21 abril 2010

PERLITAS DEL DIARIO DEL CORSARIO

Dos perlitas que muestran que el periódico Perfil, del corsario ex-colaboracionista de la dictadura Jorge Fontevecchia, se va obsesionando poco a poco con los medios afines al oficialismo y, en términos más amplios, enloqueciéndose con las batallas de la "guerra por el relato". 

Veamos esta nota, firmada por Edi Zunino, la cual glosa las supuestas amenazas sufridas por operadores periodísticos de la oposición, ya sea en persona o por medio de afiches:

Nadie se animó a firmar esos carteles.En 6, 7, 8, el suceso televisivo de Canal 7 hecho por militantes pagos con plata de los impuestos que garpan todos y con formato copiado de los que hicieron famosos a Mauro Viale y Chiche Gelblung, sugirieron la idea de que habían sido impresos por Clarín para victimizarse.
(...)
Todo ese costo lo pagan Cristina y Néstor Kirchner. Nadie más que ellos, autoridades electas, promueve esos ridículos métodos de combate. Tal vez sería deseable que alguien como Estela de Carlotto llamara a sosiego y pusiera tanto énfasis en condenar estas prácticas dignas de archivo como en esclarecer de una buena vez el Caso Noble.

Muy buen Edi, ahogado en la clásica mala leche del periodismo gorila, termina tocando la tecla de la apología del delito de lesa humanidad. ¿Por qué será que todos terminan allí? Curioso.

Lo que sigue es de un tal Aleardo F. Laría, de "DyN". Debe ser "Diarios y Noticias". Perdone mi ignorancia, don Laría. Veamos

En la Argentina, los grupos de intelectuales afines al Gobierno, han diseñado también una estrategia similar, con la esperanza de influir en los comentarios periodísticos que transmiten los medios de comunicación privados.
Su estrategia consiste en glosar, con opiniones críticas, enmascaradas como "comentarios de lectores", los artículos de opinión que aparecen en los boletines electrónicos de los diarios. Esas "críticas K" -algunos añaden otra K- se pueden identificar rápidamente porque tienen tres rasgos característicos: descalificaciones muy agresivas al periodista que escribe (falacia "ad hominem"), visión maniquea y "falacias de desplazamiento", es decir introducir cuestiones que no se vinculan con el tema tratado haciendo referencias obsesivas al pasado (por ejemplo, "a los que huyeron en helicóptero").
(...)
Lamentablemente, el nivel de calidad de algunos programas de la televisión pública argentina es deplorable. Los que no han tenido ocasión de ver "6-7-8" harían bien en hacer una parada en esa pantalla para ver, reunidos en un mismo espacio, la muestra más chabacana, zafia, burda y grosera de propaganda oficial que alguien pudiera imaginar.
Si Chávez se dirige raudamente al modelo periodístico implantado en Cuba hace muchos años -donde sólo se puede leer "Gramma", único medio tolerado en la isla- en la Argentina, dada la fuerza de su sociedad civil, se está lejos de semejante despropósito. Aquí, por el momento, sólo asistimos al espectáculo pintoresco de algunos personajes que lanza en ristre, colocándose el yelmo de Don Quijote en la cabeza, se empeñan en embestir contra amenazadores molinos de viento.

No es lindo? Digo, porque ante tanta sapiencia y ejercicio de la libertad de expresión, estaría bueno leer la opinión de estos dos columnistas, no ya del pasado procesista de su patroncito, sino de las toneladas de diarrea fascista, racista y procesista que vomitan por día los "comentaristas" asiduos de Perfil. Serviría, quizás, para darse cuenta de que son ellos, con toda su cháchara republicana, los que están empollando el huevo de la serpiente.

MP

1 comentarios:

Jorge Mux dijo...

Así que "los grupos intelectuales afines al gobierno" son maniqueos, pero cuando Aleardo Laría dice que "tienen tres rasgos característicos", homogeneizando todo discurso y todo nivel de adhesión a la gestión gubernamental, él NO es maniqueo. Yo jamás incurrí en esas falacias que menciona, y conozco miles de comentaristas de diarios y blogs que no caen en ellas. De hecho, son la mayoría. Y en ese englobamiento maniqueo que hace este noterito, seguramente incluye en "grupos intelectuales afines al gobierno" a cualquiera que critique las gestiones de los medios privados, aun cuando NO sea afín al gobierno.
Por otra parta, lo que él llama "falacia ad hóminem" no siempre es "falacia". Si se le recuerda a un periodista haber sido funcional a la dictadura, siendo que hoy se presenta como el paladín de la libertad de expresión y la democracia, eso no sería puntualmente una falacia.
Por otra parte, ¿quién juzga si una referencia al pasado es "obsesiva" o no lo es? Por el ejemplo que pone, no se entiende dónde está la "obsesividad". ¿No será que él, como periodista "objetivo" y ecuánime, se sentirá "obsesionado" por esos chabacanos, zafios, burdos y groseros comentaristas que no paran de recordarle en qué medio trabaja y qué ideologías sustenta?

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