cada oración. Bajan la línea discursiva que en la semana repetirán como loros sus alquilones políticos mascando el desprecio por lo que no comprenden y el odio por lo que no dominan.
Falta esto, apenas. Un tris, para que salgan a pedir una "solución final" al "problema kirchnerista". Desde ya que las idioteces demenciales de Carrió no tienen la menor efectividad, por más que alaben en público lo que deben putear en privado de la incontinencia verbal de la dirigente enloquecida, que un día califica a Krichner de fascista para asegurar al siguiente que en realidad es Stalin. Cansa a su audiencia y los oscuros escribidores de los grupos concentrados lo saben bien. El público que recibe con beneplácito los delirios de la chaqueña es acotado a la alianza de sectores sociales que constituye la clientela de ambos diarios, Clarín y La Nación. El resto, si repara en ella, es para burlarse.
La circulación de ambos medios disminuye. Adoleciendo de la misma radicalización que ellos adjudican al gobierno, Clarín y en menor medida, La Nación, alejan lectores con su retahíla diaria de malos augurios y noticias de un revanchismo obvio e infantil que va revelando la falta de recursos y de ideas para librar la batalla que ya han perdido. El terreno de la batalla de la ley de medios quedó regado con los restos de la armada brancaleone opositora, que jugó TODOS sus recursos a la protección de los priveligios monopólicos y perdió. Todo lo demás es relato, mentira y disimulo de una herida que no pueden asimilar.
Por eso el golpismo, que ya estaba presente, se vuelve más virulento y urgente. Lo que no permite que la ecuación se salde en que están obligados al juego político en ausencia del factor armado para dirimir la cuestión, como sí ocurrió en 1955 con estos mismos factores de hoy casi en los mismos lugares del tablero.
Quedará, se supone, en la mente de la dirigencia gorila, la "opción Honduras", la cuál no está exenta de riesgos, ya que los dispositivos continentales de protección de las democracias funcionan. Supongo que es este factor, solamente, el que ha venido frenando el zarpazo que los editoriales de los principales diarios opositores hace rato que hubieran querido asestar.
MP
5 comentarios:
Los logros del gobierno actual son los que no aparecen en los medios. No se publica nada de los negocios que realizó la Presidenta en la India, y que llevó 100 empresarios. Nos espera un año de crecimiento... y esto sí cuenta... aunque lo silencien en los medios, se ve, se palpa... Fijate que el economista Miguel Bein nos habla de desplome en las expectativas de devaluación, y augura la continuación del camino de desarrollo, luego de este paréntesis en el cual no crecimos, pero tampoco nos desplomamos como los países que nos daban cátedra de economía, y nos asignaban un riesgo país miles de veces más altos que los suyos. O como dice Mario Wainfeld "No hubo default ni devaluación machaza, ni desmadre general".
Además, un tal Mac Dougal de Infobae, publicó ayer "La economía argentina dejó atrás dos años marcados por la fuerte fiebre dolarizadora, en los cuales las divisas generadas por el intercambio comercial no alcanzaban para saciar el apetito del sector privado. Ahora hay billete verde de sobra"
En mi criterio, la estructura montada por el Gobierno actual es la ganadora... y a eso lo detectan los legisladores. Por eso actúan en consecuencia.
Así que Clarinete ponga lo que quiere en la tapa, que nadie le da importancia...
Saludos
Lo bueno de todo este desparramo, que Doña Rosa ya no tiene en su boca un solo nombre, el del gobierno. Hoy hasta el menos pensado dice "monopolio" "Clarín"... la palabra multimedio dejo de ser "algo admirable por lo exitoso"... paso a ser "algo que monopoliza y tiene poder de presión"
Me da pena pensar cuan mejor podríamos estar si la oposición no jugara de empleados de las corporaciones. Porque con todo en contra seguimos de pie, imaginate si no hubiera ese discurso monocorde de todo negativo.
Hay que seguir y no aflojar.
coincido con Mona y con Marcelozonasur coincido y comparto la pena de tener una oposición que juega tan para atrás.
saludos.
No puede ser tanta impunidad de parte de algunos medios, ¿no se podrá hacer algo? No se los puede denunciar por golpistas?
Fer de Córdoba.
muy esclarecedora tu nota, algo van a intentar, es demasiada felicidad que los tiros sigan saliendo para el lado de la justicia.
vamos a tener que amucharnos
mas que nunca
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