29 marzo 2011

LA SARTÉN O EL FUEGO


Al día de hoy, el opaco intendente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Maurizio Macri, se debate entre el deseo y la necesidad. En principio, busca definir una fecha de elecciones locales que no termine en una interna a tiros entre las facciones de su grupo político y termine con su frágil unidad. Esta fecha, pensada inicialmente para el 26 de junio, podría ser llevada a sesenta días más tarde (mediados de Agosto) con tal de que el PRO no explote como cuete navideño. Es decir, la pugna interna del grupúsculo porteño, cuyo mayor horizonte de poder no trasciende la General Paz y cuya mejor posibilidad es la de constituir un feudo más o menos estable a base del manejo en la zona del sur de punteros ex PJ, especialidad de Cristian Ritondo. Lo demás, son expectativas: que el "metrobus" de la avenida Juan B. Justo, el alquiler de bicicletas, las playas secas y las bicisendas obren el milagro de morigerar el desastre provocado por la incapacidad llana del macrismo para gobernar la ciudad.
El deseo de Macri es escapar de la ciudad hacia la Nación. Sueña con ser Presidente porque, claro, sabe que una vez en el cargo, contará con el beneplácito de stablishment y será el niño bonito de los medios hegemónicos. Como Menem, tendrá sus Neustadt y Grondona multiplicado por diez. Todo será sencillo y otra vez desfilará un presidente en la carroza del Centenario en la inauguración de la Rural.
El tema es llegar allí.
Jaime Durán Barba, el único personaje cercano a Macri que posee lucidez en términos políticos, le ha aconsejado que abandone el casi imposible sueño presidencial y se quede en la relativa seguridad de la ciudad, lo cual no es mucho decir. Pero, peor es nada.
Aquí se pondrá en juego la materia gris del intendente, cuya profundidad de análisis lo lleve quizás a calcular  que el embarazo de su nueva esposa le acerque algunos votos. Se sabe que la intendencia lo ha aburrido, y que ya busca el premio mayor, sin ser capaz de apreciar lo que se necesita para llegar y que él no tiene. Porque lo cierto es que, gracias al microclima mediático que lo tiene como gran esperanza blanca de la restauración neoliberal, Maurizio no llegó a comprender que los estándares para llegar a la Primera Magistratura han sido claramente elevados por Cristina Fernández y ya no alcanza con prometer un par de pelotudeces en el programa de Susana Giménez para ser electo.
Macri debe optar entre el aparato que lo mantenga malamente en un segundo período municipal, con interesantes demandas vecinales a la vista o la nada a nivel nacional. La sartén o el fuego.
Falta saber qué decidirá el avispado intendente.
MP

2 comentarios:

Unfor dijo...

Pero no dejará de hacer de las suyas, Mauri.
Dará la conferencia a la misma hora en que Cristina firmará el acuerdo con Chávez.
En dos cosas se asemejan los opositores indefectiblemente:
- Todos quieren bajar o sacar las retenciones.
- Todos son empleados de Clarín.

ahli dijo...

Queridísimo Mario:

¿Por que no te metés con uno de tu tamaño? (Como decíamos en el 'cole' cuando uno, grandote y brutazo el, se acercaba amenazador...)
¿No es excesivo dedicarle 10' a un infradotado - espero que el INADI no me facture - como el 'little boy Maurizio'?
Y si 'los del puerto' siguen afilando su curriculum gorila, garca y europeo (como señala con toda claridad nuestra Noble Constitución en su art. 25, si no me equivoco al citar de memoria) pues... ¡que se jodan!
¡Vamos, todavía! Que usté puede... Piense en serio. No se de permisos... ¡No gaste pólvora en chimangos!
Vaya el consabido abrazo cumpa y militante,
Aníbal

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails