30 marzo 2011

PERIODISTAS MILITANTES


En Honduras, el periodista Pedro López, corresponsal de Radio Progreso, fue detenido por la policía mientras cubría una protesta de maestros. Ahora, quiero decir. Hoy.
La lista de periodistas asesinados por el gobierno ilegítimo de Porfirio Lobo es demasiado larga ya, y larga también es la lista de violaciones a la libertad de prensa y expresión que ha perpetrado el gobierno surgido del golpe de estado que derrocó a Manuel Zelaya y que contó con el beneplácito de todas las derechas americanas. En la Argentina, los campeones de la libertad de prensa, periodistas militantes de la causa empresarial, acumulan horas y horas de silencio cómplice. Estos individuos, desmesurados denunciadores contumaces de pelotudeces y nimiedades, primadonnas histéricas que buscan autoritarismo donde hay sólo interés en  deconstruir la hegemonía discursiva que lleva décadas, forzaron la conversión de las tensiones normales entre las empresas privadas periodísticas y el Estado como instancia de ordenamiento y equilibrio social, en una guerra sucia unilateral que los propone como auténticos terroristas mediáticos.
El ejemplo de la exageración crispada es el "repudio" al bloqueo llevado adelante por los trabajadores de Artes Gráficas Rioplatenses sin nombrar que la empresa PROHIBE a sus trabajadores sindicalizarse, conflicto que ya lleva ocho años. Es la misma hipocresía sangrienta que justificó el secuestro, tortura y muerte de numerosas comisiones internas de empresas con la excusa de la "penetración bolchevique" o "guerrilla fabril" (lamentable término acuñado por Balbín).
Mientras los periodistas militantes del interés monopólico y antinacional siguen con sus operísticos reclamos, en Honduras continúan matando y encarcelando periodistas que no comulgan con el gobierno ilegal. Y sigue el silencio.
MP

1 comentarios:

Marcelozonasur dijo...

Lo malo no es que militen, lo malo es que la van de independientes y transparentes. Pero claro, militar para posiciones de derecha cipaya y entreguista es difícil de generar simpatía.
Lo que pasa en Honduras es lamentable. Ojalá sirva de ejemplo para sudamérica, que aún con oligarquías fuertes en algunos países, se haga fuerte regionalmente y nunca permita la injerencia de operaciones del norte.

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