11 diciembre 2009

POSSE COMO MENSAJE


David Irving es un historiador británico. Especializado en el período de la Segunda Gurra Mundial, es un declarado negacionista. ¿Qué significa esto? El negacionismo se aplica a quienes, justamente, niegan que haya existido el Holocausto (o Shoá) durante los doce años de la dictadura nazi en Alemania. Además de publicar una buena cantidad de libros en los que aborda diversos aspectos de esta teoría, el muchacho recorre Europa dando "charlas" o conferencias de doctrina a los grupos de extrema derecha, en las que explaya sus ideas.
Lo curioso de Irving es que NO es un negacionista clásico. NO dice que la matanza no existió, sino que la adjudica a planes contingentes, en buena medida causados por las necesidades del esfuerzo de guerra. O sea, no como fruto de un plan de diseño sino como una tragedia o un exceso casi, casi al borde de lo justificable. Desde ya que relativizando "la cantidad" de muertes, cosa que parece ser uno de los argumentos preferidos de todos los negacionistas del mundo. Verbigracia: si no se mató A TANTOS, la cosa NO ES TAN grave.
La otra particularidad de Irving, que de zonzo no tiene un pelo, es que propone un corte horizontal en la cadena de responsabilidades en la ejecución de la matanza. Aplicando la doctrina norteamericana de la "possible denied ability", que significa que al presidente no se le informa sobre ciertos temas para que pueda negar sin mentir, Irving corta la cadena antes de Hitler. Esto es, deja a jefe del Estado Nazi en la ignorancia sobre lo que cometía el principal cuerpo de seguridad del Reich, las SS. Esta doctrina, la de un Fuhrer aislado en la cima del poder, ignorante de los campos de concentración, las matanzas a nivel industrial y las monumentales deportaciones. Ignorante de la decisión de aniquilamiento denominada por Adolf Eichmann como "solución final", quita a Hitler de la responsabilidad ideológica y práctica de la atrocidad del holocausto. Es, como se ve, el "negacionismo" en su especie más viral y peligrosa.

Abel Posse es un fascista payasesco. Un Lugones de caricatura, un anciano malvado que jamás superó la condición de novelista mediocre. Un apologista patético de una dictadura asesina y ladrona, integradas por militares traidores y corruptos y por civiles delincuentes como él mismo.
Al igual que Lugones, difunde su credo ridículo desde las páginas del único diario que completó el ciclo histórico de la oligarquía argentina: fundado en 1870 por el asesino Mitre, fue la tribuna de doctrina del primitivo librecambio cipayo, vendido al interés del imperio británico; fue el órgano de expresión de la oligarquía ganadera y parasitaria de la Generación del 80 y en el siglo XX, el apoyo ideológico y filosófico de la sedición de las clases dominantes contra el orden constitucional. Apoyó represiones, fisulamientos, deportaciones, bombardeos, torturas y desapariciones. Nadie que tenga en sus manos el diario La Nación puede alegar inocencia. Antes bien, es un cómplice pasivo (en el mejor de los casos) de la ideología perniciosa, antinacional y criminal que ese diario sostiene desde hace casi ciento cuarenta años con apabullante coherencia.
Si nadie que lea La Nación es inocente, mucho menos quien escribe en ella. El argumento falaz de los periodistas sobre la necesidad de trabajo choca y se hace trizas contra la más elemental noción de ética, de democracia y de derechos humanos, tres valores que para el diario de la oligarquía y el golpismo, valen menos que cero. Quien escribe en La Nación es un cómplice activo de una asociación ilícita contra el estado de derecho. Ni más ni menos.
La oprobiosa y ridícula nota firmada por el designado ministro de educación porteño por el intendente Macri, Abel Posse, fue la reafirmación del diario La Nación de las intenciones de venganza y restauración de los viejos privilegios de la ultraderecha argentina, carnicera y violenta. Desde la tapa del diario de Mitre, se avisó al pueblo argentino, por mano de este escritorzuelo de medio pelo, que mejor haría en preocuparse por cambiarse seguido los pañales de adulto, antes que hacerlo por temas de los que solamente es capaz de repetir frases hechas al estilo Manuél Carlés, avisó, digo, que lo que viene (si ganan) será sangriento. La venganza será terrible. Ya han mostrado antes en la historia lo que son capaces de hacer.
La tapa de La Nación de ayer y la de hoy son claros mensajes mafiosos contra el pueblo.
Sepamos reaccionar. Sepamos defendernos de estos criminales, porque si algo que ellos no hacen, es hablar en joda.

PS: David Irving está preso en Austria hace cinco años por difundir sus ideas nefastas. Posse, aquí, en cambio, asumirá como ministro de educación de la ciudad de Buenos Aires. Y La Nación seguirá saliendo. ¿Alguien ve la paradoja de todo esto?

MP

8 comentarios:

dieguito d. dijo...

Un detalle: me parece que el principio que citás es "plausible deniability".

Ni a Palos dijo...

Votá los Premios Ricardo Fort/ster a lo mejor y peor del año 2009.

Entrá a Ni a palos, el blog del suplemento joven del diario Miradas al Sur.
Hay tiempo hasta el 22 de diciembre.

Saludos!

Agustín dijo...

Soy de Córdoba pero vivo en Berlín por cuestiones laborales. Allí tuve la oportunidad de conocer y charlar con el primer abanderado del Instituto Técnico Renault (colegio técnico de Córdoba al que asistí). Es hijo de un ex coronel nazi que logró refugiarse en Argentina escapando por Italia en un barco organizado por Eva Perón.
La mierda está en todos lados, viejo. Incluso en quienes defendés con los dientes.

Saludos.

novecento dijo...

Claro que Sí, LO QUE Estas bestias inmundas NO hacen,.... es hablar en joda.

Anónimo dijo...

Si miras el facebook de Maurizio vas a encontrar solo felicitaciones "por nombrar a un tipo que se anima a decir siempre la `verdad´" Nunca fui muy amigo de la idea de socializar responsabilidades. Pero el "electarado" porteño parece que a grandes rasgos tiene el gobierno que se merece.
Saludos

Anónimo dijo...

Y la verdad que da miedito. hace muchos años atrás la revista Humor sacó una tapa premonitoria. Una línea de tiempo en donde el final era la estatua de Videla. Nos estaremos acercando a eso? Saludos y sigo el blog siempre. Claudia congreso.

Anónimo dijo...

Una pregunta: ¿El tipo este viene del duhaldismo o del macrismo? Si es lo primero, ¡que rejunte que hace tachuela, por Dios!
HechoMaldito

Anónimo dijo...

Un negacionista que causó verdadera conmoción a nivel mundial lo tuvimos hasta hace poco en el monasterio de La Reja, el obispo Williamson, a quien Benedicto XVI había reinstalado como tal. Fue solamente después del "sermón" de la protestante canciller alemana Angela Merkel que el papa revisó el tema. La "Pía" Hermandad a la que pertenece Williamson continúa con sus actividades.

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