13 junio 2010

LA TREGUA O NI ESO

Por Sandra Russo/ Página12


El viernes en C5N escuché a un comentarista decir que “y bueno, no faltan los equipos que ganan a pesar del entrenador”. Es que llegamos a este Mundial con un Maradona menos neutral que nunca, y la yapa: él está mejor que nunca. También vi un tramo de una conferencia de prensa en la que un periodista le preguntaba a Heinze por qué será que los técnicos lo eligen pero la gente no lo quiere. Es que a este Mundial llegamos, además, con buena parte del periodismo deportivo teniendo que atajar las tensiones propias y las del periodismo político. Y no faltó un filósofo, Tomás Abraham, declarándose muy futbolero pero reactivo al “patrioterismo” reinante. Es que, por último, llegamos a este Mundial muy poco después de un Bicentenario furioso y arrobado, y esta vez la bandera argentina, que tantas veces hicieron flamear en nombre de todos los militares, la oligarquía, la Sociedad Rural o los taxistas que escuchan Radio 10, se quedó pegada a los sectores populares. Llegamos con la bandera recién recuperada.

Me pongo a pensar en qué se diferencian el patriotismo y el patrioterismo, y me parece que es en lo mismo que se diferencian lo popular y el populismo, o la libertad y el libertinaje. Son rebajas de sentido, aplastamientos semánticos que vuelven lo presuntamente elogiable en criticable.

Fuera del lenguaje futbolístico, que recae en lo específico del juego, los metalenguajes que surgen del fútbol implican siempre, en todos los mundiales, un compromiso de pertenencia tanto de jugadores como de hinchadas. Si le quitáramos eso al Mundial, no quedaría mucho de su encanto en pie. Esas pelucas, esas caras pintadas, esos disfraces, esos carteles con nombres de pueblos de cualquier parte del mundo indican pertenencia. Es cierto, claro, que esos metalenguajes provienen aquí y en todas partes no del hueco más profundo del corazón de los pueblos, sino más bien de las agencias de publicidad transnacionales que manejan las cuentas de los grandes sponsors. El Mundial sublima diferencias jerárquicas entre países. Aunque la canción oficial es pegadiza, no deja de ser curioso que sea Shakira la que dejará esa marca de sonido en el Mundial africano. El Africa que suena es la del Rey León, un Africa doblada al castellano o al inglés, digerible sólo en su aspecto “multicolor”.

El Mundial es así, resumiendo, una versión pop de todos nosotros. Quedamos sumergidos por unas semanas en un clip en el que movemos las cabezas, agitamos las banderas y cantamos los cantitos, gritamos los goles, tenemos nuestros favoritos, nuestras cábalas y dos o tres frases hechas para intervenir en las reuniones. Durante los mundiales, si es que somos de aquellos que al menos festejamos un triunfo de la Selección, acá o en cualquier parte, hay una tregua para atenuar diferencias y tener algo en común, algo bien pop, amable, eléctrico pero melódico. Para los que ni eso, queda la cuerda rota de su amargura.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Sería bueno ir agendando (¡ya lo estamos haciendo!) que esta supuesta tregua futbolera donde todos nos cobijamos bajo la celeste y blanca no es tal. Lo sabemos.
Como sabemos que todo el monopolio hiperconcentrado, sus socios y alcahuetes, los agrogarcas, las sotanas y toda la pléyade de gorilas en degradé y nostálgicos de Videla tienen unas fichas (creo que todas) puestas en el naufragio de Diego y los muchachos. No le perdonan el apoyo a la Ley de Medios ni su opción por las causas populares.
Acomodaticios,lameculos, camaleónicos, mandaderos y serviles, muchos de los llamados periodistas, changarines a sueldo que están en Sudáfrica, juegan y jugarán al panqueque interminable en estas semanas donde cada uno revisará sus morlacos, los intereses de sus bolsillos y la buena predisposición de sus patroncitos a la hora de bajar el pulgar o no al mínimo traspié de la Selección.
Cuando ayer el "Gringo" Heinze metió el testazo casi desde el vestuario en el arco africano sólo pensé, incrédulo, perplejo, emocionado, que quizá en definitiva, después de todo, haya un dios. Un dios que por noventa minutos (o en ese segundo del centro llovido sobre el area de Nigeria) se dignó a largar la eterna petaca de la que sorbe, enajenado, desde tiempos inmemoriales. Y sentí que tal vez los vientos comiencen a soplar un poquito para el lado de la Justicia.
Digo: ¡Justo Henize...! Con toda la artillería pesada que le tiraron a Maradona con ese tema muchos de los bufones rentados al aire: los Ventura, los Rial, los Pasman, la yegua de América, los fachos de C5N con el nazi Eduardo Feinmann a la cabeza... la lista es larga.
Aunque suene iluso.
Es lo que me surge después de leer esta mañana el artículo que posteaste.

Un abrazo argentino

Daniel, desde Mataderos

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