Los análisis de las últimas horas, por parte de famosos, opinólogos y funcionarios, sobre las elecciones porteñas constituyen la peor manera de aportar a una hipotética victoria en segunda vuelta. En realidad, lo que estos análisis revelan es
1) la imposibilidad de asimilar una derrota contundente (lo que indica la existencia de un claro microclima previo) y;
2) la inexistencia de un pensamiento estratégico de cara a lo que sigue.
Dudo mucho que alguien escuche alguna vez a Cristina maltratando a los porteños por lo "mal que han votado". Su propio alto nivel como cuadro político le impide dar semejante paso en falso. Porque juzgar que el voto de tal cantidad de personas ha sido manejado a control remoto por Héctor Magnetto, es tan poco inteligente como negar la protección que Clarín le proporcionó a Macri. Y si bien es de inocentes o estúpidos creer que semejante concentración de medios NO influye en el sentido común promedio de una población, negar el libre albedrío de ese mismo grupo de personas es de una soberbia infinita que no revela otra cosa que las propias limitaciones de quien lo enuncia.
Digamos mejor que el número obtenido por la fórmula del FpV el domingo pasado reviste, cierto es, el carácter de mejor performance peronista en un distrito clara y tradicionalmente gorila; tanto como un voto representativo del colectivo de los ya convencidos previamente. Es decir, de esos 489.760 ciudadanos que votaron por la fórmula Filmus-Tomada, no debe haber (me parece) muchos seducidos por una campaña que nunca existió. O sea, que ese 27 y monedas obtenido, representa el kirchnerismo puro que hay en la capital y nada más.
En ese contexto, el comportamiento del electorado porteño muestra algunas cosas interesantes para pensar:
-Macri manejó una campaña desde la gestión, con dos o tres eventos de resonancia, muy amplificados mediáticamente. Y eso rindió. Es prueba de que el voto no siempre es una formulación ideológica preconcebida, sino más bien el impulso positivo o negativo, quizás incluso de último momento.
-Macri concentró su discurso publicitario en la ciudad y la temática relacionada con ésta, a punto de aparecer como un nuevo vecinalismo. Ahí se ve la lucidez de Jaime Durán Barba, quien percibió que Filmus estaba obligado a "nacionalizar" la campaña porque su referencia es Cristina. Eso, que constituiría una ventaja en casi cualquier distrito del país, en Buenos Aires fue una carga. Propuso a Filmus como un "delegado" de la Presidenta, bien al contrario del "autónomo" Macri. Desgraciadamente no hubo un Durán Barba kirchnerista y el comando de campaña (o lo que haya habido en su reemplazo) se limitó casi exclusivamente a esperar el derrame del "efecto Cristina", olvidando con qué clase de electorado se lidiaba.
-Macri dispuso de "aparato" exactamente donde lo necesitaba. No se trabajó en convencer convencidos, sino de mover votantes en zonas pobres, especialmente en la zona del sur de la ciudad, la más postergada. Allí entró a jugar el sistema aportado por Ritondo, a la vez que desde el FpV se desarmaron sistemáticamente todas las redes políticas, a fuerza de dejar de lado a los principales referentes territoriales.
-En este mismo sentido, el trabajo sobre las candidaturas a los cargos a cubrir por Comuneros fue desprolijo y poco sagaz, por lo dicho más arriba. Tal vez fueron pocos los que tomaron en serio el tema de las comunas. Resultado: el macrismo las ganó todas.
-Macri concentró CASI POR COMPLETO el voto "anti-K", lo cual es sencillo de comprobar al ver las cifras del resto de las fuerzas opositoras. Ese "voto útil", muy clásico del electorado porteño, no fue mensurado como posibilidad por los dirigentes del FpV, apostando a mezclar el probable voto presidencial por Cristina en Octubre con el voto municipal. Error estratégico que quedó en evidencia en el abismo porcentual de diferencia entre el primero y el segundo.
Se puede seguir, pero sería ocioso. Digamos que quien esto escribe cree que las elecciones de segunda vuelta ya están decididas y que, a fuerza de ser pragmáticos, el destino de un distrito electoral no incide en el del país en su conjunto. Hubiera sido ideal lograr que el país y su ciudad capital, incluso tolerando su bizarra autonomía fruto de un pacto espurio, tuvieran un proyecto común. No ha sido así. Entre ambos proyectos va a profundizarse la brecha que ya existe. Y despotricar contra los ciudadanos porteños no ayuda en nada a achicar esa brecha. Por el contrario, reforzará esa idea de exarcado, de fortín rodeado, que conservan algunos. Son errores no forzados que cuestan, a la larga o a la corta. Tienen costos y hay que pagarlos al contado.
Más bien habría que atender asuntos propios, que dentro de los límites de la ciudad, han provocado esta situación. No es menor el trato a la militancia. No es menor.
Habría que pensar en temas como estos, antes que salir a putear contra los molinos de viento y a predicar desde el púlpito el error de los otros.
MP

14 comentarios:
Está bien, puede que si, pero al que le quepa el sayo, que se lo ponga.
Me dá mucha bronca que se culpe a Filmus del resultado. Se perdió por la cantidad que se perdió porque faltó política, faltaron obras concretas (como las que se hicieron en muchísimos lugares del ispa) y porqué faltó una buena campaña que mostrase las falencias de Macri y que el FPV era la única fuerza capaz de resolver todo lo que MACRI no quiere o no puede solucionar en capital.
Ahora hay que ir y pelear la segunda vuelta y salir lo mejor posible de esta elección. No hay que rendirse ni aún vencido.
Abrazo,
JP
que bien fito hoy, qe claro para expresar lo ke yo siento por esta ciudad donde vivo y que cada dia se me hace mas irespirable, bien fito.
¡Podemos dejar de llorar y no recortar tanto la realidad? por ejemplo,porque fue tan endulzado Pino
por la corpo,los que llegaron a invitar a la mesa de Grondona a Alcira Argumedo,porque hacian falta
sus 12%,restados a Filmus.
Y la segunda vuelta debe darse,si lo
sabremos los de River,no íbamos a jugar el 2o partido? y la lección la han dado en su formación Néstor y Cristina.Todos estábamos encantados con ése video en los que se los veía jóvenes militando,
rosqueando,preparándose para lo que al final llegó.
Convicciones,lo dice siempre,parece que lo olvidamos y Cerruti hay que sumar,no restar.
Buen post. Y bien Fito, que es un artista y siéndolo, sienta posición.
Las militantxs como nosotrxs, no hablamos desde el mismo lugar,por lo tanto, nos cabe otro tono, de autocrítica y de esfuerzo por ser más creativos y más aguzadxs en los análisis, para seguir peleando.
Abrazo
item 2 y 3. Si no, nunca entendimos nada. Perfecta descripcion. Y sumo esta otra: http://www.revista-zoom.com.ar/articulo3934.html
abzo.
Pregunto: ¿los encuestadores que dan por ganadora a Cristina en primera vuelta son los mismos que pronosticaban que Filums quedaba a 6/8% de Macri?
Ah no, debe ser otros...
Saludos
Lucas
En algunas cosas coincido en otra no por ejemplo en el "O sea, que ese 27 y monedas obtenido, representa el kirchnerismo puro que hay en la capital y nada más". Creo q existe y hay un K puro pero la figura de DAniel Filmus puede aportar mucho mas q un K duro (y creo q eso fue lo q lo tuvo un poco relegado). Ahora estos dias es bueno lograr hacer una autocritica, pero si nos presentamos al balotaje tenemos q estar listos.
Saludos
coincido en algunas cuestiones, en otras no por ejemplo en la que afirmas q el total de los votos sean K puros. Creo q la figura de Daniel Filmus puede sumar y suma mucho mas que ese espacio de K duro (llamese la campora, 678 o como sea). Que fue bueno en su momento, q esta bien q siga, pero q ahora para este proceso que se viene se va a necesitar otra cosa. Ahora esta bien q estos dias hagamos una autocritica, pero si nos presentamos al balotaje, mejor q como militantes nos comamos un poco mas la cancha.
Saludos
coincido en algunas cuestiones, en otras no por ejemplo en la que afirmas q el total de los votos sean K puros. Creo q la figura de Daniel Filmus puede sumar y suma mucho mas que ese espacio de K duro (llamese la campora, 678 o como sea). Que fue bueno en su momento, q esta bien q siga, pero q ahora para este proceso que se viene se va a necesitar otra cosa. Ahora esta bien q estos dias hagamos una autocritica, pero si nos presentamos al balotaje, mejor q como militantes nos comamos un poco mas la cancha.
Saludos
De lo mejor que he leido Mario, rubrico letra por letra, ademas de te dejo un post mio del otro dia:
http://operativoretorno.blogspot.com/2011/07/la-sisifo-todos-los-dias-empezando-de.html
Saludos...
Ningún pibe nace chorro, ningún porteño nace idiota.
Ya Arturo Jauretche hablaba del curioso fenómeno de “azonzamiento”: no es tan nuevo ni tan difícil de entender.
¿Entonces?
Lo dicho: ningún pibe nace chorro, ningún porteño nace idiota. O egoísta, o de derecha, o gorila –digo, para los que piensan que son cosas diferentes. O repugnante.
¿Y qué entendemos cuando decimos “ningún pibe nace chorro”?
Pues que los chicos nacen con TODAS las posibilidades, con TODOS los potenciales, sin importar el sector donde lo haga.
Y entendemos que lo que “lo hace” chorro es ser sometido, durante toda su vida a condiciones de trato desigual, a condiciones socio-económicas y culturales distintas, con “ejemplos de vida” diferentes, con cargas valorativas y posibilidades de progreso o de bienestar contrapuestas a los restantes ciudadanos. Su relación con las “fuerzas de seguridad” es distinta, así como la música que escucha, el tipo de lugares a los que concurre, su “status” en el sistema educativo, las expectativas que tiene sobre sus cercanos y las que éstos ponen en él, todo es diferente. Es decir: que SU consideración como ciudadano, no es la misma que la de los demás. Todo por el solo hecho de haber nacido y/o vivir en determinado lugar.
En cambio “los porteños”…
¡Caramba! –dirían Les Luthiers.
Por eso, cuando se dice “la capital siempre fue gorila”, refiriéndose a la escasa admiración que por el peronismo ha tenido la Ciudad de Buenos Aires hacia el Peronismo, no se trata de una característica mágica de la geografía. Se está haciendo referencia a una resultante del entrecruzamiento de muchas variables: profundas raíces económicas estructurales sostenidas y acicateadas por una amplísima red cultural y social producto de ellas mismas.
Más claro: cuestiones de PODER.
Un barbado melenudo -alemán él, judío él- aportó alguna vez una idea bastante interesante: plusvalor, la llamó.
Esta idea, base primera y fundamental de CUALQUIER relación laboral capitalista, consiste –para decirlo de modo sencillo- en la diferencia entre lo que un trabajador produce y lo que le pagan. Esa diferencia –sin la cual el sistema económico imperante no tendría ninguna posibilidad de existir- es la que se queda el o los dueños del medio de producción. Es decir que si usted produce, digamos, diariamente una cantidad equis de valor, su paga INEVITABLEMENTE será menor a ese equis. Esa es la base del sistema y al mismo tiempo la base de toda explotación y desigualdad económica, social y cultural.
Sí, es ya casi una obviedad. Pero de esa clase de obviedades que, como la carta de Poe, por estar tan en evidencia, suele pasar casi desapercibida.
Otra obviedad: todo aquel que tiene algo que considera valioso, no quiere dejar de tenerlo. Y otra: todo aquel que carece de ese algo valioso, quisiera tenerlo.
Desde los inicios de la nación, el problema radicó allí: Buenos Aires intentando mantener los privilegios a los que estaba acostumbrado desde la conformación colonial y el resto de las provincias intentando compartirlo. Ese es el conflicto primario, divisor de aguas, formador de consciencia, creador, para “unitarios” y “federales”.
Y nótese que decimos “privilegios a los que estaba acostumbrado desde la conformación colonial”, porque esto implica dos cuestiones:
a) Los habitantes de Buenos Aires no son “directamente responsables” de su privilegio. Ni siquiera se lo propusieron. Es simplemente el “como son las cosas” para ellos.
b) Los habitantes de Buenos Aires, visto desde el resto del país, no tienen derecho legítimo a ese privilegio, ya que tampoco fueron ellos los que lo conquistaron.
Lo mismo suele pasar en cada una de las metrópolis de cada una de las provincias con respecto a su periferia. Por las mismas razones. Y Buenos Aires es la metrópoli de las metrópolis de la Argentina, eso está claro.
(...)
(...)
No estamos planteando determinismos: claro que puede haber excepciones.
Muchas, incluso. Pero son eso: excepciones.
El ciudadano porteño, entonces, crece, vive, madura y actúa “desde siempre” en un escenario que le es altamente favorable con respecto al resto: no importa si es de los más o de los menos favorecidos por ese escenario.
Concretamente: para el porteño medio, pensar en una nación inclusiva, más igualitaria, con menos privilegios es un acto solidario. Para el resto, es una NECESIDAD.
Por eso a los habitantes del conurbano o cualquier otra periferia les cuesta mucho menos digerir, asumir y comprender las raíces liberadoras y combativas de cualquier movimiento nacional y popular como el peronismo: porque la noción de que “el poder (económico, político, lo que sea) lo tienen otros” les es absolutamente cercana, es parte de su vivencia diaria. Para un ciudadano de las periferias ser peronista no es una graciosa concesión solidaria “hacia los que están peor”, es una necesidad de supervivencia.
Tal vez por eso no suele pasar así en la metrópoli. No porque NO estén afectados por las relaciones de dominación. No porque NO estén sujetos a la plusvalía. No porque NO sean trabajadores explotados como todos los demás. No. Porque les es más lejano de ver, de comprender, de asumir, nomás.
Esa y no otra, creemos entender, es la miopía que le da “asco” a Fito Páez.
Y sí, Fito dijo “asco”. Y escandalizó a muchos –curiosamente: los mismos “muchos” que no se sintieron insultados por los agravios de un Vargas Llosa, que no consideraron fascistas o golpistas las declaraciones de Carrió (“la gente dice: los quiero matar”, “la gente dice: a ver si los derrumban”), que nada dijeron ante las declaraciones del dúo Grondona-Biolcatti- porque entendieron (o quieren que se entienda de ese modo) que lo que Fito dijo incluía de modo completo y redondo a la mitad de ciudadanos de Buenos Aires.
No se trata de retorcer o suavizar los dichos del músico, sino de entender las palabras.
Pongamos: la sal.
La sal no es considerada un aditivo asqueroso.
Pongamos: el café.
Tampoco suele parecer repugnante.
Ahora juntemos ambas cosas y bebámoslas.
Un asco, ¿verdad?
Es la conjunción de características, no la esencia de un elemento.
Igualmente, hay un problema.
Porque a usted le puede dar “asco” ver a una hiena alimentándose de un animal recién muerto: pero eso es no comprender la naturaleza de la hiena. Puede darle “asco” la escena de un parto, con tanta sangre, vísceras y órganos dilatados: pero eso es no comprender la naturaleza de la vida de los mamíferos.
Digamos: si pretendemos que Mike Tyson teja exquisitos sweters al croché, que Jacobo Winograd presida la real Academia Española, que Beatriz Sarlo juegue de 9 en la selección nacional, que Spinetta componga cumbia villera, vamos a tener que tener en cuenta quién es, de donde viene, cuáles son sus aspiraciones y dedicarle mucho tiempo hasta que aprenda como hacerlo, si logramos que comprenda que le conviene.
De lo contrario, no podemos “echarles la culpa” de ser como son.
Por eso, dadas las características –no intrínsecas: culturales, históricas, económicas, dadas- de los porteños, que Daniel Filmus haya logrado un 28 % de los votos válidos en la Ciudad de Buenos Aires no es un logro menor de este proyecto nacional.
Por eso, tal vez, para los que compartimos esa idea de proyecto, habrá que trabajar con ahínco y redoblar los esfuerzos camino al balotaje: es otra oportunidad –si no para “ganar”- para reforzar la construcción de ese camino con que soñamos.
Gustavo E. Gordillo
Muy bueno Mario.Habria q agregar q Ritondo es Duhalde,
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