Ya muchos blogs se han ocupado del tema, mejor y antes que yo. Igualmente, sumo mi opinión sobre el asunto Mirtha Legrand-Teatro Colón-Mauricio Macri. No porque lo considere un tema central (no lo es) sino porque ayuda a entender el proyecto macrista, dado que los medios concentrados insisten en instalarlo como candidato a presidente para el año que viene. Y eso sí es importante.Ante todo, creo que el título de este posteo es de una obviedad lastimosa, pero no lo voy a cambiar porque soy demasiado perezoso como para hacer eso. Digamos que es obvio porque no hay forma de entender al macrismo sin el contexto ideológico del menemismo. Con lo cuál, se vuelve redundante aplicar el "neo" a la ideología que ostenta el partido amarillo: representa objetivamente una continuidad ideológica con aquél lamentable fenómeno noventista. Eso es innegable. Sin embargo, se trata también de un fenómeno de mímesis CULTURAL. ¿Qué quiero decir con esto? Que el macrismo ha adoptado de manera tan integral al viejo menemismo, que genera tics culturales de aquella "fiesta" de nuevos ricos que devoraban pizza y bebían champán. Todo ese graserío ostentoso, chillón y desvergonzado que tuvo su expresión paradigmática en la revista Caras, de editorial Perfil y en el programa de Marcelo Tinelli.
No hay forma de evitar las comparaciones cuando uno contempla el penoso desfile de la "alfombra roja" de la apresurada reapertura del Colón: una sucesión de "estrellas" apolilladas, envejecidas y ajadas que conformaban un tren fantasma pavoroso que recordó lo peor de nuestra deconstrucción cultural. Porque el menemismo no sólo representó la exacerbación del individualismo, la insolidaridad y el genocidio social: También significó el quiebre terminal de la identidad cultural del país. La apertura indiscrimanada de las fronteras económicas y culturales, quebraron al país en más de un sentido. No fue algo al azar: se necesitaba crear seres separados de su pueblo, negadores de su origen, despreocupados de la suerte del otro. Individualistas hasta el extremo criminal del término. Eso fue la cultura menemista: la admiración por el garca, el ladrón, el cagador. La admiración clasemediera por el "que se salvó", por el rico, por el ganador.
El macrismo repite puntillosamente los postulados ideológicos de este "darwinismo social" que significó el menemismo y su brutal trasculturación de la sociedad argentina. Por eso pudo crear la UCEP, desfinanciar a la educación pública y vaciar los hospitales en beneficio de las empresas privadas de salud, porque justamente en Buenos Aires existe un sustrato de clase en el que el desastre cultural menemista se hizo carne. Ese sector todavía sueña con los viajes a Miami y le importa un carajo el destino de los pobres que no pueden solventar una prepaga o un colegio privado. El votante promedio de Mauricio Macri.
El mensaje de los personeros del Pro pivotea siempre sobre este sector, a los que llaman eufemísticamente "el vecino", caracterización que encierra la trampa de una generalización que no es tal: en Buenos Aires hay vecinos de primera, de segunda y de tercera. Una división que es también geográfica, y que se ve realzada por la inequitativa y despiadadamente liberal distribución de servicios públicos esenciales. Lejos de intentar disimular, el funcionariado amarillo de la intendencia porteña hace gala de su exacerbado clasismo, de su impúdico menemismo. Incluso todos impostan la modulación verbal de manera similar, en una involuntaria y patética imitación de las caricaturas de Niní Marshall o Fernando Peña, siguiendo los modales de niño bien del jefe político, tan pasados de moda como su ideología.
Por eso, en este contexto que conforma un proyecto político (que está siendo "vendido" al pueblo argentino por los medios hegemónicos, como una "alternativa" superadora al proyecto nacional), la presencia de Mirtha Legrand usando el Salón Dorado para almorzar, no desentona con la profunda y exacerbada tilinguería del intendente Macri. Por el contrario, si hubiera sido de otra manera; si se le hubiera negado a la Legrand el uso del teatro Colón, estaríamos hablando verdaderamente de una noticia bomba.
3 comentarios:
En estos momentos me estoy obligando a ver el programa de "Mirta Legrand" ¡¡¡aaaggghhh!!! -juro que mi estómago es muy resistente-, en la pantalla el "cholulismo" ¿político? que están mostrando, es demasiado vergonzante.
La seniiiora sigue haciendo alarde de que "el Colón, es de todos los argentinosss!!", mientras Macrí se hace el "orgulloso" por el lugar y cuenta sobre las bondades se magnánimo gobierno en la ciudad.
Graciadió, no vivo en Capital Federal, pues de lo contrario, moriría de un "colapso por vergüenza ajena"!!
Ya que estamos, pregunto, ya que el "Colón" es de todos y se lo prestaron a esta mujer para hacer su programa, ¿no me lo prestarán a mí, para celebrar mi cumple?
Saludos!
intenté verlo, pero me ganó el asco y la previsibilidad y la apagué.
impresentable que el jefe de gobierno utilice los mobiliarios del estado como si fuesen suyos, impresentable que diga que Oyarbide opera para Kirchner, impresentable que se queje porque un juez defiende a los trabajadores de las garras de Caffi y el hincha de boca.
creo que lo que más asco me da, es que la cantidad de faltas de respeto, por lo enorme, no tendrá ninguna crítica
PD: no sé si me pasa a mí pero me cuesta leer el blog esta como muy ancho.
saludos
Gonzalo, es verdad, cambié la plantilla y esta nueva tiene una resolución más alta, quedando en 1200px de ancho. Eso provoca que en monitores con menor resolución, el blog quede "ancho". La verdad es que reconozco el problema, pero este formato de plantilla me queda muy cómodo, por las dos columnas laterales y me gusta visualmente. Con lo cual me queda pedirte disculpas y esperar que sigas pasando por acá cada tanto, a pesar de la incomodidad.
Gracias por el dato y un fuerte abrazo
Publicar un comentario en la entrada