Nelson Castro anda estrenando los ropajes negros de heraldo de la desgracia. Como el enlutado fantasma mortuorio del El Séptimo Sello, la película de Ingmar Bergman, se pasea por los programas periodísticos opositores augurando ilusorios problemas de salud que impidan que ocurra lo que constituye la pesadilla de sus patronos: la reeleción de Cristina Fernández en la Presidencia de la República.
Confirmando aquello de que "contra Menen éramos todos buenos y progres", el doctor Castro deambula como un espectro melancólico, usando toda su batería de verba médica para pintar de negro la historia nacional, con un énfasis especial en el peronismo.
Usando la muerte del General Perón y la prematura muerte de Néstor Kirchner como causa y síntoma de un determinismo mágico que dejaría fuera de carrera a Cristina, para el consiguiente alivio de los poderes que representa, el modoso doctor-periodista certifica sin mayores datos que sus acostumbradas "fuentes espectrales", rumores de mala salud que alimentan las esperanzas gorilas y sirven para el armado de notas periodísticas de rigurosidad nula y tapas de revistas para consumo del gorilismo de clase media.
Triste, solitario y final el de Nelson, en el papel de funebrero mediático, intentando crear la fantasía de un final que no se va a producir.
MP

1 comentarios:
Mario, please. Comparar a ese patético doctor sin pacientes (vergüenza de mi profesión) con ese sublime personaje del "Séptimo Sello" es algo así como un sacrilegio.
Eddie
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