Y, muy poética no es la cosa. No me pida que cabecee, lector. El título es pedorro porque la actitud mediática de Solanas Pacheco ES, efectivamente, pedorra.
Es decir, recapitulando, cuando anunció su "renunciamiento" a la candidatura presidencial (es como yo, cuando renuncié a ser rey de Bélgica) y el consiguiente comienzo de su carrera por la intendencia porteña -que tanto alegró públicamente a su socio Lozano, no sé si recuerda- la jugada era una de esas clásicas aperturas de kiosco que tanto abundan en el panorama político argentino (véase Graciela Ocaña); en dos palabras: en la presidencial, por más "minutos TN" que metiera, Pino desaparecía en el rubro "otros", como dicen los pibes de la revista Barcelona. En Buenos Aires, por el contrario, el porcentaje de Proyecto Sur puede ser un interesante 12 (más o menos). Y ese numerito cotiza muy bien a la hora del ballotage.
Pícaro, el Pino se metió de lleno en la problemática porteña y puso el cartel de oferta. Lanzó su desmedido ego en forma de candidatura solitaria parloteando ante cuarenta tipos en el Parque del Centenario y se guardó in pectore el nombre de su vice, como si de verdad fuera algo importante y provocara la espectativa de toda la sociedad. Un actorazo, el tipo. Casi como Carrió. Igual, en el lanzamiento le faltó todo ese humo que sobra en sus películas. Usted sabe, lector, la clásica fórmula "humo=misterio=poesía" de la que hizo uso y abuso en su filmografía no documental.
Bien, el elegido para acompañar a Pino en su derrota porteña fue Jorge Selser, socialista. Hasta allí todo bien. Siempre igual, el monstruoso ego de Solanas no deja lugar a sorpresas. JAMÁS hubiera puesto a secundarlo a alguien más famoso que Selser y más cercano a él y su estrellato. Pero bueno, así es la cosa. Lanata, teléfono: es el tipo del egómetro, dice que se le rompió, che. Reventó.
Así las cosas, la consagración de la fórmula kirchnerista para la carrera porteña alineó la naturaleza de las cosas y presentó a la fuerza que va a hegemonizar la contienda con la derecha macrista. Qué lío para los progres del pinismo! Y allí salió Selser, enseguidita, a demostrar lo bien que lee la realidad política:
“podría conversar con el kirchnerismo porque hay hombres respetables y patriotas. Tenemos una buena relación en la Legislatura y no hay por qué ocultarlo”.
Tiró Selser en Página|12, evidentemente demasiado rápido. No es un error, sino un apresuramiento. Veloz, el Pino salió a cortarle las patas con toda esa verba florida del pensamiento mágico de la progresía portuaria, en este reportaje. Selser, te fuiste al carajo, pibe.
En realidad, vuelvo al punto, lo que hace Pino es volver atrás con los dichos de Selser, porque sabe como nadie que cuanto más tiempo pase, más alto se va a cotizar su numerito. Si lo entregamos ahora, Selser, sacamos p'al puchero y nada más. Si mantenemos el suspenso hasta el último día, nos llevamos el toco.
Ese es todo el misterio de Proyecto Sur, la negociación de su valor en porcentaje electoral con la amenaza de entregárselo al macrismo, si acaso no hubiera algo lindo para Pino y sus chicos progres.
La nueva política, sin la menor duda, como dice Solanas Pacheco siempre por TN, periodismo independiente.
MP














