28 agosto 2011

TODO SIRVE(N)


Inefable, el comentarista de espectáculos Pablo Sírven, devenido por los milagros de la necesidad política en espada dialéctica opositora (?) de La Nación, ha perpetrado otra de sus habituales sandeces
Bobalicón con poco argumento y nula fibra polemista (o sea, hombre que ha dado en meterse en el agua sin saber nadar), el amigo Sírven sale a hacer no se sabe qué en el tema Graciela Alfano y su relación con el difunto hijo de puta Massera. No puede, por más La Nación que sea, DEFENDER a Alfano. Digo, tomando en cuenta que muchos de sus jefes y amigos han sido también putas de la dictadura, aunque no necesariamente con intercambio de fluidos (igualmente, llama bondadosamente a "no criminalizar" aquél desliz de juventud de Gracielita). 
Lo que le queda al útil Sírven, entonces, es criticar que medios afines al Gobierno opinen sobre el tema. Debe haber alguna ley internacional que prohiba que medios de determinada tendencia critiquen o traten ciertos temas. Habrá que consultar a la SIP.
En ese empeño, el pequeño cronista del diario en el que alguna vez escribió Leopoldo Lugones y que hoy exhibe como "plumas" al susodicho o a Luis Majul... Este chico nos propone una nueva e imaginativa categorización dialéctica. No vaya a ser que nos creamos que se roba el sueldo. Veamos:

Ahora ha sucedido algo aún más inquietante y sórdido. En el contexto de un hostigamiento permanente a quienes no profesan la religión oficial, con escaladas difamatorias en las redes sociales y en los medios adictos al Gobierno, acaba de aparecer una especie nueva, ciertamente siniestra: el chimento de lesa humanidad.

Pero mire usted. Al final, resulta inquietante lo de Sírven. Qué es? Un sicario desalmado y sin el menor escrúpulo o un bobo sin remedio?
Para la oposición real, por su parte, está claro que todo Sírve(n).
MP


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