El compañero Artemio dice que se va. Debe tener la posta, el hombre.
Honestamente, no se si se va. Puede que la interna con Ricardito y el acortamiento de los tiempos políticos le esté urgiendo una definición que nunca se animó a tomar.
Porque, digámoslo claramente, Julio Cobos (sí, doña, de él estoy hablando) llegó al cielo del stablishment después de su temblorosa votación de desempate la madrugada de la 125, cuando hizo felices a los patrones agrarios y se compró el amor de toda la derecha, la oligarquía, los medios concentrados y la tilinguería clasemediera que se disfrazaba con boinas de lechero para cacerolear a favor de los sojeros. Es decir, ese sólo acto de temerosa deslealtad con el gobierno que aún integra, le sirvió para ser consagrado como un héroe republicano. Esto desnuda la sencilla ecuación argentina: el héroe republicano, el adorado por los oligarcas, el mimado de los periodistas, es aquél que favorece el statu quo de los intereses económicos. Antes fue Duhalde, fue Menem, fue Videla. Los héroes republicanos lo son en cuanto y en tanto favorezcan al sector dominante. Todavía ha de haber algún pelotudo con la remerita con el nombre Cobos estampado en la pechera, con las O reemplazadas con dos huevos, guardada en algún cajón.
Cobos no se fue antes por cagón. Por cobarde. Por oportunista barato, por atornillarse en la silla que le daba algún poder. Porque el cagón, el garca, necesita de algún poder para negociar política. Ese poder lo puede dar un puesto vaciado de contenido, como el de vice presidente, pero puede ser un atributo conferido por la impunidad mediática. Lo mismo da. El hecho es que Cobos se quedó en su silla porque sospechaba que en el llano se licuaba como el pis en el agua. E intentó aprovecharse de ese cargo para construir política, sin entender jamás que si no hay, no hay, que el que nace para pito jamás llega a vuvuzela; y que hay que HACER política, más allá del carguito y el despacho donde recibir gente y sacarse fotos.
Si uno mira la carrera de Cobos, post 125, verá a un personaje balbuceante, carente de convicciones, decidor de frases a pedido y gusto del Monopolio Clarín. Un ser insignificante, de esos que llegan a la política exclusivamente para trepar a algún cargo y después, a durar. Son como un burro arriba de un árbol: nadie sabe cómo llegó allí, pero lo que es seguro, es que la única manera que tiene de bajar es cayendo.
A Cobos lo inventó Kirchner. Desde ya. Siempre en la historia nacional, las fórmulas presidenciales estuvieron integradas por un segundo dibujado, soporte del cumplimiento de las formas constitucionales y nada más. Campanita, en definitiva. Pocos de ellos dejaron de traicionar a su compañero/a de fórmula. Cobos no fue la excepción. Sí fue, en cambio, excepcional su actitud de quedarse en el gobierno al que había traicionado. Pero eso ya es historia antigua.
Si Cobos efectivamente se va, irá fundiendo a negro lentamente. Hace un año, que se fuera hubiera sido peligroso de verdad para la continuidad del proyecto nacional. Hoy es inofensivo, porque el efecto no querido de su permanencia en el cargo fue el desgaste de su contradictoria situación, sumado a su innata incapacidad para hacer política. Cae otro pez al charco, y no exactamente uno de los que están al tope de la cadena alimenticia.
El fin del cobismo como línea política, será cuestión de tiempo, porque su línea de alimentación era el poder vicario del cargo de Cobos en la estructura del Estado. Sin eso, será una línea interna poco agraciada del radicalismo, sin posibilidad de pulsear siquiera con los aliados más jodidos del viejo partido, como Carrió. Se irá perdiendo en el blando terreno de los muertos vivos, recalentados cada tanto por el Monopolio y sus socios, como Duhalde, quien sabe en agradecimiento de su único gesto político recordable: una cobarde y temblorosa traición.
Apenas eso.
Poquito para pasar a la historia.
MP

2 comentarios:
Es que no podía ser, que un tipo sea presidente sólo por decir "mi voto es no positivo", no podía ser, el pelotudismo clasemediero argentino tiene un límite en Macri me parece, menos ya no. Bah, no sé.
excelente compañero!
hago un link en mi entrada que habla de lo mismo(claro, no tan buena)
un abrazo
Adal
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