09 diciembre 2009

MERLUZA SE DEFINE


Como pez (merluza) en el agua, entre amigos gorilones, se desenvuelve Merluza Solá en el programa que conduce el ex albertista (fernandista, claro) Alfredo Leucovich, (a) Leuco, por abreviar.
Solá maneja un medio idioma, mal aprendido del estilo viejo vizcacha de Perón y del cuál sobran imitadores de mala catadura, como Carrió y sus guiños epilépticos.
Lo que en Perón era picardía, en Solá parece episodio de hipertensión arterial. Medias palabras, sobreentendidos que nadie entiende, Feli Pillo busca edificar un personaje populista "ma non troppo", al gusto del conservadurismo bonaerense del que es banderín. Jaime Durán Barba y equipo mediante, se muestra distendido, sin corbata, entrador y con labia de ganador. Cosa que no es, por supuesto.
A Felipe lo llaman los gorilas para hablar de peronismo. Esas cosas que tiene la vida. Felipe es uno de esos privilegiados de la Patria Mediática que son famosos y aceptados por traidores. La direccionalidad de la traición es lo que define la simpatía del personaje. Por eso Felipe es aceptado, porque traicionó a los Kirchner. Lo suficiente como para que se le abran las puertas del cielo Clarín y alrededores.
Habla Felipe, cancherea entre las risas amables de los periodistas. Leucovich y Eliaschev (el ex funcionario de Carlos Grosso al que lo indigna la falta de moral pública) le entregan un ramillete fragante de pregunas-centro al arco y gol que Felipe agradece con simpatía republicana. El es uno de los "peronistas serios" que tanto agradan al gorilaje. Los peronistas que lo son de nombre. Esos son los mejores.
La charla discurre entre el aburrimiento de las frases cómplices. Flores que vuelan de un lado al otro. "Lo consulta al doctor Duhalde, ingeniero Solá", quiere saber Leuco, incisivo. "Hablo con él. Más a delante quizás lo consulte", responde Merluza con un guiño y una sonrisa. Esclarecedor. Felipe cuenta sobre el congreso, habla de todos los peronistas que "están con nosotros" y que trabajarán junto al bloque felipista, asegura. Y larga una definición divina:
"somos muchos los peronistas antikirchneristas que demostramos que se puede ser leal a Perón. Pero al Perón que conocimos, no al que nos contaron".
Definición completa del ex menemista. Clarito, ¿no?
Logia Anael, teléfono!
MP

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Leuco me tiene podrida. Por leuco y no por leucovich... Me tiene podrida por que solo se puede entender que tenga tantas anteojeras si tiene intereses que no le fueron satisfechos...
y de Eliaschev más vale no hablar... ¿Es el mismo que se sintio censurado por que habló del pene en la Tele? ¿Y quienes lo cnsuraron?
Estos tipos me tienen harta. Por suerte, son residuales en el cable.
Y Leuco se ganó el premio Clarin, asi que se pinta de cuerpo entero a quien sirve...

Anónimo dijo...

Ex menemista como Néstor?

MP dijo...

Anónimo: no, de los que perseveraron en el error.
Saludos

El Repúblico Javier dijo...

MP, ayer justo vi la frase de Felipe y la comentamos con mi mujer. A los 2 nos olió feo pero lo interpretamos de 2 maneras distintas.
Sea cual fuere la correcta, Solá se pinta de cuerpo entero.

1)Por una cuestión generacional, el Perón que CONOCIÓ Solá es el de los 70, que vino con Lopez Rega, Isabel, Rucci, Osinde y demás simpáticos personajes. NO CONOCIÓ conoció al Perón de la fundación Eva Peron, el estatuto del peón, el cierre de La Prensa, las conquistas sociales, etc.

2) La otra interpretación es que la frase responde a la tradición más fascista y cavernícola del peronismo. Perón era un líder nacional, ni yanqui ni marxista, pero occidental y cristiano, que vino a poner un poco de orden en esta patria explotada por judíos y masones. La cosa venía mas o menos bien, Peron y De Gaulle un solo corazón, hasta que la vívora marxista se infiltró en el movimiento.
Solá habla del "Perón que NOS CONTARON" ¿quienes? Los zurdos, claro está. Eran infiltrados antes y son infiltrados ahora.
Cuando la derecha más retrógrada busca tapar el sol con el dedo tarde o temprano echa mano del argumento del "cuento": El Perón de los 40, 50 y 60 es un cuento, lo mismo que los desparecidos que estaban todos en Europa.
No por nada cada vez que sacan esos libros reivindicatorios de la represión ilegal los titulan con nombres como "La otra campana" o "La otra parte de la verdad".

Me inclino por la segunda. Seguramente durante la campaña pasada la hija de Rucci le "contó" un poquito sobre el Perón que conoció su viejo.

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