21 diciembre 2009

PESADILLA


No se asuste, lector. No me he puesto completamente apocalíptico, a pasar de lo que pudiera indicar mi posteo del sábado último. Ya se que el título parece un poco fuerte, pero si me da tiempo y me tiene paciencia, verá que semejante título se justifica.
Para serle franco, este es un post que vengo madurando desde el domingo por la mañana y aún ahora no estoy seguro de poder escribirlo. La razón sencilla de este impedimiento es que representa en mi cabeza un grupo de ideas y sensaciones. Apenas eso. Algo que no estoy seguro de poder plasmar de manera medianamente inteligible. Igual lo voy a intentar: si en algún lado puedo equivocarme tranquilo es aquí, en el blog. Si se nota mucho, usted saldrá huyendo y entrará en los cientos de blogs con buen material y buena información, que abundan. No tengo nada que perder, amigo lector. Estoy jugado.
Sin embargo, el método de la redacción en sí mismo es importante para mí, para qué le voy a mentir. Me interesa lograr un texto que al menos se entienda. Me conformo con eso.
Bueno, vamos.

Me viene a la cabeza un segmento que vi de maldita casualidad en el canal América hace ya un tiempo. Diría un mes, más o menos. No me gusta América, no ya por ser propiedad de los tres chiflados nefastos De Narváez-Vila-Manzano, sino porque practican un amarillismo sucio que por momentos hace que Crónica TV parezca la televisión oficial de Finlandia. Uno de los personajes más repulsivos que es símbolo de este modo de perpetrar el periodismo, es Facundo Pastor, un petiso con alma de policía, de buchón barato que me colma de indignación. Es uno de esos chicos jóvenes del periodismo que representan una generación perdida. O podrida, para decirlo mejor, como Lapegue y Lobo en TN. Pichones de Gelblund o Neustadt, aunque sin vuelo propio y sin futuro. Pastor está, incluso, un escalón más abajo en la escala zoológica. Su cara llena de granos, su avidez ante el lado oscuro y mísero del ser humano lo hace repelente, indigno.
El estilo de buchón policial de este chico, por lo demás, infecta la tónica de los abundantes informes sobre "inseguridad" que abundan en la pantalla del canal.
Lo que vi eran imágenes casi en crudo de la policía federal atrapando a un "pibe chorro", casi in fraganti, cuando había intentado robar un negocio de ropa en plena avenida Santa Fé. No a mano armada. Había intentado arrebatar una prenda de una casa de ropa femenina y lo habían agarrado. Tendría nueve o diez años y estaba aterrado, enloquecido de miedo. Se escapaba desmañanadamente de los policías que intentaban retenerlo, gritando, puteando, con los mocos y la saliva colgando en hebras de la nariz y la boca. Como un animalito herido, intentaba escapar sin conseguirlo, se caía, se arrastraba llorando. Era un espectáculo tétrico, que partía el alma.
Alrededor de los policías y el chiquito, se había congregado un grupo de personas, vecinos quizás, algunas empleadas de tiendas de la cuadra. Toda gente bien, linda y bien vestida. La clase de gente que uno ve en los cacerolazos con el cartelito "estoy con el campo". No es prejuicio, es ESA clase de gente. La cámara de América recorría las caras de gesto imperturbable. No había piedad en ninguna de ellas. El movilero, con los llantos del nene de fondo inquiría sobre la situación. Una vieja elegante sentencia: "quiso robar, que vaya preso". No hay UN SOLO rastro de piedad en su mirada. Es fría como el hielo. No exagero.
Habla la empleada del negocio. Rubia, ropa de colores pastel. Se lleva una mano abierta al pecho y asegura que tuvo mucho miedo cuando vio a la criatura zaparrastrosa intentar llevarse algo de si tienda. El coro de curiosos indignados hace que sí con la cabeza. Ya no se puede vivir más así. ¿Y si estaba armado?
La cámara vuelve, impiadosa, pornográfica, a chiquito aterrorizado. Los policías intentan calmarlo. Uno de ellos, en particular, ante el estado demencial del chico a causa del miedo, lo acerca a él y le dice "quedate conmigo que no te va a pasar nada. Tranquilo..."
Contrasta con las palabras hostiles de la gente bien, que por poco no piden la horca para el chiquito que cometió el crimen de querer robar un corpiño o algo por el estilo. En la escala de valores de esa clase social, la vida de ese pibito vale infinitamente menos que ese corpiño. Queda claro. Al ver que el policía le habla como a una persona, el chico se calma de a poco, todo bajo el ojo impúdico de la cámara de América. Pienso que el policía no es bueno (quizás sí, lo es, no sé) pero si es (él y sus compañeros) el único de allí que pertenece a una clase social que es prácticamente la misma que la del chiquito. A él le pagan para que muera defendiendo la propiedad privada de gente que lo desprecia, pero quizás vive en un barrio muy similar al que escupió a ese chiquito a la avenida Santa Fé para robar una ropa de mierda y exponerse al linchamiento de la gente bien.
El policía y el chiquito, en ese segundo eterno en que están juntos, son lo mismo: son pobres que existen como tales, que viven en las condiciones que viven, para que esa "gente linda" del Barrio Norte viva como vive y disfrute de los lujos que disfruta. Son pobres para que ellos sean ricos, porque no podría haber ricos si no hubiera pobres. Y en esa aritmética injusta y maldita, son el término perdedor. El chiquito peor, pero ambos, al fin, parte de la misma trama de injusticia.
Fuera de América, de su impudicia, de su amarillismo enfermizo. Fuera de Facundo Pastor, de De Narváez, de todo, está la realidad de esa clase media. Chota, liberal por insolidaria, fascista por cagona, por miedosa, conservadora por costumbre, idiota por su servilismo canino hacia la oligarquía, tilinga y arribista.
¿Vale la pena "seducir" a esta gente? ¿Vale la pena buscar el favor de esta gente? ¿Este grupo egoísta, estúpido y engreído debe ser la prioridad de un gobierno peronista? Desde ya que no. Como ya ha ocurrido, les llenaremos los bolsillos, les permitiremos sus lujos y después nos clavarán el puñal en la espalda. Ha sido así históricamente. Nos odian como peronistas, odian lo que significamos y lo que somos en la historia argentina. Odian que hayamos colocado, a mediados del siglo pasado, a los pobres, a los relegados, en el papel de sujetos de la historia.
Eva Perón dijo que hasta la llegada del peronismo habían habido 100 de injusticia y que ahora correspondían 100 de revancha. Por desgracia la reacción gorila truncó la revolución peronista y su empresa de consolidar, como ya se había logrado, un país justo. Sencillamente eso. Justicia social.
Después de la odiosa restauración que dio comienzo en 1955 pero que terminó su tarea destructiva en 2001, corresponde la justicia. El gobierno peronista debe empeñar todos sus esfuerzos, todos sus recursos, para lograr la equidad, para rescatar a los hermanos sumergidos en la miseria que dejó la tormenta neoliberal. Debe hacer, más profundamente, lo que la compañera presidenta ya está haciendo. Seamos peronistas, lo demás no importa nada. Impongamos la felicidad del pueblo, optemos preferencialemente por los pobres, por los asalariados. Rescatemos derechos violentados, creemos justicia.
Y un día, pronto, llenaremos las universidades con hijos de pobres y de obreros, y los clasemedieros tendrán que aguantar a lo que más temen y detestan, los pobres, ostentando una dignidad nueva, una confianza nueva. Que se tapen la nariz, si quieren.
Repito, hagamos peronismo. Las clases acomodadas ya nos odian. Bueno, justifiquemos ese odio. Convirtámonos en su peor pesadilla.
Y luego, hagámosla realidad.
MP

12 comentarios:

Lucas dijo...

eso es lo que vos querés para Argentina, ¿el enfrentamiento permanente? ¿ellos o nosotros? Demasiado maniquea la historia que contás. Vos sos un clase media también, por más peronista revolucionario que te etiquetes. Vas a aslir a empuñar un arma cuando esa guerra civil de pobres contra clase media que tanto anhelas se corporice? Siglo 21 hermano, Perón por suerte bien muertito está.

MP dijo...

No es lo que quiero, es lo que hay.

G4þRI€L dijo...

las imagenes yo las vi tambien, el pibe me dio lastima, pero no se como hubiera reaccionado yo en caso de ser el damnificado. O mejor dicho: si se como hubiera reaccionado y no me hubiera dado lastima. Hay que estar en el lugar del otro para darse cuenta y esto te lo puede decir cualquiera que haya sido victima de un robo.
De ahi a lo que haga un canal para llevar agua para el molino de su patron-politico, hay un abismo.
Fijate que poca bola le dan a las denuncias de Stornelli; sin embargo, tendrian que estar todos atras de eso, incluso la oposicion. Estara pagando el precio de no haberlo dicho antes, pero por lo menos lo dijo y LO DENUNCIO, no es poca cosa me parece

MP dijo...

¿Damnificado por un pibito que quiso manotear un corpiño?

Claudia congreso dijo...

Tenés razón. Yo también lo ví ese día y lo cambié por indignación. En la misma semana pasan otro informe sobre pibes que viven en Constitución y casi se les veia las caras de lo mal que se las habían esmerilado. Pero en esa nota les habían dado letra a los pibes, les pusieron música de drama. Allí cambié de canal otra vez y les mandé un mail en disconformidad con el tratamiento que le estaban dando a los menores.
No creo que sirva de mucho. El noticiero de América es de un nivel pobrísimo y los conductores son impresentables.

Anónimo dijo...

Cumpa: lo suyo empezó mal, que quiere: esa crítica a los granos de Pastor me lo equiparó con el criticado. Pero lo de después me golpeó más, porque me ubicó en la realidad que tal vez la verba arrebatada suya describía sin mucho miramiento. Y vea, alguna reacción leída demuestra que la realidad cae pesada. Es un plato difícil de aceptar, por lo contundentemente cierto que se revela. Me siento parte (y no solamente, ya veo que Ud. también) de los que lo sufrimos, lo incorporamos, honestamente lo sometimos a crítica y no tuvimos más remedio que aceptar que es así. Así las cosas (lo suyo, las reacciones, esto que digo) le dejo mi permanente duda: ¿esa cruda visión que la historia constata permanentemente, no nos exige buscar todavía más caminos alternativos para que nos podamos explicar y convencerlos de que no han conseguido nada más que joderse ellos siendo espectadores impávidos, sometidos a vivir con más miedo que vergüenza?. No digo coincidir, porque el conflicto es inevitable, pero si evitar alguna vez que tengamos que encerrarnos en nuestra diferencia (notable, cierta, vigente), porque también es parte de nuestra forma de ver, vivir y morir, reconocer que nada de lo nuestro tendría valor si sólo pudiera servir para que nos quedemos solos. Solos frente al opuesto, que también dialéctimente nos integra; solos para el solaz de los que esperan el fracaso del cambio social, de la solidaridad, de la recuperación o instalación por fin de la justicia. Es una duda y un desafío. Una idea emancipadora debe desalentar al verdadero enemigo, que siempre será la minoría poderosa y explotadora, y no esos aliados cuyo destino está sellado si no asumen su lugar en la historia. ¿Podremos, no abandonaremos…?.
Saludos.
megafón de villa mitre

Fabiana dijo...

Nunca estuve tan de acuerdo con lo que manifiesta, escrito con el corazón en la mano. Últimamente me hacen sentir que por ser peronista debo hacer méritos para que me perdonen por serlo. Es indignante. No vi las imágenes que señala, por salud mental ya no veo televisión, pero puedo imaginarme la situación porque la he vivido y lo que más miedo me dio fue esa mirada tan fría, ese corazón totalmente cerrado a reconocer la responsabilidad que todos tenemos. Por eso, a ellos, ni un baso de agua. Saludos.

Lucas dijo...

MP, espero que nunca te pase por más que estemos enfrentados ideológicamente (y a pesar de ser de centroizquierda ambos aunque vos pienses lo contrario), pero ¿que harías vos o como reaccionarias si algunos de los actos de inseguridad que se viven diariamente te sucedieran a vos o alguien de tu familia? ¿Seguirías manteniendo el mismo discurso? Y te lo pregunto bien, sin animo de chicanearte ni con ganas de que me respondas que "la inseguridad es una sensaciòn con la que los medios pretenden lavarle la cabeza a la clace media tilinga". ¿Que harías?

MP dijo...

Lucas, lo dijo Berthold Brecht, que no se las sabía todas pero algunas cosas tenía claras: nada se parece más a un fascista que un burgués asustado. No se si alguien puede estar seguro de su propia valentía o, mejor dicho, de su propia cobardía. Con esto te quiero decir que no se si yo reaccionaría diferente. Quiero pensar que si, porque a pesar de que los números fríos me ubican en la clase media, no comparto los valores (o disvalores) de los que este segmento hace gala cada verz más impúdicamente. De todas maneras, quizás vos tengas razón. Las situaciones complejas provocan comportamientos imprevisibles, pero sigo pensando que uno debe tener algunas cosas en claro. Y la verdad es que hay todo un imaginario clasemediero que no comparto, entre ello, esa sensanción impuesta por los medios de que vivimos en Kosovo. Parto desde esa base para creer que voy a reaccionar diferente. O eso espero, al menos.
Saludos

MP dijo...

Claudia Congreso, acordamos. Y América es un pésimo canal, sea de quien sea.

MP dijo...

Gracias Megafón, su análisis es muy lúcido y sutil.
Saludos

MOO dijo...

nosotros no marcamos la diferencia, nosotros hicimos la igualdad y bregamos por ella. Lo que jode, y es así, es eso, tratar de igualar. Es nuestra lucha y en eso seguimos peleando. Bien ahí.

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