31 diciembre 2010

2011


Queda atrás un año curioso en mi vida. El mejor en mucho tiempo y, a la vez, uno de los más difíciles. Qué se yo, uno a estas alturas de la vida sabe que nada es lineal. Que las cosas no son todas buenas ni todas malas y todo eso. A mí, a veces me preocupa el precio de las cosas. Y no hablo de la inflación o pelotudeces de economistas por el estilo. Hablo de que algunas cosas vienen con precio incluído y a veces ese precio resulta caro, o quizás idealmente impagable. Cosas de la vida, eso que te pasa o que se te viene encima. Como decía Lennon, la vida es eso que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes. 
No sé, pido perdón al lector porque no va a ser mi mejor posteo, en gran medida porque no diré todo lo que podría decir, ni dejará de decir todo lo que debiera.  Más que nunca será un blog personal, teñido por lo que al autor le pasa por debajo de la piel. Eso que no le interesa a nadie.
Este año que se termina fue un año en el que todos vivimos cosas que tal vez nunca olvidemos. A veces pienso que las fiestas del Bicentenario o la muerte de Néstor ocurrieron en años diferentes. Como si no creyera que dos eventos tan poderosos y cargados de significado, cupieran en un mismo período de apenas doce meses. Tanta alegría y tanta tristeza. Raro, no?
Mi vida cambió, también, de una manera imposible de imaginar hace nomás meses. Ya nunca seré el mismo. ¿Alguien lo es? Pero no soy amigo de las referencias personales. Sólo diré que viví todo muy intensamente, todo muy a flor de piel. 
Si puedo decir lo que espero para el 2011, quisiera poder seguir sintiendo como siento, viviendo como vivo, creyendo en lo que creo, queriendo como quiero. 
A cambio de eso, ofrezco aplicar todo mi entedimiento, mi corazón y mi voluntad para merecer lo que tengo, para cumplir con mi tarea, para comprender que formo parte de un momento histórico y que en ese contexto, ya no soy "yo" sino "nosotros" quienes debemos cumplir con nuestro trabajo para estar a la altura de lo que se espera de nosotros. Que no tenemos excusa para aflojar ni abandonar. Que tenemos trazado un camino, al que vamos construyendo día a día entre todos. Que no hay héroe ni salvación individual, sino el logro colectivo de asegurar la victoria. Que ningún sacrificio será demasiado, que ningún esfuerzo será excesivo. ¿Cómo haríamos para cobardear, si otros han dejado la vida en la lucha? ¿Cómo miraríamos a los que viene detrás si cometiéramos el pecado de ser individualistas?
Si Dios lo quiere y nuestra voluntad no falla, en 2011 daremos comienzo a un tercer mandato peronista consecutivo. El período más largo de gobiernos populares de nuestra historia reciente. Tenemos a la mejor candidata, Cristina nos guiará hacia la victoria definitiva de la Revolución Justicialista. Tenemos en ella la confianza ciega que se tiene ante un compañero o compañera que lucha al lado nuestro. No podemos fallar.
Nuestra revolución es una revolución de amor. El amor de Cristina por la Patria y el pueblo. El nuestro por ella y por el recuerdo de Néstor, de Evita y de Perón. Y de todos los que fueron quedando en el camino que hoy nos toca transitar a nosotros, hombro con hombro, los compañeros y compañeras que formamos un ejército de paz que va a cambiar para siempre este país.
MP

28 diciembre 2010

NO VOY A HACER ESTO UNA VEZ POR MES


De tanto demonizarte, terminaron los medios por creerse su propio monstruo imaginario. De ahí que cuando se comenzaron a ver a pibitos llorosos en la Plaza (desorientados y macilentos como cualquiera que transita la infausta instancia del velorio de un querido) el primer reflejo de la corporación mediática haya sido, acaso, ocultarlos. Ya tenían mucha experiencia en invisibilizar, en desaparecer. ¿Qué les costaba disolver la presencia de esos primeros pendejos que buscaban encontrarse con otros, como para luchar con un tristeza sorpresiva y enorme? Enterradores profesionales, los mercenarios mediáticos deben haber deliberado si permitían o no que el fenómeno espontáneo del dolor por la muerte del hombre al que buscaron demonizar con una aplicación digna de mejor causa. 
Con las horas, tanto la afluencia como el dolor se fueron imponiendo solos por la prepotencia del número. Como en aquél 17 de octubre de 1945, ocurría algo que no tenía jefes ni instancias de orden. Así como en algunos edificios de la Buenos Aires gorila se recibía a los censistas con champán, en un festejo perverso que repetía sin saberlo aquél de 1952, cuando el cáncer brindaba a la oligarquía la ilusión de una victoria feroz, pero victoria al fin; así como algunos festejaban la muerte del Enemigo, digo, en muchos otros lados la tristeza se extendía sin término. Te habías muerto vos, nada menos. Nos sorprendiste a todos. Esta sí que no la esperábamos.
Yo también lloré. Cuando entré a la Capilla Ardiente y la vi a Ella, chiquita, al lado del cajón, se me subió a la garganta una burbuja de tristeza, que explotó poco después. Allí recién, entendí qué se había perdido y la responsabilidad enorme nos había caído encima a todos. Y la verdad es que pensé "qué cagada, macho, que te murieras justo ahora" y te recagué a puteadas. Y después volví a llorar. Lloré bastante en esos días. Qué bronca que me da eso, carajo.
Porque yo, macho, ya no quiero seguir llorando. Y te aviso que no voy a  estar haciendo la necrológica una vez al mes, contándote los días de muerto. A mí me importa un carajo la fecha y los tantos meses o años que pasen. ¿Cómo haría, si yo siempre te recuerdo vivo, cagándote de la risa? Si en mi cabeza estás vivo, qué carajo tengo que andar metiéndome en todo ese barro que es la muerte. Eso se lo dejo a los hijos de puta que se revuelcan en tu ausencia para hacer sus cálculos políticos, sus columnitas bien pagadas en los diarios, para la opereta diaria de una guerra que no terminó. Se lo dejo a los funebreros de los medios, a los políticos mediocres que creen sacar tajada y votitos porque ya no estás.
Yo siempre te pienso vivo, macho, así que no me jodás esperando que te haga las exequias cada tantos días o meses. Por eso, además, este posteo va hoy y no ayer. A la mierda con las fechas.
Acá hay que pelear. No hay tiempo para andar llorando por los rincones.
Eso es, al menos, lo mejor que aprendí de vos. Así que, hacete cargo.
MP

TRANQUILOS MUCHACHOS...


“No quiero saber nada con la forma con la que se manejan desde el gobierno nacional. Lo que hacen conmigo es una agresión, diga que hay poco loco que les cree porque, si no, cuando me vean caminando por la calle me pegan con un palo en la cabeza”

Eduardo Duhalde, argentino, contemporáneo.

26 diciembre 2010

REFLEXIONES NAVIDEÑAS



No se deje engañar por el título, lector. Nada hay de navideño en este exto, salvo desear que si está leyendo esto, su digestión funcione correctamente, aún después del tradicional atracón del 24 a la noche y su seguidilla. Pero ¿quién soy yo para juzgar? En particular, pienso que lo mejor de la Navidad es que ya terminó. Y que en este preciso memoento del año, faltan unos largos doce meses para que vuelva este mal momento familiar. Una gloria.
Dijo Duhalde hace poco que quien gobierna sabe que Diciembre es difícil o algo por el estilo. Al muchacho se lo ha tragado su propio personaje hasta un punto ridículo en que sus amenazas son más cinematográficas que reales. Pero ha sido un diciembre difícil, por cierto. En este punto no se que el bañero sea un profeta, sino que es parte de un dispositivo ideológico (decir "es parte" es decir que es apenas un  peón de un ajedrez mucho más grande. Pero bueno.) que está creando condiciones "objetivas" de intranquilidad social. Que un grupito de troscos corte las vías del Roca en el regreso del último día laborable, no tiene por objetivo ser tapa de los diarios, sino crear quilombo. Los no-idiotas útiles de siempre, los forros de la derecha haciendo su agosto, por decir de alguna manera.
Buenos Aires es la vidriera del país. Mejor dicho, es lo que visibilizan los medios concentrados COMO SI FUERA LA VIDRIERA. Que a un habitante de Atacama, de Río Gallegos o de Saldungaray le importe tres huevos que la avenida Leandro Além esté cortada o que el tránsitode la 9 de Julio "sea un caos", es algo que a los mafiosos de los medios les importa aún menos. Ellos les meten por el culo el relato porteño al resto de los argentinos como si fuera éste el único relato nacional y a comerla, chicos. Lo que pasa en Baires, les pasa a todos.
Al menos eso dice la realidad virtual de la oposición mediática y sus empleadillos políticos, quienes no fueron capaces de anotarse un sólo gol en un año de dominio parlamentario y de dictadura mediática, tan incapaces resultaron. Viven de, por y para el relato que de ellos y su épica de cartón pintado inventa el oligopolio mediático y sus sucursales menores. Y ni así.
Pero Buenos Aires tiene algo, por cierto, de significación en el contexto nacional: es el principal problema que tiene la Argentina en términos institucionales.
Permítame, lector, algo de historia. En 1994 Carlos Me*em entregaba su alma por la reelección. Los locos deseos del presidente fueron respondidos por el astuto Raúl Alfonsín, quien vio con claridad que podía sacarle al turco, literalmente, lo que se le ocurriera. Entonces entregó la reelección a cambio de un distrito electoral nuevo y poderoso en el que jamás, según sus cálculos, podría ganar el peronismo más temido. Es decir, un distrito de clase media gorila, que podría soñarse progre sin sacar jamás los pies del plato del liberalismo y que lo más izquierdista que podía elegir sería alguna variante radical más o menos disfrazada. O sea: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la que sería, según los cálculos del "padre de la democracia", un eterno bastión radicha.
La anomalía histórica perpetrada por menemistas y radicales, retrotrajo la situación de la ciudad-puerto hasta justo antes de la derrota de Carlos Tejedor por las tropas nacionales al mando de Julio Argentino Roca, en 1880. Pavada de salto hacia atrás. Me*em entregó la autonomía de la capital como si nada, porque hubiera sido capaz de entregar mucho más. En 1995 fue reelecto y el monstruo autónomo dio sus primeros pasos. 
Si se miran las distintas administraciones de la ciudad desde De la Rúa, se verá claramente de qué manera terrible Alfonsín había creado un Golem. Porque del jardín radical soñado por él hasta el actual territorio zombie del macrismo, el voto porteño pasó por todas las variantes, haciendo gala de un eclecticismo rayano con la imbecilidad y de un individualismo creciente, lamentable cáncer heredado de los noventas, que fueron los años de panacea para muchos de los habitantes de la ciudad rica.
Y allí reside la tara principal de todo este asunto: los porteños se sueñan a sí mismos ciudadanos sofisticados, europeos, progresistas y modernos. Y son una banda de aterrados burgueses, con tics de un fascismo cada vez más explícito y con niveles estratosféricos de xenofobia y conservadurismo.
Quejosos crónicos, gustan de llorar sus miserias ante las cámaras televisivas y de vomitar su odio en los mensajes radiales. Si la ola de calor les provocó un corte de luz, salen de cacerolazo, a quemar basura en la esquina como retrasados mentales en pleno berrinche, proclamando a voz en cuello que "trabajan para tener su aire acondicionado" y que nadie les puede impedir usarlo, creyendo que hay una conspiración del Gobierno Nacional para impedirles gozar de la vida, mostrando la insolidaridad y la ignorancia que  los caracteriza, olvidados ya, incluso, de aquél orgasmo colectivo que experimentaron en los tiempos de las privatizaciones, cuando vender las joyas de la abuela era la cuota de entrada al paraíso del primer mundo.
Este es el panorama generalizado del parnaso macrista, laboratorio experimental del neo menemismo que es el modelo alternativo al que actualmente se aplica.
Y allí estarán otra vez, acaso, los porteños. Listos para volver a impulsar una plaza del sí, como en los tiempos de Neustadt, en favor del individualismo y la estupidez. Ojalá que no, aunque los recientes eventos no ayudan a abrigar muchas esperanzas.
Quizás haya que volver a pelear para federalizar Buenos Aires. Para hacer de esta cabeza monstruosa, algo útil para el país entero.
MP

21 diciembre 2010

INEPTOS AL CUADRADO


La pantalla con el chillón fondo amarillo del color partidario de Macri interrumpió la transmisión en cadena del sombrío acto de lanzamiento del ex bañero Duhalde que emitían los canales de noticias. Lo de sombrío, aclaro, no es sólo por el carácter neblinoso del personaje en cuestión, su historia y su prontuario. Es porque REALMENTE estaba a media luz, me imagino que para ocultar la escasa concurrencia. Si en el acto duhaldista todo estaba minuciosamente coreografiado (en especial el candidato, a quien el coaching se le notaba demasiado en su triste sobreactuación), la conferencia de prensa del inútil intendente de Buenos Aires se caracterizó por mantener la mediocridad promedio de todos los actos públicos que protagoniza.
Rodeado por cuatro o cinco "vecinos" de Lugano, tan cuidadosamente seleccionados que el tipo que estaba detrás a la derecha de Macri asentía a cada palabra que decía éste con curiosa unanimidad, el inepto funcionario (también férreamente adiestrado) ensayaba un gesto compungido, con la intención evidente de constituirse en una especie de vocero de los vecinos afectados por la toma del club Albariños frente al Estado Nacional, en una continuidad de su inicial y desafortunado "señora Presidenta, el sur también existe".
En esto, el escaso intelecto del intendente porteño quizás no alcance para hacerle entender que él NO ES un delegado vecinal, sino la autoridad máxima de la organización institucional de la ciudad autónoma. Autoridad que, además, subejecutó presupuesto de educación, infraestructura y salud pública para volcar ingentes cantidades de guita en la creación de la Policía Metropolitana, cuyos defectos de nacimiento ya todos conocen. Y todo esto, en nombre de una seguridad vecinal que claramente NO ES CAPAZ de brindar. O sea, que esa conferencia de prensa fue, en el mejor de los casos, una confesión de incapacidad para resolver un conflicto local (astutamente nacionalizado por los medios aliados de Macri). Ahora bien, semejante confesión debía ser acompañada por la inmediata renuncia a un cargo para el cuál, según su propia confesión, está incapacitado para desempeñar de manera eficiente. Pero, claro, estaríamos hablando de una honestidad intelectual que en el mundo de Macri es tan extraño como la criptonita.
Es decir, los asesores del intendente Macri prefirieron usar el conflicto para sentar posición discursiva "de derechas" en vista a la campaña electoral que viene y no a la gestión presente, la cuál, en apariencia, ya no reviste importancia para el PRO.
En esta misma dirección estuvieron las lamentables declaraciones de otro famoso inútil del semillero Pro, Eugenio Burzaco, jefe de la Metropolitana. El balbuceante funcionario, profirió un par de frases de diseño con intención de criticar al Gobierno por la decisión de prohibir que la Policía Federal porte armas de fuego en la contención de las protestas o movilizaciones sociales. O sea, el jefe de la Metropolitana estaba deciendo que HAY QUE MATAR para tratar la protesta social. Un verdadero momento Kosteki /Santillán.
Ineptos al cuadrado, Macri y Burzaco hablan para las tapas de Clarín y La Nación, olvidando que tienen la responsabilidad de gobernar una ciudad. Algo que se les ha hecho cuesta arriba, evidentemente.
MP

SE ME DISCULPARÁ ESTA BREVE RISA EDITORIAL

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19 diciembre 2010

FRANKENSTEIN


No es el nombre propio del monstruo. Eso de llamar "frankenstein" a ese pobre engendro formado por partes de cuerpos muertos, es una equivocación atribuible a Hollywood gracias a aquella maravillosa interpretación de Boris Karloff en 1931. Esa cosa, reanimada por el genio de un científico que buscó desentrañar los secretos más profundos de la naturaleza, nunca tuvo nombre. No pertenecía a la raza humana. Era apenas, un doloroso error. El mejor nombre que halla la autora, Mary Wollstonecraft Shelley para eso, es La Criatura.
Nuestro doloroso error tiene nombre. E historia, debo agregar. Fue intendente de Lomas de Zamora prohijado por elementos de la ultraderecha armada peronista, luego del derrocamiento del intendente Pedro Pablo Turner, el 15 de mayo de 1974 (ver aquí y aquí).  En 1999 el diario Clarín contaba la prehistoria del vicepresidente de Me*em y gobernador de Buenos Aires en estos términos. En la nota queda claro que su llegada a cargos ejecutivos por el voto popular fue claramente la excepción y no la regla.
Elemento siempre rayano con el golpismo y el bajofondo del punterismo político, fue, hasta su huída del gobierno al que había llegado por la ventana en 2002, el factor de riesgo para la institucionalidad nacional. Y su mano se puede ver, tanto en aquellos días dolorosos de 2001 (justo hoy hace nueve años) como en la masacre de la Estación Avellaneda en 2002, con la muerte de Kosteki y Santillán a manos de la Bonaerense, con la excusa de un supuesto "ataque subversivo" imaginado por él y sus funcionarios.
Después de eso, perdiendo a fuerza de derrotas el poco caudal electoral que pudo haber ostentado, Duhalde se fue transformando en una marioneta virtual. En un fantasmón con que se asusta a los chicos que no quieren tomar la sopa. La guerra de los patrones sojeros de 2008 lo vio intentando subirse al colectivo lleno de la oligarquía y el conflicto de Clarín y la prensa concentrada con el Gobierno por la Ley de Medios le sirvió de vector para no desaparecer en el olvido.
Clarín lo levantó con la misma espectativa módica con que se clava un espantapájaros en un sembradío: asustar un poco a los menos avisados. El poder de Duhalde es minúsculo, sus posibilidades electorales, ridículas. Es un holograma que Clarín usa, como el diario La Nación hace con Gaturro:  para tener a mano un bicho que diga lo que otros no pueden decir.
Exageramos con este muchacho. Su capacidad de daño es mínima. Y le estamos dando una entidad tal como si fuera una especie de doctor Mortiarty, y apenas es un transa de Clarín que vende humo en cantidades industriales. Su "lanzamiento" el día de mañana, aniversario de uno de los días más dolorosos en la memoria colectiva, apenas una canchereada de mal gusto. Al pedo completamente, porque no asusta a nadie.
Terminemos con este Frankenstein de pacotilla de una puta vez. 
La manera más eficaz de hacerlo es dejar de prestarle atención. Entonces desaparece.
MP

DESPERTAR LO QUE ESTABA DORMIDO



En la pantalla, las imágenes juntan los segundos finales de la vida del general Manuel Belgrano con su momento de mayor gloria, cuando ordena izar la bandera celeste y blanca a orillas del Paraná desobedeciendo las órdenes de Buenos Aires. Con el brazo alzado, sable en mano, grita repetidamente "¡Viva la Patria!", grito que es correspondido por su enardecida tropa. Es el momento culminante del film y en Plaza de Mayo se da un fenómeno que quizás sea mágico: el público acompaña ese grito de guerra y amor que se ve y oye desde la pantalla, como si todos ellos hubieran querido estar allí, en ese momento de la historia.
Cuando las luces se encienden en la Plaza, veo gente con los ojos rojos de llanto y emoción. Han llorado la muerte de Belgrano. Y eso significa mucho más de lo que aparenta: no se llora por el dibujo de las estampitas del Billiken o de los manuales escolares de historia. No se llora por la figura de bronce, inalcanzable en su gloria congelada. Se llora por alguien cercano, por un amigo, por un amor, por un compañero. Se llora por alguien a quien se ama y cuya ausencia será dura de sobrellevar. Se llora, en definitiva, porque la muerte de esa persona será, como dijera Miguel Hernández, más sentida que la propia vida.
Algo que ya había ocurrido durante los festejos centrales del Bicentenario, volvió a darse por generación espontánea anoche. El pueblo que fue a buscar y a recuperar sus mitos fundacionales, ese lugar de unión que es la Patria misma y la historia de los hombres y mujeres que la contruyeron a fuerza de ofrendar sus vidas en tal empresa.
Fue ir a recuperar el honor perdido por el bastardeo asesino de los dictadores militares, de los entregadores civiles, de los traidores que en todo tiempo fueron vaciando de contenido elementos como el amor a la Patria y la defensa de una Nación, dejando al pueblo argentino sin ese punto de unión, en el que todos los colores coindiden en apenas dos: el celeste y el blanco.
Durante décadas, el "nacionalismo" fue patrimonio aparente de degenerados ideólogos de la entrega nacional, de milicos asesinos e irresponsables, gendarmes del Departamento de Estado y la CIA y de fachos payasescos que veneran a la esvástica. Y aquellos grandes pensadores que comprendieron que el nacionalismo, que el amor a la Patria era el amor a su pueblo, quedaron relegados. El colmo histórico ha sido, quizás, la usurpación de la causa de Malvinas por parte de una manga de asesinos y ladrones como Galtieri y su banda de milicos y civiles sirvientes del Imperio. 
Ese fue, quizás, el último despojo. Allí el pueblo perdió lo que le quedaba. El Himno Nacional, la bandera y otros símbolos sagrados de la nacionalidad habían sido ahuecados. Eran figuras sin sentido. Distintivos de un pueblo sin identidad, embrutecido por la sangre y las crisis, replegado a un individualismo cavernario, insufrible y terminal.
El ataque de 2008 sufrido por el Estado por parte de los patrones sojeros, mostró hasta qué punto en mucha gente la idea de Patria necesitaba ser llenada por algún significante. Con la ayuda de los Medios concentrados, el "campo" fue la entelequia de unión que llenó el formulario del patriotismo ausente. Y fue ése el último y acaso más importante triunfo de la oligarquía.
Hoy es el pueblo el que recupera su propia historia, en contra de los mal nacidos que todo el timpo abogan por el olvido. El pueblo ha tomado en sus manos su futuro, pero releyendo su pasado. Estamos escribiendo nuestro propio relato, despertando lo que estaba dormido.
Eso vi anoche en Plaza de Mayo: una noche más de emoción y patriotismo verdadero en este año 2010 en el que tantas cosas nos pasaron y que ninguno de nosotros, acaso, sea capaz de olvidar más nunca.
MP

14 diciembre 2010

ORDEN


Hace diez años, apenas, muy otra sería la historia. La proliferación de noticias de tomas compulsivas de terrenos por hordas de pobres y extranjeros o alguna que indica el intento de saquear un supermercado, no alcanzan a generar el estado de histeria colectiva que sí generaron en 2001 o en 1989. ¿Por qué será?
El bombardeo mediático tiene una clara direccionalidad política. Y es la misma que en aquellos años dolorosos: el golpe.
Sin embargo, la reproducción minuciosa del esquema de laboratorio del duhaldismo, que probó varias veces su eficacia en la desestabilización institucional y que constituye el luctuoso regalo navideño que el ex bañero de Lomas hace a los argentinos cada tanto, no está funcionando.
Es que, en el santo nombre de Perogrullo, se dirá con razón que hay al menos dos de los términos de la ecuación del golpe de Estado alla Duhalde varían dramáticamente con respecto a ocasiones anteriores: el Gobierno atacado no es débil y la Argentina no está en crisis. Todo lo contrario, se trata de un Gobierno dueño absoluto de la escena pólítica, con la inicitaiva en ristre y sin competidores de fuste a la vista. De hecho, sus principales opositores son los medios de comunicación concentrados y sus escribas a sueldo fijo. Lo opositores políticos no existen. En cuanto a la crisis, me imagino que no hace falta abundar.
Por cierto que el modelo económico peronista no ha logrado todavía llegar a todos los argentinos con la justa distribución del ingreso. Sería idiota negarlo, así como es directamente hipócrita e hijo de puta reclamar la solución inmediata QUE JAMÁS NADIE PROVEYÓ y que resulta imposible. Porque quien se rasga las vestiduras esgrimiendo la relación entre crecimiento y distribución OLVIDA a propósito cuál es el origen,  o sea, desde qué abismo venimos. Será porque quien maneja estos reclamos es, invariablemente, un agente de la ideología que provocó justamente el desastre socio económico que NADIE puede solucionar en  apenas siete años, por más buen gobierno que haga.
Esta variante de las "costumbres argentinas" en materia del eterno retorno de las crisis, imposibilita la entera operatividad de la maniobra de la derecha.  Es decir, la derecha está operando como suele hacerlo (con la vida y muerte de los más pobres) para herir al Gobierno.
Esta tarde, la propia Presidenta de la Nación puso a esto nombre y apellido: "Quitandole la vida al otro no vamos a lograr el país que todos queremos. Esto no se desmadró se apadrinó".
Nos quieren imponer un miedo viejo, imaginan una navidad con estado de sitio y fuerzas de seguridad desplegadas en las calles. Es estrategia antigua y conocida de los apóstoles del "orden": crear el caos para después vender la solución. El duhaldismo y sus aliados buscan volver atrás el reloj de la Patria. Ya no es volver a los noventas. Será un error creer que solamente ansían negocios con el país como zona liberada a sus apetencias: lo que la derecha quiere no es volver a 1990 sino a 1976. Eso vende Duhalde hoy. El orden del cementerio y las tumbas NN.
Por desgracia para esta secta asesina, la mayor parte del pueblo ha comprendido que el verdadero orden es democrático. Que no hay tal "orden" bajo el imperio del autoritarismo criminal, el gatillo fácil y las bandas de killers a sueldo que desmalezen el terreno para los empresarios. El orden verdadero es una sociedad viviendo bajo el imperio de la ley, y no dejando a nadie en el camino. O como dijo Cristina:
"Quiero darles la garantía que voy a seguir inquebrantable frente a mi pueblo gobernando y tomando todos los días las medidas que durante estos años nos permitió tener el país que hoy tenemos. Nos habían convencido que eramos los culpables de nuestras desgracias y les demostramos que este modelo económico y social funciona. Ese es el orden que merece un país, el del progreso, de la igualdad social".
Solamente el Gobierno y las instituciones surgidas del voto popular pueden ser garantes del orden en una Nación moderna.

El orden somos nosotros. Lo demás es verso.
MP





13 diciembre 2010

A LA DERECHA DE SU PANTALLA


El asustado cronista de radio La Red le decía a Jorge Rial esta mañana: "morocho que pasaba, los vecinos lo molían a palos. Bastaba que tuviera rasgos extranjeros para que le pegaran. A un salteño casi lo matan". Dudo que ese chico se olvide alguna vez de lo que vió en Soldati en estos días.
Un salteño es argentino, por lo que se sabe hasta ahora. Sin embargo, esas sutilezas se les escapan a los excitados vecinos de Soldati. Como en Alemania, en donde hace un par de años, una horda de nazis enloquecidos molió a palos a un ecuatoriano al confundirlo con un turco. Para ellos bastaba que fuera marrón. Para pegarle, no le pidieron el documento.
Decía Gramsci aquello de los fascistas y los burgueses asustados. Por cierto que es el miedo lo que mejor empolla a un fascista. Un individuo cuya pertenencia a la clase media baja que pende de un hilo, ve en el "otro" a su inmediata amenaza. Ve en el pobre un destino posible y quiere matar ese ejemplo doloroso de lo que podría ser de él. Esto funciona como explicación pero no como disculpa. Ni el terror ni la ignorancia disculpan el odio ni el ataque xenófobo. No hay disculpas para eso.
Pero el discurso racista prende. Es decir, las disquisiciones intelectuales sobre el racismo y la xenofobia cesan ante el "sentido común" cultural de cierta gente, especialmente cuando éste se ve acicateado desde la política y los Medios. En el fondo, es odio al pobre, sin importar si es boliviano, peruano, paraguayo o argentino. Es pobre y punto. Allí se concentra el odio.
A estas horas, las tomas se multiplican por la capital y algunas zonas del conurbano. Una guerra de clases de diseño, la que sí será televisada. Esto está orquestado. Es el equivalente de los saqueos, su autoría intelectual es probablemente la misma y el objetivo también lo es: meter al Gobierno en un problema  muy serio en el frente social y forzarlo a tomar la represión como una posibilidad de respuesta. Eso es todo. Una especulación somera indica que es un intento más del conglomerado opositor-mediático para detener el crecimiento del Gobierno en las encuestas, como la rocambolesca denuncia de "banelco" y antes de eso, la movida del verano con Redrado y las Reservas.
Al igual que todo lo que lleva la firma del "padrino", siempre queda algún muerto; y alrededor de  esa desgracia artificial, los inútiles irresponsables del PRO bailan enloquecidos su farra clasista y excluyente. En el Sur de la ciudad, ganan cómodos.
A la derecha de su pantalla, señora, la tele le transmite una lucha de clases armada como un arbolito de navidad, lista y cocinada para su consumo. Usted debe poner su parte teniendo miedo.
Después, agarre la cacerola y exija la seguridad que se le debe por pagar todos los impuestos.
MP

11 diciembre 2010

FUENTEOVEJUNA


Con las horas, el relato se fue consolidando. Iniciado en Macri y reamplificado por los medios, la responsabilidad de los ineptos de la intendencia de Buenos Aires fue licuándose en una sopa de clichés de racismo básico y de un derechismo liberal de entrecasa, al estilo de "yo pago mis impuestos, y mis impuestos les pagan el sueldo a los políticos y a la policía". En este relato, consolidado esta mañana, la responsabilidad reae en el Gobierno Nacional, al que algunos de los "inocentes" vecinos, acusaron de buscar el enfrentamiento entre civiles, al no movilizar efectivos policiales a la zona del Parque Indoamericano.
Un pobre estúpido, devorado por la lente angurrienta de una cámara, declamaba que la ocupación del parque por "extranjeros" era el equivalente de la ocupación inglesa en Malvinas. Era un símbolo del discurso que se extendió por las zonas aledañas. 
Por la noche, se desató una cacería racial. En medio del quilombo, los periodistas idealizaban las cosas, imaginando infiltrados misteriosos ya que "no podían ser vecinos" los que estaban cazando bolivianos.  Se sumó otro muerto, pero fue eso, un muerto sin nombre ni historia. Nada de informes de su vida con música triste de fondo ni fotos del secundario o familiares defundidas por TN. Apenas un fiambre NN.
Cuando alguno de estos pacíficos vecinos salía al aire en una radio, sin embargo, el racismo feroz salía con total facilidad. Uno llegó a decir "ellos venían, incluso, a jugar al fútbol acá y nadie les decía nada."
El discurso xenófobo se potenció, como he dicho, desde el propio Macri y se legitimó desde los medios, tangencialmente, denunciando el "retiro del Estado" y mezclando libremente al municipio con la Nación. Todo era lo mismo.
El macrismo trazó una frontera geográfica entre Bélgica y la India, por usar una fórmula sabida: la autopista 25 de mayo divide a las dos Buenos Aires. Los índices de pobreza entre Soldati y Palermo dejan una diferencia de casi 20 puntos porcentuales. Los servicios literalmente desaparecen algunas cuadras por debajo de la línea Directorio/San Juan. El hospital Piñero es un moridero infecto y abandonado. Esto es la consecuencia directa del liberalismo aplicado por el macrismo desde 2007. Macri, sí, el mismo que ayer le recordó a la Presidenta que el sur también existe.
Nadie fue. Nadie de los buenos vecinos de los barrios circundantes al Indoamericano salió a cazar extranjeros en un verdadero operativo "noche y niebla" como hacía mucho no se veía. El relato mediático sitúa allí a patrullas inidentificables que certifican la impunidad de un racismo que conforma la base ideológica de cierto sentido común que capea en las clases medias bajas desde el terremoto neoliberal de los noventas, cuando la crisis peló la tolerancia progre, dejando la carne viva del miedo al extranjero, que roba los trabajos y trae la droga.
En este barro discursivo, el odio ha sido canalizado astutamente hacia el Gobierno Nacional. En Soldati y Lugano, los barrios más postergados por el macrismo, hubo cacerolazos mientras Cristina hablaba en cadena nacional sobre los Derechos Humanos. La virtud del kirchnerismo de decidir políticamente la no represión de la protesta social, ha terminado por ser un demérito. La idea racional de no provocar una matanza con fuerzas represivas armadas y en territorio hostil, se retradujo en los medios (y por carácter inmediato transitivo a los "vecinos") en "abandono" o "zona liberada". Anoche mismo, Sergio Lapegue especulaba sobre la reunión convocada por la Presidenta con los macristas, en base a un tweet de Anibal Fernández; como éste afirmaba que el Gobierno Nacional sería "garante" de un acuerdo, significaba que no habría policía. "Zona liberada" resumía el sesudo analista del Prende y Apaga. 
Lo que si ocurrió en la reunión de la madrugada en la Casa de Gobierno, es que el macrismo se negó a todo lo que se le propuso. Ante la propuesta de construir casas en terrenos cedidos por el Estado Nacional, dijeron no tener fondos para eso. Lo que trascendió sí, por boca de Carlos Alderete, es que el macrismo pidió el control de la Federal, para poder reprimir. La reunión pasó a cuarto intermedio.
Este conflicto está lejos de solucionarse. El Gobierno Nacional debe calcular seriamente sus pasos, porque en este pantano no serán únicamente los inútiles macristas quienes quedarán con la mierda al cuello.
MP



10 diciembre 2010

SI FUERA POR MI, LOS MATARIA A TODOS


En conversación radial con Jorge Rial, en su programa Ciudad Goti-K por radio La Red, Mauricio Macri lamentó no tener "bajo su comando" a la Policía Federal y a la Guardia de Infantería.
El modelo macrista NO CIERRA sin represión. ¿Queda alguna duda?
MP

09 diciembre 2010

LA COSA Y LA CAUSA


La Cosa

Duhalde dice, desde EEUU, que en el país falta "orden". Lo dice con dos villeros muertos en el desalojo del Parque Indoamericano. Lo dice porque lo que le ha quedado, esfumado cualquier parecido con el peronismo bajo sus pequeños pies, es expresar el ideario de la ultraderecha procesista más básica y carnicera. El "orden", en boca de Duhalde es Kostecki y Santillán reventados en la estación Avellaneda. Y no hay Clarín que disfrace eso.
Gustavo Sylvestre, que no puede ser confundido ni de lejos con un kirchnerista, decía esta mañana: "qué mala suerte tiene Duhalde, cada vez que habla, pasan estas cosas". Sutil, el hombre.
El trosquismo busca lo mismo que Duhalde: malestar social, agitación, represión. Es decir, son ambos el mejor ejemplo de que el arco opositor es en realidad un aro. Las puntas se tocan. Allí está el pinismo, también buscando la tajada.
En este campeonato de oportunismo de baja estofa, descollan los medios oligopólicos y sus socios menores. La desinformación está a la orden del día. por eso Perfil titula refiréndose al "gobierno" sin aclarar que se trata del ejecutivo municipal. Algún incauto siempre cae.

La Causa

Ante eventos de esta naturaleza, salen a la superficie los grumos de las peores ideologías que circulan entre la gente del común. Estos grumos putrefactos, en los que pueden detectarse desde el individualismo desgraciado que capeó como valor positivo en los noventas hasta una xenofobia básica, ignorante y de clichés repetidos que suelen ser un clásico de cierta clase media baja urbana.
Las razones por las que este cóctel venenoso, que es la típica perorata "de taxista" (con las honrosas exepciones del caso), tiene amplia difusión entre diversos sectores sociales, es motivo de un estudio profundo que quien esto escribe no está en capacidad de hacer. Pero lo que es evidente, es que este mecanismo, mezcla de ideología no reconocida como tal y cierto "sentido común" aprendido o importado del relato de la derecha más anquilosada, aparece sin medias tintas cuando ocurren situaciones terribles como la del Parque Indoamericano.
Hay dos instancias objetivas que pueden ser rastreadas como causa primigenia de lo ocurrido en las últimas 48 horas. Hay otras, pero será bueno plantear niveles, aunque más no sea de tipo temporal : una de ellas, la histórica distorsión geográfica y económica de la ciudad de Buenos Aires con respecto al resto del país. Es decir, la constante migración interna hacia la ciudad rica es de larga data, empujadas dichas sucesivas oleadas por la pobreza de las provincias. Con el fin del siglo XX, esta situación de migración ser amplió a algunos países limítrofes, cuyas poblaciones nativas encontraban, aún en la Argentina de las crisis repetidas, un lugar con mayor acceso a ciertos bienes y servicios que en sus países de origen. Esta situación se multiplicó a partir de 2003, con el crecimiento y recuperación argentinos, incrementando el caudal migratorio y, como consecuencia, la población de barriadas informales, tradicionalmente llamadas "villas de emergencia".
La segunda instancia, relacionada con la primera, es la directa consecuencia del genocidio social perpetrado en los años noventas, con el descenso a situaciones de pobreza e indigencia de amplios sectores de la clase media obrera, consolidada desde los setentas, y de clase media de empleados administrativos o pequeños propietarios de talleres y empresas pequeñas. Estos sectores se vieron precipitados al desempleo, la quiebra y la pérdida de sus bienes. Ellos también engrosaron la población villera. Fueron pobres nuevos, que llegaron a compartir ambiente con los pobres estructurales, entrando en esa misma categoría.
La marginalidad generó problemas nuevos en la convivencia del tejido social, pero el peor de todos es el parcelamiento del poder estatal ausente, en pequeños poderes territoriales de bandas mafiosas. Esta situación no se da por generación espontánea, sino porque el estado municipal ha decidido retirarse de la gestión de las relaciones sociales, en una exhibición obscena de neoliberalismo rapaz y con olor a moho. El macrismo es una descorazonadora suma de inepcias e individualismo extremo. Es decir, menemismo. Lo de rapaz, viene a cuento de la pequeñez del intendente, que buscará adelantar las elecciones municipales, buscar la reelección, pero sólo como modo de hacer pie en la presidenciales del mismo año. Algo parecido a lo del geronte Solanas: los que criticaban las "testimoniales" del kirchnerismo.
Es fruto de la ideología dominante en la ciudad lo que ocurre en el Indoamericano. Es fruto de ese cóctel explosivo del que ya se ha hablado. 

En el País Clarín, dos muertos le importan a "la gente" sólo si sirven para culpar al Gobierno Nacional. Por eso se destaca apenas que el Ministro Alak dio de baja sumariamente a los policías federales que comandaron el desalojo ordenado por una jueza. Si no sirven, esos muertos importan menos que cero. A esto hemos llegado: usarán a las víctimas sólo si sirven de moneda de cambio. No es algo nuevo.

La situación está lejos de resolverse. En parte por la inutilidad del ejecutivo municipal y en parte por el accionar de elementos políticos que empujan desde atrás a los ocupas. Troscos y duhaldistas juntos por una victoria a lo pirro: cueste lo que cueste y con los pobres como escudo, lograr que Clarín y La Nación tengan su tapa sobre lo mal que está todo en el país. 
MP

03 diciembre 2010

EL CONGLOMERADO Y EL GOBIERNO SECRETO


Si bien el público norteamericano -influido por los poderosos mass media-  lo juzgó siempre como un zurdo paranoico, la mirada de Oliver Stone sobre el asesinato de Kennedy en 1963 propone, al menos, un escenario plausible. Es decir, que "cierra". En esta versión, el magnicidio del presidente yanqui no se trató del impulso individual de un marginal, un loquito pelotudo que fue convenientemente silenciado para que no pudiera desmentir el relato que protagonizó, más allá de sus únicas y últimas palabras, gritadas ante los micrófonos (I'm just a pagsy!) en un descuido de sus custodios, que fueron, quizás, su manera de intentar comunicar algo que lo superaba.
Según Stone, las conclusiones de la Comisión Investigadora conducida por Earl Warren, las cuales condenan al supuesto asesino individual, Lee Harvey Oswald, desvinculan a todo el gigantesco entramado de negocios y política, que constituyen el núcleo teórico del guión de la película JFK y que Stone denomina "el Gobierno Secreto" de EEUU.
Este "gobierno secreto" no es otra cosa que el Conglomerado Industrial Militar que gana cifras inimaginables con las guerras, tanto en contratos de armamentos como en el aluvión de contratos de negocios posteriores o contemporáneos a las acciones militares norteamericanas. En el caso de Kennedy, supuestamente su asesinato fue un auténtico golpe de estado al estilo de las "black-ops" que la CIA organizaba en América Latina y con el mismo origen. El objetivo, detener la idea de Kennedy de terminar con la guerra en Vietnam, porque la finalizaciónn de la guerra significaba la pérdida de miles de millones a este Conglomerado. El vice Lyndon Johnson, se limitó a asumir la presidencia y, casi de inmediato, a incrementar el número de efectivos militares en el sudeste asiático. La guerra continuó y todos felices.
Barack Obama dejó de ser, desde hace rato, un presidente tolerado por el stablishment. No tan sólo por la crisis, gestionada por dentro de los cánones del extremismo capitalista pero con ciertas "desviaciones populistas" por parte de Obama, como la reforma del injusto y excluyente sistema de salud norteamericano. 
Si uno cree que la mejor respuesta que tenía la ultraderecha americana, poderosísima en sus vinculaciones entre religión y negocios, era la creación del Tea Party, peca de una mortal inocencia.
A estas alturas, todos saben que la economía de un país como EEUU ha sido sostenida históricamente con sus guerras exteriores. No sólo los casos más violentamente obvios, como Irak y los contratos petroleros, en gran medida debido a lo inestable de la relación con la Venezuela Bolivariana, sino porque el concepto de economía social es desconocido y se trata de un sistema que obvia la participación del Estado, dejando librado al arbitrio del mercado las relaciones sociales. Esto transforma a cualquier gobierno en un mero gestor de negocios de grandes corporaciones, en cuyo éxito, a su vez, basa el ciudadano promedio su bienestar o no, invirtiendo en acciones de esas compañías su dinero, siendo éste el concepto prioritario de ahorro familiar en una sociedad que casi desconoce el concepto de solidaridad y que apuesta (por cultura) a la salvación individual.
En resumen, cualquier gobierno que no gestione directamente en favor de los grupos concetrados del poder empresarial y económico, deja de ser útil a éstos. La larga lista de presidentes asesinados propone una visión clara de cómo solucionan las cosas, aún cuando esté a mano el recurso de la intervención en países subdesarrollados, la manipulación de las decisiones socio económicas de pequeñas repúblicas esclavizadas por la deuda externa, etc.
Quizás el "gobierno secreto" de EEUU juzgue que es algo pronto sacar dramáticamente del escenario al presidente Obama, pero es obvio que los signos tienden a clarificarse:
El exagerado escándalo provocado por la desclasificación de cables de espionaje diplomático, algo que existe desde siempre, es una más de las tareas conjuntas entre los grupos del poder concentrado y los medios de comunicación. Wikileaks fue presentada como una página de un fanático defensor de la libertad de expresión que buscó desenmascarar la política diplomática norteamericana y algunos de los cables publicados, utilizados por el amarillismo periodístico local (por ejemplo) para dar al Gobierno Nacional una manito de bleque. Pero lo cierto es que la info publicada por Wikileaks tiene por fuente una red militar norteamericana denominada Secret Internet Protocol Network, que depende del Depatamento de Defensa. Así los afirmó el ingeniero informático Ariel Garbarz.
¿No es evidente que el impacto multiplicado de los cables diplomáticos norteamericanos, significa un modo de mostrar al presidente Obama, que una sencilla decisión puede poner en serios problemas a su gobierno?
¿No aparenta ser, este escandalete, un primer aviso serio de que las cosas se están espesando para el mandatario yanqui?
Aquí, mientras tanto, seguirá el carnaval patético de oportunistas de toda laya y buchones de profesión, que harán que comamos sopa de Wikileaks hasta cansarnos. Pero ya se sabe de las pequeñeces de la fauna de cabotaje.
Paciencia.
MP

01 diciembre 2010

CERRADO TEMPORALMENTE


Sabrán disculpar los lectores que puedan pasar por este blog, pero, en la idea de brindar lo mejor de mi cabeza en la producción de este blog, decidí cerrarlo unos días para poder organizarme con mis responsabilidades y poder cumplir con mi propio standard. Esto ya ha pasado antes y puede que vuelva a pasar. Es lo que hay.

Gracias a todos.

Para los que se sientan curiosos, la imagen que ilustra esto es la tapa de un disco que varía sobre la obra de Edgar Allan Poe y se llama Cerrado Por Rabia. Si puede y quiere, consígalo y disfrútelo. Es una verdadera obra de arte.
Saludos
MP

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