El neomenemismo se desbarata ante nuestros ojos. Los procesos políticos han perdido su ritmo de tranco para caer en una inusitada velocidad.
Hablando en plata, como dice un querido compañero, el armado del consevadurismo patronal llamado jocosamente "peronismo federal" jamás fue otra cosa que un acuerdo dirigencial de ex gobernadores relegados por la mera realidad, todos prohijados por el oligopolio Clarín, como carta restauradora ante una hipotética instancia victoriosa en 2011. Hoy día, todo indica que esa posibilidad pudiera no presentarse y en consecuencia, la desbandada ha comenzado y se aprecia como indetenible.
Es decir, la huída de Reutemann, la cautelosa y cada vez mayor distancia de De Narváez y la avidez de Solá por volver al redil oficialista son apenas el prólogo de una probable defección de Das Neves, poco proclive a tirarse a descansar en la cubierta del Titanic. Esta cuestión centrífuga, dejará al impotente Duhalde con apenas una banda de impresentables, cuyo elemento más pasable (por mediático) es un ex gobernador que fue hallado con un adminículo de goma en su tracto rectal. Poco serio.
El problema de Eduardo Duhalde (además de su mujer, que no es poco problema), es que no tiene lugar para retroceder. Su accionar lanzado, zombie de Héctor Magnetto, le impide cualquier negociación aceptable con el peronismo oficialista y su propio descrédito personal le tabica cualquier alianza con partidos con capacidad competitiva. Es decir, NADIE, en el mundo político, quiere una foto con Duhalde. Quizás Carrió, tan quemada y desacreditada como él. Un leproso sólo se puede abrazar a otro leproso.
Aún así, y justamente debido a su imposibilidad de retroceder, Duhalde buscará captar un satélite que sirva de mascarón de proa del proyecto político de la derecha gerencial. El número puesto es Mauricio Macri, el inepto intendente de Buenos Aires, cuya gestión quizás sea recordada como una de las peores calamidades sufridas por la ciudad desde su fundación, aún considerando la epidemia de Fiebre Amarilla en esta lista. La incapacidad de gestión de Macri es de tal magnitud, que sólo el soporte decidido de los oligopolios mediáticos capitalinos lo han salvado hasta ahora de la destitución. Su proyección nacional es poco menos que nula y sus cuadros dirigentes son de una apabullante mediocridad, a tono con la medianía intelectual del propio Macri.
Lo que se verá en estos días, entonces, es un acercamiento histórico entre un inútil y un político acabado que busca llegar al poder por la ventana, para ser garante de la restauración de los privilegios de los grupos concentrados de la economía.
Y, es lo que hay.
MP

2 comentarios:
No se si alguna vez leí algo mejor en internet.
No solo por su crudeza, que lo torna deliciosamente tragicómico, sino principalmente por su apego a la realidad.
De las retiradas: Reutemann, fue sincero y racional. De Narvaez, no quiso ser menos y Felipe lloró el día del sepelio. EL jodido es Das Neves.Duhalde es un mangangá. Todos, son como los ciegos, se quieren pero no se pueden ver.
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