
Por Margarita García Robayo/Crítica Digital
Al que se inventó eso de que las comparaciones son odiosas se le olvidó decir que, sobre todo, son idiotas. Cuando no se trata de un recurso literario –tu pelo es como el sol brillante y tu cara, la luna llena–, el que compara casi siempre la pifia: decir X es como Y es igualar dos cosas que, por lo general, no son iguales y que, a veces, ni siquiera se parecen. Por eso, el que compara al garete queda mal, por no tomarse el trabajo de pensar en lo que está diciendo. Cuando el señor Marcelo Tinelli y la señora Georgina Barbarosa dicen que la Argentina es la nueva Colombia, refiriéndose al tema de la inseguridad, están haciendo bien de idiotas, porque todo el que se tome el trabajo de pensar un poquito concluirá rápidamente que la inseguridad argentina no tiene nada que ver con la colombiana y viceversa. En Colombia la violencia es, sobre todo, el resultado de una lucha de poder entre grupos organizados: guerrilla, paramilitares, narcos, Estado. Es un país que está en guerra desde hace demasiado tiempo y eso trae sus consecuencias. La mayoría de las víctimas, por ejemplo, tiene más que ver con los espacios donde la guerra sucede: mucho campesino indefenso, mucha gente de pueblo desplazada, mucho muchacho armado matando a otro muchacho armado.
En los últimos años, se han inventado proyectos y más proyectos para paliar los efectos de la guerra y en las ciudades más difíciles, como Medellín, los niveles de violencia bajaron estrepitosamente porque, por ejemplo, pusieron bibliotecas en las comunas (villas) donde los chicos se pasan el día leyendo o jugando o mirando cosas en la computadora en vez de andar por la calle pateando piedras. Está bien, ni Tinelli ni Georgina tienen por qué saber estas cosas, pero, en el momento de lanzar por los aires masivos de la tele la palabra Colombia, están obligados a averiguar un poco qué significa. En Colombia hay ciudades que están custodiadas por soldados y jamás escuché que Jota Mario Valencia (un Tinelli menos gritón) dijera: “Hay militares en la calle, luego, Colombia es la nueva Argentina”. Porque no tiene nada que ver y eso, por suerte, incluso la gente de la tele lo sabe.
En la Argentina, los violentos no son grupos organizados sino personas tan desorganizadas. Por lo que se ve, acá la inseguridad es, sobre todo, el resultado de un abandono casi absoluto de la clase baja por parte del Estado; es el niñito que sale a robar porque no va al colegio y porque vive en un barrio donde robar es tan legítimo como para un empleado irse a la oficina. En Colombia este tipo de cosas suceden, como acá cada tanto aparece un cargamento de cocaína y lo confiscan o se lo reparten o lo que sea, y eso no iguala ni asemeja a los dos países. Antes de mudarme a Buenos Aires nunca me habían atracado y acá, en cuatro años, me atracaron tres veces. Dos veces me sacaron un cuchillo, una vez me hablaron cerquita de la oreja y me dijeron “te voy a matar, te voy a matar, te voy a matar”. Eso también es un recurso literario, se llama anáfora y a mí jamás se me ocurriría decir que: 1) la Argentina es más culta que Colombia porque los pibes chorros hacen poesía durante los atracos; 2) la Argentina es más violenta que Colombia porque me atracaron tres veces en cuatro años. Y, aunque podría conseguir muchas, pero muchas evidencias que lo comprobaran, tampoco se me ocurriría decir que: 3) en la Argentina, la gente habla sin pensar porque imitan a sus ídolos de la tele, que trabajan de lo mismo. Porque decir idioteces es fácil, pero también trae consecuencias. Pidan disculpas, Marcelo y Georgina: por su ignorancia, por su provincianismo y por su ligereza. Después, si les queda un rato libre, ilústrense un poco sobre lo que sucede en el mundo, más allá de la cuadra de su casa.
En los últimos años, se han inventado proyectos y más proyectos para paliar los efectos de la guerra y en las ciudades más difíciles, como Medellín, los niveles de violencia bajaron estrepitosamente porque, por ejemplo, pusieron bibliotecas en las comunas (villas) donde los chicos se pasan el día leyendo o jugando o mirando cosas en la computadora en vez de andar por la calle pateando piedras. Está bien, ni Tinelli ni Georgina tienen por qué saber estas cosas, pero, en el momento de lanzar por los aires masivos de la tele la palabra Colombia, están obligados a averiguar un poco qué significa. En Colombia hay ciudades que están custodiadas por soldados y jamás escuché que Jota Mario Valencia (un Tinelli menos gritón) dijera: “Hay militares en la calle, luego, Colombia es la nueva Argentina”. Porque no tiene nada que ver y eso, por suerte, incluso la gente de la tele lo sabe.
En la Argentina, los violentos no son grupos organizados sino personas tan desorganizadas. Por lo que se ve, acá la inseguridad es, sobre todo, el resultado de un abandono casi absoluto de la clase baja por parte del Estado; es el niñito que sale a robar porque no va al colegio y porque vive en un barrio donde robar es tan legítimo como para un empleado irse a la oficina. En Colombia este tipo de cosas suceden, como acá cada tanto aparece un cargamento de cocaína y lo confiscan o se lo reparten o lo que sea, y eso no iguala ni asemeja a los dos países. Antes de mudarme a Buenos Aires nunca me habían atracado y acá, en cuatro años, me atracaron tres veces. Dos veces me sacaron un cuchillo, una vez me hablaron cerquita de la oreja y me dijeron “te voy a matar, te voy a matar, te voy a matar”. Eso también es un recurso literario, se llama anáfora y a mí jamás se me ocurriría decir que: 1) la Argentina es más culta que Colombia porque los pibes chorros hacen poesía durante los atracos; 2) la Argentina es más violenta que Colombia porque me atracaron tres veces en cuatro años. Y, aunque podría conseguir muchas, pero muchas evidencias que lo comprobaran, tampoco se me ocurriría decir que: 3) en la Argentina, la gente habla sin pensar porque imitan a sus ídolos de la tele, que trabajan de lo mismo. Porque decir idioteces es fácil, pero también trae consecuencias. Pidan disculpas, Marcelo y Georgina: por su ignorancia, por su provincianismo y por su ligereza. Después, si les queda un rato libre, ilústrense un poco sobre lo que sucede en el mundo, más allá de la cuadra de su casa.




7 comentarios:
Impecable.
Además, las comparaciones son estúpidamente erróneas. Piden bajar la edad de imputabilidad y militarización, y citan a países como Brasil, Colombia o Venezuela diciendo "ellos bajaron la edad a 12 años"... ¿funcionó? Ni siquiera se fijan en eso.
que bien escrita esta esta nota. Impecable la argumentación de Margarita. Hay mucho tilingo en la tele que la va de culto porque viajaron un poquito, sobre todo por lugares pedorros como miami.
este sábado TVR se hace un festín con susana pidiendo represión, legrand convocando a una marcha, tinelli hablando de la violencia (como si sacarle la tierra a los mapuches no lo fuera) y sobre todo, por comparar al pedo y como boludos con venezuela, colombia, y todo lo peor que se les ocurra estos tilingos
saludos
Cuando escuché a Gerogina comparar Argentina con Colombia quise saber ¿a que encuesta o estudio comparativo hacia referencia? ¿como se informa para dar semejante declaración?
Seguramente escucho a Tinelli, y me hice las mismas preguntas con Tinelli.
Hay una sub realidad, cuanta verdad Matrix.
Si la derecha puso a esta gente a discursear, no hay que tener miedo a nada.
Igual yo me quedo con la foto que pusiste de Gerogina, algunas cosas le perdonaria...
Y, algo se podrá arreglar con la señora...
Ya salio el idiota de Aguinis a decir que se vienen las FARC, falta la gorda que diga que esto se parece mas a Afganistán.
"Pidan disculpas, Marcelo y Georgina: por su ignorancia, por su provincianismo y por su ligereza."
Lo lamento por el que escribió eso, ¿por qué eligió como idolos a Marcelo y Georgina? Si los periodistas son tan vivos para criticar lo que dice gente "ignorante" podrían ser tan vivos como para no acercaseles con el micrófono. De última, que me importa lo que digan, a mi no me deben nada.
Ojala se exigiera la misma ilustración a diputados y senadores, que al fin de cuentas reciben bastante dinero como para poder comprar algún libro y leer. Cuantos politicos tienen un blog para demostrar lo bien que escriben y coordinan las frases.
Hay piqueteros capacitados como docentes? Si los hay que agarren la ESMA, la hagan escuela-detención y en lugar de soltarlos cuando termina la condena, los sueltan cuando se reciben ;), como parece que hacen los universitarios yanquis (digo, el encerrarse a estudiar en un campus).
Muchos esperan soluciones grandiosas y magicas, pero para tomar cualquier edificio abandonado y hacerlo escuela, no se pueden juntar ni las firmas necesarias para que lo trate quien deba tratarlo.
De paso, tengo un proyecto: http://kosciukisimo.com.ar/2009/11/14/los-piqueteros-no-son-vagos/
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