03 diciembre 2010

EL CONGLOMERADO Y EL GOBIERNO SECRETO


Si bien el público norteamericano -influido por los poderosos mass media-  lo juzgó siempre como un zurdo paranoico, la mirada de Oliver Stone sobre el asesinato de Kennedy en 1963 propone, al menos, un escenario plausible. Es decir, que "cierra". En esta versión, el magnicidio del presidente yanqui no se trató del impulso individual de un marginal, un loquito pelotudo que fue convenientemente silenciado para que no pudiera desmentir el relato que protagonizó, más allá de sus únicas y últimas palabras, gritadas ante los micrófonos (I'm just a pagsy!) en un descuido de sus custodios, que fueron, quizás, su manera de intentar comunicar algo que lo superaba.
Según Stone, las conclusiones de la Comisión Investigadora conducida por Earl Warren, las cuales condenan al supuesto asesino individual, Lee Harvey Oswald, desvinculan a todo el gigantesco entramado de negocios y política, que constituyen el núcleo teórico del guión de la película JFK y que Stone denomina "el Gobierno Secreto" de EEUU.
Este "gobierno secreto" no es otra cosa que el Conglomerado Industrial Militar que gana cifras inimaginables con las guerras, tanto en contratos de armamentos como en el aluvión de contratos de negocios posteriores o contemporáneos a las acciones militares norteamericanas. En el caso de Kennedy, supuestamente su asesinato fue un auténtico golpe de estado al estilo de las "black-ops" que la CIA organizaba en América Latina y con el mismo origen. El objetivo, detener la idea de Kennedy de terminar con la guerra en Vietnam, porque la finalizaciónn de la guerra significaba la pérdida de miles de millones a este Conglomerado. El vice Lyndon Johnson, se limitó a asumir la presidencia y, casi de inmediato, a incrementar el número de efectivos militares en el sudeste asiático. La guerra continuó y todos felices.
Barack Obama dejó de ser, desde hace rato, un presidente tolerado por el stablishment. No tan sólo por la crisis, gestionada por dentro de los cánones del extremismo capitalista pero con ciertas "desviaciones populistas" por parte de Obama, como la reforma del injusto y excluyente sistema de salud norteamericano. 
Si uno cree que la mejor respuesta que tenía la ultraderecha americana, poderosísima en sus vinculaciones entre religión y negocios, era la creación del Tea Party, peca de una mortal inocencia.
A estas alturas, todos saben que la economía de un país como EEUU ha sido sostenida históricamente con sus guerras exteriores. No sólo los casos más violentamente obvios, como Irak y los contratos petroleros, en gran medida debido a lo inestable de la relación con la Venezuela Bolivariana, sino porque el concepto de economía social es desconocido y se trata de un sistema que obvia la participación del Estado, dejando librado al arbitrio del mercado las relaciones sociales. Esto transforma a cualquier gobierno en un mero gestor de negocios de grandes corporaciones, en cuyo éxito, a su vez, basa el ciudadano promedio su bienestar o no, invirtiendo en acciones de esas compañías su dinero, siendo éste el concepto prioritario de ahorro familiar en una sociedad que casi desconoce el concepto de solidaridad y que apuesta (por cultura) a la salvación individual.
En resumen, cualquier gobierno que no gestione directamente en favor de los grupos concetrados del poder empresarial y económico, deja de ser útil a éstos. La larga lista de presidentes asesinados propone una visión clara de cómo solucionan las cosas, aún cuando esté a mano el recurso de la intervención en países subdesarrollados, la manipulación de las decisiones socio económicas de pequeñas repúblicas esclavizadas por la deuda externa, etc.
Quizás el "gobierno secreto" de EEUU juzgue que es algo pronto sacar dramáticamente del escenario al presidente Obama, pero es obvio que los signos tienden a clarificarse:
El exagerado escándalo provocado por la desclasificación de cables de espionaje diplomático, algo que existe desde siempre, es una más de las tareas conjuntas entre los grupos del poder concentrado y los medios de comunicación. Wikileaks fue presentada como una página de un fanático defensor de la libertad de expresión que buscó desenmascarar la política diplomática norteamericana y algunos de los cables publicados, utilizados por el amarillismo periodístico local (por ejemplo) para dar al Gobierno Nacional una manito de bleque. Pero lo cierto es que la info publicada por Wikileaks tiene por fuente una red militar norteamericana denominada Secret Internet Protocol Network, que depende del Depatamento de Defensa. Así los afirmó el ingeniero informático Ariel Garbarz.
¿No es evidente que el impacto multiplicado de los cables diplomáticos norteamericanos, significa un modo de mostrar al presidente Obama, que una sencilla decisión puede poner en serios problemas a su gobierno?
¿No aparenta ser, este escandalete, un primer aviso serio de que las cosas se están espesando para el mandatario yanqui?
Aquí, mientras tanto, seguirá el carnaval patético de oportunistas de toda laya y buchones de profesión, que harán que comamos sopa de Wikileaks hasta cansarnos. Pero ya se sabe de las pequeñeces de la fauna de cabotaje.
Paciencia.
MP

1 comentarios:

G4þRI€L dijo...

¿Obama es "populista"? ¿No fue suficeinte para calmar a las fieras el apoyo al golpe en Honduras?
Me parece que en cualquier momento este tema se traslada a los programs de chimentos. Y el tratamiento que le dieron los medios me hizo acordar muchisimo a la pagina de chismes que se habia creado Homero Simpson com oel "Sr X" con una bolsa de papel madera en la cabeza.
Brillante analisis MP!

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails