05 octubre 2010

BANDERAS


Probablemente en su pueblo se les recordará
como cachorros de buenas personas,
que hurtaban flores para regalar a su mamá
y daban de comer a las palomas.

Probablemente que todo eso debe ser verdad,

aunque es más turbio cómo y de qué manera
llegaron esos individuos a ser lo que son
ni a quién sirven cuando alzan las banderas.


JOAN MANUEL SERRAT, Algo Personal

Ernesto TNembaum hace torsiones dialécticas para conservarse en una posición de izquierda frente al gobierno de Cristina Fernández. En ese empeño, comete la desmesura de situar al Gobierno "a la derecha de Macri y de Duhalde". Un despropósito que revela hasta dónde está dispuesto a torcer la verdad para salvar la cara y también, trsitemente, la medida de su desesperación.

Porque el problema de la ajada progresía periodística es doble: sus banderas históricas, esas que los hicieron famosos, les fueron arrebatadas por este gobierno, por un lado; y terminaron, además, vendiéndose en cuerpo y alma a las corporaciones mediáticas, verdaderos ejércitos ideológicos en guerra con el Estado Nacional. Presos de esa contienda, deben jugar como les indica quien les paga. Porque, al fin y al cabo, todo esto es por la plata.

Lanata es otro caso, quizás más trágico, debido a su altísimo perfil. El ego de Lanata es un ente deforme e hipertrófico que lo lleva a cometer errores de un volumen mucho mayor que las básicas bravatas de TNembaum, porque declararse "harto" de que le hablen de la dictadura porque pasó "hace más de treinta años" es más parecido a una apología del delito que a una pose rebelde. Así como afirmar que el la pelea, la "parte débil" es Clarín, lo acerca al cómico de revista que ya intentó ser sin mayor éxito.

Insisto, la progresía que se llenó de laureles contra el menemismo, hoy se ha transformado en una especie de "izquierda" de los grupos conservadores, que los usan de manera desembozada para "correr" al gobierno que amenaza sus privilegios. En esa situación, se han quedado sin margen de maniobra (salvo Sietecase, que es una especie de "arrepentido", los demás repiten el "guión" sin falta, como actores de una comedia dramática) para nada que no sea representar su papel de respondones progres hasta el final.

Singular derrotero el de estos personajes, cuyo presente no sólo revela que las posturas ideológicas de algunos elementos lábiles depende exclusivamente del punto de vista desde donde se los mira, sino que además, representa a escala el zig-zag eterno de la clase media urbana y de sus prejuicios pequeño burgueses.

MP

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Disfruto cada día más al ver a sujetos como Sanata o TNenbaum intentando hacer malabares dialécticos para que algunos de los que todavía creen que son periodistas progresistas y comprometidos con su pueblo, no terminen de ver que las caretas se les están cayendo definitivamente. Ahora más que nunca es cuando es posible ver quien es quien, quien defiende los intereses de las mayorías o quien defiende los intereses de los grupos económicos concentrados con una historia nefasta.

Saludos,
JP

Claudio Lorenzo dijo...

Estoy de acuerdo. De todos modos, me parece que Carrió hizo esto mismo pero lo hizo antes. Estos son los Salieris de Carrió...
Todos impresentables. Sólo la envidia les sale bien.

Anónimo dijo...

Escuché a Victor Hugo, diciendo que Macri nombró un grupo de 20 periodistas (Lanata entre ellos), a los que se debe el fin del kirchnerismo. Qué progre que te elogie así Mauricio! Lola.

Dante Panzeri dijo...

Porqué jamás hablan de lo importante? a quien le importa Lanata o Galende con pobreza en un país rico? a quien le importa Tenembaun o Russo en mi país sin educación, sin rutas, sin ferrocarriles, sin petróleo, sin electricidad, sin viviendas, sin proyecto, sin futuro? Perdón por considerar que no hablan de lo importante, al menos a mi me parece importante aun antes de Cristina, los periodistas y nosotros.
Buenas tardes.
Podeis daros una vuelta por
http://arturclarke.blogspot.com/
si quereis.

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