La elección porteña no ofrecía sorpresas. No había nada que esperar, salvo que el margen de votos no constituyera una derrota escandalosa. por el contrario, los casi 36 puntos en los que casi seguramente cerrará el conteo de Filmus, constituye un ejemplo bastante aceptable del mapa electoral kirchnerista en la Capital. Y no es poco, contando con las performances históricas de las variantes peronistas en el distrito electoral nacido del Pacto de Olivos, básicamente gorila por cultura y composición social.
Los análisis que a esta hora pululan por los medios se esperanzan en proponer el tan esperado "cambio de clima", gracias a la reelección de Macri. Claramente, la sucesión de Capital-Santa Fe-Capital los ha engolosinado y ya operan en el sentido de poner en cuestión el potencial de Cristina para ser reelegida en primera vuelta. Una estrategia de manual que sirve para alentar a la propia tropa, que al día de hoy es cualquiera que le pueda hacer fuerza en octubre, habiendo pasado el test de agosto. El cálculo que recalienta las cabezas de los operetas periodísticos, hoy más comando estratégico opositor que nunca, es que si Cristina no supera holgadamente el 40% en las primarias de agosto, todas las variantes del paisaje opositor se encolumnarán obedientemente en octubre detrás de quien se le acerque más, a fin de forzar una segunda vuelta. Saben que el campo opositor no tiene mayores divisiones ideológicas en lo que refiere al objetivo común de derrotar al Gobierno y restaurar el estado de cosas anterior a 2003. Y quizás sea esto lo principal en el análisis honesto: el obvio restauracionismo de cualquiera de las variantes opositoras nacionales. Ley de Medios, jubilaciones estatales, Aerolíneas Argentinas, retenciones sobre exportaciones, impulso a la expansión del mercado interno, sustitución de importaciones, intervención del Estado en la economía, Asignación Universal, son todos elementos a demoler por los opositores, en cumplimiento de los compromisos adquiridos con las corporaciones que los han apoyado, y aún los apoyan, como última esperanza de salvación.
El intento de los formadores de opinión de nacionalizar a la fuerza la elección municipal de Buenos Aires apunta a dar una mano a este esfuerzo.
Macri, por su parte, ha quedado erigido en el gran elector de la trinchera gorila. Por encima de Binner, que ganó penosamente su provincia y el descompuesto Das Neves, que se suicidó en un fraude sin destino. Y por encima, también, del realismo mágico de Rodríguez Saá y su peronismo extraterrestre. El intendente de Buenos Aires es, hoy por hoy, el único gorila que ganó seriamente su test electoral y, tomando en cuenta la sorpresiva elección del payaso Del Sel en Santa Fe, embanderado en el amarillo Pro, las razones de su erección en gran figurón opositor es obvia.
Posiblemente, en los próximos días blanqueará el acuerdo que ya ha cerrado con Duhalde. Y lo hará de la misma manera vergonzante que siempre. Duhalde es el calzón cagado que nadie quiere mostrar como propio. Tan sólo Clarín banca abiertamente al ex bañero. Y con eso basta. Véanse sino las declaraciones de Ricardito sobre votarlo en segunda vuelta.
Es hora de recordar aquella cena en lo de Héctor Magnetto de hace un tiempo atrás. Allí quedó configurado un mapa de relaciones político-empresariales que se intentará completar. Una fase ya se ha logrado. Los comensales de aquella noche están haciendo su trabajo. Puede que logren completarlo o no.
Queda en el pueblo argentino impedirlo o permitirlo. Defender sus conquistas o entregarlas para su demolición.
Eso es todo. Sin sorpresas.
MP
El intento de los formadores de opinión de nacionalizar a la fuerza la elección municipal de Buenos Aires apunta a dar una mano a este esfuerzo.
Macri, por su parte, ha quedado erigido en el gran elector de la trinchera gorila. Por encima de Binner, que ganó penosamente su provincia y el descompuesto Das Neves, que se suicidó en un fraude sin destino. Y por encima, también, del realismo mágico de Rodríguez Saá y su peronismo extraterrestre. El intendente de Buenos Aires es, hoy por hoy, el único gorila que ganó seriamente su test electoral y, tomando en cuenta la sorpresiva elección del payaso Del Sel en Santa Fe, embanderado en el amarillo Pro, las razones de su erección en gran figurón opositor es obvia.
Posiblemente, en los próximos días blanqueará el acuerdo que ya ha cerrado con Duhalde. Y lo hará de la misma manera vergonzante que siempre. Duhalde es el calzón cagado que nadie quiere mostrar como propio. Tan sólo Clarín banca abiertamente al ex bañero. Y con eso basta. Véanse sino las declaraciones de Ricardito sobre votarlo en segunda vuelta.
Es hora de recordar aquella cena en lo de Héctor Magnetto de hace un tiempo atrás. Allí quedó configurado un mapa de relaciones político-empresariales que se intentará completar. Una fase ya se ha logrado. Los comensales de aquella noche están haciendo su trabajo. Puede que logren completarlo o no.
Queda en el pueblo argentino impedirlo o permitirlo. Defender sus conquistas o entregarlas para su demolición.
Eso es todo. Sin sorpresas.
MP



















