El panorama opositor está dominado por la pequeñez. Quizás nunca antes en la historia nacional, se conformó semejante conglomerado de fuerzas en contra de un gobierno. Al menos con el alcance actual, con el terrible nivel de totalitarismo de los medios hegemónicos que confrontan cada día con el oficialismo. Sin embargo, como se diría en la cancha, son una banda. Una murga.
Ya no pedimos propuestas o alternativas, porque sabemos que no existen. La actuación patética de Gerardo Morales ante Mercedes Marcó del Pont en el Senado deja en claro cuál es el nivel del Rejunte A que “la gente” colocó en el Congreso. Lo único cierto es que, desde diciembre, el Rejunte no se movió para discutir políticas o proponer cambios, sino que apostó todas las fichas al derrocamiento del Gobierno, creídos que con los Medios trabajando a destajo para favorecerlos ante la opinión pública, habían tomado el cielo por asalto.
Esta incapacidad manifiesta para generar política o para favorecer un debate que enriqueciera políticas de bien común, degeneró en su variante más fácil, que es el “oposicionismo”, entendido como acción de bloquear (o al menos intentarlo) toda iniciativa de gestión por parte del Gobierno. Aunque este tipo de acciones redunden en perjuicio del pueblo.
Esto se llama pequeñez. Se llama mezquindad. Y en un punto, se llama traición: ningún argentino debe, por principio, desear (y menos buscar) el mal para su propia patria y pueblo. Aunque sea por enfrentar a un gobierno al que odian. Esta es una lógica destructiva que siempre dominó al sector ideológico/social que representa el Rejunte A. Basta ver la depredación salvaje de los bienes del Estado, destinados al bienestar general, durante la revolución fusiladora de 1955 para ver el numen de este irracional comportamiento.
Otra vez, como en otras ocasiones, el “arco” opositor es más bien un “círculo” y la derecha trabaja codo a codo con la izquierda para atacar al gobierno popular. Sólo en este contexto de “colaboración” se entiende a Lozano votando a favor de los sojeros en 2008, a la CCC marchando bajo las banderas de la Sociedad Rural en la concentración de Palermo o a Pino Solanas copiando el discurso de Carrió para ganar en capital en 2009. También así se comprende el insólito comunicado del Partido “jamás vi de cerca a un” Obrero.
Lo central del discurso izquierdista local es su irremediable estupidez. Su conmovedora funcionalidad hacia el accionar político de la derecha. Si el PO denuncia el “intento” oficial por crear, a partir de la Ley de Servicios Audiovisuales, un “multimedios” oficialista, lo que hacen es asimilar sin cuestiones el discurso del Monopolio Clarín. Ni más ni menos. Y esto es coherencia, porque desde las parrafadas protestonas de la fraseología trotskista, lo único que se hace es servir al interés de la derecha de que nada cambie. En la persecución del “purismo revolucionario” se dejan las cosas tal como están, los intereses corporativos intactos y así.
Pero la pequeñez capea en todos las esquinas de esa caja vacía que es “la oposición”, mucho más virtual que real. Los medios de la derecha concentrada, ya sean mayores, menores o nimios, explotan un discurso quasi terrorista, negado y absolutamente irracional. Hablando de nimios, ver la tapa del pasquín del corsario español Antonio Mata (fundidor de Aerolíneas Argentinas), en la que se hace burla de una frase de la Presidenta con el objetivo de restar importancia a la puesta en marcha de un plan que entregará gratuitamente 3.500.000 netbooks a alumnos secundarios de todo el país es indignante. Pero lo es porque somos sometidos, desde estos medios, a una degradación constante de nuestra propia conciencia ciudadana, de nuestra propia convivencia social. No sólo nos toman por idiotas, disimulando noticias buenas con tonteras para consumo de tontos, sino que propician una sensación térmica de desazón. Trabajan para eso. No sólo Antonio Mata, Jorge Fontevecchia o Héctor Magnetto, sino los cientos de periodistas que obedecen la orden de hacer esta clase de operaciones. No se puede alegar “hurto famélico”, muchachos. Ya cada uno se ha puesto en el lugar que eligió.
La cuestión termina siendo, desde dónde habla cada uno. Cuando Ernesto TNembaum lanza sus diatribas diarias contra TODO lo que sea oficialista, cuando reniega de la recordación del 24 de marzo, hay que considerar desde DONDE lo hace: desde el Monopolio perteneciente a una presunta apropiadora de menores. Esto RESIGINIFICA necesariamente sus palabras. A esto me refiero: Ernesto hizo su elección. Todos la hicieron.
Por eso hablo de pequeñez. Porque han fabricado una “oposición” política que para lo único que se pudo poner de acuerdo fue para violar las costumbres parlamentarias y manotear las comisiones, todo con vistas a un golpe de mano que no sucedió. Fuera de eso, no son nada.
Porque, en lugar de pensar un país, imaginan la zancadilla. Porque esperan el caos, desean la crisis, sólo para poder medrar con algunos votos más. O sea, curan la fiebre pegándole un tiro al enfermo.
El problema es, que cada día se nota más que son cartón pintado.
Y todavía falta tanto para 2011…
MP
3 comentarios:
La palabra "tilingo" viene de "tilin", que significa "lo chiquito", es lo mismo que decis cumpa.
en que diario salio eso que pegaste?? no puedo creer tanta mierda.
Crítica.
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