28 noviembre 2010

LA IMAGEN Y SUS RAZONES


El diagnóstico de los consultores-encuestadores es unánime. Todos ellos perciben que en el mes transcurrido desde la muerte de Néstor Kirchner, el oficialismo mejoró notablemente en casi todos sus parámetros de opinión pública. La imagen del propio Néstor es más alta, lo mismo sucede con la Presidenta. La intención de voto de Cristina Kirchner trepó y la mayoría considera que ganaría en primera vuelta o se impondría en todos los escenarios de ballottage. Además, la oposición aparece cada vez más atomizada, diluida y con menores apoyos.
Los consultores que trabajan para el oficialismo y para la oposición creen que esto se debe a tres factores. En primer lugar, que hay una revalorización de Néstor Kirchner. En segundo lugar, que la Presidenta cosechó cierta solidaridad en el dolor y se mostró gobernando. Por último, también está el factor de que el oficialismo mejora porque la oposición quedó desacomodada.
Las discrepancias empiezan al hablar del futuro. Para algunos de los que trabajan para la oposición, el Gobierno vive un estado de gracia, frecuente cuando muere un líder pero pasajero. Para otros, el panorama económico positivo que se anticipa para 2011 asegura que los buenos índices llegaron para quedarse. Y están los que creen que Cristina Fernández de Kirchner exhibió algunos cambios en el estilo de gobierno y que de ellos depende que el buen momento se prolongue.

Nueva oportunidad

“Los primeros datos indican que se produjo una fuerte revalorización de la figura de Néstor Kirchner como de la gestión de Cristina”, analiza Hugo Haime, titular de Haime y Asociados. “Es como si la población estuviera diciendo ‘estamos dispuestos a comenzar de nuevo, estamos dispuestos a dar una nueva oportunidad al Gobierno’. Es como estar situados temporalmente en noviembre 2007, con el mandato de Cristina por empezar, y no en noviembre de 2010. Al mismo tiempo, se verifica la falta de alternativa opositora. Los que más están sufriendo son los candidatos del Peronismo Federal, Elisa Carrió y Julio Cobos. A futuro, habrá que esperar. Si bien el clima general cambió abruptamente, todo dependerá de la acción del Gobierno. Hasta dos meses atrás, sus índices de popularidad dependían de su propia dinámica: crecía cuando acertaba y caía cuando generaba polarizaciones y peleas políticas innecesarias a la vista de la población. Por eso, a futuro, gran parte de la dinámica parece depender de las decisiones gubernamentales. Hasta hace poco, las tendencias al cambio eran muy fuertes. Hoy, el clima social es otro. Ha disminuido la bronca y crecido la esperanza. Habrá que esperar los próximos meses para terminar de hacer un diagnóstico definitivo.”
Sergio Berenztein, de Poliarquía, sostiene que los datos actuales pueden ser transitorios. “No tenemos suficientes mediciones como para evaluar una tendencia. Hay una ola de empatía y solidaridad con la Presidenta por la pérdida de su marido. Pero no se trata necesariamente de un apoyo político, sino respeto y acompañamiento solidario. De todas formas, la experiencia histórica comparada sugiere que luego de la muerte de líderes políticos se generan en el corto/mediano plazo dos fenómenos: la sociedad tiende a enfatizar los aspectos más positivos de esos liderazgos; y en el caso de que familiares cercanos se dediquen también a la política, suelen experimentar un incremento de su popularidad. Eso ocurrió en el caso de Alfonsín. Pero se trata de ciclos de simpatía o apoyo de duración limitada. Es decir, son fenómenos transitorios.”

Empezar de nuevo

“¿Qué cambios hubo en este mes? –se pregunta Analía Del Franco, de Analogías–. Depende para quién. Para la sociedad, cierta satisfacción de percibir una gestión que se sostiene y se refuerza. La desaparición de quien se presentaba como el principal respaldo presidencial, a diferencia de lo que se suponía, no implicó caos ni debilidad. Para la oposición implica recomponer el armado de su mensaje-propuesta, ya que se alteró el perfil de su adversario principal. Para el oficialismo, la oportunidad de comenzar un nuevo período plebiscitado exitosamente, con las muestras de dolor del 27 de octubre y con el favorable recuerdo (hoy Néstor tiene un 68 por ciento de aprobación) del líder del kirchnerismo en el imaginario popular. Para todos, es un nuevo escenario político y social, es un cambio, un ‘pasaje’ que transcurre en el marco de un aceptable clima social sin temores ni incertidumbre.”
Para Enrique Zuleta Puceiro, de Opinión Pública, Servicios y Mercados (OPSM), “en la opinión pública persiste un clima de optimismo. No es un optimismo delirante, se basa en la situación económica y en el hecho de que buena parte de la población considera que su situación personal está bien. Hay una imagen de estabilidad al futuro que se basa en dos cosas: la economía y que la Presidenta gobierna. No se percibe patetismo, sino agenda, actividad, iniciativa. A esto debe agregarse que la oposición se ha ido descomponiendo. Ya no se ve un veto opositor fuerte, poderoso, como el que había antes. El grupo A tiene dificultades, hubo pasos al costado importantes en el Peronismo Federal, Elisa Carrió se desmarcó y se piensa que Mauricio Macri no va a jugar un papel importante, salvo en la ciudad de Buenos Aires. A diferencia de mis colegas, yo no percibo un salto importante en la intención de voto de Cristina. Sigue en el 36 por ciento, pero veo que se amplió la diferencia con cualquier opositor. Los duplica o aún más que eso. Esa sensación hace que esté instalada la idea de que Cristina gana en primera vuelta. Y la realidad es que si las elecciones fueran mañana, eso sería así. Está claro, por otra parte, que la Presidenta gana en cualquier escenario de ballottage. Subió un poco Ricardo Alfonsín, Julio Cobos se diluye y los demás están muy lejos. La inflación aparece como una preocupación, pero más que en términos económicos, en términos de posibles conflictos, peleas gremiales o huelgas. Tiene más que ver con la paz social que con la economía”.

No hay milagros

“Desde la muerte de Néstor Kirchner hubo cambios en la opinión pública, pero no fueron producto de ningún milagro –sostiene Roberto Bacman, titular del Centro de Opinión Pública (CEOP)–. En primer lugar se puede mencionar el crecimiento de la imagen positiva de Cristina Fernández: 55 por ciento en la primera semana de octubre, 66 a mediados de noviembre. Cuando se observa cuáles son los segmentos de la sociedad que en mayor medida impulsan el crecimiento de la imagen de la Presidenta, salta a la vista una nueva evidencia empírica de los cambios producidos en las actitudes de los argentinos: las mujeres, los más jóvenes (algo que se pudo ver en los días del velatorio), los estratos sociales bajos y los residentes en el interior del país. Desde los momentos más difíciles de este gobierno, cuando el conflicto del campo arreciaba, que no se veía este apoyo sociodemográfico que acompañó a la gestión de Kirchner durante el período 2003-2007. En el terreno de las explicaciones vale la pena pensar que aquello que en los últimos tiempos fue una marcada debilidad para los Kirchner, tras la muerte de Néstor trastrocó en una sustancial fortaleza. Mucho se criticó su estilo (especialmente después de la 125), incluyendo su tendencia a confrontar, su pobre capacidad de diálogo y búsqueda de consenso. Tras su fallecimiento, la mayor parte de los argentinos le encontraron otro sentido a eso y comenzaron a decodificar a Kirchner como un hombre que nunca bajó sus banderas. Entonces, cuando tienen que evaluar esta gestión, no tienen tanto en cuenta los defectos de su estilo y rescatan los aspectos concretos.”

Estado de gracia

“Hay un estado de gracia del Gobierno –afirma Graciela Römer, de Römer y Asociados–. Aparece un sentimiento que tiene que ver con nuestra cultura y que es la solidaridad con la viudez y el dolor. El otro factor es que la desaparición física de un hombre que fue actor importante en la escena política debilitó a la oposición. La fragmentó y la desperfiló. Se puso en evidencia algo que ya veíamos, que la oposición se articulaba más como reactiva que como proactiva, era más anti-K que alternativa de un programa distinto. Yo creo que también el Gobierno toma conciencia de que es mejor reorientar la estrategia, en especial el vínculo con la clase media. La Presidenta, por ejemplo, dialoga con la Unión Industrial, busca conciliar al empresariado con la dirigencia gremial, se relativizó la demonización del FMI. Y me parece que se dieron cuenta de que les da más rédito que la estrategia anterior. De hecho, hay un aumento de 20 puntos en la aprobación de la gestión presidencial. Para mí, hay señales de cambio de discurso, aunque todavía falta ver si se producen cambios en la política concreta. De eso depende que el gran colchón de ventaja que hoy tiene Cristina Kirchner se consolide o se diluya.”
Para Artemio López, titular de la consultora Equis, los cambios de este mes fueron rotundos. “En términos generales la opinión pública duplicó a nivel nacional la imagen positiva de Cristina Kirchner, llevándola al 60 por ciento. Se reconfiguró, además, el escenario electoral que mantiene la misma arquitectura que en 2007, previo a la crisis de la 125. Cristina Kirchner, con el 46 por ciento de los votos, gana en primera vuelta. La segunda minoría está en manos de Ricardo Alfonsín con el 17 por ciento y, como dato significativo, hay una desaparición electoral de Elisa Carrió que obtuvo en 2007 algo más de 4.500.000 votos y hoy proyecta sólo un cuatro por ciento de intención de voto a nivel nacional y sigue en caída.”

Esto ya venía

“La opinión pública desde hace un mes acentuó una tendencia que venía ocurriendo desde hace meses: la recuperación de la imagen presidencial y la intención de voto de Cristina Kirchner –afirma Ricardo Rouvier, de Rouvier y Asociados–. Muy rápidamente, Cristina accedió a los valores actuales con una imagen positiva de un poco menos del 70 por ciento (incluye el regular bueno) y con una intención de voto que la coloca ganando en primera vuelta. Hoy, el reconocimiento colectivo para Néstor Kirchner supera por unos puntos aquella cifra. Algo que contribuyó a este cambio de ritmo fue la difusión de imágenes de las exequias que mostraron la congoja popular y la gran presencia de jóvenes. Se produjo una identificación y una toma de conciencia respecto de un gobierno que produce ante una oposición improductiva. El futuro siempre tiene una gran dosis de incertidumbre, pero puede estimarse que una vez comenzada la campaña electoral los porcentajes se ajustarán hacia abajo. Pero el Gobierno tiene una enorme ventaja, desde la gestión, para sostener que las cifras contundentes de hoy se manifiesten en las urnas.

Continuidad

“Algunos dicen que la imagen de la Presidenta subió por la viudez. Yo no lo veo así –sostiene Carlos Fara, de Fara y Asociados–. Me parece que se percibe la fuerza de su liderazgo, pero sobre todo se empieza a hablar de que se necesita continuidad del proyecto. A esto hay que sumarle la imagen muy negativa que tiene la oposición. Estos elementos, según creo, van a seguir así durante todo el verano.”

27 noviembre 2010

LA NACIÓN SE PLANTA, COMO PINO


El Secretario General de la Redacción mandó llamar a uno de los cadetes y le dijo:
-Pibe, andá a decirle a Reymundo que hoy le toca ser Pino Solanas.
El confundido cadete, esperanzado en escribir, algún día como Grondona o Morales Solá, no se animó a preguntar más. En ciertos ámbitos, hay cosas que no se preguntan dos veces.
Recorrió el trecho breve hasta el escritorio del destinatario, lo saludó con una sonrisa tímida y le trasnmitió el críptico mensaje. Roberts asintió brevemente, sin apartar la vista del monitor de plasma de su computadora. Allí destellaba el espacio en blanco del procesador de texto, con el cursor titilando, a la espera de la orden que generara la primera palabra. El cadete se esfumó, apabullado por la indiferencia del columnista. Deprimido, fue directo a devorar un pebete de salame y queso con demasiada mayonesa. Eso no le hacía bien, pero no le importaba.
Roberts revisó las noticias relacionadas con el tema. Iba a ser fácil. Demasiado. No hay, para el que tiene el oficio de escribir, nada más sencillo que construir una diatriba, sea de izquierda o de derecha.
-Bueno, quizás para Aguinis.- Se dijo Reymundo con una sonrisa malévola. 
No era cuestión de imaginar lo que toda esa manga de boludos progres iba a cacarear sobre el tema. Ahí no había que imaginar nada. Era cuestión de mover las siempre mismas fichas del escrabel discursivo de la progresía y listo. Una simple repetición de fórmulas invariables, adaptadas a la crítica de la coyuntura. Aún para la izquierda, existen verdades eternas.
Se sonrió ante su propio cinismo, que siempre le había parecido la señal más acabada de la posesión de inteligencia. Si había que ser Solanas, él iba a ser el mejor Solanas de todos, qué joder. Posó ambos dedos índices sobre el teclado negro y golosamente escribió el título de la columna. Iba a ser divertido.
Mientras escribía la palabra "traición", se le abrió en la cara, una sonrisa como un tajo.

MP

26 noviembre 2010

RAUL SCALABRINI ORTIZ Y EL PERIODISMO RESISTENTE


Por Francisco José Pestanha

A pesar de constantes prédicas que niegan el fenómeno, la historia de la humanidad nos demuestra palmariamente que las dinámicas coloniales han determinado y aún determinan las relaciones de poder entre los estados, y además que ellas, no se manifiestan exclusivamente en el orden de lo económico sino que se expresan también en el universo de lo cultural, y en tanto, en el campo de lo intelectual. Queda claro además que los pueblos a fin de sobrellevar tal impronta, suelen adoptar las más diversas modalidades de resistencia.

Desde diferentes perspectivas el pensamiento americano en general y el argentino en particular, ha abordado la cuestión de la resistencia cultural resultando ilusorio en este breve artículo, enunciar la totalidad de tales orientaciones. Pero a pesar de ello puede sostenerse sin temor a equívoco que Manuel Ugarte, Fermín Chávez, Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz, entre otros tantos, han asumido y representado en su época lo que hoy denominamos “la matriz resistente”.

Algunos “intelectuales” escandalizados por la reivindicación constante que hacemos de tales autores inclusive en el ámbito universitario, atribuyen nuestra vindicación y homenaje a cierta tradición paranoica fogoneada desde las altas esferas del poder. Mal entienden ellos el verdadero objetivo de la ciencia, ya que la puesta en valor de sus señeras obras, no responde a un proceso que viene de arriba hacia abajo si no muy por el contrario de abajo hacia arriba. Muchos de nosotros hemos sido testigos y quizás participes de un fenómeno sociológico que se remonta cuanto menos a unos 15 años atrás, y a través del cual, espontáneamente, nuestra comunidad fue reconstituyendo un acervo intelectual y conceptual que el maestro Fermín Chávez definió magistralmente como epistemología de la periferia.

Raúl Scalabrini Ortiz representó a en su época a esta modalidad epistemológica a partir de una “práctica periodística resistente”. En tiempos del imperceptible yugo Británico, don Raúl se propuso denunciar inclusive a la propia prensa consagrada afirmando en alguna oportunidad que “en un país empobrecido, los grandes diarios son órganos del dominio colonialista. El periodismo es quizás la mas eficaz de las arma de las naciones eventualmente poderosas han utilizado para dominar pacíficamente a los países más débiles”. Para Scalabrini mediante el “diestro empleo de la información” cierta prensa transmitía “solo aquella parte de la realidad que conviene a los intereses que representa”, poniendo de esta forma en el tapete una verdad no siempre revelada ni asumida.

El autor de “El hombre que esta solo y espera” pudo haber usufructuado de los privilegios que le hubiera otorgado su temprana coronación literaria. No obstante, optó libremente por asumir el desafío de practicar un verdadero periodismo independiente, independencia que se reveló no solamente en su coherencia, sino además en la precariedad económica con la que convivió hasta sus últimos días. Scalabrini además eligió abiertamente ejercer un periodismo útil a su comunidad, ya contribuyó a liberarla demostrando nada más y nada menos que el capital ferroviario invertido en la argentina, era una organización económica montada para extraer regalías extarodiarias a costa del trabajo argentino.

Scalabrini Ortiz en definitiva prefirió erigirse en uno de los precursores del periodismo militante, ya mediante su intuición, su sagacidad, su formación, su inteligencia y su sacrificio, logró penetrar en las en redes ocultas que sojuzgaban a la Argentina consagrando así su vida a una sola causa: la liberación integral del país.

NO ESTARAS SOLA



No estarás sola,
vendrán a buscarte batallones de soldados
que a tu guerrilla de paz se han enrolado.
Y yo en primera fila de combate
abriendo trincheras
...para protegernos, mi guerrillera.

No estarás sola,
te saludarán a tu paso en mil idiomas, con mil lenguajes,
la gente a la que despertaste en cada viaje,
los que dormían en las calles,
a los que preguntaste,
por su esperanza, por su desastre.

No habrá distancias
que no cubra cualquier hombre que te busque.
No habrá rincón en que tu nombre no se pronuncie.
No habrá misterio o duda en que tu presencia no luzca,
faro solidario en ausencia de paz,
en tiempos difíciles Estrella Polar.

Sola nunca, nunca estarás.

No estarás sola,
siempre habrá quien se parta en dos en cada despedida,
quien te de aliento cuando te des por vencida.
Tu revolución llenará sonrisas,
yo la incorporé a mis aperos
de trabajo, a mi vida.

Clava hoy tus raíces en mí.
Quién pudiera retenerte en Madrid.
Visitaremos lugares a los que hemos
ido antes juntos,
antes de conocerte,
antes de encontrarte.

No estarás sola,
siempre habrá quien te ayude a hacer las mudanzas,
quien te regale manos flores presencias sin pedir nada.
Y allí estaré para amarte,
y aunque no esté,
allí estaré para amarte.

No estarás sola.
No, no estarás sola.
No estarás sola.

PECADO DE COMPROMISO


Así como hay cortes de ruta "malos", los hay "buenos". Así como hay violencia "mala", la hay "buena". Si Néstor Kirchner decía que había algunos que parecían "comandos civiles" era un insulto público, si Carrió decía que la gente en la calle "los quiere matar", si decía que Buenos Aires era una emboscada con personal armado o lo comparaba con Hitler o Ceaucescu, eso era la santa indignación de una republicana angustiada, y por ende, buena.
Este es el país jardín de infantes que nos proponen los medios oligopólicos y sus siervos políticos: un mundo maniqueo, pelotudo, imposible. En ese mundo, sólo es bueno el compromiso con una marca, con una estructura gerencial. Si Jorge Lanata o Nelson Castro son fervientes defensores de la runfla oligopólica, la propia cobertura tramposa de este entramado, los canoniza como celosos fanáticos de la República. Si el periodista está comprometido con un Proyecto Nacional, es un lansquenete a sueldo. O sea, sólo es compromiso cuando el periodista es opositor. Quien juega, miente y desinforma para apuntalar a una empresa, es, a pesar de todo, un profesional. Nadie más.
Este doble stándard obedece a una estrategia que se arrastra desde el naufragio de los noventa, que proviene de la idea de que sólo la gestión empresaria provee del ámbito de libertad para que el periodista desarrolle su trabajo. O sea, la forma más básica y feraz de la antipolítica.
Es decir, la zancadilla tendida al presidente de Télam en la nota concedida a La Nación fue, efectivamente, perpetrada por un militante. Un soldadito que manipuló las declaraciones del funcionario obedeciendo o bien una orden, o bien una concepción de su propio papel a desempeñar en la guerra contra el Estado Nacional, en nombre de privilegios absolutamente reñidos con los valores de la convivencia democrática pero de los cuales depende su sueldo.
La asepsia profesional es una mentira, como lo es la objetividad del relato histórico. Son ficciones liberales que buscan ocultar las razones verdaderas de las cosas. Nelson Castro o Morales Solá son militantes bien pagados, que buscan descalificar a sus enemigos con el curioso método de igualarlos con ellos: los acusan de cobrar por opinar. Justamente.
El diente flojo es, una vez más, Lanata, quien salta en dos patitas para coseguir un hueso de Magnetto o acaso, justamente, porque ya lo obtuvo. Pero carece de importanciaen esta historia. Como le pasa cada vez más seguido, apenas le toca el triste rol de la comparsa.
La corporación mediática y sus empleados políticos y periodísticos, han señalado con claridad cuál es el pecado: el del compromiso.
Sólo ellos pueden comprometerse, aunque másno sea con la libreta de cheques.
MP

25 noviembre 2010

ROÑA


Además de Elisa Carrió, que no puede “parar de reír” por la trompada de Camaño a Kunkel como quien se divierte más con el boxeo que con la política, el diputado anti K Jorge Obeid le envió a la diputada duhaldista un par de guantes de box que pertenecieron al “Roña” Castro. El regalo de Obeid determinó que algunos de sus enemigos le impusieran el apodo de “Roña” Camaño. Pero la titular de la Comisión de Asuntos Institucionales de la Cámara de Diputados colgó los guantes en la pared de su despacho y pensó el slogan para su campaña electoral como candidata a gobernadora bonaerense de Eduardo Duhalde: “Camaño pega fuerte en Buenos Aires”.

Pirulo de tapa - Página/12

24 noviembre 2010

PINO SOLANAS, LAS CINTAS SECRETAS



Llegaron a poder del equipo de Pensando la Argentina unas cintas grabadas que registran el audio de las conversaciones entre Pino Solanas, Octavio Getino y el general Perón, en Puerta de Hierro, en ocasión de la filmación de los documentales "Perón y la Revolución Justicialista" y de "Actualización Política y Doctrinaria para la toma del Poder", realizados entre junio y octubre de 1971. Estas cintas, grabadas secretamente por Perón en un Geloso, testimonian el backstage de las entrevistas que los directores, representantes del Grupo Cine Liberación, fundado por Gerardo Vallejo, mantenían diariamente con el líder. 
Dado que el estado de las cintas es bastante malo, se transcribe aquí parte de la desgrabación de una de ellas, respetando los momento en que en contenido es inaudible.

Cinta N°1

(Ruido blanco)
Octavio Getino: ¡Pino! vení acá boludo... ¡Pino! 
(se oye ruido ambiente. Ladran perros y se oyen pájaros. Algún bocinazo lejano.)
Pino Solanas: Che, Octa... el viejo tiene unos naranjeros bárbaros allá atrás. ¿Nos choreamos unas naranjitas?
Getino: ¡Pero vos está loco! Estamos en una tarea militante, y vos le querés afanar naranjas a Perón?
Solanas: Y si ya le afanaron el piano...
Getino: Dejate de joder, Fernando. Sentate que ahora viene Perón y no quiero hacerlo perder el tiempo.
Solanas: Pero si tiene tiempo de sobra, boludo! Está re al pedo el viejo, jajajaa!!!
Getino: ¡Vos sos un irrespetuoso! Si se entera Vallejo te caga a trompadas.
Solanas. ¡Bah! Vallejo no sabe un carajo. Me dijo que poner humo en todas las escenas de una película era una reverenda pelotudez. ¡Pobre de él! El humo te da misterio, glamour...
Getino: Cine Liberación es para reflejar la realidad social latinoamericana, no para darte corte con las minitas... Mirá, callate que ahí viene López Rega, que es un botonazo.
López Rega: Qué tal muchachos... el General ya viene... ¿Gustan un copetín?
Getino (secamente): No gracias.
Solanas: Ah, dale... ¿Podrá ser un Cuba Libre, che?
López Rega: Cuba muy libre no es...
Getino (tenso): Esa es su opinión, señor.
López Rega: Hay una dictadura comunista...
Getino: Los cubanos son un pueblo que ha luchado por su liberación, como la Argentina de Perón...
Solanas (interrumpe): Che, muchachos, me aburro... Lopecito, si no hay Cuba Libre traeme una granadina.

Aquí hay un sonido que impide seguir escuchando. Luego se oye la voz de Perón lejos del micrófono. 

Perón: ¡Muchachos! ¿Cómo andan?

Se oyen sonidos que indican que ambos cineastas de ponen de pie.

Getino: Muy bien, mi General. Nuevamente agradecidos por recibirnos en su casa.
Perón: No es nada, Getino. Bienvenido.
Solanas: General, ¿Usted se ofende si me llevo unas naranjitas de las de allá al fondo?
Perón: No pibe. Llevate lo que necesites... si ya me afanaron el piano. Esto es como un supermercado.

Cinta N°2:

(Ruido Blanco)

Perón: No, a López lo uso para los mandados. Me lustra el auto que es un contento.
Getino: Con todo respeto, mi General, a mi me resulta antipático.
Solanas. ¡A mí me cae macanudo, General! La granadina que me trajo estaba muy buena. Y además se sonríe todo el tiempo. Un tipo que sonríe no puede ser malo, no?
Perón: Che, pibe ¿Todas esas naranjas te vas a llevar? 
Solanas: Uy... perdone... ¿Son muchas? Si quiere las vuelvo a poner en su lugar...
Perón (irritado): ¿Y qué vas a hacer? ¿Las vas a poner de vuelta en el árbol? Oigame Getino...
Getino: Es que Gerardo Vallejo no pudo venir, General.
Perón: Entiendo. ¿Podemos filmar ya, señores?

(Ruido)

Solanas (muy declamativo): General Perón, las masas de latinoamérica está listas para la revolución. Sin embargo, nadie se preocupa por la ecología ni el medio ambiente...
Perón (interrumpe): ¿Pero cómo, "la ecología"? ¿Vos sos medio pelotudo, pibe?
Getino (nervioso): ¡Corte!

(Ruido)

Perón (severo): Mirá pibe, ya me tenés las bolas llenas con las naranjas. Dejalas en el suelo, que nadie te las va a robar...
Solanas: No se enoje, General. Si usted se enoja, es un escándalo.
Getino (débilmente): Rodamos, por favor...
(Hay una pausa de silencio, interrumpida por el ruido de una bolsa de nylon)
Perón: ¿Qué te dije de las naranjas esas, pibe?

Cinta N°3:

Getino: Nos contaba, General, sobre las gloriosas jornadas del 17 de Octubre de 1945...
Perón: Bueno, claro... Yo estaba en el Hospital Militar y entonces me llama el general Ávalos porque estaba llegando gente a la...
Solanas: General, ¿Es verdad que tiene un ganso que se llama Matera?
(Fuera de cuadro, se oye un cuac cuac).

(Ruido blanco)

Solanas: Eh loco, qué carácter podrido que tiene el viejo...
Getino: ¡Pero... tiene razón en irse! ¿Cómo se te ocurre preguntarle si podías dejar las naranjas en la heladera?
Solanas: ¡Y si no me las puedo llevar al hotel, Octavio!
Getino: Mirá Pino, ¿Por qué no te vas a pasear por Madrid y termino yo esto con Perón?
Solanas: Y, la verdad es que está bastante aburrido esto. Me voy a París, que me gusta más. ¿Te encargo las naranjas, Octavio?

(Fin)

UN GURÚ QUE SE SALE DEL LIBRETO


Leemos lo que dijo Paul Kurgman, premio Nobel de Economía, hablando sobre la crisis de los países desarrollados:

“Para poder empezar a solucionar en parte estos problemas, es necesario aumentar el gasto público, algo que por ejemplo en Estados Unidos no se está haciendo y que impide que alrededor de 1,5 millones de trabajadores aún estén desocupados”, indicó el economista.

Uy, un gurú que se sale del libreto clásico del liberalismo. Qué dirán Broda, Szewach y Melconián? Le darán el Nobel a Cachanovsy? Cuántas preguntas!
MP


HABLA CRISTINA


A eso de las 11,30 de la mañana, por Cadena Nacional, la Presidenta anunciará el pago extraordinario de una suma de entre 300 y 500 pesos para jubilados que cobran la mínima y beneficiarios de la AUH y otros planes sociales. Posiblemente también anuncie, para los trabajadores, además del aguinaldo, el pago de un bono navideño acordado con los empresarios.

En una palabra: Peronismo.

Se recomienda a jubilados gorilas, pelotudos que compraron el verso del 82% móvil y trabajadores que por conveniencia ideológica, recitan la retórica del amo, se abstengan de cobrar. No sea cosa que embolsen y después salgan a putear, desagradecidos de mierda.
MP

22 noviembre 2010

FUEGO SAGRADO


De atrás para delante.
La banda militar "Tambor de Tacuarí" resuena la marcha "San Lorenzo" en las barrancas de Vuelta de Obligado. El humo de los fuegos de artificio todavía está en aire de la noche serena, perfecta, sobre la que gobierna una luna milagrosa. En las pantallas gigantes se puede ver a la Presidenta saludando a su pueblo. Un bosque de manos ávidas de tocar las suyas, miles de voces, de sonrisas. Un montón de amor para esta mujer cuya fuerza y coraje conmueve y mueve a hombres y mujeres. Ella saluda, con toda la sonrisa que le permite el dolor que lleva todavía encima. Que acaso no la abandone nunca.
Es fácil entender el amor de un pueblo, porque está a la vista. Es franco y sencillo. Es abierto, expuesto, leal, incondicional. Y hay algo más: está la mística. Con una mujer como ella al frente, es fácil pensar en lo épico, es sencillo ofrecerse al heroísmo, es hermoso sentirse parte de la historia.
Cristina habla para la historia. Habla para el futuro, para los siglos que vienen, que la tendrán a ella y a Néstor como el recomienzo de una historia de amor que empezó mucho antes, con Juan Perón, con Eva Duarte y un pueblo de pie, haciéndose dueño de su futuro. Mucha sangre debió derramarse para frenar malamente aquél formidable impulso.
La historia nacional está jalonada de luchas. De eso habla Cristina; ella, la más luchadora. Alguna vez le dije aquí, que yo no soy valiente, pero que lo sería por ella, porque su coraje contagia de coraje. Por eso cuando habla sobre los hechos heróicos que motivan nuestra presencia en estas barrancas, el valor del general Mansilla y sus hombres, cumpliendo las órdenes de Rosas, se dibuja con total claridad. Así como también el ánimo traicionero del cipayo, línea histórica que hoy tiene plena vigencia, por desgracia. 
En sus palabras se comprende mejor el sentido del patriotismo, ese sacrificio acaso insensato por eso que es, en definitiva, una idea: la Patria. 
El discurso es breve, certero. En las primeras frases alude a la idea fundante del Estado Justicialista: la noción de la Comunidad Organizada. Pueblo y Fuerzas Armadas, Estado y Sindicatos, juntos en una tarea de construcción y de justicia. A esto tiende claramente la visión de la estadista que es Cristina. Hacia un Estado que garantice el bienestar, la justa distribución de la riqueza, la protección de la economía, la intervención decidida para evitar el darwinismo liberal, en el que siempre pierde el más débil. Por eso, evocar la gesta de la Vuelta de Obligado es posible sin que tal evocación sea, apenas, palabras huecas. Sólo puede hablar de soberanía quien la sostiene y la defiende. Sólo puede hablar seriamente de independencia quien lucha por ella. Cristina puede hablar con autoridad. Los hechos sostienen sus palabras.
Sería impensable para un gobernante que no haya impulsado, como el peronismo kirchnerista, el fin de la impunidad de los criminales de la dictadura, referirse a las Fuerzas Armadas sin ser un cómplice. También en esto, la autoridad de Cristina es absoluta. Las Fuerzas Armadas del Estado Justicialista son un elemento al servicio del pueblo, no un gendarme de los intereses externos. Como en tiempos de Rosas, y después con Perón, pueblo, Gobierno, militares y trabajadores, son parte fundante de esta nueva y definitiva independencia, de esta soberanía rediviva. Cristina es la garantía de la victoria de este proceso.
Allá, en las lejanas barrancas de Vuelta de Obligado, donde un 20 de noviembre de 1845, las fuerzas armadas de la Confederación Argentina impusieron derrota a la alianza de las dos potencias militares y técnicas mas grandes y poderosas del planeta, el pueblo argentino renovó ante su Presidenta ese compromiso santo con el que cada argentino nace: que lucharemos cuando haga falta y que daremos la vida en ese empeño. Ante el fuego sagrado que iluminó la noche de San Pedro, ese fuego que bullía en cada corazón, lo gritamos en el último verso de nuestro Himno Nacional.
Se lo juramos a ella, nuestro ejemplo y nuestra conductora.
MP

18 noviembre 2010

OPERACIÓN CACHETAZO


Pudo ser el sencillo gesto de hartazgo de una mujer común, ante cierto nivel de maltrato verbal por parte de un hombre. Pero Graciela Camaño no es una mujer común. Las circunstancias tampoco.
Esta mañana, se quejaba por radio de que "continuamente me tiren la libreta de matrimonio por la cabeza". Y es cierto, ese es uno de los elementos que impiden calificar a Camaño de "mujer común". Se trata de la esposa de Luis Barrionuevo, secretario general del Sindicato Gastronómico, autodefinido como "alcahuete número uno" del entonces presidente Me*em, autor celebérrimo de aquella frase que recomendaba (autoincluyéndose) que había que dejar de robar por lo menos dos años, para que el país saliera adelante.
No es esto en lo que se agota el prontuario del esposo de Graciela Camaño: pasó, mutatis mutandi, del menemismo al duhaldismo con el mismo nivel de servicial obsecuencia. Candidato perdidoso en Catamarca, provincia por la que fuera Senador, se sospecha que mandó quemar algunas urnas para achicar el márgen de derrota. Un demócrata.
Desde el día uno, Barrionuevo odió a los Kirchner por causa de un maccartismo primario que heredó de los viejos clichés de la ultraderecha peronista que tan buenas migas hizo siempre con la derecha gorila. Esas fueron y son sus razones. Ideológicas.
De este personaje es esposa Camaño. Y ambos, operadores del ex bañero lomense Duhalde. En este contexto, y en el marco de la opereta para voltear la Ley de Presupuesto, es que la acción intempestiva e intemperante de la diputada, abofeteando a Kunkel, cobra una dimensión diferente.
A estas alturas, la maniobra para hacer caer el Presupuesto a fuerza de escandaletes resultó un brulote imposible de tragar, aún para los sirvientes periodísticos del republicanismo empresarial. Tan falso e impostado ha sido todo, que se cayó por propio peso muerto, aún en el ánimo golpista de los galeotes de TN.
Aún si no se cree a Patricia Fadel cuando afirma que Carrió le agradeció misteriosamente porque "otra vez soy candidata para 2011", la maniobra conjunta de la Coalición Cívica Libertadora y los rezagos duhaldistas resulta ordinaria como diente de madera. Y con un nivel de efectividad nulo, en tanto y en cuanto lo que se buscaba era crear una bomba mediática parecida a la valija de Antonini Wilson o el "caso Sadous". O sea, un escándalo de corrupción de fortísimo impacto noticioso, capaz de revertir el crecimiento de la imagen positiva del Gobierno. Lástima que a Carrió la ganó la ansiedad y tiró la palabra mágica (Banelco) demasiado rápido, tan ciega es su confianza en el poder de los medios concentrados. 
Ese error político de Carrió, su falta de tacto, es el motivo de la Operación Cachetazo, último espasmo de un fallido intento desestabilizador. Acaso no el último, pero sin duda, hasta ahora, el peor de todos.
MP 


16 noviembre 2010

NOSOTROS


Por Pablo Marchetti (Revista Barcelona)


En el final de la cola, unos ocho metros antes del féretro, en uno de los corredores de la Casa Rosada, una piba llora. Sí, una piba: 16, 17 años, como mucho. Divina, cándida, antelical. Una chica que bien podría uno imaginarse llorando así con una novela del Cris Morena Group o con la llegada de los Jonas Brothers, aunque un poco más hippona. Si Néstor Kirchner hubiera sabido que lo iba a llorar una piba así capaz que no se moría.

Ok, lo que acabo de decir es una reflexión machista, pelotuda, lo que quieran. Olvídense. Pero a ver si queda claro: la plaza de Mayo y sus alrededores se llenó de pendejas y pendejos divinos, pibes muy chiquitos, adolescentes y jóvenes conmovidos por la muerte de Kirchner. Pibes que transformaron en hit el canto “andate Cobos, la puta que te parió”, o su versión extendida: “Andate Cobos y llevate a la Carrió”. O sea, pibes y pibas que hicieron su lectura política del asunto. Pibes y pibas militantes.

Todos putos

Un pibe escribe con aerosol, en el piso, sobre la avenida de Mayo, casi Bernardo de Yrigoyen, Néstor VIVE, y sobre cada una de las V de la palabra VIVE escribe una K, reemplazando la P peronista del PERÓN VUELVE. Me río: se lee KK. O sea, caca. Evalúo por un momento la posibilidad de compartir mi hallazgo con el pibe que escribe con aerosol. Y lo imagino contestándome: “De caca te voy a llenar la cabeza, puto”. Pero no, descartado. El pibe no diría eso. Parece más un pibe que pudo estar tomando un colegio anteayer. Más rockero que cumbiero. Clase media porteña, laburante. El pibe de la fotocopiadora, ponele. Hasta es probable que ni sea peronista. Nada de “eh, puto”. Y menos ahora que a su lado pasa una columna (bueno, un grupito con pancarta), unas treinta personas que llevan orgullosas el cartel que dice “Putos peronistas”.

Sí, los putos y las travas también. En la fila, a ocho cuadras de Plaza de Mayo, está Marlene Wayar, la hermosa Marlene, altísima, flaca, ojos enormes, sonrisa transparente, la voz más lúcida de la diversidad sexual, el pensamiento más sexy del país, una travesti que no cree en el matrimonio pero cree en la igualdad. Quién lo hubiera dicho, Marlene en la fila para ver a Néstor. ¿O debo decir “en la cola”? Sí, Marlene en la cola de Néstor, que esta noche es también promiscua y libertina. Que esta noche es todos con todos, todas con todas, todos con todas, todas con todos, todo con todo. Esta noche, la del pastiche que supimos conseguir. Unámonos. Abracémonos. Te amo, Marlene. Qué bueno que estés acá.

Noche de abrazos

Esta es una noche de abrazos. Me abrazo con Marlene, me abrazo con Claudia Acuña (bueno, con Claudia siempre nos abrazamos), me abrazo con Mariana Collante, me abrazo con Eduardo Anguita (sí, aquí estoy, Eduardo, ¿dónde iba a estar?), me abrazo con Dani Tavarone (Dani, qué linda sorpresa, tanto tiempo), me abrazo con Maxi Vecco (responsable de los videos de ¡Mueva la patria!), me abrazo con mi compadre falopero Felcho Marquestó (nos encontramos de casualidad; él fue a la plaza con Ramón, su hijo de 8 años), me abrazo con el gran Poroto D’Addario, exquisita pluma chabona de Página 12, que está haciendo la cola a la altura de Bernardo de Yrigoyen entre Avenida de Mayo y Rivadavia, me abrazo con Juampi Pichetto, a quien hace años que no veo, y en qué andás, y me cuenta que está haciendo Clase Turista, y me alegro, qué buen programa, y nos fumamos esa tuca que queda, qué bueno vernos, pensamos, y claro, cómo no íbamos a estar acá.

Aquí estamos. Con esa bola de nervios, esa bola de cagazo y esa bola de emoción al vernos, al constatar eso, que aquí estamos. Somos bien distintos y de repente nos damos cuenta de que también podemos ser bien iguales. O que, bueno, esto es lo que nos une. Que no debería haber rencores a partir de esto. Que sí, después da para discutir, para cagarnos a puteadas, a bardearnos, a mandarnos a la concha de nuestras madres o a la puta que nos parió, que si ya llegaron los putos es probable que en cualquier momento también lleguen las putas peronistas, y tampoco tengamos miedo a volvernos un poco trogloditas (o a seguir siendo peronistas, como prefieran), ahora que todos estamos aprendiendo a ser más correctos. Pero siempre teniendo en cuenta esta noche. A bardear, a discutir, pero sabiendo cual es nuestro lugar en el mundo, dónde vamos a marchar cuando las cosas se pongan pesadas. Pensemos en Néstor.

Pensemos

Eso, pensemos en Néstor. No por obligación, sino porque eso es lo que nos sale: pensar, reflexionar, intentar hacer política. Porque después del abrazo, del reconocernos, de la certeza a mitad de camino entre el “qué bueno que estás acá” y el “claro, cómo no ibas a estar acá”, llega la discusión, la reflexión. Si hay algo para lo que sirvió esta noche es para constatar un par de cosas que, hasta hoy, no eran más que cuestiones que se afirmaban sobre la intuición. Ahora nos damos cuenta que era verdad, que la política había vuelto, que la militancia había vuelto. Y esta, la noche del Chau Néstor es la noche de la política y la noche de la militancia.

La vuelta de la política. La vuelta de la militancia. La vuelta de los pendejos a la militancia. Pensemos en Néstor. No, no fue Néstor quien construyó todo esto. Si Néstor fue apenas un gobernador peronista de los 90. Un gobernador de una provincia petrolera que estuvo en la primera línea de combate de la privatización de YPF. Un aliado de Menem y Cavallo. Un tipo al que, antes de llegar a ser presidente, jamás le importó lo que decían los movimientos de derechos humanos, que jamás se preocupó por los crímenes de la dictadura y que, encima, era el candidato de Duhalde.

Sin embargo, Néstor no sólo no defraudó, sino que sorprendió. Uno no esperaba casi nada y el tipo se mandó con varias cosas inéditas y esperanzadoras. Y siguió, aunque todas podrían resumirse en una: no tengo claro si Kirchner era mi amigo, pero estoy seguro de que irritaba a mis enemigos. No sé si a todos (las críticas que tuve, tengo y tendré tienen que ver con eso, con aliados impresentables), pero sí a muchos. Demasiados para los que nos tenía preparada la historia argentina. Y estas cosas sólo se pueden medir en perspectiva histórica.

Juan Domingo K

Más allá de las críticas que puedo tener, creo que Néstor Kirchner (él y Cristina) fue el mejor presidente de la Argentina en los últimos 50 años. O, más precisamente, el mejor desde Perón, desde el primer peronismo, el de los 50. O, para decirlo en términos más constatables, fue el que más se enfrentó a mis enemigos y a los enemigos de toda la gente que vino esta noche. Por eso hay tanta gente que dice “yo no lo voté, pero aquí estoy”, “yo no soy peronista, pero aquí estoy” o “yo soy de izquierda, pero aquí estoy”, como me dijo el pibe que subía al lado mío por las escaleras mecánicas del subte E, cuando llegué a la plaza el jueves a la tarde.

Sí, el mejor desde Perón. Juan Domingo Perón, para más datos. Un milico con simpatías por el Eje durante la Segunda Guerra Mundial, que participó en los primeros golpes de Estado de la Argentina, como oficial del Ejército. Un tipo del que no había mucho que esperar, o más bien de quien se podía esperar lo peor. Sin embargo…

Como Perón, Kirchner hizo mucho más que lo que se esperaba de él. Pero hay algo más que identifica a ambos líderes, a ambos presidentes. Está claro que el peronismo es algo mucho más trascendente, mucho más complejo y mucho más rico que la figura de Juan Perón. Pues bien, si el kirchnerismo es esta plaza, si son esos pibes (y también esos señores, esas señoras, esos laburantes, esos viejitos, esos putos, esos fumones, esos oficinistas, esos fans de 678, esos flacos que se están tomando una birra, toda esa gente que hace seis, ocho, diez horas que está haciendo la cola para pasar 30 segundos a cinco metros del ataúd cerrado donde está el ex presidente), está claro que ese movimiento político y social trasciende con creces a Néstor Kirchner.

No, Néstor no construyó todo esto, pero Néstor fue quien lo leyó. El emergente y, al mismo tiempo, quien abrió el juego. Olvidémonos de la lista de virtudes (Corte Suprema, estatizaciones, juicios a los represores de la dictadura, asignación universal, integración continental) y defectos (pejotismo, mineras, petroleras). En otro momento podemos discutir todo eso. Ahora es el momento de centrarse en el principal logro de este Gobierno: la militancia.

A lo chori

“Chipa, chipa”, grita la paraguaya, sentada en un banquito, con su puestito improvisado donde vende el modesto manjar guaraní. Chipa y no chipá, que quede claro. Acaba de llegar, son las once de la noche. “A la rica chipa”. A su lado, una mujer vende pósters con la foto de Néstor y Cris, y papeles y fibrones. ¿Para qué? Lo aclara en el papel que tiene escrito: “Néstor, siempre con vos”, dice el papel, escrito con fibrón. Que cada uno escriba lo que quiera, pero que todo el mundo sepa que puede escribir cosas como esa, como una forma de hacer catarsis o de romper el cerco mediático de Clarín.

Más allá, un tipo comienza a prender la parrilla. “El chori y el paty salen como piña”, me dice un parrillero que está prendiendo otro fuego porque ya agotó stock y va por el ballotage. Se venden también banderas, cintas negras, escarapelas. Y para beber, gaseosas, cerveza, café. Me cuenta Mariano Lucano (estoy caminando por avenida de Mayo con él y con Flavia, su novia) que en el entierro de Alfonsín (no, no fui) no había choris ni nada de eso. Pero que, a cambio, el McDonalds de enfrente del Congreso estuvo abierto toda la noche.

Acá los negocios están cerrados. Los bares bajaron sus persianas después de la medianoche y sólo quedan algunos, poquísimos, maxikioscos. Por eso a la una de la mañana se siguen prendiendo parrillas. Puede parecer liturgia peronista, pero acá los compañeros tienen hambre. Y el chori se cobra, eh. No se regala, eh. Que acá no hay micros, no hay aparato, loco, eh. Nadie vino por el chori y la Coca. Ni siquiera vino por Néstor. Acá la gente, la mayoría de la gente, vino a hacer el aguante y a no sentirse tan sola. Vino a tratar de dejar claro que esta vez no, no nos van a volver a cagar.

Qué grande sos

Sí, claro, los pendejos. Sí, claro, la clase media progre. Sí, claro, los zurdos, los intelectuales, los universitarios, los profesionales. Por supuesto, todos ellos están. Pero también está el peronismo. También está la gente que se tuvo que tomar tres bondis para ver el cajón. Está Zulema, que vino de San Justo. Está la gente del Docke y otros que vinieron desde las provincias. También están (en primera línea) los militantes peronistas de veintipico, de treintaipico, esos productos tan típicamente Néstor que volvieron a sentir orgullo de ser peronistas. Que cantan la Marcha y se emocionan y hacen emocionar a quienes alguna vez nos emocionamos cantando la Marcha.

Otros hits: “Olé, olé, olé/ Nestoooor… Nestoooor”, con acento en la “o” alargada final. Pero sobre todo uno, bien peronista, que advierte: “Che gorila, che gorila/ no te lo repito más/ si la tocan a Cristina/ qué quilombo se va armar”. Ese y el de Cobos son los más escuchados. Los pibes proponen, advierten. Nadie dice boludeces, ni nadie evoca fantasmas. Hay un mensaje concreto: no jodan. Y viendo toda esa gente, sintiendo la emoción y la onda que hay en el aire, por un momento da para el entusiasmo, da para pensar que quien sabe, tal vez…

Oficialitis

Néstor irritó a nuestros enemigos y más allá de las diferencias, más allá de las medidas y aliados impresentables, más allá de la minería y el pejotismo, el espanto que generaban esos enemigos siempre pudo más. Y cada vez que alguno de estos enemigos mostraba los dientes y las uñas daba ganas de volverse más K que Orlando Barone. Sí, lo confieso: muchas veces, escuchando a Biolcatti, leyendo a Morales Solá o a Mariano Grondona o viendo algunos títulos de Clarín me dieron ganas de pasar por la galería Bond Street, tatuarme la cara de Néstor y Cris en la espalda y después salir, ir al estudio de Canal 7 donde se graba 678 y decir: “Mirá, Barone, a que vos no tenés un tatuaje así, soy más oficialista que vos”.

Desde el miércoles, cuando Néstor la quedó en Calafate, las bestias comenzaron a mostrar los colmillos. Son los mismos simios gigantes que quisieron dictarnos lecciones republicanas impresentables luego del velorio de Alfonsín, sin olvidar que ellos habían odiado a Alfonsín. Pero claro, Alfonsín se quedó ahí. Lo intentó tibiamente, arregló, no supo. Sí, por supuesto, vivió modestamente, no como estos millonarios santacruceños. Pero políticamente terminó devorado por sus enemigos, sin siquiera haber atinado a pelear como es debido. Se confió, actuó como una persona y, como tal, creyó en la humanidad de las bestias que lo rodeaban.

No, Néstor no era de esa estirpe. Néstor peleaba. Por eso, como bien dice Beatriz Sarlo, prefirió no convertirse en patriarca y morir luchando. Por eso, en su despedida, no hubo ningún Biolcatti, ningún Cobos, ningún Morales Solá, ningún Duhalde. Sí, claro, nadie se alimenta de vidrio: sí hubo un Scioli o un Gioja. Pero otra vez: se podrá criticar a los amigos, pero nunca se dudará de la calaña de los enemigos. Porque lo mejor de Néstor era cuando no dialogaba con quienes reclamaban diálogo pero en realidad querían exigir, y cuando se peleaba con quienes merecían que los cagaran bien a trompadas.

No se trata aquí de comparar entierros. Pero no sólo es necesario dejar en claro que a Néstor lo despidió por lo menos el doble de la gente que le dio el último adiós a don Raúl. También sería bueno recordar que entonces hubo algunos imbéciles que destacaron lo masivo del entierro de Alfonsín (que lo fue) y presagiaban una muerte en soledad para Néstor. Que la chupen, que la sigan chupando. Vos, gorila republicano, la tenés adentro. ¡Vamos todos! “Tomala vos/ dámela a mí/ el que no salta/ es de Clarín”.

9 años no es nada

Camino con Mariano Lucano y de repente tengo un dejà vu. ¡Esto parece el 2001! Cuando también caminé con Mariano, por estas calles, dos años antes de Barcelona. Bueno, no, nada que ver: todo está tranquilo, no hay represión, ni siquiera un poquitín de clima tenso o jodido, ni siquiera una pizca de paranoia. Hay miedo, sí, pero es un miedo por el devenir político, no por el presente, no por la caminata por estas calles. Y hay que decirlo aunque suene pelotudo o inocente: hay esperanza. Por lo demás, estamos como entonces. Nueve años no son nada. Somos los mismos que entonces. Y algunos otros, más pendejos, que podrían haber estado ahí.

Mariano me cuenta que ayer se cruzó con Diego Parés (el dibujante que mejor retrató el 20 de diciembre de 2001) y con el Niño Rodríguez. Me imagino que deben estar (como Mariano, como yo) descosiéndose el cerebro pensando en qué carajo van a decir, qué corno es lo que van a dibujar de todo esto. A mí se me enquilomba todo. No puedo parar de pensar, como todos los que estamos aquí. Como no podemos (sí, lo bueno de esto es lo fácil que es pasar del “yo” al “nosotros”) dejar de sorprendernos y emocionarnos, como todos los que estamos aquí.

Gracias totales

Aquí abunda el análisis político al paso. Lo admito, no puedo parar de hablar con todo el mundo. Charlo, discuto (ya lo dije, ¿no?). Por supuesto, se habla de quién ocupará el lugar de Néstor. Quién se bancará al PJ, quién evitará el aluvión Scioli, cómo hacer para no cagarla en este momento político que, bien manejado, puede ser bastante favorable para una salida digna. O sea, para evitar que el Mal Mayor se haga cargo del asunto. Y para neutralizarlos por un buen rato. El precio a pagar puede significar el convencimiento casi religioso de que aquello que considerábamos el Mal Menor se transforme de repente en un Bien Aceptable. O al menos que mude su domicilio a los suburbios del Bien, a pocas cuadras del Riachuelo o la General Paz del ideal ideológico.

Más allá de la especulación macro política, el verdadero desafío es ver cómo articular todo esta voluntad colectiva, este montón de ganas, de abrazos y de emoción al margen de toda especulación electoral. Por supuesto, lo electoral existe y es relevante. Pero nadie piensa en Máximo o en Alicia por aquí. Ya se verá si el hijo presidencial puede realmente ser una opción y si eso realmente puede ser bueno. Por el momento, parece tener menos carisma que Fabián Matus, pero estos momentos suelen hacer milagros. Si no, mírenlo a Ricardito Alfonsín.

Lo que realmente importa ahora es cómo salir de esta plaza. Y lo más importante, cómo hacer para volver a encontrarnos todos aquí, con esta misma emoción, con esta misma fuerza. Cómo tener la certeza de que, si nos joden, aquí vamos a estar. Aguantando los trapos. No los de Néstor ni los de Cristina. Los nuestros, los de los montones de personas que no queremos que nos rompan las pelotas. Los de todos aquellos que estuvimos horas y horas esperando para ver durante 30 segundos un ataúd cerrado, porque sabíamos que allí adentro había un tipo especial.

Un tipo que no fue ni un héroe revolucionario, ni un gran ideólogo, ni siquiera alguien muy parecido a nosotros. Sin embargo, ese tipo fue quien hizo el milagro de juntarnos, de hacernos tomar conciencia de que somos un montón y de darnos cuenta de que hay ciertas cosas que no vamos a permitir. Bueno, no exageremos, que somos frágiles. Pero al menos ahora sí tenemos claro que hay cosas con las que no se jode. Por eso, aunque sólo sea por eso, gracias Néstor.


EEEHHHH????????


El presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA) Eduardo Buzzi advirtió esta mañana que esa entidad rural "ya no sirve como un instrumento opositor" y lanzó duras críticas contra el diputado y dirigente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) Ricardo Buryaile.

Buzzi se refirió a las crecientes diferencias dentro de la denominada Mesa de Enlace que integra junto a sus pares de la Sociedad Rural (SRA), CRA y Coninagro. "Cuando la Federación agraria se define autónoma de la comisión del Gobierno y de la Mesa de Enlace se transforma en un bicho raro, porque ya no sirve como un instrumento de oposición", remarcó.

En tal sentido, en declaraciones radiales lamentó que para los opositores "si no sos sector opositor puro no servís" y remarcó: "Nosotros vamos a discutir lo que tengamos que discutir y cuestionar lo que se tenga que cuestionar. Discutir y negociar no significa acercarse significa cumplir el rol de una organización gremial".

El titular de la FAA se refirió además a las declaraciones del diputado Buryaile, quien lo asoció con las presuntas presiones que recibieron legisladores en la votación del Presupuesto 2011.

"Estaba escuchando a Ricardo Buryaille con sorpresa. Cuando nos enteramos las barbaridades que decía este muchacho nos parecía importante poder replicar y manifestar la enorme sorpresa y preocupación por el modus operandi de Buryaile. Él escuchó un comentario en el Congreso de lo que una diputada dijo", explicó.

"Dicen que Buryaile desalojó campesinos en Formosa; que cuando recibió a (Ricardo) Echegaray en la Oncca se vio condicionado porque, dicen, tiene deudas con la AFIP. Dicen que tiene cuantiosas deudas con el Banco Nación", apuntó Buzzi.

Fuente: Infobae

15 noviembre 2010

EL GOBIERNO SIN PRESUPUESTO


No es seguro de que el oficialismo pueda forzar una segunda votación para el Presupuesto 2011. Probablemente la sesión especial convocada para el próximo miércoles naufrague en el tecnicismo del pase a comisión, resultado de la maniobra escandalosa de la Coalición Cívica Libertadora, que armó un espectáculo mentiroso a la medida de Clarín y de sus empleados menores. Decidida a heredar la preferencia de Magnetto, quien se había inclinado con toda claridad por los duhaldistas, ahora fenecidos, Carrió armó una operación negra que poseia la sutileza de Jack el Destripador y que sólo pudo ser tomada en serio por los directos interesados (el Grupo Clarín) y por los alfredos leucos y nelson castros, rapiditos para los mandados.
El objetivo es pequeño, aunque no por eso menos molesto: se trata de lo gestual. Carrió sabe que el Gobierno puede continuar tranquilamente su marcha sin el presupuesto aprobado. De hecho, se prorrogarían directamente, por ejemplo, las facultades delegadas asignadas al presupuesto 2010 y cuya caída fue el cacareado caballito de batalla de la oposición clarinista, en nombre de ese insoportable moralismo republicano que infecta todo su discurso. Nada de esto le interesa a Carrió, salvo obtener el triunfo gestual de haberle "volteado el presupuesto" a Cristina y mostrar al menos UNA victoria legislativa después de "ganar" las elecciones del 28J.
Sin abundar en la evidencia de que las "victorias" opositoras solamente pueden ser situaciones que vayan en directo perjuicio del bienestar general de un país que crece y se equilibra en su distribución y equitatividad, lo cierto es que Elisa Carrió buscó el miércoles generar un hecho político que diera de comer a la usina Clarín y que, además, la catapultara otra vez al centro de la escena política.
Su olfato no es malo. Implosionado el "peronismo federal" y con el Pro en estado de casi segura secesión, congeló al radicalismo con una acusación temeraria (la del segundo "pacto de Olivos") e inconfirmable que demostró su infinita audacia y su temeridad sin límites y ya con el terreno libre, se erigió otra vez en epítome del gorilismo más cerril.
Carrió muestra de esta manera su infinita capacidad de sobrevida. La operación "banelco", calcada de la operación "sadous" de hace unos meses atrás, es (en términos estrictamente prácticos) espuma mediática de pésima factura. Sin embargo, conocedora del paño mediático, aprovecha la imposibilidad de Clarín de hallar un candidato para 2011 y se propone a sí misma a la hora de polarizar con el Gobierno, en la esperanza de consagrarse como la gran candidata que aglutine a TODA la derecha: la mediática, la sojera, la empresarial, la procesista y muchos etcéteras.
Esa es la cuestión de todo este circo en el que Morán, Hotton, Alvarez, Carrió, Leuco, Fontevecchia, Morales Solá y Nelson Castro hicieron su parte en un papelón histórico.
MP

LA FÓRMULA


 
Sí, hay una fórmula que, por lo general, no falla nunca: cuando en política aparece o se muestra todo embarrado, sencillamente se trata de ver quiénes son los favorecidos, interesados u ocultos tras el barro. Y es que, además, suelen estar a simple vista.
La semana ya pintaba muy revuelta, porque se sabía que el debate presupuestario era, quizá, la última gran oportunidad figurativa del año para la oposición. No debería ser así, en tanto puede haber variadas aristas para continuar polemizando con el Gobierno. Pero tienen el problema de que, si no es en el Congreso, no rebotan en ninguna parte. La jefatura opositora la ejercen los grandes medios, no los que fungen explícitamente como dirigentes opositores. Y encima, cuando éstos repercuten por fuera del ámbito parlamentario, es para peor. Así sucedió con el abandono de Reutemann, ido del denominado Peronismo Federal sin previo aviso; lo cual, vale tener presente, es así en forma literal: la noche del martes, el santafesino se juntó con parte de la mesa chica de ese rejuntado y se despidieron cual besito de buenas noches-mañana te llamo. Pero lo que pasó a la mañana es que largó un comunicado con la explicación de haberse quedado sin nafta para seguir ahí, por causas que, según es invariable en él, no dio a conocer. El hecho se sumó a los confusos signos de Solá, a quien la muerte de Kirchner pareció revelarle que el pueblo está en otra parte; y al silencio de De Narváez, quien mediante ese recurso, se especula, estaría sugiriendo que descubrió lo mismo. La jugada de Reutemann dejó con el traste hacia el norte no sólo a sus ahora ex compañeros de una ruta que, tal vez o con seguridad, nunca existió. También quedaron desacomodados los parlantes mediáticos del antikirchnerismo, que ya venían de un golpe severo con la definición de Scioli acerca de que seguiría donde Cristina lo necesitara. Reutemann aparecía entonces como el único Menem blanco en quien depositar las últimas esperanzas. Para el establishment, en voz muy baja o ya algo subida, el resto de los “peronistas federales” no cotiza en bolsa; el hijo de Alfonsín apenas si podría ser aspirante a concejal de Chascomús si no portara ese apellido; y Macri no les garantiza nada, tanto por su carencia de alcance nacional como por su incapacidad de gestión. El firmante no tiene el más mínimo propósito de plegarse a la bandada de conjeturas que desató la defección de Reutemann. Es una figura de la que, hace años, se pretende encontrar genialidades ajedrecísticas detrás de cada gesto o silencio que perpetra, cuando nada indica la existencia de talento político, o volumen de poder, superiores a los del Gardiner mendocino. Este país casi siempre depara sorpresas que invitan a no ser tajantes en los pronósticos, es verdad. Sin embargo, con esa salvedad, lo concreto hasta ahora es: a) que a la derecha se le cayeron los amasijos de torre con alfil, depositarios de sus complicadas esperanzas; y b) que en consecuencia se imponía distraer la atención en algún otro flanco del tablero.
Y ese costado, obvio, fue el Congreso. ¿Qué podía hacer la oposición frente a la realidad, fielmente objetiva, del juego de pinzas en que quedó aprisionada tras la muerte de Kirchner? Veamos. Manifestación fúnebre–popular, con una extensión cuantitativa y cualitativa que no se supo o no se quiso prever. Presidenta en acción, pero aún de luto. Rechazo de la aprobación presupuestaria en medio de un funeral reciente, más prestarse a la imagen ratificatoria de que sólo les importa el palo en la rueda. Y, para coronar, demostración de que cada cual atiende su quiosco porque ni siquiera son capaces de articular una táctica legislativa. Negar a secas que, desde el Gobierno, hayan pretendido coimear a ignotos opositores para favorecer el consentimiento al Presupuesto suena tan ridículo como descartar que ante semejante laberinto la oposición haya aprovechado a sus ignotos para inventar que quisieron coimearla. Y del mismo modo: puede asomar verosímil un intento oficialista a fin de quebrar al bando de enfrente con la Banelco. Pero también se manifiesta racional preguntarse para qué querría el Gobierno exponerse a ese riesgo, respecto de un tema en el que no le va la vida, ni muchísimo menos. Lo peor que le puede pasar es tener que manejarse con los recursos ampliados de los fondos 2010, en medio de una economía que a priori no sufre, ni hoy ni en el mediano plazo, tempestades estructurales de ninguna índole (excepto, tal vez, según sea el grado de la devaluación brasileña). Como todas éstas no son más que hipótesis, volvamos al principio deductivo de origen: observación y listo.
De acuerdo con tal parámetro, se mira y está Carrió presentándose como solitaria virgen incorruptible. Pinedo, un caballero de derechas, manda presa a buena parte de su propia tropa por haberse ausentado del recinto, en lugar de aportar para derrotar al oficialismo. Stolbizer carga contra Carrió. Los peronistas federales directamente no dicen mu, todavía enfrascados en si Reutemann es Maquiavelo redivivo o un cuidador de lechones. Y Clarín –fracasada al cabo aquella cena en que Magnetto intentó alinear a la patrulla, con la exigencia de que definieran algún liderazgo de algún tipo– se fue a apostar a la “ropa vieja”, como le decían las abuelas al rico mejunje ése que se integraba con las sobras: denuncias de coimas, investigación, institucionalidad, autoritarismo, provocaciones, crispación y la descarada operatoria para voltear a Boudou. ¿Con eso se da imagen de saber gobernar en un futuro? No, claro. Pero se entretiene, porque es la forma que les queda para producir realidad. En cierto sentido, no deja de ser una paradoja aleccionadora. Apostaron al bardo para zafar de ese intríngulis producido por la desaparición del tipo que les ordenaba el discurso. Y aconteció el haber demostrado, ellos mismos, que si lo de las coimas fuera cierto, resulta que se dejaron comprar. ¿Será ésa la calidad institucional con que aspiran a restaurar la República?
Antes de que todo esto volviera a desnudarse, se murió Massera. Una mayoría de las necrológicas periodísticas –con excepción del diario bahiense La Nueva Provincia, en tanto quintaesencia del fascismo criollo– habló del deceso de uno de los más grandes hijos de puta de la historia argentina. Sádico, verdugo, ladrón, megalómano, apropiador de bebés, símbolo máximo del terrorismo de Estado, aspirante a César post–dictatorial, fiestero de la ESMA. No quedaron adjetivos ni figuras descriptivas que no se le endilgasen justicieramente a este esperpento en realidad indescriptible, incluso por parte de los medios que le fueron serviles durante su horrendo apogeo. Lo que faltó, asimismo con las excepciones consabidas, es recordar que fue todo eso en función de un proyecto criminal para dejar al país en manos de sus mandantes civiles, de una clase dominante que chorreaba sangre de intereses económicos. Y que necesitaba de los genocidas para imponerlos.
Cambiaron los tiempos y esa derecha insaciable está sin partido militar. Los juzgaron, los condenaron, los indultaron, los desindultaron, volvieron a condenarlos y están presos. Les bajaron el cuadro de su fábrica de asesinos. Se quedaron sin armas. Sin grupos de tareas. Sin sótanos. Sin descargas eléctricas en la vagina de las embarazadas. Sin carne quemada. Se quedaron sin Massera. No hay nada que celebrar. O sí: lo que parece ser una creciente conciencia social, o activa, en torno de cuáles fueron las causas capaces de engendrar a monstruos de ese tamaño.

14 noviembre 2010

LA HIPNOSIS TERMINÓ



La imponente eclosión afectiva producida en cuanto se supo que había muerto Néstor Kirchner actuó como el chasquido que despierta a un hipnotizado. La bruma de imágenes inducidas por sugestión se disipa y la realidad recupera su nítida primacía. La espuma de los días y la trivialidad del debate mediático, detrás del cual eran visibles los intereses, habían tendido un velo deformante, que desapareció en un minuto. Clarín ni siquiera tuvo tiempo de levantar el aviso transparente de un hipermercado que estaba en su portada on line y que durante varios minutos proyectó una salva de fuegos de artificio sobre la noticia de la muerte de Kirchner, como involuntaria celebración. La ruta de la emoción recondujo a la racionalidad perdida.

Un hombre ordinario

Unos minutos más tardó en instalarse la respuesta al nuevo escenario: como el primer día del gobierno de Kirchner en 2003, igual que al asumir Cristina en 2007 o como al conocerse los resultados del escrutinio de 2009, la condición pregonada para la gobernabilidad fue el consenso y la concertación con los intereses corporativos. Esta insistencia en torcer la voluntad del gobierno por medios insidiosos, es una muestra de impotencia de quienes no pueden imponer sin amenazas su propia agenda, por falta de fuerza, de cohesión y de proyecto. Kirchner tuvo la sagacidad de persistir en el rumbo trazado sin amilanarse por riesgos ni contratiempos. Esa obstinación en perseguir un objetivo claro por encima de las contradicciones inevitables de la acción política, la sencillez del discurso que repitió sin variar durante años y su coherencia con la práctica es lo que el país reconoció con demostraciones de amor y gratitud como no se recuerdan en muchas décadas, por parte de la multitud más diversa de la historia, donde los sindicatos obreros coincidieron con las minorías sexuales. Sólo la ceguera irremediable de quien no quiere ver puede confundir con necrofilia este diálogo profundo de una sociedad en mutación con el liderazgo que le permitió emerger. A los pocos días, comenzó una desaforada idealización. ¿Quién podrá llenar el vacío que deja tan enorme figura?, es el solapado subtexto que, una vez más, apunta a menoscabar a Cristina, reciclando la ficción de que él era el único poder real. El mejor ejemplo está en el título de la crónica del diario Washington Post, “Transición sudamericana: las dos mujeres que liderarán el futuro de Brasil y Argentina”. A ambas les vaticina “una transición difícil”, como si CFK recién se hiciera cargo de la presidencia, al mismo tiempo que la electa Dilma Rousseff. Kirchner sólo fue un hombre ordinario que, puesto en una situación extraordinaria, estuvo a la altura del desafío. No más, pero tampoco menos. Lo mismo vale para su esposa. Eso es lo que el pueblo celebró en Buenos Aires y Santa Cruz, con tristísima satisfacción.

¿Por qué cambiar?

Fueron una pareja sentimental y política, que compartió vida y proyecto. Y al pueblo jamás le fue mejor en décadas. La economía crece por encima del 9%; la relación deuda/PIB se redujo diez veces y es la menor desde el empréstito Baring de 1826; las reservas son las más elevadas de la historia; las relaciones con los países vecinos son estrechas y cooperativas, con Estados Unidos y Europa, cordiales y respetuosas pero en un pie de igualdad. Los jefes de la dictadura criminal están presos y son juzgados. La justicia funciona con independencia del gobierno, aunque no siempre de los poderes fácticos. La producción y las exportaciones agrícolas y de automóviles serán este año las mayores de la historia. El consumo crece a pesar de la elevada inflación, los salarios formales superan el IPC, la Asignación Universal por Hijo compensa la diferencia para los precarios, el desempleo cayó a 7,6% y sigue bajando. Los obreros de la multinacional francesa Renault, que presentó un nuevo auto, con 40% de piezas argentinas, aclamaron a la presidente. Son tan jóvenes como quienes colmaron la Plaza de Mayo y las calles porteñas para despedir a Kirchner. ¿Por qué debería cambiar Cristina una política que goza de tanta adhesión? Si ella se lo propusiera, hoy sería reelecta en primera vuelta, por mayor diferencia que en 2007, cuando dobló a la segunda fuerza.

La famosa crispación

Kirchner no está y CFK pasó los últimos días en la cumbre del G-20. Si el relato predominante fuera cierto, esto debería reflejarse en un clima de serenidad y concordia. Por el contrario, todas las contradicciones del Grupo Ahhh... asomaron como fracturas expuestas. Los efectos más deletéreos afectaron al Peornismo opositor, la Coalición Cívica Libertadora, el radicalismo, el socialismo y el PRO, donde se produjo una verdadera implosión. Una semana antes del 27 de octubre, José Scioli pedía proyectos y ofrecía cargos en el futuro gabinete presidencial de su hermano. Su trabajo junto a Francisco de Narváez no obedecía a que se hubiera distanciado del gobernador bonaerense, como acordaron simular: Daniel Scioli aspiraría a la presidencia y De Narváez lo acompañaría como candidato en la principal provincia del país. En el último diálogo con Scioli, Kirchner cortó camino y lo invitó a que compitiera con él en las primarias justicialistas. “Si me ganás yo te apoyo”, le dijo. Scioli protestó lealtad pero siguió con su plan de congregar al kirchnerismo y al peornismo disidente, sin confrontar con nadie. El espacio político para esa fantasía se le ha hecho minúsculo y no le queda mejor alternativa que la reelección en Buenos Aires. Pero esto ha desacomodado al Peornismo opositor. Como también desapareció en acción el vicepresidente Julio Cobos (beneficiario del mayor hit musical del año), De Narváez ha renovado los contactos con el senador Carlos Reutemann, quien pegó un portazo en las narices del ex senador Eduardo Duhalde y sus acólitos, quienes pretendían seguir como si nada hubiera sucedido. Reutemann estaba negociando con Kirchner un acuerdo para impedir que en Santa Fe volviera a imponerse el Pacto Radical-Socialista. Implicaba la elección en primarias justicialistas entre el diputado kirchnerista Agustín Rossi y el entenado reutemista Jorge Obeid. Para Kirchner, y para Cristina ahora, la condición era que el senador sojero apoyara la candidatura presidencial del FpV. La votación por el presupuesto fue una prueba ácida para esa amalgama: Rossi solicitó que los seis diputados nacionales que responden a Reutemann y Obeid votaran el proyecto oficial, a lo que se negaron. La confluencia de julio sólo es posible dentro de un acuerdo para octubre. De otro modo, sólo resolvería los problemas de Reutemann, lo cual no constituye una prioridad en Olivos. Otro tanto vale para Córdoba, donde siguen bien encaminadas las conversaciones con el ex gobernador José De la Sota, menos remilgado que Reutemann. En la Capital, los contactos se habían entablado con colaboradores de los más próximos a Pino Solanas. En combinación con CFK, Pino hasta podría ganar la jefatura municipal. El problema es que esto lo obligaría a despedirse de su regalada existencia, y además dispersaría su tropa, una sumatoria de microemprendimientos como los de Claudio Lozano, Humberto Tumini y Miguel Bonasso, siempre asidos de algún faldón nacional para no caerse del mapa. También se movieron las placas tectónicas en las cámaras patronales agropecuarias, cuya Mesa de Enlace pasó al olvido, dada la avidez de Eduardo Buzzi por reubicarse en la nueva situación. Hasta hace poco pretendía llegar a la gobernación de Santa Fe por el duhaldismo. Hoy pugna por la mera subsistencia, desprestigiado en todos los ambientes que supo frecuentar, y sólo anhela que le tiren un cable desde la nave oficial. ¡Hasta fue mencionado por Clarín, que no perdona, entre los operadores del FpV para la aprobación del presupuesto!

La implosión

El mayor escándalo lo produjo la jefa de la Coalición Cívica Libertadora, con su denuncia de un nuevo Pacto de Olivos. Los radicales nunca habían abjurado de la reforma constitucional de 1994, negociada entre su líder Raúl Alfonsín y el entonces presidente Carlos Menem. Sin embargo, a la sola mención de Elisa Carrió saltaron como si se tratara del peor insulto. Es cierto que estaban sensibilizados por la propia fractura que los partió al medio en la disputa por la presidencia del bloque, que ahora se repite en el Senado. También cruje la bancada macrista que, como animal de dos cabezas, se intercambia acusaciones cara a cara. Más sosegada fue la respuesta oficial ante el otro exabrupto de Carrió, acerca de una presunta “Banelco de Cristina”. Aníbal Fernández recurrió al mecanismo psicológico de la proyección y Rossi dijo que el escándalo de una denuncia sin fundamentos fue la única forma de impedir una derrota en la inminente votación presupuestaria. Lo confirmó la camaleónica asistente de Carrió, Patricia Bullrich, ex ministra de Trabajo de Fernando de la Rúa, al confesar que “si no denunciábamos, perdíamos la votación”. Ya las declaraciones de las diputadas Cinthya Hotton (macrismo evangélico) y Elsa Alvarez (radicalismo patagón) sobre llamados telefónicos habían sido interpretadas por la prensa de oposición como ofrecimientos de soborno, cosa que ninguna de ellas había dicho. Sería ingenuo, si no fuera perverso, suponer que una gestión semejante se haga por teléfono y sin una relación personal previa. La verdadera Banelco fue el traslado de 5 millones de pesos para pagar a senadores propios y ajenos por parte del secretario del Senado, no un diálogo político sobre la importancia de contar con un presupuesto para el último año de gestión. La denuncia es de tan extrema gravedad que no se entiende cómo las dos legisladoras omitieron su judicialización, obligatoria por el artículo 117 del Código Procesal Penal, ni accedieron a identificar quién o quiénes les ofrecieron qué cosa. En cambio, se propicia una investigación parlamentaria, en la que una vez más se buscará enlodar al gobierno, como ocurre desde el día en que Cristina juró el cargo. El Grupo Ahhh... y sus satélites de izquierda no escarmentaron con la ley previsional del 82 por ciento. Ese único éxito parlamentario que consiguieron en un año se les volvió en contra. Cuando CFK cumplió su promesa de vetarla no hubo una sola protesta de los presuntos afectados, mientras en Francia más de tres millones de personas paralizaban el país para reclamar por el aumento de tres años en la edad jubilatoria. Hacía falta un esfuerzo de voluntarismo y microclima para no percibir la valoración del gobierno que latía en las capas profundas de la sociedad y que salió a la superficie en cuanto la muerte de Kirchner hizo entrever el peligro de un cambio de rumbo.

De Buenos Aires a Seúl

“Esta presidente inteligente y luchadora como pocas, valiente como ninguna” (según la definición del nieto de uno de los grandes juristas del establishment liberal, que se refiere a ella como “la chica que nos gusta”) presidía al mismo tiempo la apertura de la mesa de Finanzas en la Cumbre Mundial del G-20 en Corea. Allí reivindicó sus políticas activas para superar la crisis financiera y sostener el empleo y el consumo. Mencionó la acumulación de reservas como defensa contra la volatilidad de los mercados, el pago con ellas de compromisos externos para invertir los recursos fiscales en la economía real y las restricciones al ingreso de capitales especulativos. “Las finanzas tienen que volver a la escala de la producción de bienes y servicios y tenemos que mejorar los salarios porque la gente tiene que consumir”, explicó. Para tirria de quienes no abandonan las catastróficas recetas del establishment, concluyó que en la Argentina “comprobamos que no puede crecer un sector a costa de que se derrumbe el resto de la sociedad”, y que esa enseñanza es aplicable a escala global. No es una conclusión presuntuosa. En Holanda, los economistas Servaas Storm and C.W.M. Naastepad, de la Universidad Tecnológica de Delft, acaban de publicar un artículo (“El costo de la desigualdad”) en el que analizan las consecuencias de la teoría de la tasa de desempleo que no acelera la inflación (o, por su sigla en inglés, la NAIRU), responsable de los espectaculares desequilibrios que culminaron con el colapso de 2007/2008. Para la NAIRU, que los autores equiparan con el ejército de reserva de desocupados de la doctrina de Marx, habría un desempleo de equilibrio, resultante del conflicto distributivo entre trabajadores y patrones. Su principal implicación es que los gobiernos y sus banqueros centrales no deberían promover el pleno empleo porque aceleraría la inflación. En consecuencia el mercado laboral debe ser desregulado, los estados de bienestar puestos a dieta y la posición negociadora de los sindicatos debilitada, de modo de reducir el salario real respecto de la productividad y mejorar la rentabilidad empresarial. Crecimiento e igualdad serían así incompatibles. Esta familiar descripción de lo que ocurrió en la Argentina del neoliberalismo está en la base de la crisis global. Al acentuarse la desigualdad y disminuir los ingresos del 90 por ciento de la población surgió un mercado cautivo de préstamos para mantener el nivel de vida de esos hogares. Al mismo tiempo se incrementaban los ingresos del 10 por ciento restante, origen de la sobreabundante liquidez que se depositó en fondos especulativos. Ese exceso de crédito no se utilizó para financiar el progreso técnico sino para la creación de nuevos e imaginativos instrumentos financieros, como la securitización de las hipotecas que, a partir de cierto punto, fueron insostenibles y pincharon la burbuja. Aunque la crisis haya emergido en el sector financiero, dicen los holandeses, sus raíces son más profundas y residen en el cambio estructural en la distribución del ingreso en los últimos treinta años. Para impedir la fragilidad financiera y la crisis es preciso “disciplinar a las empresas, los inversores y los mercados financieros”. Los autores proponen una toma de decisiones compartida a nivel de empresas, para desalentar la actividad especulativa y no productiva. “Un crecimiento más igualitario, traccionado por el salario y con baja desocupación, es crucial para impedir la acumulación de los excesos de liquidez que desencadenaron la actual crisis”. La alternativa a la NAIRU es el regreso a la regulación financiera y a políticas más equitativas de pleno empleo. Como si también volvieran de un sueño hipnótico, Storm y Naastepad enuncian algunas viejas verdades elementales. “El salario no es sólo un costo para las empresas (como supone la NAIRU) sino que mayores remuneraciones también producen beneficios macroeconómicos, mayor demanda y más rápido aumento de productividad, mayor capacidad utilizada por las empresas y como mayores ganancias”. Si aumentan la demanda y las utilidades también crecerá la productividad, por la inversión en nuevo equipamiento de tecnología más avanzada. Los mayores salarios, una fuerte protección legal para los trabajadores y su participación efectiva en la gestión de las empresas también motivarán a los trabajadores a comprometerse con las empresas a través de una mayor productividad. Además de los líderes de una docena de compañías globales, escucharon el mensaje de Cristina el presidente y vice de la Unión Industrial, Héctor Méndez y José Ignacio Mendiguren, los mismos que han liderado la oposición a todas las medidas que el gobierno adoptó en ese sentido y que ahora resisten, con el apoyo del Episcopado Católico, la participación obrera en las ganancias contenida en la Constitución desde hace 53 años. ¿Qué habrán entendido esas mentes obtusas, reacias al inevitable despertar?

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