22 noviembre 2010

FUEGO SAGRADO


De atrás para delante.
La banda militar "Tambor de Tacuarí" resuena la marcha "San Lorenzo" en las barrancas de Vuelta de Obligado. El humo de los fuegos de artificio todavía está en aire de la noche serena, perfecta, sobre la que gobierna una luna milagrosa. En las pantallas gigantes se puede ver a la Presidenta saludando a su pueblo. Un bosque de manos ávidas de tocar las suyas, miles de voces, de sonrisas. Un montón de amor para esta mujer cuya fuerza y coraje conmueve y mueve a hombres y mujeres. Ella saluda, con toda la sonrisa que le permite el dolor que lleva todavía encima. Que acaso no la abandone nunca.
Es fácil entender el amor de un pueblo, porque está a la vista. Es franco y sencillo. Es abierto, expuesto, leal, incondicional. Y hay algo más: está la mística. Con una mujer como ella al frente, es fácil pensar en lo épico, es sencillo ofrecerse al heroísmo, es hermoso sentirse parte de la historia.
Cristina habla para la historia. Habla para el futuro, para los siglos que vienen, que la tendrán a ella y a Néstor como el recomienzo de una historia de amor que empezó mucho antes, con Juan Perón, con Eva Duarte y un pueblo de pie, haciéndose dueño de su futuro. Mucha sangre debió derramarse para frenar malamente aquél formidable impulso.
La historia nacional está jalonada de luchas. De eso habla Cristina; ella, la más luchadora. Alguna vez le dije aquí, que yo no soy valiente, pero que lo sería por ella, porque su coraje contagia de coraje. Por eso cuando habla sobre los hechos heróicos que motivan nuestra presencia en estas barrancas, el valor del general Mansilla y sus hombres, cumpliendo las órdenes de Rosas, se dibuja con total claridad. Así como también el ánimo traicionero del cipayo, línea histórica que hoy tiene plena vigencia, por desgracia. 
En sus palabras se comprende mejor el sentido del patriotismo, ese sacrificio acaso insensato por eso que es, en definitiva, una idea: la Patria. 
El discurso es breve, certero. En las primeras frases alude a la idea fundante del Estado Justicialista: la noción de la Comunidad Organizada. Pueblo y Fuerzas Armadas, Estado y Sindicatos, juntos en una tarea de construcción y de justicia. A esto tiende claramente la visión de la estadista que es Cristina. Hacia un Estado que garantice el bienestar, la justa distribución de la riqueza, la protección de la economía, la intervención decidida para evitar el darwinismo liberal, en el que siempre pierde el más débil. Por eso, evocar la gesta de la Vuelta de Obligado es posible sin que tal evocación sea, apenas, palabras huecas. Sólo puede hablar de soberanía quien la sostiene y la defiende. Sólo puede hablar seriamente de independencia quien lucha por ella. Cristina puede hablar con autoridad. Los hechos sostienen sus palabras.
Sería impensable para un gobernante que no haya impulsado, como el peronismo kirchnerista, el fin de la impunidad de los criminales de la dictadura, referirse a las Fuerzas Armadas sin ser un cómplice. También en esto, la autoridad de Cristina es absoluta. Las Fuerzas Armadas del Estado Justicialista son un elemento al servicio del pueblo, no un gendarme de los intereses externos. Como en tiempos de Rosas, y después con Perón, pueblo, Gobierno, militares y trabajadores, son parte fundante de esta nueva y definitiva independencia, de esta soberanía rediviva. Cristina es la garantía de la victoria de este proceso.
Allá, en las lejanas barrancas de Vuelta de Obligado, donde un 20 de noviembre de 1845, las fuerzas armadas de la Confederación Argentina impusieron derrota a la alianza de las dos potencias militares y técnicas mas grandes y poderosas del planeta, el pueblo argentino renovó ante su Presidenta ese compromiso santo con el que cada argentino nace: que lucharemos cuando haga falta y que daremos la vida en ese empeño. Ante el fuego sagrado que iluminó la noche de San Pedro, ese fuego que bullía en cada corazón, lo gritamos en el último verso de nuestro Himno Nacional.
Se lo juramos a ella, nuestro ejemplo y nuestra conductora.
MP

1 comentarios:

Marcelozonasur dijo...

El fín de semana anduve por esos lados y hoy de regreso me metí por San Pedro a ver como era aquel lugar.
Es conmovedor ponerse a pensar en lo que tuvieron el valor de presentar batalla a semejante enemigo.
Agradecimiento total a Cristina por darle el carácter que se merece el hecho, por más que algunos salames (como Clarín) se ofendan y crean que es populismo.

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