17 octubre 2010

LOS DÍAS DE OCTUBRE


"Bueno, ahí estaban. Como si hubieran querido mostrar todo su poder, para que nadie dudara de que realmente existían. Allí estaban, por toda la ciudad, pululando en grupos que parecían el mismo grupo, multiplicado por centenares.
Los mirábamos desde la vereda, con un sentimiento parecido a la compasión. ¿De dónde salían? ¿Entonces, existían? ¿Tantos? ¿Tan diferentes a nosotros? ¿Realmente venían a pie desde esos suburbios cuyos nombres componían una vaga geografía desconocida, una terra incognita por la que nunca habíamos andado? ¿Sería posible que los moviese el nombre de ese hombre, el aborrecido, el sonriente monologuista que hacía apalear estudiantes, metía presos a los jueces, cerraba diarios, clusuraba universidades? Nos parecía increíble todo eso y las columnas que marchaban, cada vez más espesas, cada vez más impresionantes en su frenesí, se nos figuraban por momentos ejércitos de fantasmas, zombies conducidos por un anónimo comando de hombres con los duros rostros y los precisos gestos de los nazis de las películas...
Habíamos recorrido todos esos días los lugares donde se debatían preocupaciones como las nuestras. Nos habíamos movido en un mapa conocido, familiar: la facultad, la Recoleta en el entiroo de Salmún Feijóo, la Plaza San Martín, la Casa Radical. Todo, hasta entonces, era coherente y lógico; todo apoyaba nuestras propias creencias. Pero ese día, cuando empezaron a estallar las voces y a desfilar las columnas de rostros anónimos color tierra, sentíamos vacilar algo que hasta entonces había sido inconmovible. Y nos preguntamos, apenas por un instante, si no tendrían razón ellos, los extraños, los que pasaban y pasaban y seguían pasando sin siquiera mirarnos, coreando sus estribillos y sus cantos, lanzando como una explosión el rotundo nombre de aquél hombre.
Sin embargo, no alcanzamos a dudar. Simplemente pensamos que era una lástima tanta gente buena defendiendo una mala causa. Piadosamente los contemplamos, aplastados bajo el rigor de la baja presión. Y después nos fuimos a seguir recorriendo el mapa de siempre, ahora alterado por una extraña soledad. Recién cuando escuchamos la voz desde la radio, catapultada por una tormenta de rugidos, nos dimos cuenta de que algo estaba pasando en el país. pero como no entendimos qué era, exactamente, lo que pasaba, nos quedamos mirando sobradoramente desde la vereda. Así diez años más."

Félix Luna, El 45

1 comentarios:

ViviGómez dijo...

Gracias Mario, por esta emoción!!! hacen 65 años estuvimos ahí, que jóvenes nos encontramos todavía! El corazón alerto, la hermandad de los que trabajan, le unidad de todos los Argentinos" Gracias nuevamente. Vivi Lealtad Peronista

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