30 junio 2011

REPUBLICANISMO CHOTO


Iba a llegar. Era inevitable. Ese inimitable decidor de pelotudeces y payaso mediático Fernando Iglesias, diputado(!) de la Coalición Cívica Libertadora, iba a terminar hundido en la trampa de su propia bocaza y de su impulso frenético de protagonizar hechos mediáticos.
En este caso, ojalá terminal, reclamó al Gobierno que denuncie al presidente de Libia, por el hipotético uso de Viagra por parte del ejército de ese país, fármaco que los soldados utilizarían para potenciarse y así violar mujeres compatriotas. Una especie de estrategia erótica de dominación.
Sabe Dios hasta dónde llegan las fantasías sexuales de Iglesias. Lo único cierto es que hubo oleadas de ridiculización masivas en las redes sociales, a lo que el inefable muppet republicano replicó:

"Cuando uno sufre una dictadura militar, todo tipo de apoyo a la vida es importante. Quienes toman en broma la violación de cientos de mujeres, dan una muestra de superficialidad política".

Qué suerte que el humor nacional siempre se renueva, no?
MP

27 junio 2011

ALEGRÍA


No pueden decir que River se fue a la B por culpa del Gobierno. Pero casi.
Ahí andan las ladillas del periodismo militante de la causa antinacional, buscando la raja para colar una opereta con la que puedan sacar rédito político de la frustración de cientos de miles de hinchas que hoy trasuntan su momento más triste.
Uno de estos especímenes, viejo operador de intereses ocultos y ex funcionario de Carlos Grosso, José Eliaschev, escribe hoy una columna en el sitio canchallena.com, perteneciente al diario La Nación. En dicha columna, pletórica de palabras, en el clásico estilo rococó que cultiva como si fuera una virtud, Eliaschev elabora una sospecha sobre el descenso de River Plate que sólo tiene marco contextual en el programa de Fútbol para Todos. 
Es decir, militante de la causa del Fútbol para Pocos, el bueno de Pepito exhibe (incluso desde el nombre de la nota) de qué manera se halla comprometido con las empresas que perdieron el negocio millonario del fútbol restringido.
Nos queda la duda sobre qué hubiera dicho Pepe si el descenso de River se hubiera producido bajo la vieja dictadura de Torneos y Competencias. Probablemente hubiera volcado sus floripondios verbales a criticar a la AFA y a la dirigencia riverplatense, algo que apenas si menciona a la pasada entre su abundosa catarata de palabras. Pero decir que el Gobierno tiene la culpa, así, derecho, resulta difícil.
Por eso, audaz, el viejo opereta desliza una frase final, como el cagón que pega una última piña al voleo, antes de salir corriendo:

En su infinita tristeza, el River que se desbarranca a la B ilustra la obsolescencia del modelo futbolístico-político-empresarial vigente. Pero también exhibe la formidable falta de alegría verdadera que hoy se percibe en la Argentina

Y no, al menos Eliaschev y la gente para la que él milita, alegres no están. Eso seguro.
MP 

26 junio 2011

LOS GORILAS PERONISTAS



Iba a pasar, tarde o temprano. De hecho, el ensayo fue hablar con naturalidad del duhaldismo o similares como "peronistas", aunque con el cauteloso y certero agregado de "disidentes". Disidentes con Perón, como suele decir el compañero Rapa. Es decir, la derecha liberal, oligárquica y conservadora, aquella que históricamente ha considerado al peronismo como el enemigo principal de sus intereses de clase, ante un Proyecto que recogió las mejores banderas revolucionarias de Perón y Evita, se puso en plan de recoger a un "peronismo decente" o digerible para esos intereses.
El menemato fue eso, y sus criaturas putativas como los esperpentos mencionados más arriba (Duhalde, De Narváez, Rodríguez Saá, Puerta, Macri y siguen las firmas), todos experimentos de conservadurismo servil puesto al servicio de los gerentes de la oligarquía. Ese fue y es todo el peronismo que estos tipos toleran y, además, todo el que necesitan para ejercer un poder que ponga a salvo sus intereses sin recurrir al golpe de estado.
Convencidos después de cuarenta años de que cualquier gobierno DEBE incluir el sesgo "peronista" para ejercer el poder (sino, pregúntenle a Ricardito Alfonsín el sapo que le han hecho tragar con el Colo), apostaron a combatir al Proyecto surgido en 2003 y ratificado en 2007 con el frankenstein ideológico de marras: un peronismo sumiso con las corporaciones, obediente con los patrones sojeros, benevolentes ante la monopolización mediática. 
De ahí que bendijeran a cada payaso que se hizo llamar peronista, olvidado de cuanto defecto, crimen o cuestión por el estilo tuviera durmiendo en el placard. Todo sirve para la guerra y es bien sabido que si alguien tiene el poder de indultar, esos son los medios concentrados de la desinformación.
Estos últimos, convertidos ya desembozadamente en el Comando Estratégico opositor, mueven piezas de derecha o izquierda, resumiendo y sintetizando agrupaciones y sellos en formaciones que colecten porcentaje electoral, desesperados ante una nueva ratificación popular de un Proyecto que terminará por destruir la base de un poder supra democrático que creían eterno. Bien, en casi todas estas movidas, está el escudito peronista. Eso es algo que no descuidan.
Frente a la casi segura reelección de Cristina, los voceros de los grupos oligárquicos baten el parche desde hace unos días en el sentido de elaborar una imaginaria (y locamente deseada por ellos) división entre "kirchnerismo" y peronismo. Una fractura que tendría la virtud de enviar un caudal de votos desesperadamente necesario para engordar las fantasmáticas ofertas del propio peronismo que tienen bajo su mando.
Dicho está que una de las muchas virtudes de este Proyecto en curso, ha sido y es la de obligar a los factores de poder ocultos a jugar con las cartas destapadas, arrinconados en un discurso insostenible. De tal modo, el principal vocero de estos grupos, el operador Joaquín Morales Solá sale hoy en el diario de la oligarquía rural a hacer el desesperado intento de crear una realidad a partir de un deseo (o de una necesidad, más bien), algo que ya es común entre los periodistas militantes de la causa antinacional. Su columna, muy reveladora, empieza así
Cristina Kirchner cometió en las últimas horas la audacia política más grande que haya perpetrado el audaz kirchnerismo: echó al peronismo de sus principales ofertas electorales

Más clarito, imposible. Los gorilas peronistas, guardianes de la ortodoxia de sus intereses amenazados por el poder popular.
Es lo que hay.
MP

23 junio 2011

PAÑAL GERIÁTRICO


Pino rompió el Frente Amplio Progresista, esa efímera Unión Transitoria de Sellos formada por la "izquierda" de los chacareros de la pampa húmeda, llamados socialistas, herederos de aquél célebre librecambista y socio de la oligarquía llamado Juan B. Justo y por toda esa confusa agrupación de seudo revolucionarios, oportunistas de ocasión y charlatanes variopintos llamados cariñosamente Li(e)bres del Sur.
Se los veía contentos cuando proclamaron la candidatura del tibio de la rúa santafesino Hermes Binner, sonrientes ante el futuro progresista que guardaban para la Patria en sus altisonantes proclamas sobre ética pública y todo ese ecologismo onda europeo.
Hay que decir que la UTS de marras fue difícil de armar, en gran medida porque los celos y la desconfianza mutua de los dirigentes de los diferentes sellos, por no enumerar el peso en kilos de los egos (algo común entre el mundo progre, según parece), dificultó bastante el reparto imaginario de cargos. Y por más que se travistan de políticos "diferentes", lo cierto es que lo que se impuso fue el poder territorial, que detenta  Binner por sobre todos los demás socios.
Si bien uno puede decir que la división está en la genética de la izquierda argentina, lo cierto es que Pino Solanas llevó ese defecto a niveles industriales. Agobiado por un insano deseo de figuración, históricamente ha vociferado sus rupturas con todos aquellos con los que quiso y después fracasó en hacer negocios, como con Menem, transformándose en contumaz denunciador mediático de mismo personaje con el que estaba dispuesto a firmar diez minutos antes. Así es Solanas Pacheco, un ególatra patológico cuya praxis política, doctrina e ideología pasan exclusivamente por su ombligo.
Sin pretender sonar tremendista, diera la impresión de que algunos representantes de la fauna política del fracaso nacional (Carrió, Duhalde, Pino), heraldos del desaliento, de la mediocridad y del miedo, están llegando a un irreversible ocaso. Los tres, por poner ejemplo, deben su pervivencia política al grupo oligopólico clarín y sus armados son, apenas, acuerdos dirgenciales sin pueblo. Contubernios, como diría Yrigoyen.
Pañal geriátrico para Pino, a quien la política de masas y el Pueblo argentino jubilaron hace mucho tiempo, relegándolo a existir como un fantasma penoso de los estudios de TN.
MP

22 junio 2011

LA SEGUNDA ES LA VENCIDA


Sospecho que al votante promedio del macrismo, han dejado de importarle las viejas palabras mágicas liberales, como "gestión" o "eficiencia". Mal podrían seguir siendo ejes doctrinarios siendo que, casualmente, constituyen dos de las más claras falencias de la intendencia Pro. Cautelosamente, el votante macrista ha virado hacia el básico común mínimo que sostiene la simpatía por la fuerza comandada por Jaime Durán Barba y cuyo testaferro político es el limitado Maurizio Macri: el antikirchnerismo.
Este fenómeno, dentro de los límites geográficos de la ciudad de Buenos Aires (afuera, el macrismo es un frágil fantasma sin significación), representa una licuación de la base electoral del niño Maurizio hacia otras expresiones política cuyo único común denominador es la aversión al Proyecto Nacional que representa el Gobierno de Cristina Fernández.
Va de suyo que los dos contendientes principales de la primera vuelta electoral en las elecciones porteñas serán Macri y Filmus. Es decir, una clara polarización: anti kirchnerismo - kirchnerismo. En este contexto, la segunda vuelta es inevitable, con lo cual, lo que realmente interesa es saber cuál será la actitud de las pequeñas fuerzas testimoniales, tanto las que apoyarán con algún convencimiento a una de las fuerzas en discusión o las que saldrán a vender sus procentajes al mejor postor.
Queda claro que la Coalición Cívica Libertadora dará sus votos al macrismo, lo mismo que el conservadurismo duhaldista y todos los espectros del espectro derechista, valga la redundancia. Pero va a ser divertido observar la actitud, por ejemplo, de la franquicia de Solanas Pacheco y los grupúsculos "de izquierda", que deberán debatirse entre el sabroso y pagador marketing anti-K y el apoyo a sus depredadores naturales, la derecha liberal, a la que denostan desde el discurso pero para la cual trabajan en la realidad. 
Solanas, una contradicción en dos patas que invoca su simpatía por el modelo chavista pero se entregó a Magnetto en cuerpo y alma, deberá poner en venta sus porotitos y ver de qué manera pervive su frágil tinglado de cimientos ideológicos mas bien arenosos.
En el mientras tanto, Macri termina por ser el "peor es nada" de los grupos ocultos y de superficie de las derechas, movimientos que no reconocen fronteras nacionales y que constituyen de hecho una "internacional negra" compuesta de fundaciones, universidades, think tanks, empresas e instancias comunicacionales. Estos grupos transnacionales, carecen hoy en la Argentina de un candidato viable a la presidencia, por lo que pondrán todos sus interminables recursos al servicio de Macri, con la idea de profundizar el exarcado neoliberal que intentó construir malamente en los casi cuatro años que lleva fungiendo en su puesto. Y desde allí, edificarlo como candidato posible a la presidencia en 2015, para salvar lo que sea salvable y demoler todo lo que moleste a sus intereses.
¿Contarán con la ayuda sempiterna de las formaciones de la progresía política porteña o será esta la primera vez que dejen de ser éstos, en nombre de esa ilusoria revolución sin pueblo, sus sirvientes "de izquierda"?
La pregunta se contestará por propia dinámica muy pronto. Y las cartas quedarán a la vista.
La segunda es la vencida para la progresía porteña. El momento tan temido de blanquear de qué lado van a estar en este momento histórico que vive la Patria.
MP

21 junio 2011

EL FINAL DE LOS PROFETAS


En la Rosada se produjo un estallido de euforia. Cristina había terminado de una vez con todos los rumores, con todas las estupideces de los profetas pedorros que habitan los medios opositores. Todos esos analistas de tres por cuatro, mentirosos bien pagados, lastimosos agoreros políticos al servicio de los dueños de los medios oligopólicos, que se llenaron la boca pronosticando el retiro temprano de esta mujer a la que tanto odian. 
Terminó con toda esta farsa maliciosa, con los charlatanes que construyeron una carrera a base de parlotear impunemente. Hoy, ahora, todos son parte de una fantochada patética, coro fantasmático que buscaba sembrar una incertidumbre que jamás existió y que en realidad eran sus alocadas expectativas de supervivencia política.
Ahora, Cristina será la próxima Presidenta. 
Los demás candidatos, harían bien en retirarse a sus cuevas, porque lo que les queda, es decidir quién va a perder con ella. Cristina es su pesadilla, y hoy juramos que se la vamos a convertir en realidad.
Porque la única verdad es la realidad, mal que les pese.
MP

16 junio 2011

LOS MUERTOS DE LA PLAZA



Quise poner esta nota de la periodista Alejandra Dandan, publicada en diciembre del 2006 en el diario Página|12. Me parece que tiene la mirada menos concurrida por quienes han tratado el tema de lo que constituyó el primer atentado terrorista perpetrado contra la Nación Argentina; un atentado cuyo único antecedente mundial (por sus características similares de ciudad abierta y población civil desarmada) debe buscarse en el salvaje ataque a la ciudad de Guernica, durante la Guerra Civil Española. 
Cuando me refiero a que el artículo transita la mirada menos concurrida, hablo de las víctimas, las que durante décadas, fueron los primeros desaparecidos de la historia contemporánea nacional. Un número espantoso de muertos (mínimamente, y como para que se tenga un contexto de comparación, es una cifra que implica casi CUATRO VECES la cantidad de muertos del atentado contra la AMIA) que fueron ninguneados y silenciados por los asesinos y sus sirvientes durante años, período durante el cuál, la quema de unas cuantas iglesias representó un evento infinitamente más importante y visibilizado que el asesinato en masa de miles de civiles inocentes.
Aún que el artículo que sigue tiene ya 5 años de antiguedad y que en ese período, ya siendo Cristina Fernández Presidenta de la República, se rindió homenaje cabal a los caídos en aquella terrible tarde, lo cuerto es que el crimen del 16 de junio de 1955 sigue (en términos de estricta justicia) intolerablemente impune y el nombre de sus perpetradores y el de los instigadores ideológicos, ensombrecidos por la complicidad protectora de los sectores sociales que acompañaron y apañaron ése y los siguientes crímenes cometidos contra el Pueblo Argentino. Todavía hoy nadie pagó con sus bienes y libertad, por el asesinato en masa de tantos argentinos. La mayoría de esos asesinos han muerto pacíficamente, libres y tranquilos, como si hubieran sido personas normales y decentes.
La causa penal que investigue las responsabilidades fácticas e ideológicas de este verdadero crimen de lesa humanidad debe tener plena vigencia y develar ante  la sociedad argentina, nombre por nombre, quienes fueron y son los culpables. Y que los que aún estén con vida, PAGUEN lo que han hecho.
Gloria a los mártires del 16 de junio de 1955!
No olvidar, No perdonar!
MP

Los Muertos de la Plaza

Por Alejandra Dandan (Diario Página|12, año 2006)
 
Hasta ahora eran los muertos de la Plaza. Muertos sin nombre. Sepultados bajo las bombas lanzadas por la Marina el 16 de junio de 1955. O barridos por las ametralladoras que sonaron esa tarde y desataron peleas en las calles, cuerpo a cuerpo, entre golpistas y resistentes. El bombardeo a Plaza de Mayo dejó cientos de muertos, y tal vez miles de heridos. Sin embargo, los números nunca se conocieron completamente. La cifra original fue de 386 muertos, pero la lista tenía errores y nombres repetidos. La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación trabaja desde hace meses en la depuración de los datos y la reconstrucción de un nuevo listado que en este momento tiene 321 nombres, de los cuales 84 todavía son NN. Los datos servirán para un homenaje, un monumento a instalar en Plaza de Mayo. Y serán una razón para volver al bombardeo y a muertos que siempre fueron incómodos, glorificados como héroes o condenados al silencio como “caídos” de una guerra interna de que la todavía cuesta hablar.

“La primera bomba cayó en la boca del subte, frente al Ministerio de Economía, a las 12.40”, dice Liliana Bacalja. “Y cayó retrasada porque ese día había una gran neblina sobre Buenos Aires y el bombardeo estaba proyectado para hacerse a las 6 o 7 de la mañana, por eso se explica la gran cantidad de muertos que hubo: bombardean una ciudad abierta a la hora en la que la gente se está movilizando hacia sus trabajos o hacia su almuerzo. Como pasa hoy en día.”
Liliana Bacalja es la hija de una de las pocas víctimas de las que se sabe algo más que un nombre. Su padre José Mariano murió bajo esa bomba, a la salida del subte. Era agente de policía, chofer de un comisario de la Federal e iba a hacerse cargo de una guardia. Normalmente hacía sus guardias en el Departamento Central, pero ese día cambió la rutina.
Con él viajaba un compañero. Cuando llegaron a la terminal, se quedó en la estación unos minutos más con una señora. Estaba estremecida por los zumbidos de los aviones que en ese momento empezaban a pasar. Reaccionó tarde. Subió a la Plaza. José Mariano ya estaba muerto.
La cantidad de bombas se multiplicó rápidamente. A Perón le quedaban pocos meses en Casa de Gobierno. Después de diez años de mandato, las correlaciones de fuerzas esta vez no lo ayudaban. En pleno enfrentamiento con la Iglesia, la Marina preparó el alzamiento junto a un grupo de civiles del nacionalismo católico. La revisión de lo que pasó ese día, de las bombas caídas y de la cantidad de muertos nunca se hizo. Con un 90 por ciento de la Marina católica y antiperonista en contra, el único punto de apoyo del gobierno en ese momento eran el Ejército y la Fuerza Aérea. En ese contexto, una revisión del bombardeo no parecía posible sin precipitar la crisis que terminó precipitándose de todos modos. Al bombardeo le siguió el famoso “cinco por uno” de Perón convocando al pueblo a la quema de las iglesias. Y la quema terminó con el golpe de los Libertadores. Para fines de 1955 las listas de muertos seguían siendo las mismas que cincuenta años después.
Carlos Lafforgue es el director de la Comisión Nacional por la Memoria, de la Secretaría de DD.HH. de la Nación. Junto con Isabel Fernández Blanco llevaron adelante personalmente el trabajo de compilación y depuración de datos que se está terminando. Uno por uno. Rastrearon nombres en libros de historia. En la morgue de Lanús. En los archivos de los diarios. Pero también lo hicieron en la puerta del edificio de la CGT. Hacia allí fueron los dos una mañana de los cuatro meses de trabajo dedicados a la reconstrucción. Pidieron hablar con el secretario de DD.HH. de la CGT. Esperaron. Esperaron. Y volvieron a esperar. Nunca los atendieron. Enseguida salieron del edificio preparados con lápiz y papel y se pararon frente a un gran chapón de homenaje a las víctimas con los nombres de los caídos. Estuvieron buen rato, tachando, poniendo y sacando nombres correctos por falsos.
“Acá siempre se trató de tapar la historia para no generar conflictos y contradicciones internas”, explica Lafforgue sobre eso que parece preservarse como uno de los hechos malditos del peronismo. Algo de lo que generalmente no se habla. “Y la prueba está en que en materia de genocidios en la Argentina hay un logos, una línea de continuidad de que la del espíritu genocida de esta gente brota cada tantos años como brotó en ese momento y como va a brotar nuevamente en 1976.”
Entre los rebeldes de la Plaza estuvo Emilio Massera, entonces teniente primero de navío, secretario del ministro de Marina. Además estaban los generales Pedro Eugenio Aramburu e Isaac Rojas. Un juicio hubiese evitado lo que más tarde pasó.

¿Y las listas dónde están?
Todavía nadie sabe la topografía de los muertos. Cuántos eran jóvenes, cuántos viejos, cuál fue el número de obreros. Tampoco está claro cuántos eran civiles. Ni dónde cayó la principal masa de bombas. O cuáles fueron los puntos completos del bombardeo, dado que hubo bombas que cayeron en la Plaza y los alrededores, pero otras se dispersaron en la ciudad. En Las Heras y Austria, donde estaba entonces la residencia de Perón. O en Las Heras y Pueyrredón.
Un suboficial ayudante de Aeronáutica llamado Manuel Gutiérrez murió por las esquirlas de las bombas de aviación. Según el expediente instruido por el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas, la única documentación de carácter judicial de la época, Gutiérrez recibió las esquirlas por la espalda mientras estaba trabajando en su escritorio de la División de Operaciones del Comando. Fuera de unos pocos casos, muchos de los muertos permanecieron como NN o ingresaron a los listados oficiales varios días más tarde. Una de las imágenes que causó más impacto entre quienes hicieron el trabajo de reconstrucción fue el resultado que dejó la bomba que cayó en la esquina de la Catedral de Buenos Aires. Las imágenes recorrieron el mundo. Un trolebús con cuarenta chicos que viajaban de Retiro a Casa de Gobierno terminó partido al medio. Los cuerpos quedaron amontonados en el piso, vestidos con los clásicos pantalones cortos. Nunca se conocieron sus nombres. La legislación de la época, como ahora, impedía publicarlos. Y pese a que los últimos rastreos los ubican como parte de una escuela de Lanús, la Comisión por la Memoria todavía no pudo localizar a nadie con los datos.
Pedro Bevilacqua es una de las pocas personas con información, cuyas investigaciones fueron esenciales a la hora de reconstruir los listados. Bevilacqua trabaja en el Archivo General de la Nación. Hace un año publicó el resultado de cinco años de cruces de datos, avisos fúnebres, listas publicadas por los diarios y los datos de la Fundación Eva Perón en un libro. “Hay que matar a Perón” se volvió ahora pieza esencial de la compilación oficial de los muertos.

La reconstrucción
Hubo algunos casos en los que Bevilacqua se detuvo particularmente. Un jeep blanco del Ministerio de Salud Pública en el que murieron Viola Sara Bun y Pilar Amezua, enfermeras salteñas que procuraron atender a los niños heridos. Y los datos de un tal Armando Fernández, del sindicato de jaboneros. Bevilacqua lo encontró tres días después de las bombas, en un aviso fúnebre del diario La Prensa: “Armando Fernández - q.e.p.d. Dio la vida por Perón el 16-6-55. La asociación de Trabajadores Jaboneros, Perfumistas y afines y sus seccionales (...) invitan a sus afiliados a acompañar los restos de su compañero (...) en Villa Insuperable”.
¿Por qué su nombre apareció en los diarios recién tres días después del ataque?, se preguntó Bevilacqua. ¿Por qué no figuró en las listas oficiales? Después de la primera hora de bombardeo los gremios empezaron a convocar a los obreros para organizar una Marcha de Resistencia a la Plaza de Mayo para defender al General. El problema de Fernández fue que nunca llegó a la Plaza. Una bomba lo mató a las 13.30 en la puerta de la fábrica donde trabajaba y frente a la cual el gremio se congregaba para ir a la Plaza a defender a Perón. Su cuerpo entró en la morgue de La Matanza horas más tarde. Los listados oficiales y públicos no lo contaron porque se estaban haciendo sobre la base de las nóminas de los datos recogidos en la morgue judicial de Capital Federal, en los hospitales habilitados para la atención a las víctimas y en algunos casos de datos de la Policía Federal y del Ejército.

Bacalja
Hasta el día de la muerte, José Mariano Bacalja era relojero cronometrista, estudiaba derecho y los domingos enceraba pisos de madera con los hermanos en las casas de las familias ricas del centro. A fines de 1954 trasladó a su familia a una casa de Castelar con un crédito hipotecario a treinta años. El día del bombardeo se despidió de su esposa dos veces. Sabía que esa noche no volvía porque iba a cumplir una guardia. En la puerta de calle saludó a su mujer y a sus dos hijas, Graciela de dos años y Liliana de uno. Las dejó y volvió diez minutos más tarde. Saludó de nuevo a sus hijas. Y ya no volvió.
La familia lo buscó durante cuatro días. Lo encontraron en el Hospital Argerich. “Y le aclaro para que usted tenga conocimiento de cómo eran las cosas en ese momento –dice Liliana–, que en los corredores de pisos y pisos había un cuerpo al lado del otro y la gente pasando al lado de uno y del otro.”
Hace un año, Liliana le pidió al gobierno de Néstor Kirchner un homenaje público para las víctimas. El proceso terminó con el diseño de una escultura de siete metros de alto que estará instalada en la Plaza sólo si consigue el acuerdo de la Legislatura de Buenos Aires. De ellos depende la autorización para instalarla, pero el permiso está empantanado por falta de acuerdo entre los bloques de los partidos políticos.

QUÉ HACE USTED AQUÍ?


Estimado lector, permítame que lo invite a leer esta excelente nota

HACIENDO CLICK AQUÍ

No os arrepentiréis.
MP

14 junio 2011

GUEVARA


Queda poco por decir de este patriota latinoamericano, acaso el último héroe en armas de una larga tradición de guerreros por la liberación de los pueblos de la América. Como homenaje, le propongo, lector, este artículo de Envar El Kadri sobre Guevara.

Viva el Che Guevara para siempre!
MP

LA OTRA VALIJA


Me contaba alguien que en Perú, aún en plena veda electoral de cara a la segunda vuelta, los diarios del stablishment insistían en tener la precisa de "cómo habían llegado los fondos de Venezuela" para financiar al ahora presidente electo Ollanta Humala. Como se verá, un calco de la "valija de Antonini Wilson" con que el oligopolio Clarín-La Nación (y sus satélites menores, claro) intentaron restar legitimidad a la recientemente asumida presidenta Cristina Fernández. Es una reacción coordinada de las derechas: disponer operativamente de sus ejércitos mediáticos para desacreditar y difamar a los emergentes de los procesos populares que vive la América Latina, en orden de impedir la profunda democratización de los factores del poder que dichos procesos implican. No hay aquí una cuestión ideológica sino doctrinaria: proteger sus intereses sectoriales y de clase, mantener un statu quo inequitativo y excluyente, reforzar la tradicional alianza estratégica de estos sectores con el Imperio.
Aquí en la Argentina, en donde conocidos periodistas, políticos, empresarios y afines son frecuentes visitantes de la embajada de los EEUU, tanto para informar como para recibir órdenes, la situación de los grupos corporativos alineados con el Departamento de Estado no es diferente del resto del continente. Por el contrario, suelen mostrar un grado vergonzante de cipayismo y sumisión a los mandatos de Washington.
Una buena muestra de esto se dio con el "escándalo" de la valija (otra más) incautada a un avión militar norteamericano hace unos cuatro meses. No les importó que se tratara de un trámite aduanero realizado por un país soberano ante la violación de esa soberanía. Por el contrario, Clarín, La Nación, el resto de los agujeros de la derecha mediática y sus políticos cautivos perpetraron una automática y deshonrosa alineación con los intereses norteamericanos, en contra de los intereses de su propio país.
¿Es extraño esto? Claro que no. Por eso el diario de la oligarquía terrateniente propone el tema hoy como una rendición argentina, porque lo que desean es que nuestro país sea finalmente derrotado. Porque sus intereses corporativos son más importantes que los intereses nacionales.
La "otra valija" tuvo y tiene el mismo objetivo que el brulote de Antonini: menoscabar la soberanía argentina en beneficio de los poderes fácticos del dinero y las políticas antipopulares. Sepa el pueblo con certeza quiénes son sus enemigos, dentro y fuera de nuestras fronteras.
MP

13 junio 2011

CONTRAPERIODISMO?


La nota editorial firmada por Jorge Fontevecchia lleva este título, aunque sin el signo final de pregunta que me tomé la libertad de agregarle. Es un poco como esto de Carlos Corach enseñando ética en Inglaterra: una especie de broma. Me explico:
En su acostumbrado estilo pedantón, solemne y aburrido, el erudito que preside el emporio noticioso Perfil, se despacha esta vez con una parrafada moralista y gorila sobre el supuesto "periodismo puro", mostrado como contracara del periodismo de tinte oficialista, simplificado hasta lo ínfimo en 678. Es decir, Fontevecchia intenta proponer la existencia de una cierta "reserva moral" del periodismo, que según su intencionada fantasía, sería depositaria incontaminada de ciertos valores eternos de la asepsia informativa. Una especie de sanctasantórum de las blancas vestiduras del periodismo independiente.
En ese afán, utiliza un discurso (al que califica sin mucho pudor de "bello") de la candidata opositora y senadora por Córdoba, Norma Morandini, otro de esos ejemplos del ya famoso "contra Menem éramos todos buenos y re-progres". La senadora y candidata a acompañar a Hermes Binner en otra fórmula que dividirá aún más el voto opositor, parece haber dicho al recibir el premio que le otorgara la Academia Nacional de Periodismo,

“Hoy existe libertad, se nos enrostra desde el poder oficial como si se tratara de una concesión generosa del gobernante. Efectivamente: existe libertad, pero se castiga la opinión. ¿Pero quién tiene ganas de verse expuesto a las burlas, los insultos y las descalificaciones de aquellos que ostentan poder, o utilizan los medios del Estado para insultar o ridiculizar a los que piensan de manera diferente? La estrategia de la descalificación personal, el insulto, la burla, ha sido sumamente eficaz como censura, ya que al cancelar el debate plural se impide que se configure el espacio público de las opiniones, ese pacto verbal, fundamento de la democracia. Ser honesto, decir lo que se piensa, se ha convertido en un acto de coraje, lo que revela una sociedad amedrentada”.

Como un opositor modelo 1955, la senadora pide por la libertad. No la libertad del pueblo, que no entra dentro de sus preocupaciones y que, como la de prensa y expresión, no está en peligro ni entredicho; sino la de los empleados de los oligopolios periodísticos para poder difundir sin ser molestados, la bajada de línea que ordenan sus patrones.
Sumado a esto, Fontevecchia imagina a Borges enfrentado al panel de 678 y desgrana (gran citador de frases ajenas) dos chascarrilos antiperonistas del célebre escritor gorilón. Claramente, lo que le molesta al moralismo "profesionalista" del periodismo liberal es que los oficialistas lo sean DE ESTE GOBIERNO. Porque, sin ir más lejos, Jorge Fontevecchia fue oficialista en tiempos de Videla y Massera; así como lo fue en tiempos del menemato, el otro genocidio argentino. Se ve que eso no estaba reñido con la ética del periodismo libre.
Dejando de lado el obvio colaboracionismo del bueno de Jorge durante el período más oscuro y sangriento de nuestra historia y sus servicios prestados a la causa neoliberal que casi destruyó el país, impresiona su actual nivel de colaboracionismo con quienes ejercieron durante décadas otra dictadura: el oligopolio Clarín-La Nación.
Quizás, como a Morandini, Lanata, TNemabum, Zloto o Nelson Castro, lo una a Clarín el odio común al peronismo que gobierna. Ese asco de clase a los procesos populares, siempre tan desprolijos e incontrolables. Quizás, es que se contenta con ser el socio minoritario de una conglomerado que lo excede, prefiriendo las migas que caen de la mesa de los grandes antes que buscar su propio camino en una profesión que, justamente él, se encargó de desprestigiar y embarrar con tanta opereta en favor de genocidas y rematadores del país. 
O quizás todo se reduce a un problema de números en el tema de la pauta publicitaria estatal. No lo sé. El caso es que esta fiebre de "ética", de purismo periodístico sabe a leche de burra y tan sólo estos monumentales hipócritas se creen eso de que son independientes. Y demuestran el calibre de sus mentiras ejerciendo esa misma intolerancia que adjudican a la otra parte. Y condenan a sus propios compañeros por delito de opinión. Por ser "oficialistas de este Gobierno".
Así que como, generalmente, el pedo se lo tiró el primero que se queja, uno tiende a creer que toda esta larga y aburrida saraza desde la corporación periodística empresarial, está diseñada para cubrir una verdad que ya no son capaces de disimular con nada: que son periodistas MILITANTES.
El tema es para quién o qué están militando. Se ve que no es algo que se pueda andar diciendo así nomás. Si hay que disfrazarlo tanto, no será nada bueno.
MP

11 junio 2011

NO, ES AL PEDO


Iba a postear sobre los dichos del candidato virtual de Clarín sobre Hebe de Bonafini. Dijo alguna pelotudez sobre hacer política con los muertos. Pero resolví que era una lastimosa pérdida de tiempo.
MP

10 junio 2011

SUICIDIO CON TRAMPA


No se trató de una revelación producto de avezados investigadores periodísticos. Se apareció un día el tipo por Clarín y empezó a cantar hasta la Marsellesa. Sí, leyó bien: por Clarín. De puro inocente.
Después siguió rodando por el circuito del periodismo militante opositor: Longobardi, Montenegro y siguen las firmas. A cada uno le hizo un regalo: te muestro mi quinta, te cuento de mi yate, canchereo con la Ferrari. A simple vista, un pelotudo imposibilitado de medir las consecuencias de su exhibicionismo impúdico. Un poco como la fauna que poblaba la revista Caras (sí, del "ético" Fontevecchia) en los tiempos de la pizza y el champán, la misma desfachatada impunidad.
Uno puede decir que esto mancha a las Madres y a Hebe en particular. Es, digamos, la bajada de línea que repiten como loros en todas sus variantes los galeotes de Magnetto y los asociados menores del oligopolio periodístico Clarín-La Nación. O sea, la entente restauradora y gorila que por fin puede hincar el diente en el riñón ideológico del Gobierno y atacar alegremente la política de Derechos Humanos e impulso de los juicios a los asesinos de la dictadura. Es un poco como ocurre con la inflación: hablar de "combatir la inflación" esconde la idea liberal de reorientar la distribución del ingreso de manera regresiva y concentrada, restaurando el modelo noventista de inequidad y miseria de las grandes mayorías. Los liberales "arreglan" el tema inflacionario con el sencillo procedimiento de incrementar el número de desocupados. Bien, aquí se trata de atacar la política de DDHH del kirchnerismo para impedir que llegue el momento de preguntar por la "pata" civil de la dictadura genocida. El apuro es lógico, porque los niveles de colaboracionismo entre los soldados y capitanes del oposicionismo mediático-político es muy alto. Y en el caso de Ernestina de Noble y Magnetto, dos causas relacionadas podrían destruir, literalmente, su imperio económico.
Es decir, hay un interés genuino por parte de la derecha económica-política-mediática en dar un golpe de muerte al oficialismo, para impedir que gane las elecciones y profundice así una derrota que ya es importante en términos tácticos y que los ha puesto en el lugar acorralado desde el que actúan hoy día.
Este es el contexto de la sorpresiva "cantata" de Schoklender, un ladrón de perfil bajo que súbitamente decidió suicidarse subiendo dramáticamente ese perfil. Un suicidio con trampita, porque nadie , por más impune que se crea, sale a entregar su actividad ilegal sin que medie una banca de envergadura portentosa. Algo que, digamos, haga valer el esfuerzo.
El objetivo no son las Madres, sino Cristina. No Cristina sino el Proyecto Nacional. Los grupos de derecha y sus sirvientes de izquierda buscan voltear este proyecto antes de que les inflija una derrota tal que lo transforme en irreversible. Y era sabido que no nos iban permitir llegar en paz a las elecciones, porque elecciones con el pueblo en paz significa que las diversas fórmulas colectoras (para usar esta inteligente calificación seisieteochista) del grupo Clarín están condenadas de antemano a perder.
Schoklender es un vector, el objetivo es infinitamente más alto e importante. Es por eso que la propia Presidenta deberá, quizás, ponerse al frente de la denuncia contra este criminal y querellarlo desde el Estado Nacional por su latrocinio y corrupción. Es una cuestión de imagen, con la que tanto nos corren los secuestradores del sentido común.
Porque, al fin y al cabo, que los personeros y cómplices de la mayor corrupción y del mayor genocidio de la historia nacional, perpetrados ambos entre la dictadura y el menemato, se asusten por este ladroncito angurriento, causa un poco de gracia. Bah, causaría gracia si no fuera una joda bárbara, como decía Tato.
MP

09 junio 2011

SORPRENDIDO Y ASUSTADO



En diálogo con Mañana Sylvestre, el economista y candidato a vicepresidente de la UCR, Javier González Fraga, dijo que se sintió sorprendido y asustado ante la propuesta del centenario partido.  Además, analizó la actualidad de económica: inflación, precios y medidas del gobierno nacional.


07 junio 2011

DIA DEL PERIODISTA (GORILA)


 El señor Miguel Wiñazki, soldadito de Clarín, nos regala hoy una deliciosa colección. Transcribo aquí algunas, a modo de homenaje a todos los periodistas que no son gorilas, ni agentes de los intereses oligopólicos, ni posan de independientes. Y para los que están estudiando... chicos, no sean así.
Feliz día a los militantes del periodismo nacional. 



Magdalena Ruiz Guiñazú: “Este Día del Periodista significa una situación inédita, que me alarma y es aquella en la cual el que no comparte un pensamiento se convierte en enemigo. Esto es muy peligroso, es una situación muy negativa y en la prensa se está dando un fenómeno que se da en la calle. Es una advertencia para que nos detengamos a tiempo, frente a una sociedad belicosa ante quien no comparte su pensamiento”. 

Joaquín Morales Solá: “es uno de los Días del Periodista más delicado y potencialmente más complicado desde la restauración de la democracia en 1983. Ahora no hay nada que celebrar, sino asumir que es un momento en el que hay riesgos grandes. Somos el centro de ataques de un Gobierno que ha elegido como enemigo a los medios de comunicación independientes, que ha dividido al periodismo en amigos y enemigos, ubicando como enemigo al periodismo independiente, que está siendo difamado, desprestigiado y descalificado por un amplio rango de medios oficiales y públicos, financiados por el Estado”.

Jorge Fontevecchia: “Inspirados en Gramsci (Antonio, filósofo), el Gobierno llama a toda los medios privados no oficialistas ‘prensa hegemónica’. Simplificadamente, que Clarín y La Nación nos convencen al resto de los medios para que defendamos sus intereses, cuando somos víctimas de su posición dominante. Ser ‘idiota útil’ (tantas veces trataron de hacerme sentir así) de un fin superior al periodismo. Ser buen periodista -concluye- es tratar de acercarse a la verdad, aunque no nos convenga”.

Jorge Fernández Díaz: “Un gobierno de raigambre feudal confluyó con un grupo intelectual que odia el rol del periodismo independiente. En esa coordenada maldita, tan peligrosa para la libertad de expresión, los periodistas profesionales vivimos el dolor de ser colocados, día a día, en el banquillo de los acusados por quienes detentan el poder y desean ser impunes, y por quienes le hacen tristemente el coro”.

Luis Majul: “Nunca, desde 1983, los periodistas no oficialistas tuvimos tantos inconvenientes para trabajar con la mínima tranquilidad. Los escraches a algunos, la persecución de los servicios de inteligencia y la AFIP a otros, el quite o la reducción de la publicidad oficial a casi todos, es algo que no se había vivido ni en la peor época del menemismo. La despenalización de los delitos de calumnias e injurias que debemos reconocerle a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no es capaz de borrar todo este descomunal hostigamiento a los periodistas profesionales”

Jorge Lanata: “Celebrar el Día del Periodista es estar en una profesión que hoy está severamente cuestionada desde el Gobierno y que en muchos casos está como distorsionada. Hace un tiempo no había que aclarar que uno no era un periodista militante, pero ahora sí. Yo creo en el periodismo de periodistas, no de periodistas militantes. Es un momento difícil, no solo ahora, sino desde hace varios años para acá. También tiene que ver con la crisis económica y con una especie de laxitud profesional, que hace que algunos periodistas también hagan prensa o algo que no tiene que ver con la profesión”. Lanata confirma su vocación, a pesar de todo: “El Día del Periodista siempre es un día para celebrar, porque hacemos el trabajo que nos gusta”.

Nelson Castro: “Es un día en el que primero hay que resaltar la importancia del periodismo como profesión y del trabajo del periodista. Uno de los temas más delicados es que estamos viviendo un momento en el cual desde la cima del poder hay un intento por esmerilar el prestigio y la utilidad de la profesión. El periodismo honesto es un instrumento fundamental para hacer a la sociedad más transparente, donde la pluralidad es esencial para protegernos de toda idea de pensamiento único, que es la antítesis de todo pensamiento democrático”.

06 junio 2011

SOBRE ELLOS Y NOSOTROS


 
Están tirando a lo pavote, con lo último que les queda. Buena oportunidad, con el Día del Periodista al caer, para insistir con alguna mirada sobre los medios. También sobre algunos de nosotros, y sobre nosotros mismos. Vamos en primera persona, que en esta profesión casi nunca es recomendable por aquello de que el yoísmo hace más protagonista al quién que al qué. Y vamos sin eludir conceptos apasionados, tampoco aconsejables por aquello de que, aunque autonomía no significa neutralidad, el examen periodístico debe guardar ciertas distancias con los hechos analizados. Está bien que así sea, porque, si un periodista no puede controlar sus ardores, pierde serenidad. Pero a veces, muy pocas veces, no es que no se puede. No se debe.
Hace una semana se decía aquí que sólo les quedaba aferrarse de una Sarlo en 6-7-8 o de un Schoklender-Madres. Lo primero ya se va extinguiendo de modo inexorable, como corresponde a un mero debate televisivo. En lo segundo y ante todo, el orden de los factores altera el producto. Como ya fue dicho, no van por Schoklender. Van por las Madres, porque ir contra ellas es apuntar esos pocos cartuchos disponibles al quiebre de un espinazo gubernamental: la política de derechos humanos, su recueste en los organismos del área, su reivindicación de una lucha clave para que ésta no sea una democracia vacía de contenido real. Hasta la semana pasada, las denuncias sobre Schoklender no parecían tener mayor asidero. Ahora sí. Y fue muy conveniente que ayer Hebe diera su explicación puntual de los hechos. El jueves, en la Plaza, había brindado una respuesta política, con la que se puede estar de acuerdo sin perjuicio de algún exabrupto innecesario. En efecto, y no sólo por el cotejo contra lo que se juega en esta etapa electoral, sino también respecto de cómo caracterizar la marcha general de las cosas, el episodio ocupante es, estructuralmente, una pelotudez. ¿Qué se supone? ¿Que la trayectoria épica de las Madres ingresa a la duda porque un tipo oscuro u oscurecido hizo o habría hecho de las suyas? Pero mucho más que eso, aunque pueda señalárselo como un razonamiento ad hominem en tanto, antes que argumentar con solidez, pretendería atacar al adversario por su sola condición de tal: ¿con cuál autoridad de antecedentes se erigen en moralistas quienes usan a Schoklender para tirar abajo lo que no pueden derrumbar? ¿Así que los compinches del robo de la Argentina se escandalizan por metidas de mano antes que de pata? ¿Así que silenciadores y cómplices de apropiación de bebés vienen a ensuciar a las Madres? De todas maneras y así sea que esta tenida va registrando algunos tiros para el lado de la justicia, no deben dejarse flancos. Cualquier analista, consultor, politólogo, advierte hace rato que los riesgos del Gobierno no están enfrente sino adentro. Enfrente, hoy, no hay nada, por lo menos electoralmente hablando (es dudoso que lo haya a través del corrimiento orgánico del radicalismo hacia la derecha). Pero esa no es sin más ni más una buena noticia para el kirchnerismo. Tal vez sea lo contrario, porque la nada invita a dormirse.
Hay esa gente cooptada por el discurso corporativo. Esa gente mimetizada con él hasta un punto en que asumen el “nosotros”. Podrá no justificarse pero se entiende, como forma de esquivarles el bulto a las angustias existenciales. Esa gente que llega a decir “estamos invirtiendo en”, como si en vez de empleado fuese accionista. Puesto eso en línea de medios periodísticos, hay esa gente necesitada de creer que forma parte de una cruzada republicana contra el autoritarismo gubernamental, el avasallamiento de las instituciones, los ataques a la prensa libre. O algo así. No hablamos de Morales Solá, naturalmente, que hace unos días fue capaz de animarse a reivindicar a Nora Cortiñas en su defensa de los tobas que acamparon en la 9 de Julio. Nora, una militante enorme, una intachable, un ejemplo en todo sentido, “usada” por el diario La Nación con tal de embarrar a Hebe a como diera lugar. Morales Solá es parte íntima de ellos, es núcleo duro de su bajada de línea, es cuadro de la derecha. Pero vos, Jorge, vos con quien compartimos tantos años, tanta utopía, tanta pelea en solitario contra viento y marea y, sobre todo, tanta seguridad de que si tocaban a las Madres nos tocaban a todos, a todos los como vos y como yo y como tantos, ¿qué te pasó, Jorge? ¿Qué te pasa? ¿Estás nervioso? ¿Qué hacés mendigando espacios en el territorio de ellos, para decir lo que les conviene contra lo que tanto tiempo soñamos juntos? ¿A vos te parece hacer eso? Entendeme: no hablo de que nunca se debe trabajar en campo contrario, y menos que menos en esta profesión. Y además, si fuera por eso yo no sería uno de los más indicados para decirlo. Pero si, encima de tener que resolver esa contradicción, te convertís en el vocero explícito de lo incompatible con lo que pensás, ya no es dialéctica, Jorge. Es servilismo. ¿O es que siempre pensaste como ellos y haber sostenido lo inverso fue de oportunismo transgresor? Vos edificaste sobre la transgresión, Jorge. Una transgresión progre, humanista, llamémosle de izquierda. Y la estás haciendo percha con una transgresión contrapuesta que ni siquiera es pícara, porque la cancha te la marcan ellos para que vos juegues con el extremo de ensuciar a las Madres. Nada menos que a las Madres. Fue espantoso verte el otro día en TN jugando precisamente a eso, con pasajes en los que tus interlocutores trataban de moderarte, digamos, con la advertencia de que las Madres, después de todo, podrían no ser iguales que el sujeto de marras. Que al día siguiente habría gente que iría a la Plaza para dejar claro que estaba con lo que las Madres significan, no con Schoklender. En TN casi para que te corran por izquierda, Jorge. Me duele, aun por esta única parrafada, estar entrado en el juego que querés: que te respondan para seguir reconquistando lugar. Resolví que no me importe.
Que quede bien clarito, porque ésta sigue siendo la batalla por la construcción de sentido. Y el sentido que ellos quieren construir no es, en su naturaleza profunda, la existencia de un corrupto metido dentro de las Madres. Necesitan fabricar que somos, todos, la misma mierda que ellos. No hay que dejar que siquiera lo intenten, porque además nos sobran los blasones para que no puedan ensayarlo. Habemos (muchos) quienes no nos quebramos, no nos vendimos, mantuvimos las palabras clave, nos miramos tranquilos al espejo, no verseamos nunca ser periodistas independientes. Como decía David Viñas en su cita de Aristóteles: el hombre es un animal político, y si se le quita lo político es simplemente un animal. No quieran jodernos con sus pretensiones de asepsia profesional. Si acaso fuera cierto que Hebe se equivocó feo dejando correr andanzas de un malandra, nadie dice que no deba decírselo. Sus declaraciones de estas horas echan buena luz para aclarar que le es posible haber sido víctima de una defraudación. Lo reconoce, le duele en el alma. Pero aunque no hubiera sido así, hay formas y formas de apuntarle. Porque decir no es lo mismo que vomitar. Porque casi todo lo que decimos o dejamos de decir es en un contexto. No hay los términos sueltos, salvo para quienes creen o quieren convencerse de que primero se es periodista y recién después el animal político.
Feliz día, mañana, para los que comprenden que es al revés.

NI ENEMIGOS NI ADVERSARIOS

Los tuvimos. En 2008, un conglomerado formidable de fuerzas combinadas puso contra las cuerdas al Gobierno naciente de Cristina Fernández. Los principales factores del poder económico nacional y transnacional, los grupos del poder oligopólico mediático y sus soldados periodísticos formadores de opinión, el poder agroindustrial sojero, la casi totalidad (de ultra derecha a ultra izquierda) del espectro político opositor y sus oscuros satélites para-políticos (Rabino Bergman, Juan Bautista "Tata" Yofre y calaña similar) y el bloque de clases dominantes (alta y media en términos generales) de los centros urbanos y rurales.
Si se mira con atención esta lista, seguramente incompleta, se verá que se trata de la ecuación básica del golpe de estado clásico, tanto en la Argentina como en Latinoamérica. Es decir, la fórmula del manual del Departamento de Estado del Imperio para desestabilizar, históricamente, a los gobiernos populares de nuestro sub continente que de algún modo u otro molestaron el sistema de intereses que están bajo su custodia.
Como es bien sabido, la excusa del intento de golpe de estado de 2008 fue la Resolución 125 que declaraba móviles a las retenciones al excedente de renta producto de la exportación de grano oleaginoso, básicamente soja. Lo que se puso en funcionamiento entonces, tuvo como sustento ideológico el más cerril liberalismo, que reniega de contribuir siquiera una parte ínfima de su renta acumulada para beneficiar al conjunto del país. 
Bajo este postulado ideológico se embanderaron dirigentes empresarios, oligarcas, periodistas (algunos de ellos ex progres), políticos y amplios sectores geográficamente bien localizados. Como es de fácil apreciación, en este esquema faltan las Fuerzas Armadas, que hasta 1976 fueron la clave de la ejecutividad de los planes de interrupción institucional. Es decir, hasta 2008, las fuerzas del stablishment argentino no habían descubierto otra manera de voltear a un Gobierno popular que no fuera sacando los tanques a la calle. No habiéndolos, el golpe se diluyó en largas campañas de prensa y operaciones de toda laya. En resumen, no habiendo fuerzas militares que saldaran la ecuación, el golpismo debía destruir al Gobierno con POLÍTICA. Justo lo que jamás habían hecho.
Hasta las elecciones parlamentarias de 2009, pareció que tal cosa sería posible. El envión del "relato" sojero-mediático y los propios errores, posibilitaron que la oposición parlamentaria se hiciera con una victoria electoral que fue, enseguida, absolutamente incapaz de transformar en derrota oficialista. O sea, incapaces de transformar una triunfo electoral en una victoria política. 
A diferencia de esta monumental impotencia, el gobierno al mando de Cristina respondió con política, lisa y llanamente. Así, con las mayorías en el Congreso en contra, pudo realizar las iniciativas que constituyen lo mejor y más memorable de su gestión. Es decir, encontró la manera de romper el relato liberal ante la opinión pública y supo ponerse a hacer justo lo único que sus enemigos ignoraban. Lo dicho: política.
La cercanía de las elecciones presidenciales pinta un panorama poco menos que hegemónico para el oficialismo. Nadie considera seriamente que de las elecciones pueda surgir otro presidente que no sea Cristina y se descuenta que los números parlamentarios volverán a mostrar una mayoría oficial. La oposición política, que ha entregado su comando estratégico al oligopolio mediático Clarín-La Nación, se halla en estado de descomposición y sus movidas electoralistas son rocambolescos experimentos que tienen el sello del clásico amontonamiento por espanto.Sin políticos operativos, la verdadera oposición quedó en mano de las corporaciones de la infromación, que libran una guerra sucia contra el Gobierno sin otro objetivo que salvar lo que quede en pie de sus anteriormente desmesurados privilegios. Pero hasta este "relato" de victimización ha quedado al desnudo gracias a las acciones políticas del Gobierno, que puso sobre la mesa, por ejemplo, la discusión sobre los hijos apropiados de la dueña del Grupo Clarín y el origen del monopolio del papel prensa que ostentan. En una palabra, el Gobierno ha ganado la guerra por el "sentido" y ha puesto en duda lo que hasta ahora fue una verdad incuestionable: la palabra de los diarios como "asépticos" analistas de la realidad, dejándolos expuestos como lo que son, grupos de poder que defienden sus propios intereses, incluso en contra de los propios intereses nacionales.
No quedan, a la vista, ni adversarios ni enemigos. Eso no debe, por cierto, provocar que las enormes fuerzas populares que el Proyecto Nacional ha puesto en marcha se relajen y olviden que las maquinarias del pensamiento antipopular están siempre en funcionamiento. La sociedad civil debe estar siempre en guardia para proteger sus propias conquistas y su propio futuro. Ahora y después de 2011. Proteger a Cristina, cuidarla y ayudarla. Ni un paso atrás.
Lo demás se dará por añadidura.
MP

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