
Este patético latiguillo del felizmente finado Bernardo Neustadt vino a mi memoria al leer la nota titulada "Jugar con fuego" que el empleado del Grupo Clarín Ernesto TNembaum publicó en la revista "oficialista" Veintitrés.
Si para usted, lector, resulta un misterio que el amigo Ernesto no haga hincapié en esta aparente paradoja (estar escribiendo, seguramente no gratis, en una revista que defiende globalmente al gobierno al que él odia y que forma parte del supuesto "multimedios K" que la empresa para la que trabaja y milita, denuncia cada tanto), será porque en el fondo, lo que él NO puede reconocer, es que desde el gobierno kirchnerista se auspicia un nivel de pluralismo y libertad de expresión que se halla al nivel de los países más avanzados de Europa: La costumbre del pluralismo, la democratización del paisaje mediático y, a veces, el descenso de algunos abusos de autoridad y otros intentos de censura justifican la muy buena clasificación de Argentina (47º) y de Uruguay (29º), que están en pie de igualdad con muchos países europeos.
Un pluralismo que en el monopolio Clarín es una pieza de museo.
Esta cuestión se da de bruces con la idea que el monopolio Clarín busca generar en la clase media: se ataca la libertad de prensa, se aprietan periodistas y otras declaraciones por el estilo emanadas de la SIP. Y si tampoco resulta raro que los periodistas argentinos se dejen representar mansamente por una entidad patronal (un conmovedor paralelismo con los peones agrícolas que, Momo Venegas mediante, son representados por sus patrones, algo inédito, como una especie de peronismo al revés), menos lo hará el hecho de que Ernesto TNemabum use del pluralismo oficial para llevar adelante una curiosa campaña que se resume en la frase del nefasto maestro del periodismo empresarial argentino citada al principio.
Lo que Ernesto percibe con claridad es que hay sectores amplios de la clientela natural de la empresa a la cuál sirve, que se alejan de ese discurso totalitario, unívoco y machacón para acercarse nuevamente al kirchnerismo. El progresismo librepensador de las zonas urbanas se aleja pasito a pasito de un grupo mediático que levanta cada día banderas más reaccionarias y de unos periodistas a los que siempre creyó progres (porque siempre digo que contra Me*em estábamos mejor, en ese sentido, porque éramos todos buenos y progresistas) pero que a la hora de la verdad, transaron con un monopolio que sostiene cada día causas y personajes más reaccionarios. Cuando Clarín insiste con instalar a Duhalde y éste habla de transar con los asesinos del Proceso, en el cliente de Clarín se dispara una contradicción inevitable. Y cada día ocurre más, tanto por acción de instancias como 6-7-8 o los blogs como fenómeno comunicacional, como también por la exacerbación del contrerismo que Héctor Magnetto le impuso a los medios controlados por el monopolio. A la larga, la salvaje "oposición a todo" cansa, satura. Y la constante producción de interpretaciones negativas de una realidad que quizás no lo es tanto para los lectores de Clarín, hace que muchos se empiecen a preguntar si su histórico diario les estará diciendo toda la verdad.
Esto aterroriza al ex progre TNembaum, que ve con claridad (porque boludo no es) que se están bajando botes al agua y él está quedando atornillado a la cubierta del Titanic que es Clarín. por eso escribe esto:
"Imagino –es un imaginar nomás– que se siente un poco kirchnerista pero que jamás lo reconocería en una discusión. Mirá que yo no soy K, eh..., pero sus enemigos me acercan, y la campaña que le están haciendo en contra, y el agropower, y los gorilas, y los periodistas seudoprogres que se vendieron, blablabla: total que –por contraste– termina cerca del Gobierno, pero le sirve decir no soy K para no explicar tantas cosas, tantísimas compañías, tanto dinero mal habido, tanto doble discurso. Pues bien, si usted no es de esos, esta nota no le dará nada. Pero si lo es –e imagino, es un imaginar nomás, que sí lo es– le pido que haga un simple y didáctico ejercicio. Imagínese que quien nos gobierna es Carlos Menem y estamos en la década del noventa –cosa que por suerte no ocurre–. Que Menem odia a los periodistas, y a las empresas periodísticas, y que a veces emprende con discursos agresivos contra estas, otras contra aquellos y otras confunde a los unos con las otras. Imagine que además, Menem financia programas cloaca en la televisión oficial para escrachar una y otra vez, insistentemente, a periodistas no alineados, con la intención poco disimulada de generar una pequeña legión de fanáticos que los hostiguen. Imagínese que cuenta con un grupo de periodistas de segunda línea, de esos miserables que siempre están dispuestos para hacer el trabajo sucio, de esos que ponen cara de malos, levantan el dedito y dicen siempre, pero siempre siempre siempre, lo que les mandan. Frene aquí un momento. No se ofenda tan rápido. Le juro que no es para tanto. No se olvide que estamos hablando de Menem. Y trate de ser sincero con usted mismo. ¿Qué hubiera dicho? No sé usted, pero yo me acuerdo de esos tiempos. Como entonces, yo trabajaba de periodista y creía lo mismo que ahora: que los gobiernos tienen tantos, pero tantos recursos para hacer propaganda que el periodismo debe ejercer una función crítica, aun cuando sea injusta, aun cuando sea exagerada. Periodismo a favor es igual a propaganda.
...
Disculpe usted que lo haya molestado. Si quiere, puede seguir sintiéndose progre, mire. Es que los enemigos son tan malos y tan poderosos, que mejor no decir nada. El que habla, es traidor. Para ser progre, es mejor callar. Uno se va a dormir tranquilo, con una buena imagen de sí mismo. Y después levanta el dedito contra los reaccionarios. Qué raro que está todo, ¿no? "
¿Comprende usted, lector, que Ernesto está cagado en las patas? ¿Que comprende que el progresismo se le va y busca el ejemplo extremo del menemismo como para decir "ahí hubiéramos estado todos juntos"? Ernesto se queda solito en el barco que se hunde, por eso el pueblo marchó el 24 de marzo y él quedó girando como un trompo en radio Mitre, repudiando lo que debería haber apoyado pero que le pagan por repudiar.
Porque en el fondo, termina reclamando a los "progres" que vuelvan y lo hace desde la cueva donde manda una posible apropiadora de menores hijos de desaparecidos y que obtuvo buena parte de su poder transando con la dictadura el control del monoplio del papel prensa sobre la muerte de una familia entera. Desde ahí convoca Ernesto TNembaum a los progres que lo abandonan asqueados, preguntándose quizás, cuando piensan en él o en Zloto...
¿QUÉ LES PASÓ?
MP
Si para usted, lector, resulta un misterio que el amigo Ernesto no haga hincapié en esta aparente paradoja (estar escribiendo, seguramente no gratis, en una revista que defiende globalmente al gobierno al que él odia y que forma parte del supuesto "multimedios K" que la empresa para la que trabaja y milita, denuncia cada tanto), será porque en el fondo, lo que él NO puede reconocer, es que desde el gobierno kirchnerista se auspicia un nivel de pluralismo y libertad de expresión que se halla al nivel de los países más avanzados de Europa: La costumbre del pluralismo, la democratización del paisaje mediático y, a veces, el descenso de algunos abusos de autoridad y otros intentos de censura justifican la muy buena clasificación de Argentina (47º) y de Uruguay (29º), que están en pie de igualdad con muchos países europeos.
Un pluralismo que en el monopolio Clarín es una pieza de museo.
Esta cuestión se da de bruces con la idea que el monopolio Clarín busca generar en la clase media: se ataca la libertad de prensa, se aprietan periodistas y otras declaraciones por el estilo emanadas de la SIP. Y si tampoco resulta raro que los periodistas argentinos se dejen representar mansamente por una entidad patronal (un conmovedor paralelismo con los peones agrícolas que, Momo Venegas mediante, son representados por sus patrones, algo inédito, como una especie de peronismo al revés), menos lo hará el hecho de que Ernesto TNemabum use del pluralismo oficial para llevar adelante una curiosa campaña que se resume en la frase del nefasto maestro del periodismo empresarial argentino citada al principio.
Lo que Ernesto percibe con claridad es que hay sectores amplios de la clientela natural de la empresa a la cuál sirve, que se alejan de ese discurso totalitario, unívoco y machacón para acercarse nuevamente al kirchnerismo. El progresismo librepensador de las zonas urbanas se aleja pasito a pasito de un grupo mediático que levanta cada día banderas más reaccionarias y de unos periodistas a los que siempre creyó progres (porque siempre digo que contra Me*em estábamos mejor, en ese sentido, porque éramos todos buenos y progresistas) pero que a la hora de la verdad, transaron con un monopolio que sostiene cada día causas y personajes más reaccionarios. Cuando Clarín insiste con instalar a Duhalde y éste habla de transar con los asesinos del Proceso, en el cliente de Clarín se dispara una contradicción inevitable. Y cada día ocurre más, tanto por acción de instancias como 6-7-8 o los blogs como fenómeno comunicacional, como también por la exacerbación del contrerismo que Héctor Magnetto le impuso a los medios controlados por el monopolio. A la larga, la salvaje "oposición a todo" cansa, satura. Y la constante producción de interpretaciones negativas de una realidad que quizás no lo es tanto para los lectores de Clarín, hace que muchos se empiecen a preguntar si su histórico diario les estará diciendo toda la verdad.
Esto aterroriza al ex progre TNembaum, que ve con claridad (porque boludo no es) que se están bajando botes al agua y él está quedando atornillado a la cubierta del Titanic que es Clarín. por eso escribe esto:
"Imagino –es un imaginar nomás– que se siente un poco kirchnerista pero que jamás lo reconocería en una discusión. Mirá que yo no soy K, eh..., pero sus enemigos me acercan, y la campaña que le están haciendo en contra, y el agropower, y los gorilas, y los periodistas seudoprogres que se vendieron, blablabla: total que –por contraste– termina cerca del Gobierno, pero le sirve decir no soy K para no explicar tantas cosas, tantísimas compañías, tanto dinero mal habido, tanto doble discurso. Pues bien, si usted no es de esos, esta nota no le dará nada. Pero si lo es –e imagino, es un imaginar nomás, que sí lo es– le pido que haga un simple y didáctico ejercicio. Imagínese que quien nos gobierna es Carlos Menem y estamos en la década del noventa –cosa que por suerte no ocurre–. Que Menem odia a los periodistas, y a las empresas periodísticas, y que a veces emprende con discursos agresivos contra estas, otras contra aquellos y otras confunde a los unos con las otras. Imagine que además, Menem financia programas cloaca en la televisión oficial para escrachar una y otra vez, insistentemente, a periodistas no alineados, con la intención poco disimulada de generar una pequeña legión de fanáticos que los hostiguen. Imagínese que cuenta con un grupo de periodistas de segunda línea, de esos miserables que siempre están dispuestos para hacer el trabajo sucio, de esos que ponen cara de malos, levantan el dedito y dicen siempre, pero siempre siempre siempre, lo que les mandan. Frene aquí un momento. No se ofenda tan rápido. Le juro que no es para tanto. No se olvide que estamos hablando de Menem. Y trate de ser sincero con usted mismo. ¿Qué hubiera dicho? No sé usted, pero yo me acuerdo de esos tiempos. Como entonces, yo trabajaba de periodista y creía lo mismo que ahora: que los gobiernos tienen tantos, pero tantos recursos para hacer propaganda que el periodismo debe ejercer una función crítica, aun cuando sea injusta, aun cuando sea exagerada. Periodismo a favor es igual a propaganda.
...
Disculpe usted que lo haya molestado. Si quiere, puede seguir sintiéndose progre, mire. Es que los enemigos son tan malos y tan poderosos, que mejor no decir nada. El que habla, es traidor. Para ser progre, es mejor callar. Uno se va a dormir tranquilo, con una buena imagen de sí mismo. Y después levanta el dedito contra los reaccionarios. Qué raro que está todo, ¿no? "
¿Comprende usted, lector, que Ernesto está cagado en las patas? ¿Que comprende que el progresismo se le va y busca el ejemplo extremo del menemismo como para decir "ahí hubiéramos estado todos juntos"? Ernesto se queda solito en el barco que se hunde, por eso el pueblo marchó el 24 de marzo y él quedó girando como un trompo en radio Mitre, repudiando lo que debería haber apoyado pero que le pagan por repudiar.
Porque en el fondo, termina reclamando a los "progres" que vuelvan y lo hace desde la cueva donde manda una posible apropiadora de menores hijos de desaparecidos y que obtuvo buena parte de su poder transando con la dictadura el control del monoplio del papel prensa sobre la muerte de una familia entera. Desde ahí convoca Ernesto TNembaum a los progres que lo abandonan asqueados, preguntándose quizás, cuando piensan en él o en Zloto...
¿QUÉ LES PASÓ?
MP
10 comentarios:
Simple, convicciones cero y money money money money.
saludos.
"el periodismo debe ejercer una función crítica, aún cuando sea exagerada, aún cuando sea injusta. Periodismoa favor es igual a promaganda"
Ya lo dijo al Gran Gaby Weber, lo de este tipo no es periodismo, es prostitución.
Y sí compañero, derrapa, se desespera, está cagado, y cada vez más solo. O tal vez esté en el lugar cómodo que siempre quiso
...de esos que ponen cara de malos, levantan el dedito y dicen siempre, pero siempre siempre siempre, lo que les mandan..
Se olvidó de cuando lo insultó a Rossi a los gritos este perejil.
Cuando leí lo de "crítico exagerado" ya no lo pude creer.
IMpresentable TNbaum.
Da la impresión de que no está cómodo. Cuando presentó su librito en el noticiero del trece, quiso hablar bien del gobierno de Néstor, pero María Laura y Santo Biasatti lo cortaron en seco. "¿Qué cosas buenas tuvo el gobierno de Néstor Kirchner?", dijeron casi a dúo, como desafiándolo. Ahí cambió de tema y se sumó al tren de tirarle palos a Cristina.
Es como si quisiera gritar a los cuatro vientos "soy kirchnerista", pero los lugares donde está le bajan la caña todo el tiempo y le reinterpretan sus palabras.
Creo que, efectivamente, está prisionero de su propia codicia, en un lugar terrible. Y cuando Clarín finalmente se hunda, ¿qué hará? ¿pedirá perdón? ¿hará autocritica? Ernesto se puso solito en un lugar del que no se vuelve. Me di cuenta cuando repudió la marcha del 24 de marzo. Cruzó una línea.
Tnbaum está muy cómodo estimados. Gran sueldo y estabilidad a cambio de lealtad, cosa que el proyecto K no le podía garantizar. Mata todavía la ingenuidad de algunos, MP incluido, que no aceptan el cinismo de los otros, es decir, no les pasó nada.
Kcs Mario hoy viendo los avances del nuevo noticiero del 7 vi que va estar Juan Micheli historico periodista de TN y el 13 desde que se privatizo el canal con el menemismo , me sorprendio la noticia .
Con respecto a Ernesto habria que preguntarle al perro que fue quien le dio la oportunidad en pagina .
Saludos Mario.
"Periodismo a favor es igual a propaganda."
voy a permitirme usar una expresion un tanto boluda y definitivamente poco seria, pero que como ninguna otra logra expresar lo que siento.
WTF, ernesto, WTF???
que bueno que cuando compro la 23 (que es casi nunca) no leo su columna, porque me hubiera dado un infarto hace mucho.
No solo Juan Micheli dejó el gorilopolio, también lo hizo Patricia Molina (dos personas que siempre me cayeron bien).
El miserable es TNbaum : cuando habla de periodistas que hacen siempre lo que les mandan, que señalan con el dedo, parece que estuviera haciendo referencia a el mismo. Los periodistas a los que él señala, se asumen (a diferencia de él que dice ser independiente) como subjetivos, como defensores de un modelo de país, como opuestos a las prácticas nefastas de los cuasimonopolios mediáticos (cosas para las que hay que tener mucha valentía.
TNbaum, estás y estarás cada día más solo porque vos elegiste estarlo. Y yo no te perdono ni a vos ni a ninguno de los formateadores de cerebros de la cadena hegemónica mediática.
JP
"periodistas de segunda línea, de esos miserables que siempre están dispuestos para hacer el trabajo sucio, de esos que ponen cara de malos, levantan el dedito y dicen siempre, pero siempre siempre siempre, lo que les mandan."......¿que? ¿es autoreferencial?
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