
No quiero esperar para escribirte. Odio toda esa maldita etiqueta que impone la muerte. Hoy, ahora, eso no existe, la muerte no existe. Si estás acá, mientras estés, es la vida la que te contiene y no esa otra parte.
Quise escribirte ahora porque después vienen los discursos, las crónicas de los hipócritas. Eso lo sabés mejor que yo. Como contaba el viejo Yupanqui, que la misma clase de gente que lo aplaudía de grande, los mismos que le estrechaban la mano con respeto, cuando era un pibe lo despreciaban diciéndole "salga de acá, indio'e mierda". Va a pasar lo mismo, vos lo sabés. Incluso esa manga de hijos de puta que te insultaron hace poco como una "artista K" que cobraba de más, un día de estos van a escribir un panegírico cargado de falso sentimiento. Son tan pequeños, que hasta van a parecer tristes.
Yo quería que esta carta estuviera escrita en presente. Odiaría escribirte en pasado, tratarte como alguien que ya se fue.
Te lo digo por experiencia, eso no va a pasar nunca. Como a todos mis queridos, a mi vieja por ejemplo, te voy a llevar conmigo. ¿Cómo harías para no estar, si vas a ir conmigo cada hora de cada día de los años que me queden? Si voy a tener tu voz única en mi oído cuando ande en colectivo o camine por ahí, cómo no vas a estar.
Igual, por más que trato, te lo confieso, tengo el pecho hundido por una pena que me supera, que no logro controlar. Y eso me enoja. Yo se que a vos te enoja, seguro, que alguien piense en vos con los colores de la tristeza, tan luego vos que hacés feliz a tantos con sólo cantar.
¿Te fijaste, Negra, qué sencillo es el don que Dios te puso en el alma cuando naciste? ¿Qué poderoso, a la vez? Siempre pienso que una voz como la tuya, rebervera en ecos que no se terminan jamás. Como cuando cantás "A Monteros" y gritás "¡viva Tucumán carajo!, menos uno" y ese "menos uno" es más justiciero con ese asesino de mierda de Bussi que cualquier condena legal que pudo haber tenido. Ese es el poder maravilloso de tu voz. Como cuando te oigo cantar "Gracias a la vida" y siento que no hay muerte que pueda vencer al deseo, al amor, a la voluntad de vivir.
Pienso en aquél 1983 de ensueño, esa primavera de la vida cuando te paseaste triunfal en el escenario con la rosa roja como la sangre nuestra en la mano. ¿No sentimos, vos y yo, acaso, lo mismo en ese momento glorioso? ¿que se había terminado la oscuridad y volvíamos todos a la luz caliente del sol? Parte de ese calorcito fue (es) esa voz tuya que me hace pensar en mi vieja, tucumana también. Porque cuando te escucho, cada vez, te lo juro, pienso en ella. Esas cosas que tiene uno, viste.
Eventualmente Dios te va a llevar. Tampoco uno se merece sufrir sin término. A veces es hora, sencillamente, de irse, de descansar, de alejarse del dolor y de la enfermedad. Si así es, los que quedemos haremos lo único que nos queda: llorar por lo que ya no tenemos. Somos bichos de costumbres, egoístas. Como dice Serrat, "no hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí". Así será.
Pero para vos va a ser diferente. En cuanto llegues allá arriba y cantes la primer zamba, Dios te va a acariciar la cabeza y te va a decir sonriendo:
-Puta carajo, Negrita, ¿cómo es que esperé setenta y cuatro años para traerte acá?
Mario
Quise escribirte ahora porque después vienen los discursos, las crónicas de los hipócritas. Eso lo sabés mejor que yo. Como contaba el viejo Yupanqui, que la misma clase de gente que lo aplaudía de grande, los mismos que le estrechaban la mano con respeto, cuando era un pibe lo despreciaban diciéndole "salga de acá, indio'e mierda". Va a pasar lo mismo, vos lo sabés. Incluso esa manga de hijos de puta que te insultaron hace poco como una "artista K" que cobraba de más, un día de estos van a escribir un panegírico cargado de falso sentimiento. Son tan pequeños, que hasta van a parecer tristes.
Yo quería que esta carta estuviera escrita en presente. Odiaría escribirte en pasado, tratarte como alguien que ya se fue.
Te lo digo por experiencia, eso no va a pasar nunca. Como a todos mis queridos, a mi vieja por ejemplo, te voy a llevar conmigo. ¿Cómo harías para no estar, si vas a ir conmigo cada hora de cada día de los años que me queden? Si voy a tener tu voz única en mi oído cuando ande en colectivo o camine por ahí, cómo no vas a estar.
Igual, por más que trato, te lo confieso, tengo el pecho hundido por una pena que me supera, que no logro controlar. Y eso me enoja. Yo se que a vos te enoja, seguro, que alguien piense en vos con los colores de la tristeza, tan luego vos que hacés feliz a tantos con sólo cantar.
¿Te fijaste, Negra, qué sencillo es el don que Dios te puso en el alma cuando naciste? ¿Qué poderoso, a la vez? Siempre pienso que una voz como la tuya, rebervera en ecos que no se terminan jamás. Como cuando cantás "A Monteros" y gritás "¡viva Tucumán carajo!, menos uno" y ese "menos uno" es más justiciero con ese asesino de mierda de Bussi que cualquier condena legal que pudo haber tenido. Ese es el poder maravilloso de tu voz. Como cuando te oigo cantar "Gracias a la vida" y siento que no hay muerte que pueda vencer al deseo, al amor, a la voluntad de vivir.
Pienso en aquél 1983 de ensueño, esa primavera de la vida cuando te paseaste triunfal en el escenario con la rosa roja como la sangre nuestra en la mano. ¿No sentimos, vos y yo, acaso, lo mismo en ese momento glorioso? ¿que se había terminado la oscuridad y volvíamos todos a la luz caliente del sol? Parte de ese calorcito fue (es) esa voz tuya que me hace pensar en mi vieja, tucumana también. Porque cuando te escucho, cada vez, te lo juro, pienso en ella. Esas cosas que tiene uno, viste.
Eventualmente Dios te va a llevar. Tampoco uno se merece sufrir sin término. A veces es hora, sencillamente, de irse, de descansar, de alejarse del dolor y de la enfermedad. Si así es, los que quedemos haremos lo único que nos queda: llorar por lo que ya no tenemos. Somos bichos de costumbres, egoístas. Como dice Serrat, "no hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí". Así será.
Pero para vos va a ser diferente. En cuanto llegues allá arriba y cantes la primer zamba, Dios te va a acariciar la cabeza y te va a decir sonriendo:
-Puta carajo, Negrita, ¿cómo es que esperé setenta y cuatro años para traerte acá?
Mario




20 comentarios:
hermoso che.
La dimension como artista de la Negra es incalculable y no solo para la cultura argentina. Creo que el impulso que le dio a toda la musica latinoamericana va a ser dificil de empardar. Llevo con su voz todas nuestras miserias y nuestras grandezas por todos el mundo.
Por eso duele, por irrepetible.
Como ser humano (aun sin conocerla) es como una abuela que te cuenta un cuento, te canta una cancion de cuna, te hace la leche o te da un "correctivo" si decis una mala palabra.
Y por eso duele; por irremplazable
Simplemente, hermosa tu carta MP!
En el blog de Barone solemos -con los seguidores- hacer un brindis virtual los viernes.
Hace un rato, en presente, sumé el brindis por la Negra, por nuestra y querida Negra Sosa.
Un abrazo emocionado
gracias
Mario, conmovedor.
Un momento tan dificil como es la cercanía de la muerte, tu carta es por demás emotiva.
te mando un gran abrazo y la linkeo a widget de la negra que tengo en el blog.
Me sumo al homenaje a una de las grandes artistas de nuestra querida Argentina. En estos días no dejan de perseguirme los recuerdos de un recital en Ferro allá por el año 82(¿?). El tiempo ese sotreta implacable...
Muy lindo che..
saludos
mario la verdad que no lo puedo terminar de leer, porque me emociono.
Yo tuve la suerte de poder ir despidiendome de mi viejo, mientras me escuchaba y para mí fue un consuelo muy grande, pase el último fin de semana con él, entero, viendo tenis, TC, Futbol y un lunes de junio se me fue. Yo lo vi sufrir en ese último momento, y lo ultimo que le dije antes de entrar a la guardia fue, "ya está, tranquilo", y se me fue.
yo quiero ir despidiendome de mercedes ahora, porque no creo en mantener la vida a cualquier costo.
en mi blog puse dos link para bajar los últimos dos disco, si tenes ganas pasa, estan en descarga directa y bajan rápido.
Mercedes siempre estará presente en nuestro corazón y en nuestros oídos
saludos
Mercedes es inmortal. Muy bonita la carta.
Mercedes es inmortal. Muy bonito.
que lindo.
y que lindo que alguien te honre asi.
un abrazo, Marito
Hermoso, es un instante eterno, como la muerte. Eso decia Kierkergaard, "morir la muerte eternamente en un instante". Ese momento es la pura certeza, la verdad absoluta, el ser-para-la-muerte, lo demas es todo verso.
saludos
Muy emocionante, MUY!
Es un Maravilloso escrito!
Uno puede expresarse así cuando escribe con el corazón y
vos lo has hecho de esa manera.
saludos para todos
Como me hiciste llorar MP .
Negrita querida te quiero mucho sabelo.
Besos.
También me duele que se nos vaya la Negra Sosa.
Nos quedan sus canciones.
Y su ejemplo de vida, que tuvo que preservar en el exilio, a raíz de su compromiso en años de dictaduras.
Pero igual duele...
Saludos.
Gracias Mario
Que bueno MP, te pasaste.
Me conmoviste Mario, gracias.
Lejos de plantarse en una cómoda meseta a contemplar los frutos de su formidable trayectoria, tan a la vista en reconocimientos internacionales, premios Grammy y charts de venta, Mercedes Sosa profundizó en los últimos tiempos su vínculo con músicos de diversas extracciones, premisa sobre la que giró su carrera desde su regreso del cruel exilio que le impusiese la dictadura militar en 1982.
Más allá de las disímiles performances de su flamante álbum doble “Cantora”, donde la artista tucumana se diese el gusto de compartir estudio con lo más granado de la música popular contemporánea, creo que “La Negra” nunca olvidó las nuevas expresiones que provenían del folclore: algo así como, sin renegar de su bien ganado podio consagratorio, conservar un sitio activo permanente para el regreso a las fuentes con la sensibilidad siempre permeable a lo nuevo, abrazarlo y darle cobijo para que surja.
Una conducta monolítica que mantuvo inalterable y que podría concebirse como el puente tendido entre la excelencia profesional y la ternura entendida como generosidad compañera.
Testimonio de lo antedicho es su notable versión de “Vidita Agua”, junto al dúo Orozco-Barrientos, en el álbum “Pulpa”, producido por Gustavo Sanataolalla. Allí resurge y palpita vívida la simpleza primigenia: aire de patio y glorieta, vino compartido con amigos, clima de siesta, postales de vides, un hilo que recorre todo ese trabajo, resumen perfecto de ese espíritu curioso y experimental que “La Negra” nunca abandonó.
Creo que por allí debe buscarse uno de los legados de esta artista excepcional, algo de lo que reza la letra que entonase a dúo con Vicentico en “Parao”, del panameño Rubén Blades, uno de los tracks de “Cantora”, casi una despedida anticipada: “Si pagué el precio que paga el que no vive arrodillao / La vida me ha restregao, pero jamás me ha planchao / En la buena y en la mala, voy con los dientes pelaos /Sonriendo y de pie, siempre parao...”
Autorreferencial hasta las tripas, ese texto habla como pocos de quien tuvo que dejar su tierra en 1979 ante el oprobio de la represión y la censura de los que detentaban el poder, que no podían bancarse ni tolerar la inmensa dignidad de pie de este símbolo de la resistencia cultural y popular.
En todas la imágenes de estudio de grabación del último trabajo de Mercedes (se puede acceder a ellos por you tube), acompañada en forma itinerante por artistas diversos y talentosos, puede palpitarse el continuo cuidado que ella propende a cada uno, como cuando aconseja a Gustavo Cerati para el cuidado de su voz o recibe generosamente a Luis Alberto Spinetta, gesto que es retribuido por el creador de “Barro tal vez”.
En definitiva, un mensaje saludable, el otro legado, ese que debería ser casi un ring tone obligado en tiempos de mezquindades trogloditas y cotidiana antropofagia entre iguales.
DANIEL, desde Mataderos
Verdad, era el 82.
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