18 diciembre 2009

LECHE CORTADA


Nelson Castro odia al gobierno. ¿Es eso un crimen? No. Por más que su empecinado contrerismo, disfrazado de toda esa gomosa moralina republicana me ofenda por su evidente hipocresía. Reitero, no es un delito. En este país, por fuera de la ficción criminal de los medios opositores, la libertad de opinión y expresión es absoluta. La prueba de ello es, justamente, el doctor Castro, quien hace descarga semanalmente desde la pantalla de TN toneladas de amanerado terrorismo sin la menor consecuencia para su integridad personal.
Resulta indignante ver cómo una buena parte del "contrerismo" periodístico se basa en el doble standard de la propia conveniencia, pasando por sobre las declamaciones de "independencia" como un tanque de guerra. El ejemplo más burdo el es famoso tema de la "borocotización", que se aplica como condena a aquellos que, como el doctor Eduardo Lorenzo, se acercan al oficialismo; a la vez que se festeja la deserción inversa como una virtud cívica. Pero hay otros ejemplos interesantes, puesto que uno de los fenómenos alquímicos más toscos que perpetran los medios es el de la transaformación de "malo a bueno" de los ex funcionarios del gobierno: la conditio sine qua non es que estén dispuestos a cometer el republicano pecado de la deslealtad, o sea, hablar mal del gobierno que integraron hasta el día anterior. El botón de muestra más grueso es al suave Alberto Fernández. El ex jefe de gabinete de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández era el demonio negro de los periodistas que no pertenecían al grupo Clarín, del cuál Alberto fue amigo declarado toda su carrera. Era muy común oir a periodistas comprometidos como el propio Nelson Castro quejarse de los famosos "llamados telefónicos" de Alberto, criticando notas, sugiriendo opiniones y palanqueando editoriales. ¿Se acuerda usted, lector? Era la queja más común del proto- antikirchnerismo que hoy es moda extendida. Pues bien, hoy Alberto "se volvió bueno" porque habla mal del kircherismo y en especial de la Presidenta de la República, cosa que hace las delicias de los abnegados buscadores de la verdad.
¿Esto es lo que entendemos por periodismo? ¿Un grupo de operadores bien pagados que instrumentan órdenes que reciben desde las esferas más altas del mando de las empresas para las cuales trabajan? La defensa de los intereses de las corporaciones, disfrazada de "profesión cargada de valores morales" es una mentira burda que deja a la sociedad de la información (eso y no otra cosa somos hoy día) sometida a los caprichos e intereses de las gerencias de las empresas. Y tal como hoy atacan al gobierno porque no cumple con proteger sus privilegios, puede (y lo han hecho ya) que sostengan una dictadura sangrienta que sí los proteja. Todo imbuído de ese meloso discurso de la objetividad. El peligro es que las más de las veces, los intereses de ciertas corporaciones van directamente en contra de los intereses y derechos de las personas. ¿Se podrá esperar honestidad intelectual por parte de cuadros periodísticos TAN jugados? ¿Se plantarán ante el atropello o, más fácil, serán cómplices callando o peor aún, mintiendo? Tienen en las manos una herramienta poderosa, que saben usar, además.
Vuelvo a Nelson. La mala leche de este personaje es conmovedora. Con su cara inmóvil y sus gestos ampulosos manipula la información sin ninguna clase de verguenza. Así como no se le movió un diente cuando se declaró víctima de la censura y jamás reconcoció que la información que dio sobre la empresa dueña de radio Del Plata era falsa y la denuncia fue desestimada judicialmente. No reconoció que, en el contexto mediático en el que se mueve, fue un empleado infiel al perseguir sus propios objetivos propagandísticos a costa de la verdad. Y aún así, fue despedido cobrando una millonaria indemnización. Fue reemplazado por Liliana López Foresi, quien fuera efectivamente censurada durante el menemismo y reemplazada por alguien menos irritante para el poder... Nelson Castro, quien NUNCA dijo una palabra de solidaridad sobre su compañera prohibida.
Anoche, en su envío en TN, llamdo con sangrienta ironía "El juego limpio", Nelson Castro perpetró golpismo explícito al afirmar que la Presidenta de la República, el ex presidente y diputado nacional Néstor Kirchner y el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández trabajan por violar la ley. Y tampoco se le movió un diente.
La leche cortada (ya no es sólo mala) de Nelson Castro es, cada vez más insoportable. Y cada día más impune.
MP

16 comentarios:

G4þRI€L dijo...

Ayer estuvo el hijo de Alfonsin en 6 7 8 y dijo lo mismo y tampoco se le movio el jopo: "todos sabemos que existen llamados de los politicos a los periodistas".
Y lo dijo con total naturalidad, sin sentirse espantado ni ponerse colorado. Asi es como piensa cambiar el pais esta gente, disimulando. Dejando que todo fluya; por eso les jode tanto que del otro lado el matrimonio se la pase metiendole el dedo en el culo a todo el mundo.

Anónimo dijo...

Excelente artículo, felicitaciones!

Marcelozonasur dijo...

quién puede creerle a NC? entonces, el problema no solo radica en el, sino en esos otros argentinos que aman ese tipo de discuros apatrida y resentido.

Lucas dijo...

MP, entre Nelson castro y por ejemplo especímenes como Jorge Giles, Ricardo Forster, Eduardo Blaustein o el montonero ponedor de bombas Verbistky, me quedo sin duda con el primero. No creo que un tipo de tu edad sea tan ingenuo para creer que "tus" periodistas si son "independientes" y escriben objetivamente no????

Carlos María dijo...

Lo más miserable que escuché de Nelsón Castro fue en ocasión de un 16 de septiembre, se refería al Bombardeo de la Plaza de Mayo y consideró conveniente agregar que durante la época de Perón no había libertad.

Gabriel R dijo...

No concuerdo con el punto de partida de la nota. Para mi Nelson Castro no odia al gobierno sino que le encanta la guita y su posición de reservorio moral para vender imágen y libros. Es puro interés, no hay amor ni odio presente en este tipo, es una fachada vacía. El odio es algo complejo de analizar y es algo que no está presente en Nelson, es mas simple verlo desde el punto de vista de como manipula todo alevosamente para no perder su lugar, cuando su anterior trabajo era manipular todo sutilmente para cobrar mucha guita. De la misma forma se podría decir de Majul, Grondona u otros, que no tienen pensamiento propio, es decir no sale ninguna idea de ellos, entonces porque analizarlos como gente que razona y tiene idea de algo que no sea manipular información que les viene dada en bandeja? para mi es un enfoque equivocado de esta gente presentarla como opinólogos, porque un opinólogo juega su pensamiento propio no es el caso de estos tipos. No se si se entiende la idea...

Roberto Frias dijo...

Para mi, Castro es excelente, y sumamente objetivo.
No por nada ejerce el periodismo desde hace tanto tiempo, y abandonó por completo la medicina, su otra gran profesión.
Un aplauso para Nelson !

ricardo fernandez dijo...

Nelson Castro es un periodista excepcional, de primera A.
Por eso tiene la credibilidad casi mas grande de este País.
Y por eso se dedica solamente a esto, habiendo abandonado por completo su otra profesión, la de médico.
Un saludo !

Mariano T. dijo...

Me parece que también hay algo profesional entre los periodistas y los K.
Con agrónomos y veterinarios (aún entre los que son peronistas), es peor.

MÓNICA ADRIANA dijo...

Lo que pasa es que los años pasan y Nelson se pone loca cada vez más mala. Tendría que salir del closet y relajarse más como Bazán

MP dijo...

Lucas. ¿Hablé yo de "los otros periodistas", acaso? Y remarcando que lo de "ponedor de bombas" corre por tu cuenta y revela tu marca en el orillo, la verdad es que caes en la misma arbitrariedad que me criticás. Nelson Castro te gusta porque habla mal del gobierno. Podría ser cualquier otro, igual serías fan.

MP dijo...

GAbriel R, es un buen punto. Eso remite a lo que se opina en muchos lugares de muchos periodistas que parecen haber vendido el amla a ciertas empresas. Es posible.

MP dijo...

Roberto Frías y Ricardo Fernández son la misma persona o son los dos empleados del doctor Castro?

MP dijo...

Mariano, te me pusiste críptico. Vos sabés que yo, al no estar en el ambiente rural, hay cosas que me pierdo. Teneme paciencia!

Ariel dijo...

no recordaba quién había sido el reemplazante de Liliana López Foresi. Hace abominable la parábola de Castro.

"La mala leche de este personaje es conmovedora": me hiciste reír mucho.

Enriq dijo...

Nelson Castro odia al gobierno.

No lo hace sólo por la plata.

Es que detrás de toda esa suavidad y amaneramiento, hay un gorila GIGANTE.
pero GIGANTE eh.

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