
El maquillaje de "derecha cool" diseñado por Jaime Durán Barba se fue cayendo a pedazos. Lo que había abajo era, ni más ni menos, lo que cabía esperar.
Muy lejos quedó el joven cagador, exitoso presidente de Boca (dato no menor a la hora de aquél voto) que venía con el lápiz rojo y un "centro-derecha" moderno al estilo europeo. Entre la pasión por los colores auriazules de Boquita y la lástima por Gaby y su silla de ruedas, la nueva derecha "cool" se encaramó en su lugar natural: Buenos Aires, la ciudad "sofisticada", "europea", "civilizada" y toda la sarta de pelotudeces esperable con que la burguesía porteña gusta de soñarse a sí misma.
Exasperada por la inútil experiencia "progre", Cromañón mediante y "ayudada" por las noticias sobre la inseguridad, la ciudad decidió cortar por lo sano y darse este joven de tono afectado y modales de gerente que prometió a los nostálgicos porteños un módico retorno al menemismo utópico.
Llamó la atención el reclamo inicial por el traspaso de la policía federal, fondos incluidos. Si no hubiera sido un miembro de la derecha empresarial, mimado del stablishment, los medios informativos concentrados hubieran puesto énfasis en el hecho de que el intendente de la ciudad de Buenos Aires estaba exigiendo el control de la policía FEDERAL, sostenida por TODA la Nación. Se ve que algún asesor le recomendó arrancar con una hipótesis de máxima: pedir lo que nadie le iba a dar, ni este ni ningún otro gobierno. Ese fue el comienzo de una de las dos grandes políticas de Maurizio Macri: quejarse de que tiene el gobierno nacional en contra para justificar su inusitada falta de pericia a la hora de gestionar. Tarde, quizás, entendió (y algunos de sus votantes con él) que administrar el segundo presupuesto nacional y la ciudad más poblada del país no es lo mismo que rosquear en Boca Juniors.
La segunda gran política del macrismo tiene que ver con el principio de este post: lo que estaba debajo del maquillaje cool. Es la cara de la vieja derecha carnicera, inhumana, golpista, chupacirios, conservadora, excluyente.
Los indicios fueron claros enseguida. El presupuesto para la educación pública en descenso constante, el "ahorro" en los presupuestos destinados a la salud pública que llevaron a los hospitales públicos de la ciudad a un estado de calamidad. Por oposición, el constante aumento de fondos destinados a la educación y la salud privadas, el abandono de las zonas pobres de la ciudad, la UCEP, la "policía metropolitana" y sus jefes procesados, las escuchas ilegales perpetradas por agentes contratados por su gobierno, la alianza con Bergoglio y el sector más conservador de la Iglesia, Michetti mediante, Abel Posse y ahora, Diego Guelar y el pedido directo de aministiar a los torturadores y asesinos de la última dictadura.
Ya no quedan colores atractivos en la cara del macrismo. Sólo el semblante cadavérico del videlismo. La cara de la muerte, del rígido conservadurismo ultracatólico, de la intolerancia y del liberalismo menemista. Los que adhieran a este proyecto, no pueden alegar la propia torpeza. Está a la luz del día lo que significa ser macrista hoy día, qué valores se reivindican y qué clase de país se prefiere.
Hoy nadie está en condiciones de hacerse el boludo.
Es la naturaleza del escorpión, que, aunque signifique su propia destrucción, tiene que matar a quien tiene cerca. La derecha macrista es lo que es. Lo único que ya no puede hacer, es decir que es otra cosa.
MP
Muy lejos quedó el joven cagador, exitoso presidente de Boca (dato no menor a la hora de aquél voto) que venía con el lápiz rojo y un "centro-derecha" moderno al estilo europeo. Entre la pasión por los colores auriazules de Boquita y la lástima por Gaby y su silla de ruedas, la nueva derecha "cool" se encaramó en su lugar natural: Buenos Aires, la ciudad "sofisticada", "europea", "civilizada" y toda la sarta de pelotudeces esperable con que la burguesía porteña gusta de soñarse a sí misma.
Exasperada por la inútil experiencia "progre", Cromañón mediante y "ayudada" por las noticias sobre la inseguridad, la ciudad decidió cortar por lo sano y darse este joven de tono afectado y modales de gerente que prometió a los nostálgicos porteños un módico retorno al menemismo utópico.
Llamó la atención el reclamo inicial por el traspaso de la policía federal, fondos incluidos. Si no hubiera sido un miembro de la derecha empresarial, mimado del stablishment, los medios informativos concentrados hubieran puesto énfasis en el hecho de que el intendente de la ciudad de Buenos Aires estaba exigiendo el control de la policía FEDERAL, sostenida por TODA la Nación. Se ve que algún asesor le recomendó arrancar con una hipótesis de máxima: pedir lo que nadie le iba a dar, ni este ni ningún otro gobierno. Ese fue el comienzo de una de las dos grandes políticas de Maurizio Macri: quejarse de que tiene el gobierno nacional en contra para justificar su inusitada falta de pericia a la hora de gestionar. Tarde, quizás, entendió (y algunos de sus votantes con él) que administrar el segundo presupuesto nacional y la ciudad más poblada del país no es lo mismo que rosquear en Boca Juniors.
La segunda gran política del macrismo tiene que ver con el principio de este post: lo que estaba debajo del maquillaje cool. Es la cara de la vieja derecha carnicera, inhumana, golpista, chupacirios, conservadora, excluyente.
Los indicios fueron claros enseguida. El presupuesto para la educación pública en descenso constante, el "ahorro" en los presupuestos destinados a la salud pública que llevaron a los hospitales públicos de la ciudad a un estado de calamidad. Por oposición, el constante aumento de fondos destinados a la educación y la salud privadas, el abandono de las zonas pobres de la ciudad, la UCEP, la "policía metropolitana" y sus jefes procesados, las escuchas ilegales perpetradas por agentes contratados por su gobierno, la alianza con Bergoglio y el sector más conservador de la Iglesia, Michetti mediante, Abel Posse y ahora, Diego Guelar y el pedido directo de aministiar a los torturadores y asesinos de la última dictadura.
Ya no quedan colores atractivos en la cara del macrismo. Sólo el semblante cadavérico del videlismo. La cara de la muerte, del rígido conservadurismo ultracatólico, de la intolerancia y del liberalismo menemista. Los que adhieran a este proyecto, no pueden alegar la propia torpeza. Está a la luz del día lo que significa ser macrista hoy día, qué valores se reivindican y qué clase de país se prefiere.
Hoy nadie está en condiciones de hacerse el boludo.
Es la naturaleza del escorpión, que, aunque signifique su propia destrucción, tiene que matar a quien tiene cerca. La derecha macrista es lo que es. Lo único que ya no puede hacer, es decir que es otra cosa.
MP
1 comentarios:
Coincidiendo con el striptase ideológico de los "administradores apolíticos" macristas, infobae lanzó una encuesta sobre la amnistía. Los resultados, los esperables para lectores de infobae. Votá y aportá tu propia mirada sobre amnistiar verdugos en http://www.infobae.com/encuesta/3864-Usted-cree-que-debe-haber-una-amnist%C3%ADa-los-represores-la-%C3%BAltima-dictadura-militar-la-Argentina
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