Es noche en Puerto Madryn, con un viento frìo que llega desde el ùltimo sur y que invade la bahìa como millones de voces inmemoriales. Voces olvidadas de siglos de historia tragada por el desierto interminable.
Se ve distinta la Patria desde las largas soledades de la Patagonia, se siente el peso profundo de todas esas millones de leguas que se amontonan hacia el norte. Aquì flamea la bandera de Belgrano azotada por los vientos chùcaros, feroces, indomables que vienen de los hielos.
Es el final casi de otro 17 de octubre, que me ha tocado pasar aquì por obra y gracia de las cenizas de un volcàn chileno cuyo nombre no logro recordar. Sin embargo, como para demostrar que no hay mal que por bien no venga, pude asistir al festejo de la fecha fundacional de nuestro Movimiento aquì, con amigos queridos que viajaron hasta acà y con quienes me juntò algo que bien puede ser la Providencia: Lore y Fabricio.
Fue un acto breve, sentido y alegre. Aun en el frìo incipiente del anochecer de Madryn, el calor de la vieja y querida Marcha Peronista levanta cualquier espìritu. La alegrìa del triunfo que viene, la felicidad del encuentro, el mirarse, el abrazarse. Todo es diferente para mì. Y hermoso.
Se me ocurriò pensar que vivimos tiempos benditos. El domingo daremos a nuestra Patria un nuevo perìodo presidencial que, en 2015, completarà un ciclo de 12 exitosos años de gobiernos peronistas, los mejores desde los Años Felices del General y Evita. No serà casualidad. La nuestra fue y es una revoluciòn basada en el tiempo y en el amor. Somos hijos del amor de Peròn y Eva, de Nèstor y Cristina. Y tambièn lo somos del amor a la Patria y al Pueblo de miles y miles de compañeros que a lo largo de 66 años lucharon y ofrendaron su sangre, sus cuerpos y su vida para que esta revoluciòn de hoy pudiera seguir viviendo y perdurar. Los que hoy estamos aquì, soldados de una causa maravillosa, estamos parados en los hombros de gigantes. Somos tambièn hijos de su ejemplo, de su arrojo y de su coraje. Y a ellos les debemos esta Argentina pròspera y en paz de que hoy disfrutamos. A todos los que cayeron por esa locura sagrada que es el amor al Pueblo.
Se termina otro 17, pero no es igual que los demàs. Es el momento de la vida. Es el giro de la historia. Protagonizamos un momento ùnico. Nuestra responsabilidad es enorme. Acaso desmesurada: ayudar a nuestra Conductora a consolidar el Proyecto Nacional de una vez y para siempre, para que nuestros hijos y los que vengan despuès no vuelvan a sufrir lo que muchos han y hemos sufrido por culpa del odio de la antipatria.
No podemos fallar. Ni un paso atràs.
Viva la Patria.
Feliz 17 de octubre para todos.
MP
2 comentarios:
Los felicito, estuve como turista en P Madryn(la semana anterior), me banquè a la guìa con sus comentarios despectivos hacia el Gob, no tenìa ganas de polemizar hasta que decidì cortarla, ya cuando me habìa explicado todo de ballenas, no hizo en la excursiòn por Trelew ninguna menciòn a los muertos por la dictadura. Sì hablò mucho de galeses y tehuelches, no asì de mapuches. Un lugar hermoso por eso me alegra tu relato. Liliana.
me emocionó compañero,
abrazo peronista bien fuerte
Adal
Publicar un comentario en la entrada