30 septiembre 2010

CORREA ESTÁ AL MANDO. DORMIMOS TRANQUILOS

Ha triunfado la democracia. El Presidente Rafael Correa está vivo y en pleno uso de su poder constitucional. Ojalá que trate a los traidores a la patria como se merecen.
 Acompañaremos sus decisiones.
Viva Ecuador!
Viva La América Latina!
Viva Rafael Correa!

EL FACTOR TIEMPO


Es conmovedor, terrible, emocionante y doloroso ver las imágenes del pueblo ecuatoriano movilizado en defensa de su democracia. El sentimiento ambivalente proviene de la impotencia que se siente estar aquí, tan lejos, sin poder hacer más que esperar el desarrollo de los acontecimientos. 

el intento de golpe en marcha en Ecuador es uno más de los intentos de la derecha carnicera, oligárquica y empresarial, de modificar el rumbo de la América Latina. Ignorando la voluntad de sus pueblos, desde el ataque oligarca de 2008 en Argentina, pasando por Bolivia, Paraguay, Honduras y ahora Ecuador, el panorama del restauracionismo neoliberal asoma con perfiles bien definidos.

Aquí, en la Argentina, el diario del oligopolio Clarín, colaboracionista de la última dictadura cívico militar, minimizó este nuevo ataque a la democracia latinoamericana diciendo "Correa calificó la rebelión policial de 'intento de golpe de estado'", demostrando hasta que punto es un factor comprometido con el golpismo a escala continental. Sus cómplices ya habían ignorado de manera inmunda el asesinato de periodistas a manos del golpismo hondureño, a la vez que claman aquí por una libertad de prensa "amenazada" por una ley profundamente democratizadora. Esta calaña de operadores de la derecha asesina es lo que hay en el panorama mediático argentino, en consonancia con el tradicional golpismo de la patronal mediática internacional, la SIP, apoyatura mediático-ideológica de los golpes de estado en Latinoamérica de los últimos 60 años.

Aquí también, gracias a Dios, se reunirán los presidentes y cancilleres de todos lo países miembros de la UNASUR, unión de la cuál Rafael Correa es Presidente y Néstor Kirchner, Secretario General. Fue la decisión política conjunta de los mandatarios de la región la que salvó la institucionalidad en Bolivia y la que impulsó el rechazo internacional al gobierno ilegal de Honduras. Será también hoy, acaso, la que salve la democracia ecuatoriana.

El factor tiempo, mientras tanto, es el término insoslayable de esta ecuación que se desarrolla en la República hermana del Ecuador: si las Fuerzas Armadas ecuatorianas no rescatan al Presidente, que aún se halla prisionero de los sediciosos, el paso de las horas sólo puede traer malas noticias. Es imperativo que los militares leales liberen al Presidente Correa y hagan lo que haga falta hacer con los golpistas. 

Queda claro que esto ya no es, si lo fue en algún momento, un reclamo gremial de 800 policías. Aquí hay apoyos todavía ocultos. Hay factores de poder que están proveyendo sostén a los insurrectos. Será la unión de Pueblo y Fuerzas Armadas la que salde este conflicto.

Pero no puede pasar más tiempo. Si el Presidente Correa es asesinado, la democracia ecuatoriana -y por extensión la de Latinoamérica toda- será aplastada. Y el pueblo, reprimido.

Las fuerzas oscuras de la antipatria, las oligarquías, los monopolios, están activos y trabajan sin descanso. Solamente nosotros, los pueblos americanos, podremos vencerlos de una vez y para siempre. En cada república se libra la misma guerra, aunque con sus particularidades locales. Pero en el fondo, el enemigo es el mismo, en Argentina, en Bolivia, en Venezuela o el Ecuador. Si salimos victoriosos, aseguraremos el futuro de la región para los tiempos que vienen. Si nos derrotan, no hay infierno que pueda servir para describir la venganza que desatarán sobre nosotros.

Hemos de luchar, del modo que sea. Hoy es Correa y Ecuador. Mañana quien sabe. 

MP

FUERZA ECUADOR, FUERZA PRESIDENTE


Una manga de botones ensoberbecidos no podrán con la voluntad de un pueblo.

Somos la América Latina, una sola Patria. Y ay de los que intenten volver atrás el reloj de la historia.

Toda la solidaridad argentina y peronista, compañero Presidente Correa! 

Presente con Usted ahora y siempre!

EL DESAFÍO DE LA BLANCURA


Según parece, este blog se inscribe entre los "temerosos" blogs "blancos"  o "tibios" que no comprenden que la blogósfera nac&pop nació "para ser incorrecta". Mire usté.

Parece que ha nacido toda una larga lista de revolucionarios virtuales, avezados guerreros que han comprendido de pronto que llegó la hora de tomar el Palacio de Invierno, pero como queda lejos, por ahí pateamos la puerta de los Tribunales.

Según todo indica, pensar que, en términos estratégicos, el discurso de Hebe en plaza Lavalle fue un error tamaño familiar, es indicativo de haber resignado las banderas, entregado los ideales y además, ser un cobarde que ha renunciado a la revolución. 

Porque parece ser que la única manera de construir un país en el que flameen al viento las tres banderas históricas del peronismo es CON Hebe. 

Sin Hebe, nada.

¿De dónde sale este fundamentalismo pelotudo que dicta que si se critica un error, uno está tirando a Hebe de Bonafini por la ventana?

¿De dónde este trosquismo bobo que no tolera un análisis que se baje del para avalanchas y piense que siendo uno fieritas bárbaros NO vamos a ningún lado?

Acá se juega algo serio, muchachos. Lo que significa que cada vez queda menos lugar para el pelotudeo progre seudo revolucionario de asamblea barrial. Cada vez menos lugar para la estupidez de tocar timbre y salir corriendo. 

Acá nos jugamos el destino de la Patria, no una coyuntura y mucho menos, la imagen "cheguevariana" de nosotros mismos que imaginamos frente al espejo. Es decir, yo seré muy "blanco" o muy cagón, pero sigo pensando que acá la guerra se gana con la cabeza y no con el "aguante" boludo que no mide las consecuencias de las acciones. Antes de saber cómo morir por una causa, hay que saber cómo LUCHAR por ella.

Lo lamento muchachos, compañeros blogueros que se han puesto nerviositos con todo este tema.  Acá estoy, cualquier cosa.

Ah, y avísenme si me expulsan por "blanquito" de la blogósfera revolucionaria.

Quedamos así.

MP

29 septiembre 2010

HAY QUE DEJARSE DE JODER

No podemos "ver" si vamos a ganar esta guerra. Debemos ganarla. Hoy por hoy, nos jugamos el todo por el todo en este quilombo. Significa: estamos en el baile, bailemos muchachos. Tenemos un enemigo de fuste enfrente. No es joda. Quizás algunos compañeros no hayan entendido eso.

Una regla básica de la guerra es no ceder ventajas al enemigo. No entregar armas con las que, eventualmente nos puedan derrotar. Esta guerra se gana siendo un proyecto político ORGANIZADO. Y organizado, en términos estrictamente peronistas, significa ORDENADO. 

De manera tal que, si algo no podemos ser, es una confederación de jetones que dicen lo que se les canta el culo, porque de esa manera cedemos terreno, entregamos armas. Desde ya que hay grados en la gravedad de las cosas, por eso es muy importante saber discernir quién está en condiciones de decir cosas públicamente y quien no. Porque esta, muchachos, es una GUERRA POR EL SENTIDO. Y hay ciertos lujos que no nos podemos dar.

La Corte Suprema de Justicia es uno de los logros más incuestionables de Néstor Kirchner. De nadie más. Así como la Ley de Medios es uno de los principales logros de Cristina Fernández. De ninguna manera podemos tirar todo a la mierda y que una concentración masiva y pacífica como la de ayer, en la que se reclamaba, justamente, más democracia, quede estampada como el momento en que se llamó "turros" a los miembros de la Corte y se llamó a tomar por la fuerza el palacio de Tribunales. NO PODEMOS DARNOS ESTOS LUJOS.

Para el 2011 falta mucho, hay que pelarse mucho el culo todavía. No se ayuda al Proyecto haciendo chascarrillos con Magdalena Ruiz Guiñazú ni gritando locuras en la plaza de Tribunales.

A los compañeros que dan 2011 por sentado, les aviso que se vayan bajando de la limusina, vuelvan el champán a la heladera y se pongan a laburar, porque no podemos seguir entregando armas cometiendo estupideces.

Hay que dejarse de joder, compañeros.

MP

28 septiembre 2010

LA CONSPIRACIÓN DE LOS IDIOTAS


La Cámara de Diputados de la Nación

RESUELVE:

Convocar al Sr. Jefe de Gabinetes de Ministros, Aníbal Fernández, a la comisión de Libertad de Expresión de esta H. Cámara, a fin de brindar un detallado informe sobre la relación existente entre el gobierno nacional y el sitio web República Unida de la Soja, y respecto a los siguientes puntos:
Informe cuál es la relación funcional del Jefe de Gabinete de Ministros y el sitio Web República Unida de la Soja y su Director Lucas Carrasco
Indique que tipo de apoyo brinda la jefatura de Gabinete a los blogs que forman parte del aparato comunicacional oficial
De tipo económico
De tipo logístico
De tipo tecnológico
De ser afirmativa, responda montos y mecanismos de transferencia de dinero o aportes de equipos o publicidad a los blogs que forman parte de la red de blogueros apoyados por el gobierno nacional.
Indique si en la reunión realizada el 12 de abril de 2010 conocida como un encuentro entre el jefe de Gabinete y los cybermilitantes se tomaron decisiones respecto al seguimiento y hostigamiento a periodistas, políticos, y si entre ellos se encontraba Alfredo Leuco.
Informe si en esa reunión agradeció la tarea realizada por los programas de TV 6,7,8; Duro de Domar y TV registrada, tal como consignan las crónicas periodísticas.
Indique si téccnicos del gobierno trabajan dando sostén a los blogs K especialmente al llamado República Unida de la Soja.
Exponga cómo se conforma la estructura de comunicación oficial. Al respecto, indique qué dependencias oficiales y presupuesto disponen para los blogueros K. 

Esta payasada puesta por escrito es una resolución auténtica, no una broma burda de algún retrasado mental de aquellos que se rajaban hasta no sé qué kilómetro de la ruta para no votar  o de los que metían una feta de salame en el sobre y esperaban la revolución de las asambleas barriales. O sea, no es la invención de la antipolítica de la más baja estofa.

No.

Es una resolución real, que como puede verse aquí, fue rubricada por las diputadas clarinistas Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, de la Coalición Cívica Libertadora y Silvana Giúdici, de la Unión Cívica Radical. Sobreactuando a niveles atmosféricos de ridiculez, ambas legisladoras nos proponen con absoluto descaro hasta qué punto de irracionalidad es capaz de llegar esa desmesurada conspiración de idiotas que es la oposición que debe padecer el gobierno de Cristina Fernández. Quién hubiera dicho que Aguinis iba a acertar, aunque más no sea en un título.

Constipadas por la no disponibilidad de las Fuerzas Armadas para hacer valer los intereses que representan, los estúpidos de la oposición clarinista se ven forzados a este despliegue sorprendente de conmovedora tontería, ciegos y sordos al registro de la historia, parecen condenados a representar el papel innoble y payasesco que ya muchos otros se han ganado en la tumba de la memoria colectiva de los argentinos.

No nos merecemos semejante ataque a la democracia. Que estos incalificables jetones utilicen el Congreso de la Nación para semejante pelotudez es de una gravedad extrema. Ya lo era cuando creyeron que unos votos más en las elecciones de 2009 les habían conferido el mágico poder de co-gobernar desde la legislatura, violando alegremente las disposiciones constitucionales. Pero ya esto es como demasiado.

Reitero: la oposición, que vive y existe de, por y para el oligopolio mediático que agoniza, libran una batalla quijotesca contra la historia, la realidad y la verguenza. Una lastimosa conspiración de idiotas que ningún país se merece.

MP

27 septiembre 2010

PATTI SE PLANTA (o PATTI ES PLANTA)


La estrategia la inauguró Massera, la de fingirse loquito o paciente comatoso para zafar del juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos cuando era jóvenes valientes de picana en mano. Ya en su momento, incluso, varios de los jetones nazis, echaron mano de la misma truca en los juicios de Nuremberg, sin mayor resultado: terminaron colgando graciosamente de una soga y buenas noches.

Me imagino que en el manual del abogado defensor, esto de "hacete el enfermo" debe estar tipo en el capítulo tres, después de que fracasan el "embarrar la cancha" o "apelaremos hasta en la Luna" con tal de retardar el juicio. Al fin y al cabo, al ave negra se lo contrata para eso, para el "haceme zafar, negro".

Bueno, el imaginativo abogado de Luis Abelardo Patti, ex subcomisario de Escobar, ex Patti te quiero, ex intendente y ex diputado no asumido por una fracción ultra de la derecha duhaldista; dicho abogado, echó mano del último recurso y puso hoy su defendido en una camilla, con una bolsa de suero colgando y los ojitos obedientemente cerrados, a entrar a la sala donde los Tribunales de San Martín dispusieron juzgar sus crímenes, junto con un puñado de hijos de puta de calaña variada entre los que está el ex usurpador de la Presidencia Reynaldo Bignone.

La historia oficial dice que el botón Patti, célebre aplicador de tormentos de tipo eléctrico a los detenidos, tanto en dictadura como en democracia, habría sufrido un accidente cerebro vascular, lo que lo habría colocado en su actual condición vegetal y, se diría, lo aleja del brazo de la Justicia. al fin y al cabo, pobrecito... ya ha sufrido demasiado.

Estrategia. Engaño. Estos muchachos siempre fueron una manga de cagones y ahora, de viejos y ante una voluntad política que decidió que paguen por lo que han hecho, sólo les queda lloriquear, moquear o hacerse los enfermos. Dan asco.

Que se haga todo lo enfermo que quiera. Va a pagar igual. 

En la celda, va a tener largo tiempo para ser vegetal. Hasta para echar raíces, si quiere.

MP

26 septiembre 2010

VAYAN A LLORARLE A ARAMBURU Y ROJAS, MUCHACHOS

Los empresarios principales de la Argentina, o sea, lo garcas más feroces, que más guita empacan y que más retardatarios son; esos, precisamente, con el super garca Hugo Bilcati como vocero, salieron en bloque a rechazar el proyecto de participación obrera en las ganancias de las empresas. Era previsible. En 1945 de opusieron a la aplicación del Sueldo Anual Complementario y a todas las medidas dignificadoras del Justicialismo. Claro, no es lo único: se habían opuesto antes al "Sábado inglés" en tiempos de Yrigoyen y, antes aún, habían aplaudido furiosamente la Ley de Residencia roquista y las represiones sucesivas que protegieron sus ganancias y la propiedad privada a costa de miles de vidas obreras.

Por lo tanto, es lógico que esta manada de cagadores se oponga. Lo que NO ES LÓGICO, es la actitud de la prensa concentrada y de los políticos opositores, ambos cómplices y cobardes colaboracionistas de la voracidad empresarial

Los operadores mediáticos, interpretan esta cuestión como "un avance sindical", como si eso fuera algo malo. Pero además, sospecho que sus razones, además de la ya conocida e innegable "obediencia debida" de la línea que baja de sus respectivas gerencias, responden a no enajenarse posibles o actuales avisadores de sus envíos. Como se ve, pura grandeza.

Desde aquí, humildemente, sostengo la necesidad de adecuar la legislación al texto constitucional. Ah, claro, chicos. ¿O la seguridad jurídica que reclaman es únicamente el derecho de echar a quien se les canta el culo o vaciar empresas a gusto y piacere? No es así, amigos. 

Artículo 14bis de la CN:

El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial.
Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo.
El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna. 

Y si algún boludo sospecha de un desborde "obrerista" del sindicalismo peronista, le recuerdo que este artículo en particular fue incluído por la constituyente de 1956, que ilegalmente demolió la Constitución de 1949, al sólo efecto de que no se notara demasiado el afán restauracionista conservador de la Revolución Fusiladora.

Así que Mendez, Biolcati y otras mentes criminales, vayan a llorarle a Aramburu y Rojas, pelotudos.

MP 

UNA CULTURA MÁS PLURAL


Por Mariana Baranchuk *

Hagamos de cuenta que se acabaron los obstáculos judiciales que la oposición mediática llevó adelante para impedir o demorar la aplicación de la Ley 26.522. La ley está vigente y se cumple: ¿Qué cambió en lo que ve el ciudadano de a pie? Ese que nunca se planteó ser radiodifusor y no podía porque la ley de la dictadura se lo impedía, el que comenzó a entender que los medios construyen la realidad, defienden intereses que son propios. Y que está bien que así sea: el problema radica en que sean pocos, en que defiendan todos los intereses de unos pocos y lo hagan en nombre de una supuesta independencia. De lo que se trata es de la democratización. Saber quién emite, desde qué lugar. Y el Estado garantizando que sean muchos y con diversas miradas: Pluralidad y Diversidad.

Los ciudadanos frente a la TV o la radio a horarios determinados son ahora informados sobre quién les habla. El ordenamiento de la grilla y la obligación de incluir señales que ciertos grupos se negaban a difundir mejora la difusión y amplía la oferta. Las cuotas de pantalla y las limitaciones para la transmisión en red dan visibilidad a identidades regionales. Hasta la aplicación de la ley, entre el 60 y el 70 por ciento de lo que se emitía en nuestras provincias provenía de los cinco canales de Capital. Ocupaba el prime time y centralizaba la pauta publicitaria. Eso trajo un desfinanciamiento crónico de los canales del interior, dependencia estructural e imposibilidad de generar fuentes de trabajo en la industria cultural a nivel local. Con la aplicación de la ley, cambia de plano y se refleja en la pantalla. Para los escuchas de radio también hay posibilidad de nuevos sonidos, nuevos compositores y cantantes poco difundidos.

Florecimiento de los servicios de TV de baja potencia con nuevas estéticas, otras agendas; otra cercanía con los públicos. El ingreso de pymes y cooperativas a los servicios de cable con nuevas señales locales y el fortalecimiento de los medios públicos otorga otras miradas, otras voces: más democracia.

Algunos se han alzado y se seguirán alzando, contrarios al cambio. Un “progresismo” de viejo cuño que promovía la independencia tanto de los poderes económicos como de los gobiernos, hoy parece estar más preocupado por la sustentabilidad del sistema que por la efectividad de la libertad de expresión para todas y todos.

Sí, es posible, el negocio mediático tal como lo conocimos deberá transformarse para poderse mantener. Nos esperan nuevas estéticas, otras estructuras organizativas y quizá, para los prestadores comerciales, otro nivel de rentabilidad. Y también: más fuentes de trabajo, más voces, más identidades. Una cultura más plural, una comunicación más democrática.

* Docente de Políticas de Comunicación en la Facultad de Ciencias Sociales - UBA. Asesora de la Afsca.

MUSICA DE NOCHE

La hermosa Rosario Flores





24 septiembre 2010

JUSTICIA EXPRESS (RAPIDITOS PARA LOS MANDANDOS...)


El juzgado Federal de Dolores hizo lugar a una medida de no innovar y le ordenó a la Autoridad Federal de Servicios de Comunicacíon Audiovisual (AFSCA), la suspensión de la vigencia de la Resolución Nro 296/10 con respecto a El Haieck Producciones S.A.
Además, el conjuez Adolfo Harisgarat dispuso que la sucursal Cablevisión Dolores deberá seguir emitiendo la señal de la titularidad de la actora en las mismas condiciones y modalidades con que actualmente se emite (art. 230 del CPCCN).

El fallo completo aquí.

LA VERDAD ANTE TODO


Esto es un poco como lo de Papel Prensa, Strassera. ¿Comprende usted? A los apropiadores de la empresa que monopoliza el papel y, según sus propias palabra, controla la información; a ellos, en lugar de tanta opereta, tanta cháchara y tanta guerra sucia, lo único que les bastaría para demostrar que el Gobierno, Lidia Papaelo o Héctor Iánover mienten, es MOSTRAR LOS PAPELES. Acreditar la legalidad de su compra. Con eso se soluciona todo. porque al final, la única verdad (como decía ese hombre al que usted tanto detesta) es la realidad.

Por eso, doctor Strassera, usted que quedó absuelto de su historia con su famoso "nunca más" que lo hizo una estrella y le compró todo el respeto que se podía conseguir, debiera contestar la acusación directa que le hizo la señora Presidenta, en lugar de refugiarse en los Medios (por el módico precio de convalidar el despojo al que fuera sometida la familia Graiver), en el Partido Radical o en su estrellato. 

Sin chicanas, doctor. La pregunta es directa:

¿VALIDÓ USTED COMO FISCAL DEL PODER JUDICIAL DE LA DICTADURA, LAS DECLARACIONES TOMADAS BAJO TORMENTOS AL ENTONCES GOBERNADOR CEPERNIC?

Si la Presidenta miente, es fácil de demostrar. Responda y con eso lave su honor.

Pero si la Presidenta dice la verdad, doctor Strassera, usted fue parte del colaboracionismo civil para con la maquinaria de tortura, desaparición forzada de personas y asesinato planificado y masiva más terrible de nuestra historia bicentenaria. Y por eso, debe responder.

Me imagino que usted comprende esto.

Conteste, Strassera. En lugar de hacerse homenajear por dos palabras que lo hicieron famoso. Porque esas dos palabras, en caso de que todo sea verdad, encerraron una verdadera y sangrienta hipocresía. 

Y los argentinos estamos hartos de esta clase de mierda.

Responda, Strassera. La verdad ante todo.

Hágase cargo de su historia en lugar de chicanear con la historia de otros.

MP

23 septiembre 2010

COMPARTIENDO EL CAPITAL

Según parece, los muchachos del G-7, que representan a los empresarios más poderosos de la Argentina, han manifestado su rechazo al proyecto de ley que busca, entre otras cosas, poner en regla constitucional las relaciones laborales entre patrones y empleados.
Usted esperaba otra cosa?

22 septiembre 2010

YO NO TE VOY A MATAR, LEUCO


Mirá dónde nos trajo la vida, Leuco. Me acuerdo cuando escuchaba tus editoriales en el programa de Bravo, en otra radio y en otro tiempo, cuando el locutor de San Pedro no se había metido a hacer el personaje indignado y pelotudo que hoy representa a gusto del consumidor del radio Continental. Eran otros tiempos. Tus "le doy mi palabra" eran diferentes, también.

En aquellos días, alguien que trabajaba en una radio de primera línea, me dijo que Alberto Fernández (en aquél entonces poderoso Jefe de Gabinete) habría presionado para que vos estuvieras haciendo tu columna allí. Claro, en potencial, viste. Uno no puede afirmar cosas así, aunque esa persona me lo dijo con una convicción... O como lo de Timerman (de paso te pregunto: ¿cómo anda esa denuncia que le ibas a hacer por decir que vos cobrabas no sé por qué asunto? Me imagino que viento en popa, ¿no?), uno tiene que andarse con cuidado cuando habla del honor de otras personas, aunque intimamente uno piense que no lo tiene. Honor, digo, Alfredo. Pero viste cómo es la ley, las convicciones y opiniones de las personas son sagradas. Algo que ver con toda esa cháchara que ustedes cacarean sobre la libertad de expresión mientras trabajan en empresas mediáticas donde tal cosa está prohibida. Pero, viste, es un punto de vista. Yo no soy un loquito como Carrasco, que por levantarse una minusa se gana una denuncia por amenazas. Eso le pasa a poca gente. Es como si una mujer denunciara por intento de violación a un gil que le miró el culo por la calle. Digamos, alguien que se comporta de manera histérica, quiero decir. Claro, encima el otro va y se saca una foto con Aníbal. Ahí cerró todo. Un loquito, te lo digo porque lo conozco.

Me encanta porque ustedes, los operadores mediáticos de la oposición, levantan el dedito como locos y a la vez revalidan el discurso único de los oligopolios que les pagan el sueldo. Es una manera de vender el alma, aunque no me quiero poner muy metafísico porque quiero que me entiendas, Alfredo. Quiero decir, que mi percepción de todo esto es que ustedes son como matones a sueldo. Incluso en estricto off, debés abandonar tu pose inquisitorial, de republicano indignado modelo Aguinis y debés explicar que, al fin y al cabo, nadie se tiene que ofender, porque es cuestión "estrictamente de negocios". Es tu laburo.

Ahora, claro, a mí eso de que es tu laburo me importa un carajo. Tu actitud y la de tus socios me parece roñosa, miserable y encima expuesta en un nivel de ridículo que me hace pensar que debés haber puesto un precio alto para cubrir semejante incendio. Figurativamente hablando lo de precio, eh, Alfredo. Vos y tus socios, los operetas de los grandes medios, me parecen servicios, grupos de tarea, monos a los que no les tiembla la mano ante ningún "laburo". Por sucio que sea. Por ahí estoy equivocado, eh. Por ahí todos ustedes son una manga de honestos preocupados por la Patria y yo tengo una percepción errónea. Puede ser. 

Pero en el mientras tanto, no le hacen asco a nada y cualquier bondi los deja bien para atacar al Gobierno. Y lo hacen todo, aún las operaciones más negras, con esa moralina santurrona que vienen usando desde los noventa, cuando contra Menem eran todos buenos, sin ver lo apolillada que está. A la miseria, che.

Yo no te voy a matar, Leuco. De hecho, no te ofendás, pero no creo que a nadie le interese matarte. ¿Para qué? Si dentro de un tiempo, cuando el oligopolio caiga, vas a volver a mutar para calentarte al solcito oficialista, porque no te veo muy de la Resistencia, aunque te hayas querido disfrazar de héroe diciendo eso de que casi lo matás a Menéndez. Y esperemos, Alfredo, que a ese viejo hijoputa no se le ocurra meterte una denuncia por amenazas retroactivas.

Ah, no. Claro. ¿Cómo te va a meter una denuncia si ahora, cosas de la vida, están en la misma vereda? O mejor dicho, tienen el mismo enemigo.

Saludos. Cuidate negro.

MP

21 septiembre 2010

LEUCO, NI FONTEVECCHIA TE PEDÍA TANTO


No se puede creer.
El palurdo gorila Alfredo Leuco, ya lejos de la frontera del ridículo, anunció que denunciará por "amenazas de muerte" a.... Lucas Carrasco.
Qué pelotudo! Leuco, hubieras leído el post de Carrasco en lugar de salir corriendo a mandarte la opereta. Es como cuando metiste la gamba con Echegaray. Se ve que es un método.
Leuco, sos un nabo. 
NABO
(¿Esto es amenaza, también?)
MP

RELATORES


Alejandro Dolina (de El Libro del Fantasma)

Los griegos creían que las cosas ocurrían para que los hombres tuvieran algo que cantar. Las guerras, los desencuentros, los amores trágicos, los horrendos crímenes, las gestas heroicas: todo tenía para los dioses impíos el único fin de proporcionar tema a los cantores. La Historia pone al alcance del menos docto centenares de ejemplos de relatos que fueron más ilustres que los sucesos narrados.

Héctor Bandarelli, el relator deportivo de Flores, en sus comienzos, hizo algo que nadie había hecho antes. Siendo entreala izquierdo del equipo de Empalme San Vicente, acostumbraba relatar los partidos que él mismo jugaba.

Según dicen, no era del todo imparcial en sus narraciones.

Cuando se hacía de la pelota, comenzaba a elogiar su propia jugada.

-Extraordinario, Bandarelli avanza en forma espectacular.

Muchas veces, por elegir las palabras e impostar la voz, se perdía goles cantados. Cantados incluso por él mismo.

A medida que pasaba el tiempo el relator iba superando al jugador. Algunos viejos que lo vieron jugar cuentan que pasaba la mayor parte del tiempo parado en el medio de la cancha, relatando, casi sin tocar la pelota.

Finalmente fue excluido del equipo. Sin rencor ni tristeza, siguió acompañando las modestas giras del Empalme San Vicente, sólo para relatar desde un costado de la cancha el partido que jugaban sus antiguos compañeros. Lo hacía sin micrófono y sin radio, de modo que nadie lo escuchaba, salvo algún wing peregrino que alcanzaba a oír de paso su voz emocionada.

Después, según se sabe, el Empalme San Vicente dejó de jugar y sus futbolistas pasaron a integrar otros equipos.

Y en ese momento, cuando todo hacía sospechar la decadencia de Bandarelli, el hombre dio un paso genial: descubrió que su narración no necesitaba de un partido real. Era posible relatar partidos imaginarios, hijos de su fantasía.

Parece una evolución previsible: los antiguos poetas cantaban hazañas más o menos reales. Después las inventaron.

Lo mismo sucedió con Bandarelli. Y al no tener que ceñirse al rigor de los hechos ciertos, los partidos que relataba empezaron a mejorar: se lograban goles estupendos, los delanteros eludían docenas de rivales, había disparos desde cincuenta metros, los arqueros volaban como pájaros, se producían incidentes cruentos, los árbitros cometían errores perversos.

Algunas veces, el relator omitía cantar un gol pero daba claves y mensajes sutiles para que el oyente descubriera la terrible existencia del gol no cantado. Aparecían, cada tanto, unas historias laterales que provocaban un falso aburrimiento, que no era sino una trampa para mejor asestar la alevosa puñalada del gol sorpresivo.

Todos recuerdan el famoso partido Boca-Alumni que Bandarelli relató en un asado del club Claridad de Ciudadela. En esta obra mezcló jugadores actuales con glorias de nuestro pasado futbolístico. Los viejos hacían fuerza por Alumni, los más jóvenes por Boca. Ganó Alumni, pero en su magistral narración, Bandarelli dejó caer con toda sutileza la sensación de que los boquenses, por respeto a la tradición, se habían dejado ganar.

Las audiencias de Bandarelli no siempre fueron numerosas. Algunos partidos los relató solo, en una mesa del bar La Perla de Flores, ante el estupor de los mozos y parroquianos. Pero poco a poco, los muchachones del barrio fueron descubriendo sus méritos y con el tiempo hubo quienes prefirieron escucharlo a él antes que ir a la cancha.

En 1965, Héctor Bandarelli organizó su campeonato paralelo de fútbol. Todos los domingos narraba el encuentro principal, mientras un colaborador lo interrumpía para comunicar lo que sucedía en el resto de los partidos.

Algunas firmas comerciales de Flores lo ayudaron a solventar los nulos gastos del certamen a cambio de avisos publicitarios.

Las narraciones tenían lugar en la puerta de la casa de Bandarelli y cuando llovía, en la cocina. Hay que decir que el relator poeta nunca trabajó para ninguna emisora y jamás utilizó micrófono, salvo en la grabación que realizara del segundo tiempo de Barracas Central-Barcelona, ya en el final de su carrera.

El campeonato paralelo terminó en un desastre. El artista no tuvo mejor ocurrencia que sacar campeón a Unión de Santa Fe y mandar al descenso a River, lo que irritó a muchas personas que hasta llegaron a agredir a Bandarelíl.

Pero todos los que saben algo del relator coinciden en afirmar que su mejor partido fue Alemania-Villa Dálmine, relatado en el Colegio Alemán de la calle José Hernández, a pedido de la Asociación Cooperadora.

Ese encuentro fue un verdadero canto a la hermandad entre los hombres. Los zagueros entregaban banderines a los delanteros rivales en cada jugada. El árbitro abrazaba llorando a los futbolistas que quedaban en off-side. Los de Villa Dálmine hicieron una suelta de palomas celestes y blancas a los quince minutos del segundo tiempo para celebrar el segundo gol de la selección alemana. En el final, todos se abrazaron e intercambiaron obsequios.

Un día desapareció. Algunos dicen que se mudó, o que se murió, es lo mismo. La gente volvió a preferir los partidos sonantes y contantes de la radio.

Los relatores de hoy tienen la posibilidad de seguir al maestro e intentar la ficción y la fantasía en sus narraciones. ¿Por qué depender de la actuación, muchas veces mediocre, de los futbolistas? ¿Por qué no crear con la voz jugadas más perfectas? ¿Por qué no dar nacimiento a deportistas nobles, diestros y mágicos que nos emocionen más que los reales?

Se puede ir más allá. Todo el periodismo podría tener un carácter fantástico y abandonar los vulgares hechos de la realidad para aludir a sucesos imaginarios: conflictos, tratados, discursos, crímenes e inauguraciones de ilusión.

En este último instante comprendo que nadie me asegura que estos artistas no existen ya. Tal vez, todo cuanto uno lee en los diarios no es otra cosa que un invento del periodismo de ficción.

Sin embargo, esta clase de incredulidad conduce a sospechar la falsedad del Universo mismo. 
Suspendamos semejante astucia porque algunos hasta podrían pensar que el propio Bandarelli es imaginario y sus partidos, sombras de una sombra.


FELIPE SOLÁ Y VÍCTOR DE GENNARO, SOCIOS PARA LA DERROTA

Leemos en el blog del compañero Besuzzo

Los compañeros del http://grupojauretche.blogspot.com/
encontraron esto : a difundir el ya sabido apoyo del sojerìo a la lista de De Gennaro

 

19 septiembre 2010

CERCA DE LA REVOLUCIÓN


¿Sirve de algo que nos pasemos los días replicando o respondiéndole a Clarín? ¿Tiene sentido el ejercicio constante de discutirle al holandés o a Lulú? ¿Somos, en definitiva, meros "respondones" que salen a decir B cuando el gorila de turno dice A o C en los grandes medios oligopólicos?

No somos eso. No necesitamos eso. A Clarín no hay que responderle, hay que derrotarlo, terminar con su poder, quebrarle el espinazo para que deje de ser lo que hoy es: una amenaza para la democracia popular argentina. Y lo seguro es que no lo derrotaremos repitiendo su relato, aunque más no sea para refutarlo. 

Las revoluciones no se hacen por Twitter.

Allí está el enemigo verdadero: el oligopolio mediático, el conglomerado agrogarca. Las asociaciones de políticos opositores son apenas sucursales mal pintadas de ese poder. Desde la locura de Carrió a la ridiculez de Solanas. Desde la derecha liberal Pro a la ultraderecha duhaldista. Todos abrevan del mismo libreto, leen los mismos guiones y obedecen las mismas órdenes. Si se observa con atención, podrá verse de qué manera el poder oculto que oficia de comando estratégico opositor, adelanta las piezas en el damero: puede ser hoy un empresario que reclama seguridad jurídica, un juez que da un amparo express por la Ley de Medios, un Tata Yofre que sale a defender a Duhalde defendiendo a Videla o un "izquierdista" que critica todo desde el purismo eternamente insatisfecho, todo teñido de un ecologismo pelotudo y gorila que piensa en los paisajes pero no en los trabajadores. 

En todos los casos, a todos se les ve el hilito. Videla volvió a nacer en la placenta mediática. Allí es inocente, un abuelo pacífico que teme por su familia, una especie de Coronel Cañones casi simpático por educadito y pulcro. Y mientras el impresentable Yofre opera en su favor para instalar a Duhalde como candidato de la ultraderecha negra, procesista y carnicera, todo con el visto bueno del oligopolio de medios, se construyen tanto una nueva impunidad para los torturadores como una nueva remozada "teoría de los dos demonios" para que el Medio Pelo que todavía cree en Lanata y TNembaum se anestesie y duerma tranquilo pensando que al fin y al cabo para qué volver TAN atrás en la historia. Dejemos que Videla se muera en su casa, rodeado de sus afectos, como si fuera normal y decente. Porque, al fin y al cabo, del "otro lado" también mataban, vió doña.

Vamos a hacer la revolución en la Argentina. Nosotros, los peronistas, el pueblo trabajador. Será, como está siendo, una revolución en paz. Ninguno de los compañeros, aún los que sufrieron en carne propia la tortura, le puso jamás un fierro en la sien a alguno de todos esos hijos de puta y pintó una pared con sus sesos. Ni a Astiz ni a Videla, ni a ninguno de los miles de asesinos uniformados ni a ninguno de los instigadores civiles. Y no lo ha hecho porque somos nosotros lo que buscamos justicia, aún en el contexto de un Poder Judicial todavía no depurado del colaboracionismo con los criminales.

En este punto no es necesario enumerar las medidas que nuestra conductora, la compañera Cristina Fernández, ha realizado para poner en pie de manera definitiva la idea nunca olvidada de la revolución justicialista. Son, ya, medidas irreversibles. La Argentina que Cristina construye todos los días es una Patria nueva e IRREVERSIBLE. El Pueblo percibe esto, sabe que forma parte de una épica histórica, que de la mano de Cristina, está entrando en la historia grande, la de las grandes epopeyas.

Esto significa también que, de triunfar alguna de las variantes políticas digitadas por nuestro enemigo, esto es: si nos derrotan de alguna manera, la tarea a realizar por el gobierno gerente será la de DEMOLER lo que se ha logrado. Y nosotros NO SEREMOS OPOSICIÓN. SEREMOS RESISTENCIA.

Otra vez.

Debemos asegurar la victoria. Tenemos la responsabilidad ante la historia y ante el futuro. Debemos darle a Cristina una herramienta militante capaz de triunfar, aguerrida, leal. Ella debe saber que cuenta con miles y miles de compañeros que son sus soldados y que esperan una orden de ella para actuar.

De nada sirven los slogans, las remeras bien estampadas y las cancioncitas pegadizas. La herramienta política está en los barrios, en la base de compañeros que son soldados del Proyecto Nacional y son revolucionarios de verdad, lejos de fantasías trasnochadas de adolescentes tardíos. La revolución peronista está rugiendo entre el Pueblo, allá abajo, y es ésa la masa crítica con la que debe contar nuestra conductora para seguir adelante y asegurar la victoria definitiva. Es imperativo que la compañera Cristina cuente con esta herramienta. Ojalá que las pequeñeces, los egos y las ansias de figuración de algunos no comprometa el futuro del Gobierno, de la Patria y del Pueblo Argentino. 

Eso sería francamente imperdonable.

MP

18 septiembre 2010

EL OCASO DEL PROGRE



Vamos a decirle ocaso, y a evitar la palabra muerte, porque muchos de nosotros todavía, gente adulta, en la bruma del lenguaje, en su resaca, usamos la palabra “progre” para aludirnos, pensarnos o identificarnos. Pero quizá sea hora de enunciar la declinación de esa categoría sociocultural consensuada durante años para alojar en sí a la gente biempensante.
Alguna vez, allá por el 2001, escribí una nota que se llamó “Progresismo”, y que daba cuenta de que por estos rincones en los que se blande más el hábito del pensamiento que el de la acción, generalmente se tenía más tolerancia con los muy diferentes que con los muy parecidos. La diferenciación a partir de capillas, referentes o tendencias era característica. Nunca me cansaré de repetir que el que quiera internarse en esa titilante subjetividad “progre” y reírse de sí mismo y sus amigos puede leer Cómo ser buenos, del inglés Nick Hornby. Una novela en la que sus personajes son personas progres que luchan a su manera, básicamente solos, y que van derivando de lo político a lo new age. Un mundo en el que ser “progre” es adoptar un niño africano. La diferencia entre los “progres” Angelina Jolie y Sean Penn es que ella trae, “salva” a un niño africano de vivir en Africa, y deja a Africa con un niño menos para que pueda seguir siendo el continente más pobre. En cambio, Sean Penn se lleva a sí mismo a los lugares que identifica con su compasión, algo que sólo puede permitir una ideología: lleva su carpa y se muda a Haití. La categoría internacional del “progre” nos lo marca además como un fenómeno de época, de convicciones firmes, pero no obstante decidido a pelear por ellas a través de acciones individuales. Políticamente, el “progre” es atravesado por la idea de tolerancia, pero no menos por la idea de neutralidad. El compromiso con una idea es subordinarle el cuerpo. Eso requiere un abandono de la neutralidad.
El “progre” era, después de todo, el militante que ya no militaba, o la gente instruida en universidades o terciarios, gente con capital cultural, habitantes de una ciudad psi en la que nunca se sabe si tantos psicoanalistas generaron tantos neuróticos, o fue al revés.
El “progre” emergió en una época de gente aislada, le correspondió a una década cuya impronta feroz fue la antipolítica, que los “progres” no obstante siempre reivindicaron. Pero así en general, “la política” en general, todo muy sobreentendido.
En aquel momento la palabra “progre” contenía un modo de resistir en los ’90, códigos en común, desprecios compartidos, insatisfacción, revulsión, ánimo de retomar fuerzas para dar una pelea cultural, pero no una pelea política. Estábamos tan hundidos en la lógica del fin de las ideologías, que aunque defendíamos las nuestras no las conocíamos del todo. Probablemente todos los “progres” creíamos que el neoliberalismo era monstruoso y que había que devolverles a las organizaciones sociales y políticas sus derechos aplastados por los dos partidos tradicionales. Pero en cómo ir hacia los objetivos de equidad y libertad, ahora se hace evidente que había concepciones tan distintas que devinieron en esto.
Cabían en esa identidad “progre”, siempre difusa, siempre con una carga muy implícita y poco explicitada, gente que hoy no se puede ni ver. Se partieron aquellos puentes a medida que se fue instalando otro contexto, y que las cosas cambiaron tan vertiginosamente.
Hay un lugar en este proceso de descomposición del “progre” que es doloroso. Porque no es que “algunos dejaron de ser progres” y otros lo siguen siendo. Una lectura más fina indicaría que el “progre” y lo que ser “progre” implicaba ya no se ajusta a los tiempos, dice poco, es contradictorio, es blando, es vago, es apto para que por allí se cuele hasta el diputado Iglesias, aunque aun así él exagera.
No dan ganas de pelear para ver quién sigue siendo “progre” y quién capituló. Es un debate menor, otra encerrona para hablar de lo que es accesorio. Un ítem más para que los periodistas nos tiremos de las mechas, nos insultemos, nos distraigamos. Nuestras peleas son públicas, pero en el mundo privado de muchos argentinos también tiene eco este desencuentro fenomenal entre gente que hace tres o cuatro años podía hasta quererse.
Es bueno recordar que el “progre”, como identidad más social y cultural que política, se abrió paso en una época en la que la política estaba fuera de juego, aunque de eso no se hablaba. Los grandes partidos nacionales habían capitulado frente al modelo del capitalismo salvaje global, pero eso no se pasaba en limpio para las audiencias y los públicos respectivos. Así fue que el menemato, tan detestado por los “progres” que éramos tan variopintos y leídos, fue despachado en una ilusión que ahora se exhibe de una puerilidad abismal: vino la Alianza, que votamos los “progres”, desconectados de manera notable del resto de los sectores: a esto quería llegar. La identidad del “progre” es contemporánea a la del ciudadano políticamente “independiente”. Convivió con la era en la que los “independientes” eran observados, celebrados y caracterizados por los medios como los verdaderos ciudadanos.
La coincidencia entre esta irrupción del “independiente” político y el periodismo “independiente” no es azarosa. El punto culminante de esa celebración de la “gente suelta” como verdadera portadora de la ciudadanía fue aquella noche terrible de los cacerolazos del campo, la noche en la que se produjo un incidente con Luis D’Elía. Los militantes políticos o sociales eran invalidados para estar en las calles expresándose, derecho cuya legitimidad era reservada para los “independientes”.
Hoy las cosas han cambiado y lo “progre” suena a fuente de feng shui. Estos tiempos son muy específicos, más allá de nuestras voluntades. Las ideologías no habían muerto, todos tenemos una, y no se puede defenderla siendo neutral.

16 septiembre 2010

ME DESPIDO POR UN PAR DE DÍAS


Chicos, nos estamos viendo. Me tomo unas mini vacaciones. Siento que tengo que reflexionar algunas cosas. Por cierto que me voy tranquilo, después del discurso de Cristina en el Luna, convencido de que estamos en curso de victoria.
Así que, un blog menos, no le hace mucha diferencia a la cosa.
Nos vemos.
MP

14 septiembre 2010

LIBERACIÓN Y REVOLUCIÓN



Hace días que vengo pensando en la liberación como práctica. O mejor dicho, en qué significa esa palabra. En los 70 se hablaba de la Patria Liberada. Y estaba bien, porque la Patria venía de una historia terrible de violencia y calabozos. De dictaduras de militares y maniobras de civiles, caras ambas de un mismo monstruo bifronte. 

Algo de historia
En ese contexto de persecución y terror, la revolución nacional era la liberación; y la liberación era la vuelta de Perón. El remedio a todos los males, la magia de volver atrás todo el dolor y el daño. Los pies del Viejo plantados en el suelo de la Argentina iban a obrar el milagro de reconstruirlo todo, de resucitar los muertos, de borrar de la carne las heridas de la tortura. Como decía aquella canción de Daniel Toro, para "borrar todo el horror de la lástima".

No fue así. Todos sabemos eso. Quizás porque las fuerzas de la reacción en retirada, lo hacían a causa de una estrategia, más que de una derrota. Y aún que fuera una derrota, no era una lo suficientemente profunda como para terminar con dichas fuerzas. 

Alguna vez, el general San Martín escribió en una carta su idea sobre las guerras civiles argentinas: "es necesario que el partido feliz obligue al partido desgraciado a enterrar las armas para siempre". Es decir, que quien gane lo haga de una manera tan absoluta, que no haya manera de que los que pierden puedan volver a constituir un peligro.

El partido cívico militar que había despedazado al país desde 1955, retiraba en 1973 tan sólo su brazo armado, ordenadamente, a cuarteles de invierno. Claramente, el sector mayoritario del peronismo que protagonizaba la recuperación de la democracia, no estaba mensurando la forma en que la Libertadora se estaba retirando del poder formal: por el contrario, se la creía derrotada por las acciones políticas y armadas de las Formaciones Especiales, confundiendo arrojado hostigamiento con derrota militar. Por cierto que es un error que compartieron todas las fuerzas dedicadas a la lucha armada de aquella época en el país: no hay manera de que un ejército irregular o clandestino derrote militarmente a un conglomerado militar bien armado, organizado e institucionalizado. Y mucho menos si el sostén civil del mismo proviene del propio stablishment empresarial y político.

Perón comprendió velozmente que la Libertadora no estaba derrotada ni mucho menos. Y el modo en que encaró la discusión política super-estructural de la Argentina, una vez retornado, indica que apostó a una alianza transversal de partidos políticos y factores del poder económico más "nacional" que asegurara la estabilidad del gobierno justicialista que nacía. A la vez, por debajo de la superficie institucional, la discusión política se dirimía a balazos. Desde hacía mucho que las propias condiciones políticas del país, habían trastocado definitivamente el modo del debate político argentino, militarizándolo. 

Resumiendo: la "liberación nacional" no existía, en tanto y en cuanto los factores de poder real que habían sojuzgado a la Argentina durante dos décadas, continuaban intactos. A lo sumo, se podía esperar de ellos una tregua. Esa era la estrategia de Perón: una convivencia ordenada con la reacción, guardar los fierros, planchar a las organizaciones juveniles, “republicanizar” al peronismo. El General, que había dicho que las revoluciones podían ser producto de la sangre o del tiempo, estaba apostando claramente al “tiempo”. Justo lo que él mismo no tenía, debido a su mala salud. El “tiempo” significaba, a su vez, para las organizaciones armadas, un retroceso en una batalla que creían estar ganando. La conducción les pedía que resignaran todo lo conquistado, en aras de una convivencia con los dispositivos intactos de la opresión. De esta contradicción nacen los conflictos que harán eclosión muy pronto. 

En resumen, con Cámpora llega al poder un esquema político-filosófico que está en las antípodas del esquema que Perón tiene en la cabeza. Pero de esta ecuación, el único término que comprende ese matiz abismal, es el propio Perón. La “juventud”, las “formaciones especiales” creen, en el mejor de los casos, que la propia evidencia de la operatividad de la militancia armada, que acorraló a la dictadura, forzará a comprender al Conductor que son ellos en quienes debe confiar para establecer un Estado Justicialista revolucionario, fuerte. Que ellos son la garantía (o la causa, tal vez) de la derrota final de la Libertadora. Nunca llegan, quizás, a comprender que precisamente, allí residía la divergencia principal.

El esquema del “socialismo nacional” o de la “patria liberada” del peronismo revolucionario, tenía como ejemplo modélico mucho más (permítame lector que arriesgue aquí esta opinión) a la Cuba de Castro que a la Nueva Argentina de 1946/1955. Es decir, el modelo político de las organizaciones juveniles ya tenía, de origen, un elemento que no pertenecía al organigrama que Perón había planteado en la formación del Estado justicialista y en su forma filosófica, la Comunidad Organizada. Y este elemento era, precisamente, el socialismo. Es cierto que el propio Perón había “aggiornado” doctrinariamente al justicialismo durante el exilio, especialmente después de la muerte de Ernesto Guevara, incluyendo elementos filosóficos del socialismo. Pero la praxis del Conductor post 11 de marzo de 1973, echa ese aggiornamiento por la ventana, en gran medida porque la mentalidad táctica de Perón tendía a apreciar los elementos dinámicos de la coyuntura y a actuar de acuerdo a esto.

En este contexto, después de terminado su exilio, Perón comprende que la revolución, esto es, la derrota final de la oligarquía y sus dispositivos de poder (militar, político, financiero, informativo, religioso) es imposible. La visión ferozmente realista que posee de la realidad política nacional, lo fuerza a intentar un gobierno de convivencia, que imponga de manera consensuada una transformación gradual de los resortes del poder, un desarrollo de formas menos concentradas de la economía y un “relato” que convenza al bloque de clases dominantes de que el peronismo no representa un “peligro”. Ese “gobierno” que Perón se ha planteado, es lo contrario del de Héctor Cámpora, pletórico de voluntarismo y de gestos “revolucionarios”, que propone un discurso a través del cual, el peronismo es la versión nacional del socialismo y, de resultas de ello, promotor de cambios drásticos en la organización social, política y económica del país. La “revolución desde arriba”, con Cámpora en el gobierno y Perón en el poder, según el slogan de entonces, significaba reformular el Estado, nacionalizar los medios de producción en manos extranjeras, “depurar” al movimiento obrero organizado de sus “cúpulas dirigenciales burocratizadas”, reemplazar a las Fuerzas Armadas por “formaciones armadas populares” (esto en versión Rodolfo Galimberti) y cosas por el estilo. 

Nada de esto era aceptable para Perón.

No hay “patria liberada” en los setenta. No podía haberla, porque reorganizar el Estado y la sociedad según los conceptos, no ya del socialismo nacional revolucionario, sino bajo la mera restauración de la Comunidad Organizada de los años 50, significaba un baño de sangre de proporciones. Por cierto que a partir de 1976, con el bloque de clases dominantes, dando por finalizado el ciclo peronista ya cerrado con la muerte de Perón, decide avanzar en formas de liberalismo extremo cuya aplicación, aún incompleta, requirió de la represión y muerte a una escala hasta entonces desconocida. Y si bien la aplicación del modelo neoliberal se completó en los 90, con la legitimidad democrática de un gobierno que ejerció el poder bajo una formalidad peronista, tal cosa fue posible por el disciplinamiento social que provocó el asesinato planificado de más de treinta mil argentinos. El cierre del ciclo histórico iniciado en 1945 sólo pudo darse bajo la forma de un gobierno “peronista”, desde cuya concepción de la gestión del poder, se perpetraron los cambios más salvajes, más profundos y de difícil reversión. Una auténtica revolución al revés, si se quiere. 

Dicho de manera más sencilla, usando la categorización marxista: el bloque histórico fracturado en 1945 se “suelda” nuevamente al completarse el ciclo menemista en 1999, o más ampliamente, en 2001, con la implosión de dicho modelo socio económico en su fase terminal. La reparación de dicha fractura fue la razón de la Revolución Libertadora, del ciclo de democracia tutelada entre 1958 y 1966, de la Revolución Argentina y, posteriormente, de la dictadura de 1976/1983. O sea, un monumental intento restaurador del bloque de clases dominantes, sus socios y gendarmes, de volver al estado de cosas suprimido por la Revolución Justicialista iniciada en 1945 e institucionalizada en las elecciones de febrero de 1946.

En este caso, sí podemos hablar de revolución, puesto que al fundar el Estado Justicialista, Perón demuele de hecho el Orden Conservador que se hallaba instaurado en la Argentina desde 1930, pero cuyos verdaderos orígenes provenían, sin interrupción casi, desde la Organización en 1862 y más concretamente, desde la consolidación del Estado Oligárquico a partir de 1880. Es decir, cambia radicalmente el estado de cosas y revierte dramáticamente la distribución de la renta nacional. De la acumulación oligárquica, excluyente y miserable, el Justicialismo impone un equilibrio de distribución entre el capital y el trabajo. El famoso 50 y 50. Y si bien no reniega del contexto capitalista, busca equilibrar su interrelación.

El neoliberalismo es la negación del Estado de Justicia. Doctrinariamente implica la vuelta a formas primitivas de individualismo extremo. Abunda allí el concepto de la “salvación individual” por sobre la realización colectiva.

 A su vez, el Estado Justicialista constituye la evolución filosófica y espiritual de los conceptos del individualismo capitalista y el colectivismo forzado que propuso el comunismo, considerados ambos como categorías culturales y de organización política. Partimos desde allí. Nosotros, en tanto Justicialistas (y acá no hay que confundir doctrina con aparato electoral), provenimos de una filosofía que constituye la superación objetiva de ambas instancias. 

La dictadura cívico-militar de 1976 fue el primer experimento a gran escala de aplicación de las recetas neoliberales ortodoxas, de la mano del “estado de shock” provisto por la represión y el golpe de Estado. Los intentos anteriores, desde 1955 y especialmente con Adalbert Krieger Vasena en 1966, resultaron experiencias tibias, contaminadas de desarrollismo. Con Videla y Martínez de Hoz eso cambia violentamente. Aún así, a pesar del terror y la represión, la aplicación no llega a ser completa, debido a la resistencia encabezada por el Movimiento Obrero. La incapacidad de doblegar esa resistencia es uno de los factores decisivos en la retirada de la dictadura. Aunque, como bien sostuvo hace unos días la compañera Presidenta, a la dictadura la derrotaron sus propios muertos: los desaparecidos y los caídos en la Guerra de Malvinas. Sin contradecirla en modo alguno, me limitaría a agregar este factor antes nombrado. Porque es, justamente, ese factor (el Movimiento Obrero) quien terminará transando (al menos el “buró” de los gordos) con el menemato la victoria final de la oligarquía sobre la causa popular, aunque también del seno de la “columna vertebral” nacerá una resistencia a la entrega de tenor similar a la que encabezara Saúl Ubaldini, incluso durante el alfonsinismo.

A la democracia renacida en 1983, el pueblo argentino llegó profundamente cambiado. La mayoría de nosotros, que comenzamos a actuar en política en aquél tiempo, formamos parte de esa generación más o menos despreciada por los de la generación anterior. Carecimos de heroísmos, no fuimos “revolucionarios”. Crecimos a la política en un país achatado por el alfonsinismo y su teoría de los dos demonios, con un peronismo desbandado, referenciado penosamente en figuras impresentables, con ideas degeneradas por el macartismo y el colaboracionismo con la dictadura. Porque eso también debe decirse: hubo una generación de dirigentes acomodaticios que terminaron transando con la oligarquía y sus sirvientes militares una “convivencia pacífica” que se evidenció en el apoyo a la movida de la Junta en Malvinas, los mismos que habían asegurado que no habría ninguna clase de salida política o electoral. Analizar los elementos de juicio que puede haber tenido aquella generación de políticos es ocioso. Lo que importa es que desde las bases, la idea de la “liberación” se había perdido, en gran medida por el baño de sangre de la represión, y porque después del “proceso” la Argentina era tierra arrasada. Y eso que faltaba Menem.

Ya he dicho que el menemato es el triunfo final del plan oligárquico de restauración conservadora iniciado en 1955. Debieron pasar casi cuarenta años para que los oligarcas entendieran que el peronismo era un evento tan poderoso en la historia nacional, que sólo podía ser borrado de la misma por… el peronismo. Ninguna fuerza antagónica, aún con hegemonía armada, fue capaz de extirpar al peronismo de la interrelación de las clases sociales y de las tensiones entre capital y trabajo. Menem lo hizo.

En cualquier caso, la transa con el menemismo es otro capítulo de la compleja historia de nuestro Movimiento. La conversión a la religión neoliberal de Menem contó con el acatamiento de buena parte de las estructuras del Justicialismo, quien creyó actualizarse doctrinariamente por medio de los negocios millonarios, siguiendo las directivas de los tecnócratas. Para ser breve, el menemismo, dicho esquemáticamente, terminó de dinamitar las ruinas que había dejado la dictadura. Cuando el modelo implosionó en 2001, quedaba gerenciar la miseria, condonar la entrega y asumir la derrota; o intentar retomar un camino de crecimiento. A partir de 2003, Néstor Kirchner optó por retomar un hilo que se había perdido en 1955 y que no se había podido retomar en 1973.

Hoy

Hoy asistimos, no sólo a la profundización del Proyecto Nacional, bajo la conducción de Cristina, sino que vemos cómo se puso lentamente de pie la idea de la liberación nacional. Es decir, desde nosotros los militantes, miembros de esa generación poco agraciada de “los ochentas”, está naciendo una nueva conciencia y con ella, la verdadera posibilidad de lograr la liberación nacional.

Porque la “liberación” pasa por la distribución del ingreso, la reindustrialización, la producción con valor agregado. O sea, ser soberanos e independientes en un mundo interrelacionado, con un Estado fuerte regulando las relaciones sociales, administrando los recursos en base a la noción de justicia social. La consolidación de un “Estado de Justicia” o Estado Justicialista, que amplíe la base democrática, la participación popular, que asegure la multiplicidad de voces y opiniones, que garantice la libre circulación de los contenidos y de la información, que posibilite el surgimiento de expresiones nuevas, tradicionalmente reprimidas por el stablishment, que cuide las cuentas públicas, que invierta en obras destinadas a asegurar el confort y bienestar del pueblo. Que dignifique a los jubilados, que permita a los trabajadores negociar en pie de igualdad sus salarios, que castigue a quienes proponen la concentración y el monopolio, que beneficie la realización de las personas dentro de una sociedad solidaria.

Porque creo que está aquí la clave de la liberación nacional, compañeros: antes que el país y el pueblo, deben ser libres (liberadas) las conciencias, los espíritus. Porque sin este proceso previo, no hay liberación nacional posible. Cuando un hombre o mujer del pueblo comprenden que pueden ser libres, que tienen derechos, que pueden ejercerlos, exigirlos, que habrá un Estado que se los hará efectivos, allí surge la liberación. Cuando las cabezas dejan de estar colonizadas por el discurso corporativo, monopólico de los medios concentrados. Cuando comprendan que en un sistema injusto, la única forma de que haya individuos ricos es que existan miles de hombre y mujeres pobres. Cuando entiendan que no hay salvación individual, sino realización colectiva, en el seno del propio pueblo.

Insisto con un concepto que vengo trabajando hace rato: tenemos una responsabilidad generacional. Formamos parte de un momento único en la historia, en el que el viejo concepto de la Revolución Justicialista, está otra vez vivo. La providencia, quizás, nos juntó en este momento, nos ha puesto en las manos las herramientas para el trabajo y a una mujer extraordinaria al frente, con una valentía, un coraje y una decisión política nunca vista en todas estas décadas, en las que los presidentes fueron, o bien cómplices de saqueo y la entrega, o bien celadores obedientes de los intereses intocables. Por el contrario, Cristina comprendió que, si para gobernar hace falta elegir a quien cagar, siendo peronista no podía elegir de otro modo. Y eligió ir contra los intereses concentrados, contra la oligarquía y las corporaciones. Y lo hizo generando políticas de estado que ya son hechos irreversibles, que son indetenibles. Son cambios, saltos cualitativos en la calidad institucional, en la democratización definitiva de nuestra Patria y en el bienestar del Pueblo. La AUH no es tan sólo una medida de acción social, ES una revolución en sí misma.

Nosotros tenemos la obligación de acompañar este momento histórico con lo mejor de nuestra capacidad. Cada compañero debe ser, el mismo, “el mensaje”. Cada compañero debe ser, él mismo, “la lucha”. Porque estamos en una lucha por la supervivencia de la Patria. Ya nada será como fue antes, nada será igual. O ganamos nosotros y aseguramos la permanencia hegemónica del Estado Justicialista, para que la Argentina tenga un futuro feliz, o perdemos y el país será un desierto. Y esta lucha no quedará para más adelante. Se libra ahora. Somos nosotros los soldados. Es Cristina quien ordena y conduce y pone el ejemplo de cómo se pelea: con coraje, sabiendo que lo único que hay para perder es la vida.

Ese es nuestro trabajo, nuestra obligación y nuestro compromiso: ser leales, servir al Proyecto Nacional y dejarlo todo, en aras de consolidar el triunfo final de la Revolución Justicialista. Ese debe ser el compromiso del MPB.

La Liberación es ahora. Somos nosotros.

Mario Paulela




13 septiembre 2010

"ESTA NOS QUIERE LLENAR CARILÓ DE NEGROS!"

QUE DIGAN LO QUE QUIERAN


Es gracioso escuchar a los gorilas por estas horas. Qué se yo, antes me daban bronca. Ahora se fueron desplanzando hacia el blando territorio de la lástima. Porque uno los ve realmente esforzados. Lo veía al servicio... digo Turco Asís en lo del ex comando civil Grondona, esforzándose tanto en la ironía que ya parecía una caricatura. Pobre Turco, tanto esfuerzo. 

Me cae simpático en el fondo. Es un tipo divertido, Asís. Un charlista dotado, de verba florida, repleta de giros de los años treinta. Me entretiene bastante, como uno de esos monos a cuerda que tocan los platillos. Así, exactamente. Políticamente, es un idiota. Digamos. Es un menemista conservado en formol. Pero es simpático. Y ahí estaba, haciéndose el ocurrente para arrancar una sonrisa en el cada vez más agrio gesto de Grondona, que ya siente el aliento en la nuca de la quinta tiranía. Lo mejor del Turco son sus profecías. Si sus "análisis" son maravillosamente pelotudos, sus profecías son de un calibre freudiano que causa como una especie de pudor ajeno. ¿Qué dijo? Y, las obviedades que ya había proferido por la mañana el bobito ese que se llama Majul, a quien sin duda hay que reconocerle su inagotable vocación de mercachifle, porque toda sus opiniones, argumentaciones o como se llame eso que hace, está dirigido exclusivamente a vender su librito sobre Kirchner. En realidad, hoy todos salieron a hacer marketing. Los muchachos de TN le dieron una manito a Nelson Castro para mover un poquito las ventas de su "Enfermos de Poder", porque la internación de Néstor le venía como anillo (de cuero) al dedo. Y está bien, porque los muchachos tienen que acumular ahora. Después... quién sabe.

El día de hoy fue una catarata de opinéitors. Una diarrea de análisis médicos, una chorrera de pronósticos: que Néstor se baja, que se sube, que es mentira, que se está por morir. Todas, eh.

En definitiva, lo que los soldados mediáticos y sus sirvientes políticos está diciendo, hoy por hoy, es que el ÚNICO candidato con chances de ser presidente en 2011 no sale de otro lado que no sea el matrimonio Kirchner. Y, hoy por hoy, TODOS los opositores (los de superficie y los otros) saben que el ganador de las próximas presidenciales es Néstor, o bien Cristina. Si así no fuera, una angioplastía no hubiera causado el revuelo atómico que causó. 

Pueden decir lo que quieran. Literalmente. A diferencia de lo que pasa en el oligopolio Clarín, en la Argentina rige la más absoluta libertad de opinión. Si hasta un tarado como Majul puede parlotear a gusto, literalmente, CUALQUIERA puede decir cualquier cosa.

Pero, bueno. Lo que viene, lo que viene es la peor pesadilla de el gorilaje en armas: la hegemonía. Sencillamente porque desde 2003, los peronistas hemos hecho el mejor gobierno desde 1955. Y porque somos los únicos que tiene un Proyecto de país. Los otros, apenas si gerencian las necesidades de Magnetto.
2011 será un año más en un proyecto que está pensado para superar la coyuntura y asentarse en políticas de Estado a largo plazo que cambiarán para siempre, de modo irreversible, la índole de este querido país nuestro.

Que hablen nomás. El martes, habla Cristina. 

Y cada vez la escucha más gente. 

Cada vez más.

MP

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