Si, ya sé. A usted también le gusta. Por estas pampas del sur del mundo, el fóbal es eso que no se explica. Como ocurre con el peronismo, el amor por la camiseta no se elige ni se actúa. Está ahí. Nace con uno y muere con uno. Como dice el personaje de Francella en El Secreto de sus Ojos: es la pasión.
El momento mágico en que la redonda empieza a moverse sobre el verde césped es un milagro que se repite siempre. Aunque la campaña sea mala, aunque la cosa venga de culo y uno ande soportando las cargadas por habitar el fondo de la tabla, en ese instante en que el pitazo del referí da comienzo al partido, la esperanza está intacta.
¿No es mágico también poder ver los goles? Uno da ciertas cosas por sentado, naturaliza demasiado rápido lo que causa placer. Ayer miraba otra vez los tres goles con los que San Lorenzo de Almagro despachó el viejo clásico barrial con Huracán y se me ocurrió valorar lo que ya resulta natural y cotidiano. Y la pregunta surge sola: ¿Cómo viví tanto tiempo esta situación contra natura de tener que esperar a las 22 hs. del domingo para poder ver los goles de mi equipo? ¿Qué clase de dictadura puede arrogarse el derecho de apropiación de la pasión deportiva para engordar el rating (y los ingresos) de un programa, de un canal o de un grupo empresario? ¿Es que uno se acostumbra a la humillación tanto como al placer? En la dialéctica amo-esclavo, uno termina asumiendo el discurso del amo y se cree predestinado a la esclavitud. Aplicado al fóbal privatizado heredado del menemismo, terminaríamos pensando que "lo más democrático es que cada uno pague por lo que quiere ver" como dijo cierto caradura de la empresa apropiadora.
Tenemos fútbol libre, democrático, abierto a todos. Ya no hay que esperar al domingo a la noche ni sentarse en un bar para ver a cambio de pagar el "impuesto al boludo" en el sobre precio de la consumisión.
Ayer, mientras volvía a ver los goles del Ciclón, especialmente esa obra de arte de Cristian Leiva para cerrar el marcador, pensé en que estas cosas hay que valorarlas por todo el tiempo que no las tuvimos y por todo el tiempo en que creímos que no teníamos derecho a ellas.
Cómo me gusta el fóbal. El fóbal liberado.
MP

6 comentarios:
Yo sin ser hincha de racing me conmoví mucho con cómo dieron vuelta el partido. Ver el resumen o los goles de eso no bastaba, ver el doparti entero, no tiene precio.
El Fútbol para Todos es una de las medidas más revolucionarias del kirchnerismo.
Hay que disfritarlo, como haces en esta entrada, y ponerla sobre la mesa cuando discutimos con los distraídos de siempre: nace de una desición política -como la Asignación por Hijo- y no de un repollo.
Qué belleza la definición de Leiva, por favor (la pregunta es si lo hubiese hecho, con esa calidad y hasta displicencia, durante el O a O).
Querido Dios, la verdad es que no, que si el partido iba 0 a 0 con el cuchillo entre los dientes, no hay sitio para la lírica. Pero bueno, un lindo gol, una linda gambeta, un floreo, es como la caricia de una mujer: se disfruta mucho tiempo después de que pasó.
Compañero lo invito a que se pegue una vuelta por mi blog quizas le guste.
Y ver todo de todos los partidos es una adiccion que proximamente Clarin tildara como preocupante.
Y fueron muchísimos años de fútbol sólo para la élite.
Los superclásicos: recuerdo andar como un boludo, gastando suela de un bar a otro para encontrar una mesa donde sentarme.
Y el gerente de TyC quería convencerme de que lo más "democrático y lógico es pagar para ver fútbol"... Cualquiera.
Saludos.
¿tendra que ver la caida de "los grandes" (boca y river sobre todo) con el fin del negocio para TyC?
Seguramente a ellos les convenia tener a los clubes mas vendedores en la punta de la tabla, en la de arriba no en la de abajo y ahora, quien sabe, por ahi no apretan mas referis, ni compran tantas voluntades.
Digo, no aseguro nada... pero es una posibilidad.
PD: el gol de indepte de media cancha fue lo mejor del año
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