22 noviembre 2009

MACRI CUMPLE


No hay que malinterpretar la realidad. Las torpezas políticas del macrismo lo son solamente a nivel instrumental. Es decir: es tal la impunidad que les otorga la complacencia mediática, que hacen cualquier cosa. Y si sale mal, retroceden negando y arrojando la pelota a la tribuna sin el menor disimulo. Siempre será la culpa de algún otro.
En este caso, el chivo expiatorio favorito del grupo derechista que desgobierna la ciudad capital, es el gobierno nacional. Que nadie se detenga cinco minutos a considerar lo imposible que sería gobernar esta ciudad con el poder nacional decididamente en contra, es parte de este entramado de mentiras y complicidades que sostienen al grupo Pro en el Palacio Municipal de la Capital.
El enfoque noticioso de la gestión macrista es vergonzoso. Se parte de una lógica perversa que no es más que un profundo unitarismo: lo único que importa es lo que ocurre y repercute en la ciudad de Buenos Aires y en el primer cordón del Conurbano. Así actúan la política y el periodismo, quienes asumen que la exacerbación de la noticia policial afecta a toda la Nación. Esto es pensar que a un habitante de Resistencia le provoca particular indignación que, por ejemplo, dos manos manos de la avenida 9 de Julio, en Baires, estuvieron cortadas por piqueteros durante un lapso determinado. O que en Cafayate, Salta, observan con aprensión el incremento de la criminalidad juvenil en la zona de Recoleta.
Posiblemente, en el contexto general del país, sea lógico pensar que a todos les preocupe todo, si se me disculpa el trabalenguas. Lo que no es lógico es proyectar como la totalidad, a esta porción del país.
Dicho esto, sospecho que tanto para bien como para mal, las desventuras del intendente de la Capital Federal poseen poco rebote en las conciencias de nuestros conciudadanos de las provincias. A nivel nacional, creo que Macri es, mucho más que a nivel local, un mero dibujo mediático de trascendencia más que modesta. Y eso se verá pronto en la realidad electoral, si es que el parásito devenido en intendente llega siquiera a las gateras de la contienda de 2011, cosa que no es segura todavía.
Como fenómeno local, es otra cosa. Macri es un emergente de su electorado. Si se hace un recorte geográfico, se podría comprobar que (con las lógicas excepciones) la ciudad de Buenos Aires posee dos zonas claramente definidas cuya frontera es la avenida Rivadavia. La zona del sur, allí donde el caradura municipal lanzó su candidatura de la mano de una nenita morocha y pobre, es un páramo. La comparación entre los servicios públicos de ambas zonas es escandalosa. Si se compara el estado de funcionamiento y operatividad de los hospitales municipales Fernández (zona norte) y el Piñero (zona sur) se entiende de lo que estoy hablando. Uno es una clínica limpia y eficiente, el otro, un depósito de pobres que esperan sus turnos hacinados en pasillos donde conviven con perros vagos y mugre de años. Esta es una muestra taxativa de que la división geográfica opera como una divisoria de aguas de clase social. Si usted presta atención, cuando Macri se refiere a "los vecinos", son los del norte de la frontera. Los del sur, son carne de UCEP. O lo que sea que reemplace a la SS macrista.
Mauricio Macri, a diferencia de lo que uno puede pensar, está cumpliendo con las espectativas de sus votantes.
Si uno propone los ítems normales de evaluación de la gestión gubernativa, por cierto que es un desastre. A la luz de este análisis, quizás a la Ciudad de hubiera servido más NO TENER gobierno alguno que tener a este insigne inútil y a su equipo de yuppies cuya intelectualidad gerencial proviene de los retiros espirituales coordinados por Alejandro Rozichner o Ari Paluch. Pero este no es el análisis correcto. La cuestión de la educación pública y la salud idem NUNCA fueron prioridad del Pro ni de sus votantes. La razón es sencilla: buena parte del grupo social cliente político del macrismo utiliza los servicios privados, tanto de salud como de educación. Debido al corte social del mismo, comparado con la densidad de las prestaciones de estos servicios en la zona geográfica de referencia, es obvio que ninguno de ellos es prioritario para este electorado. Incluso si uno deja de considerar el efectivo componente racista y clasista de la clase media acomodada de Buenos Aires, es posible comprender que los intereses de este sector pasan por un único andarivel: la seguridad. Y basta con cotejar los números de la gestión Macri para comprender que TODOS los esfuerzos económicos del gobierno de la ciudad apuntan a fortalecer, por un lado, la inciativa privada (inmobiliaria, infraestructura de servicios, etc.) y a crear un cuerpo represivo propio, la policía metropolitana, por el otro. Todo lo demás ha ido cayendo en el desgano y la somnolencia del equipo gobernante. Si el intendente de Buenos Aires, en lo que lleva de mandato, ha salido de viaje ya ocho veces, con la excusa de "reinsertar a la Argentina en el mundo", función que no le compete, que sobrepasa largamente las atribuciones de un intendente y para la cuál, por lo demás, no está ni siquiera lejanamente capacitado para ejercer, significa que la definición de las tareas del gobierno porteño por parte del Pro es bien diferente de lo que cabría esperar.
Si bien los tropiezos macristas en el armado de la fuerza policial propia mueven a risa, son perfectamente coherentes con lo que sus votantes esperan de él. El votante Pro buscó un modelo a escala del país menemista y lo obtuvo, cansados ya de fingir un progresismo hipócrita y sin resultados. El proyecto represivo del macrismo cierra perfectamente con el espíritu de su electorado.
Los medios juegan su parte dentro de este esquema. "Trabajan" a la clase media aumentando sus miedos al infinito, exacerbando su tradicional egoísmo hasta la manía. La manija mediática a la inseguridad, es lo que Macri necesita para que su proyecto policial siga a flote. Y de la existencia de la policía macrista depende TODO el proyecto político del Pro. Por eso suceden las cosas, por eso se comunican del modo en que se las comunica y por eso es que esto no se detendrá.
Desde ya que esta alianza sucia de intereses tiene un costado operativo de necesaria existencia: los delitos violentos. La mano de obra que se encarga de dar "carne" a los titulares de Clarín, desde ya, existe. Habrá que dilucidar alguna vez la cuestión del huevo y la gallina en este tema. Si es que los Medios "saturan" la realidad existente o si alguna mano crea realidad a gusto del Plan político de estos sectores. Mientras tanto seguirán muriendo personas para que la derecha instale su proyecto político.
Pero, en el interín, para muchos porteños, Macri, sencillamente, cumple.
MP

5 comentarios:

jorge garcia dijo...

Cualquier intento por parte del gobierno nacional de equilibrar un poco las desigualdades es tildado por "la gente", como: clientelismo.
¿Y lo de Maurizio cagando a palos a los sin techo, o intentando una policia rompepiquetes, que es? ¿No intenta acaso agradar a su clientela?

MP dijo...

Si, claro.

G4þRI€L dijo...

A mi me parece que Macri ya no convence ni siquiera a los que lo votaron, no por que estos se hayan vuelto mas democraticos e inclusivos si no por que en realidad esperaban a un Macri mas "duro" (en el peor sentido de la palabra). En definitiva (y aqui se ha dicho infinidad de veces), la derecha se canso de fingirse democratica.

Ricardo dijo...

Es lo que le reclaman desde La Nación: Morales Solá se cansó de pedirle en sus columnas que se encargue de la inseguridad, que es el único problema de los "vecinos".
Y, como decís, de todos los argentinos. Ya sea en Trenque Lauquen o aqui en Concepción, Tucumán.

Saludos.

G4þRI€L dijo...

bueno, las declaracion de de ayer de Bergagolio me vienen a dar un poco la razon!

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