25 abril 2011

QUE FEOS SON LOS RUMORES!


El sitio www.deradios.com publica hoy uno de esos horribles rumores que tanto daño hacen a la gente de bien. No es bueno decir cosas de la gente así nomás, sin confirmarse y sin fuentes verificables, al mejor estilo de cierto columnista del diario Perfil al que llamaremos "Nelson C." o mejor dicho "N. Castro".
Desde ya, aquí en Pensando la Argentina no se avala el rumor que dice

Jorge Lanata debutaría el lunes 16 de mayo en Mitre de lunes a viernes de 17 a 20 y Chiche sumaría mas horas en la Radio, iría de 20 a 21. Ademas, Lanata desde el domingo 15, sería Jefe de investigación del diario Clarin con una columna muy importante. Es probable que se sume a TN.

Insistimos, no se puede difamar así a la gente de bien.
MP

23 abril 2011

PAGNI Y LOS ERUCTOS DEL HORROR GORILA


Han sobrepasado ya la línea del disimulo. Aferrados al eufemismo de la "independencia", los militantes periodísticos de la causa antipopular están haciendo una exhibición obscena (y freudiana, claro) de sus terrores y sus odios más recónditos y menos políticamente correctos.
Ocurrió esta misma semana con Joaco Morales Solá, con un editorial que fue, en verdad, un patético lamento ante la insólita estupidez de las figuritas opositoras con que les ha tocado lidiar, en tanto parte del comando estratégico de ese guiso fermentado que se llama oposición a falta de mejor definición. 
Ahora le toca al resbaladizo Carlos Pagni (aquél del videíto, no se si recuerda), quien en un suelto en contratapa de la edición de hoy de la Tribuna de Doctrina Antinacional, expresa todo el espanto de su clase social ante la movilización de la clase obrera, ensayando todo el bazar de clichés del gorilismo histórico. Lo que no puede decir Pagni es que, lo que no toleran él y sus patrones, es la organización de los trabajadores y el poder que tal organización les otorga.
Harían bien en ir acostumbrándose. Ya no tienen aramburus ni rojas que los salven.
MP

19 abril 2011

EL NIÑO MAURIZIO Y EL ESCRIBIDOR


Según parece, la diarrea verbal del intendente de Buenos Aires, el simple Maurizio Macri, no termina nunca. Erigido en el último "es lo que hay" de la derecha, abre la boca indiscriminadamente ante cuante micrófono se le pone delante, sobreactuando cada vez un poco más.
No era de esperar que un individuo con las limitaciones intelectuales de Macri, sea capaz de reparar en los delicados límites que separan la normalidad del ridículo. Pero aún en su caso, insistir en el concepto de "el peor momento de la democracia" o de "las libertades en peligro", aunque más no sea para engolosinar al nicho electoral más gorila y retrógrado, ese que recibe a Vargas Llosa como un libertador, resulta irresponsable y estúpido.
Se podría terminar este tema resolviendo que Macri es, sencillamente, un gran decidor de pelotudeces que ni él mismo cree. Y que los medios de comunicación que lo sostienen ideológica y instrumentalmente, propalan esas pelotudeces como si fueran temas del debate político. Pero es más seria la cosa: este gran bobo ES el candidato de la derecha y, en el caso de que sucediera un hipotético ballotage, todos el resto del rejunte opositor, desde Carrió a Solanas, desde Duhalde a Stolbizer, TODOS, se van a encolumnar detrás de él, con la bendición de Clarín, la Sociedad Rural, AEA y todas las corporaciones. 
Para salvar a la Patria y a su democracia en peligro, claro.
MP

18 abril 2011

LOS DEMONIOS




Primero probamos con Moyano, pero sabiendo que mucho no va a importar porque Moyano no es Kirchner como para aglutinarnos de una. Después probamos con que bloquearon la salida del diario, pero tampoco importó demasiado porque ya nos caímos cien mil ejemplares y otros tantos miles de visitas al sitio. Después probamos con que el gobernador reelecto de Salta quiso diferenciarse de ser un delfín del kirchnerismo, pero tampoco importó porque se le dio por subrayar que acompaña a la Presidenta. Después probamos con la Villa 31, que son unos negros peligrosos y podía pagar al toque, pero interesó menos todavía porque es cosa de Capital y encima hay eso de la no discriminación. Después probamos con que se viene el chavismo porque aumenta la representación del Estado en las empresas con participación de la Anses, pero no lo creemos ni nosotros. Después probamos con la agresión de la patota santacruceña de la Uocra a empleados estatales, pero no interesó porque ya no somos creíbles. Y así seguirá –o eso parece– hasta las elecciones de octubre e intermedias, para terminar en que nos llevaron puestos pero ya es tarde. Si acaso suena a demasía esta candorosa y enésima asociación libre con la frase adjudicada a Brecht, pensemos simplemente en que el agarre opositor de estos días llegó a pasar por la hipotensión de Cristina. Un agarre que no fue de la dirigencia política explícita, sino de los medios de comunicación que la conducen. Porque la dirigencia ésa deja pocas o ninguna alternativa.
Además de los intentos antedichos, Macri presentó un documento de políticas de Estado como pre-requisito de acuerdo entre la oposición. Es una retahíla de lugares comunes, que perfectamente pudo haber escrito un alumno de primaria con inquietudes de buena redacción. El mismísimo Macri dijo que no entendía quién puede estar en contra de acabar con la pobreza, combatir la inseguridad o fomentar el empleo. Justamente: cuando opuesto a un argumento no hay uno de exactitud inversa que merezca ser atendido, ese argumento no existe. Pero lo que dejó en soledad a la presentación de Macri no fue que no se puede estar en contra de la felicidad. Quedó solo porque, al margen de haberse mandado otra vez por las suyas con los destinatarios de su mensaje enterándose por los medios, rigen dos motivos centrales: su figura no enamora a nadie por fuera de los acólitos; y luego, los receptores de su ensayo están inmersos en una indefinición cuyo dramatismo emparda al del PRO. No hablemos ya de la increíble pelea mediática entre Solanas y Lozano, porque no se supone que el jefe de Gobierno porteño haya pensado en ese palo como uno de los recipientes de su algarada. Los radicales y los socialistas ya habían fijado que el límite es el hijo de Franco. Y Duhalde, inmerso en una interna risible pero interna al fin, le salió con los tapones de punta para advertirle que, sin primero consensuar, los tiempos no se marcan a través de la prensa. Como asimismo cabría creer que Macri no pudo no haber calculado nada de todo esto, la única deducción posible es que, en vez de marcar los tiempos, quiso ganar alguno en función de que él tampoco sabe qué hacer: si la Presidencia, si la Capital, si Michetti, si Rodríguez Larreta, si el rabino Bergman o si volver a Boca. De premio consuelo, la movida le sirvió para disimular otro derrumbe edilicio en la ciudad. Y para que la figurita de la Villa 31 continuara firme y mediáticamente anclada en la lógica clasemediera facha y no en los negocios inmobiliarios que significan ésos, los terrenos más caros de Buenos Aires.
El paralelo o siguiente desparpajo de entretenimiento fue la “avanzada oficial” sobre “las empresas”, pero eso ya casi no resiste el menor análisis. Resulta que Clarín, La Nación, Techint, AEA y Cía. serían en verdad los partidarios de afectar las ganancias corporativas, porque se oponen a que la proporcionalidad accionaria tenga representación acorde en las decisiones orgánicas. Pero más aun, fue en Clarín mismo (!!!) donde una muy buena nota de Gustavo Bazzan, el jueves, indicaba que los directores estatales no tienen poder real, ejemplificando cómo “las firmas tienen en muchos casos montada una suerte de ‘red de protección’ para soportar las embestidas de los accionistas minoritarios”. Asombroso. Con tácticas de semejante naturaleza infantil, u obscena, lo más profundo a que pudieron recurrir fue atar el cuadro hipotenso de la Presidenta a las dudas sobre su vocación reeleccionista. Y es que es así: que no sea ella la candidata, más que la inflación, es inquietante y que el retraso del tipo de cambio abre un signo de interrogación a futuro. Todo cierto y para preocuparse, en efecto; pero, al fin, cotejable con un Gobierno que muestra acción comprobada, incluso con sapos como Moyano o el Indek. No hay tanto para revolver en el kirchnerismo. Es lo que se ve, sea para adherir o para oponerse. Más la incógnita de si Cristina realmente encabeza una renovación movimientista basada en organizaciones sociales, cuadros nuevos y a formar, transición hacia esquemas superadores del pejotismo clásico. ¿Y si no es eso qué, visto desde lo que dice querer enfrentársele?
Recurramos ahí mismo. A un columnista de las huestes de Jorge Fontevecchia, responsable principal del Grupo Perfil. El filósofo Tomás Abraham dice lo siguiente, en artículo del sábado 9 de este mes: “¿A alguien se le llega a ocurrir que nuestro país puede ser gobernable entre 2011 y 2015 sin Cristina? ¿Es posible creer que un rejunte entre Mauricio Macri, Chiche Duhalde y Ricardito Alfonsín puede constituirse en la plataforma de una opción política y en una alternativa de gobierno? Imaginar que los de PRO –que vaya a saber de dónde sacan esta idea de que los pobres son ‘pobrecitos’–, la jefa de manzaneras que quiere reunir nuevamente a la familia argentina en torno de su marido, y este extraño hijo de un nuevo rey Lear bastardeado en su legado, se unan por un espanto compartido para labrar el porvenir político nacional, nos sitúa en la otra rama de la filosofía, la patafísica, dominio en el que los bufones son reyes”.
El mejor chiste de la semana pintaba para ser el de Rudy y Daniel Paz, en Página/12 del martes. Dos tipos comentan, en segundo plano, “cómo cambió la onda desde que Macri puso seguridad privada”. Y al frente del dibujo, apoyado en un mostrador de pizzería, un policía pide “una grande de queso cheddar y fresas para el gerente”. Pero ese mismo día se conocieron las declaraciones de Duhalde, intentando justificar la bajísima participación en la interna del “peronismo federal” desarrollada, el domingo, en Misiones, Corrientes, Chaco y Entre Ríos. No llegaron al 1,5 por ciento del padrón, que es el piso exigido para participar en las elecciones de octubre. El Padrino arguyó entonces que la gente que votó lo hizo temprano y que después del almuerzo se fueron todos a dormir. “No contábamos con la siesta”, dijo Duhalde con una cara circunspecta similar a la de “el que puso dólares, recibirá dólares”. Y eso que faltaba el remate, que llegó con el coitus interruptus de la pulseada con El Alberto. Es dable pensar, con toda legitimidad, que no es nada bueno contar con una oposición de este nivel. Se puede creer que, si hubiera un frente de derecha más o menos serio, y otro a la izquierda del kirchnerismo de propiedades similares, el panorama sería más rico porque el Gobierno se vería obligado a debatir y proponer con mayor esfuerzo.
Pero esto es lo que hay. Una manga de bufones aunque, para ratificar al resignado columnista de Perfil, de un rey que ni siquiera existe. Y como ya se sabe, serratianamente dicho, no hay otro tiempo que el que nos ha tocado.

16 abril 2011

PERIODISTAS "DEL CAMPO": MILITANTES RENTADOS


Desde la guerra de las patronales agrarias contra el Estado Nacional en 2008 (aquella épica de los millonarios avariciosos que Lanata, desde su fallido diario Crítica bautizara sin originalidad pero con mucha intención "guerra gaucha"), los programas televisivos y radiales de los medios que brindaron su gustoso apoyo se vieron inundados con una cuantiosa pauta publicitaria del sector agroindustrial y agroquímico. Largas tiras de avisos (o sea, largas tiras de "ceros" a la derecha en los cheques) mostraron el agradecimiento en forma de avisos publicitarios, en especial en el ámbito radial y gráfico. Todo cambió.
A partir de entonces, bandada de periodistas militantes (y adecuadamente rentados, claro) extremaron un accionar lobbysta sistemático que ni el último idiota de la tierra podría confundir con simple información. Voceros de facto de la conducción patronal agrogarca, difunden sin asco ni ética los bandos de la Mesa de Enlace y reproducen como verdades eternas los vaticinios de desastre que jamás se cumplen, expresados por la angurria del sector, que no quiere que en este período de bonanza en Estado se quede CON NADA de sus cuantiosas ganancias. Es decir, los periodistas militantes de la causa agrogarca difunden a diario una ideología de pernicioso liberalismo y predican un noventismo ajado y putrefacto, cuyas horribles consecuencia sociales quedaron a la vista en 2001. 
Como en el caso de la causa clarinista, por la que militan (también de manera rentada, bueno es recordarlo)  periodistas del mainstreem  derechista de cabotaje, como Morales Solá, Grondona, Lanata o TNembaum; así también la miríada de voceros del agrogarquismo oligárquico se ganan la sopa cada día, militando la causa de los ricos sojeros y machacando sobre la perniciosa costumbre del Estado de insistir en distribuir las desmedidas ganancias que obtienen de la tierra argentina. Esto repetido en micros radiales horarios, como si hubiera una audiencia ávida de recibir las quejas eternas de los patrones sojeros en lugar de lo que sí hay: la necesidad de difundir EL MENSAJE.
Militancia periodística, aunque de la buena. De esa que no incomoda al stablishment, claro.
MP

13 abril 2011

BUSCANDO EQUILIBRAR LA INTERNA CONSERVADORA


Difícil pensar que al astuto Jaime Durán Barba se le haya ocurrido el brulote perpetrado por su pupilo ayer a la tarde. Digo difícil porque es evidente que don Jaime es un tipo que, aunque desde el ángulo derecho, sabe leer la política nacional con bastante claridad. Difícil, reitero entonces, que le haya aconsejado al simple Maurizio que saliera a dictar seis puntos de generalidades que ni el más pedrestre de los opositores ni el más militante de los periodistas gorilas podría confundir con un programa de gobierno. 
Así lo corrobró el hijo del Padre de la Democracia, quién habrá heredado poco más que los trajes del viejo Raúl, pero posee la mínima astucia que hace falta para sobrevivir en el mundo político. En ese contexto, salió a rechazar la pavada macrista con argumentos que hubieran sido buenos si se hubiera tratado de una propuesta que tenía alguna posibilidad de ser considerada seriamente.
En realidad, y dejando de lado por un momento este tiro al arco de Macri para erigirse en lider opositor (o, si bien se mira, para cumplir con el papel que YA le habría asignado Héctor Magnetto, el CEO de Clarín), lo que esconde el anuncio es, simplemente, un intento bastante obvio y poco sutil de equilibrar la interna de la derecha frente a una eventual compulsa primaria entre el Pro y el Conservadurismo duhaldista, tomando en cuentas que el ex bañero de Lomas de Zamora ya se autoproclamó jefe de una nueva Unión Democrática. conra el gobierno peronista. 
De ahí que el resto del "arco" opositor sienta que los están invitando a recoger las migas que se caigan de la mesa y poco más que eso, y que en una gran alianza republicana quedarían mirando con la ñata contra el vidrio, dada la tendencia del stablishment a recurrir a los elementos más duros en momentos de crisis y peligro. De este modo, los "progres" de la nueva coalición republicana, en el caso de que semejante mostrenco llegue a existir alguna  vez, serían el decorado de fondo de un agrupamiento de sesgo hiperconservador que tiene un sólo objetivo para llegar al poder: restaurar el neoliberalismo y asegurar las condiciones de negocios que tanto añoran de los años noventa. Ese es todo el horizonte político que poseen.
En ese horizonte, las expresiones más izquierdistas del gorilismo sobran a la hora de la gestión pero son necesarias a la hora de los votos.
En 1945, la Unión Democrática pudo armar esa misma ensalada, en la tibia incubadora del Departamento de Estado yanqui. Pudo, pero perdió las elecciones de todos modos y su plan de gobierno sólo pudo ser aplicado por la fuerza, diez años más tarde. Hoy, el esquema es el mismo, y mismo el objetivo: salvar a las corporaciones, proveer "seguridad jurídica" y "abrirse al mundo". De manual.
Lo que Macri propuso ayer es una payasada objetiva, pero es también EL ÚNICO plan de gobierno que tiene la oposición.
Lo que hay, bah.
MP

10 abril 2011

LA ANOMALÍA PORTEÑA



Cuando Raúl Alfonsín puso la autonomía porteña como moneda de cambio en las negociaciones políticas que desembocaron en el Pacto de Olivos, astutamente estaba obteniendo “oro por chucherías”, como diría Don Rodrigo Díaz de Carrera, aquél personaje de Les Luthiers.
Es decir, en su avidez descontrolada por obtener la reelección, Carlos Menem cedió alegremente el equilibrio institucional más importante obtenido en el país desde la Organización de 1862. 

Dice Jorge Abelardo Ramos:
“…Las fuerzas porteñas postularán la candidatura del mismo (Carlos) Tejedor, que apoyado por Mitre definirá su programa localista al declarar que el Presidente de la República era en Buenos Aires “un huésped”. No se detendría ahí. Afirmó que la Constitución era un simple pacto; ratificó su pensamiento de que las provincias tienen derecho a organizar fuerzas militares propias y a ejercer policía la marítima. (…) Ignorando el precepto constitucional expreso, la legislatura bonaerense vota cincuenta millones de pesos para comprar armas. Tejedor hace desfilar y practicar tiro a los soldados de Buenos Aires disfrazados de bomberos. El mitrismo rodea al insolente gobernador y hace de él su candidato (…)
(el Presidente de la Nación, Nicolás) Avellaneda es humillado en la ciudad capital y desconocida su autoridad nacional en los hechos más nimios. Cuando el Presidente de la República se dispone una noche a entrar en un teatro, un agente de policía le impide la entrada. Tejedor premia al día siguiente a ese agente.” (Jorge A. Ramos, Revolución y Contrarrevolución en la Argentina, Tomo 2 Del Patriciado a la Oligarquía 1862-1904 Editorial Plus Ultra)

La “cuestión porteña” se saldó a costa de de una terrible guerra civil. Al terminar con la anormalidad de una ciudad rica dominando puerto y aduana de un país entero, sin pertenecer a su organización político-institucional y de hecho, en abierta rebelión a éste y a su gobierno,  la Ley de Federalización n° 1029, promulgada por el Presidente Roca, ponía en manos de la Nación, no sólo la multimillonaria renta aduanera, sino también creaba un municipio que quedaba directamente bajo la héjira del Poder Ejecutivo Nacional. Es decir, que la ciudad en donde reside el Gobierno de la Nación estaba gobernada por un delegado nombrado por el Presidente: el intendente.
Si bien, como dijera Carlos Pellegrini, “Es necesario que en la República se trabaje y se produzca algo más que pasto” (Discurso en la Cámara de Diputados de la Nación, Diario de Sesiones, año 1875, p. 123, tomo II), en referencia a la necesidad de crear y desarrollar industrias propias, la ciudad de Buenos Aires no aportaba al país otra cosa que las cuantiosas riquezas generadas por la renta de su Aduana, quienes pensaron la Ley de Federalización comprendieron claramente que un distrito como el porteño jamás podría representar un Proyecto escindido o diferente del Proyecto Nacional. Ese es el monstruo político que creó el Pacto de Olivos y la reforma constitucional de 1994.
La astucia de Raúl Alfonsín, al negociar con Menem semejante enormidad institucional a espaldas de cualquier nivel de consenso mayoritario, consistió en que, a cambio de la preciada reelección, arrancaba al Estado Nacional la creación de un distrito electoral de características únicas, la conformación de un electorado artificialmente divorciado del resto de la República y con la posibilidad de elegir proyectos socio-económicos diferenciados de la Nación. En otras palabras, una verdadera bomba de tiempo política.
Si bien el plan alfonsinista limitaba su imaginación a la sencilla conformación de un distrito importante, que concentrara los ingresos más altos por habitante y en el que jamás ganara el peronismo; los coletazos de la infección ideológica noventista, las crisis del fin del siglo y las pobres administraciones en manos del “progresismo”, dieron lugar a un experimento político que jamás debió haber tenido lugar en la historia, especialmente después del desastre neoliberal: el macrismo.
Hoy por hoy, el balance de la gestión (?) del Pro resulta una calamitosa repetición de sistema de “tierra arrasada” del menemato, esta vez a escala municipal. La falta de inversión pública municipal en las cuestiones básicas del vivir cotidiano de los habitantes: salud, infraestructura, educación pública y bienestar social es escandalosa. El desinterés de los capangas macristas por nada que no sea una mediática y artificiosa “seguridad”, traducida en el esperpento llamado “policía metropolitana” (cuya inutilidad ya sido ya probada en los conflictos de tomas de tierras organizadas por propios punteros macristas y salida de control debido a la impericia de los mismos) y por redireccionar recursos y clientela a ámbitos privados de salud y educación resulta de una audacia escapada de todo límite.
El macrismo deja al descubierto más que nunca la anomalía porteña, una autonomía antinacional, un electorado voluble de inaceptables ínfulas y un divorcio nefasto del Proyecto Nacional que ha puesto de pie al país después del tsunami neoliberal.
Buenos Aires, ciudad, no puede ser un reservorio de políticas que han demostrado, no sólo su capacidad de daño, sino su literal imposibilidad de generar bienestar para el pueblo. Por el contrario, deberá alinearse con la dirección marcada desde el Gobierno Nacional y dejar de ser parte del problema para pasar a ser, por fin parte de la solución.
MP

06 abril 2011

INSEGURIDAD Y POLÍTICA


¿Por qué la derecha liberal hace de la seguridad una bandera política? En una deliberada tergiversación de la filosofía que sustenta este sector ideológico, los mismos que propician el laissez faire y el libre juego del mercado, son, a la vez, ávidos reclamantes de la represión como método para solucionar las tensiones entre sectores sociales, expresados a través de "la inseguridad".
Sin ponernos en exégetas pelotudos, se ve que es sencillo desmadejar este discurso: el liberalismo es una fábrica de miseria y exclusión. El objetivo es constituir una sociedad para pocos, bien cercada y debidamente aterrada para que mantenga altos los niveles de intolerancia. En resumen, una manada obediente de propietarios recluidos, temerosos del enemigo que ellos mismos parieron con su individualismo: los pobres. O sea, la identificación del reclamo social con el delito y la exigencia consiguiente de represión generalizada.
Tal el relato derechista puesto al desnudo. No hay mucho más. 
Este relato contrasta ferozmente con la actitud histórica del Gobierno, que eligió no reprimir la protesta social y extender la noción de Derechos Humanos a las relaciones sociales entre los ciudadanos. De esta decisión surge "la inseguridad" con que se embandera la derecha, es decir, tomar la acción política de hiperamplificar mediáticamente los delitos que son inevitables en una sociedad capitalista hasta convertirlos en una plaga insoportable con el objetivo de "hacer política" opositora jugando con los miedos colectivos ya enumerados. Incluso, desde algunos sectores marginales de la política, se conchaba "delicuentes" que aumenten la estadística en determinados lugares álgidos, sin importar demasiado disimulos ni sutilezas. 
La "explosiva" noticia del retiro de las fuerzas federales de la custodia de los edificios públicos porteños, fue otro ejemplo de la forma en que las derechas argentinas hacen política: se tergiversaron las razones de la decisión y se potenció la futura "inseguridad" que tal decisión iba a provocar. Y para subrayar la movida, se amplificó un supuesto robo en el Hospital Piñero, sin decir que el primero que robó en ese hospital es el intendente Macri y su política de desguace sistemático de la salud y la educación públicas.
La política de la derecha es el terror. Necesitan del miedo para segurar un proyecto socio-económico que no cierra sin represión y cuyos factótums ya hace mucho que le han perdido la paciencia a los tiempos de la democracia. Usarán el terror. Eso seguro.
Queda en el pueblo discernir entre las operetas de los grupos concentrados y las políticas populares. Y terminar con las ficciones generadas por los propagandistas de un país para pocos. o para nadie.
MP

02 abril 2011

UN LUGAR PEQUEÑO


Cobos se declara traicionado por el Gobierno y asegura que son millones los votos que aportó a la fórmula. Y que por eso no renuncia. lo ha dicho, según parece, totalmente en serio. Me imagino que los muchachos cobistas (sea lo que sea eso), deben sentirse como el culo. Digo, me parece difícil pensar en algún asesor recomendando estos dichos, sino más bien en el eructo de un hombre acorralado que sabe que no puede cumplir con las más módicas expectativas de sus seguidores. Porque decir semejante cosa, viniendo de parte del tipo que construyó su imagen en base a una traición abierta al Gobierno que formalmente todavía integra, es de un nivel de suicidio intelectual francamente tétrico.
Pero dice más de lo que cree, el pequeño Cobos, al desnudar su soledad de semejante manera; dice que podrá no renunciar, pero al referirse al Gobierno como una entidad separada de sí mismo, dibuja la realidad de su propia anomalía. Porque Cobos hace mucho que dejó de integrar el Gobierno por propia elección, por obedecer a sus intereses de clase y a sus estrechos márgenes de miras históricas. Es decir, eligió traicionar, tentado por un lugar expectable a futuro (Presidente surgido de la caída inevitable de un oficialismo derrotado por las corporaciones), inconforme con el lugar actor de reparto en el que había aceptado colocarse, también por ambición, a costa de una traición anterior, a su propio partido político de origen. 
El hecho de no haber renunciado al cargo que usurpa desde la moral pero que ostenta desde la legalidad, habla de su propia cobardía y de su enanismo ético. Porque jamás tuvo el coraje de bajarse del único puesto de poder que posee y prefirió atornillarse a su sillón produciendo así el aborto institucional de ser opositor notorio del mismo elenco gubernativo que integra desde lo legal. 
Los poderes que en aquél lejanísimo 2008 lo ungieron jefe opositor y esperanza blanca del stablishment, deben parpadear incrédulos ante la bajeza y la capacidad de autodestrucción política de este hombre. No ha dejado, desde entonces, cagada sin perpetrar ni escalón sin descender. De los niveles astronómicos de imágen positiva que disparara su acto de traición a los números casi negativos que hoy luce, Cobos realizó una carrera al revés, descubriendo su yermo y desierto territorio interior a cada paso. Mostrando con una crueldad alucinante su propia incapacidad.
Hoy Cobos, claramente, ha dejado de importar a los únicos que podían darle algún impulso: la jefatura real de la oposición (Clarín) apenas si le dedica la atención mínima que se le presta a un peón, en un juego claramente más grande y en el que no puede prescindir de ninguna pieza. Pero es evidente que las opciones de la poder rector antigobierno pasan por otros territorios. Por eso intentan desesperados constituir una Armada Brancaleone que al menos fuerce el ballotage, sin importar demasiado formas o lógicas de programas de gobierno o proyectos de país. La nueva Unión Democrática que intenta Magnetto y los demás poderes ocultos (con una desesperación cada vez mayor y por lo tanto con cada vez menos sutileza) es un amasijo cuya única función es la que se ha dicho. Y eso en el caso de que llegue a las elecciones sin descolarse antes. Y ni siquiera en ese armado ridículo y payasesco, Cobos constituye un factor.
Digamos que, en rigor, hubo en la historia otros vicepresidentes traidores. Pero en cada caso, esa traición se trató de un elemento coyuntural con fin determinado, como por ejemplo, rendir el Gobierno al golpe cívico-militar inminente. Tal el caso de Enrique Martínez en 1930 y de Alejandro Gómez en 1962. En 1955, el contraalmirante Teissaire fue simplemente un oportunista cobarde y jamás pretendió heredar al Gobierno que había integrado. por eso es que, de toda esa genealogía de traidores, Cobos es el único que se soñó lo que nunca iba a poder ser y quien dejó que la ambición lo pusiera en el lugar de la historia del que nunca podrá salir.
Un lugar pequeño, sin duda.
MP

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