27 octubre 2011

FLACO


Cómo andás Flaco? Qué contás? Ya armaste algún quilombo allá arriba? Y sí, más bien que sos un quilombero. Marca cañón, maestro. Ja, ja. Como cuando cabeceaste la cámara de Crónica el día en que asumiste. Qué vértigo, boludo.  Cómo me gustó eso..
Me acuerdo cuando viajaste por primera vez al exterior y en España los recagaste a pedos a los empresarios que manejaban la mayoría de las privatizadas y que se sentían los dueños del país, los hijos de puta. Cómo me gustó eso, Flaco. Me quedé frío y pensé: "este es otra cosa". Ahí empecé a pensar que algo era diferente, vos sabés. Porque yo te voté sin conocerte, más que nada para que no ganara Carlos, viste? No, no te toqués el huevo, boludo. Qué bárbaro. Yo pensé que cuando llegás al Cielo te salían alas y te encajaban una aureola y un camisón blanco. Pero no, vos seguís siendo el mismo demente. Dios mío.
Te decía que yo te voté sin conocerte. Vos viste que ahora todos te conocían de antes y todos te veían venir. Todos son co fundadores del Proyecto Nacional. Todos te dieron la mamadera, Flaco. Y, es así. 
Yo no, la verdad. Pero esa vez, cuando supe lo que habías hecho en España y lo escuché al cerdo ése que manejaba, no sé si Aerolíneas o Telefónica, salir quejándose de que un Presidente argentino les hubiera hablado en ese tono, justo a ellos, que invertían en la paupérrima Argentina. Nos estaban haciendo un favor, parece. Qué reverendos hijos de un tren lleno de putas. Qué orgullo sentí!
Y después te plantaste frente a los militares y les gritaste que vos no les tenías miedo. Y ahí sentí que yo estaba ahí con vos gritando lo mismo, después de tantas decepciones, de tanta adrenalina desde los levantamientos carapintadas en tiempos de Raúl, las leyes vergonzosas de Punto Final y Obediencia Debida y después los indultos de Carlos y de Tachuela. Todos habían transado con la corporación militar. Todos menos vos. Porque ninguno tuvo las pelotas, no ya de bajar los cuadros (que no las tuvieron) sino de impulsar las causas, anular las leyes oprobiosas y borrar del mapa una Corte Suprema de títeres colaboracionistas para poner una verdaderamente comprometida con los valores de la democracia. Eso lo hiciste vos. La voluntad, Flaco, es eso. Es pelearla hasta que ocurra.
Yo jamás creí en toda esa mierda de los dos demonios, no viajé con el uno a uno y nunca me sumé al que se vayan todos. Una vida del lado equivocado del mostrador, dirían algunos. Pero te digo que todo eso me dejó listo para un loco como vos. Para un luchador como vos. Y te banqué, y te critiqué y te volví a bancar. Y cuando me enteré que habías muerto, no lo creí porque siempre pienso que los tipos tocados por la mano de la Historia deberían irse con más bamboya. En realidad, esa incredulidad es un mecanismo de defensa ante lo inevitable. Porque cuando alguien como vos se va, se detiene el tiempo. Entendés? Es como que todo se frena y, por un momento, nada transcurre. Es un instante eterno de dolor, de estar en la cima de la montaña rusa, esperando para caer. Me pasó con mi vieja, Flaco. Me pasó lo mismo, te lo juro.
Igual, te digo la verdad, cuando entré a la capilla ardiente, después de ocho horas y pico de cola, de cantar hasta la afonía, de ver tanta gente sintiendo la misma desolación, la misma bronca ante esta jugarreta de la muerte, después de pelear con los de la Tupac que se querían colar; después de todo eso, cuando entré solamente la ví a Ella, parada, chiquitita. Ni ví el cajón (sí, el que estaba lleno de piedras, jajaa). Y algo le dije a ella, algo de "a muerte con vos, Cristina". Y ella movió la manito apenas. Y ahí me quebré, al salir y entender que había perdido algo más, de todo lo que uno va perdiendo en la vida, algo importante. No era cualquier cosa. Eras vos, que te habías quedado ahí. Uf, qué terrible.
Sí, dale, vos cagate de risa. Pero yo la pasé mal. Yo y millones que de pronto esa mañana de hace un año se sintieron solos de toda soledad. Como nuestros mayores se sintieron huérfanos cuando se fue el Viejo. Y antes cuando Evita entregó la vida por la causa del Pueblo. 
Mirá como son las cosas: yo moqueando como un boludo y vos riéndote de lo lindo. Y sí, es tu prerrogativa. Hiciste las cosas bien. Quedó Cristina, que es un lujazo; la militancia creció y llevó tu nombre como bandera a la victoria. Cristina ganó y con ella ganamos todos. Y ganaste vos, guacho, que sabías bien a quién dejabas.
Hoy, un año después, sabés Flaco, somos un país mejor aún que el que vos dejaste. Estamos de pie, sin ceder un tranco de pollo, decididos en tu nombre y el de Ella, en el del Viejo y Evita, a seguir peleando hasta completar nuestra amorosa revolución de justicia. Y no vamos a parar. Y no vamos a retroceder. Los tenemos a ustedes tres allá arriba empujando y a Cristina al frente, marcando el camino. Y te juro, como alguna vez se lo juré a Ella, que aún aquellos que no somos valientes, lo seremos por Ella y por tu memoria. Y nada ni nadie nos para esta vez, como decía aquella canción de tu época.
Mirá el quilombo que armaste , Flaco.
Nos estamos viendo, hermano.
MP

26 octubre 2011

SIN OPOSICIÓN


Apresurados de pelajes variados se lanzaron a facturar con libros en los que describían el final del kirchnerismo. Recordará el lector, desde Asís a Cachanosky, la avalancha de libros que vaticinaron el fin del ciclo inaugurado en 2003 con Néstor Kirchner. En realidad, si seguíamos la lógica de la política nacional, pasada la rebelión  agrogarca, la traición de Cleto y las elecciones de 2009, estos vivillos editoriales hubieran estado en lo cierto y el Gobierno hubiera caído. Y la risueña profecía de Grondona y Biolcati se hubiera cumplido sin problemas. Esa fue SIEMPRE la dinámica política del país: cuando los factores del poder oculto decidían el fin de un ciclo constitucional, éste terminaba y punto. 
Los factores que determinaron el cambio de ese temible paradigma son variados. Pero debe contabilizarse entre los principales la voluntad política de la conducción de Cristina Fernández y del fenómeno popular que bulle bajo sus pies. 
El stablishment propugna la antipolítica hacia abajo, pero JAMAS deja de hacer política en las trastiendas. La antipolítica es para la gilada, para el pelotudo que se comió enterito y sin procesar el verso pergolinesco y lanatiano del que se vayan todos, mientras permanecían incólumes los testaferros de los antiguos poderes oligárquicos.
Esa es la gran victoria del peronismo kirchnerista: la política como un bien común a todos, la ampliación de la civilidad, de la participación en la discusión del destino nacional.
Cien veces se ha dicho aquí que la gran debacle opositora tuvo lugar cuando entregaron el comando estratégico de sus propias políticas al oligopolio mediático. Es decir, los políticos se entregaron a la más pura antipolítica. El resultado, acaso previsible de esa rendición incondicional fue su actual descomposición.
El estado gaseoso de la oposición no representa una buena noticia. Aviso: no viene intercalado aquí esa clásica idiotez republicana sobre la hegemonía y la necesidad de la alternancia. Eso déjelo a los santones de la república oligárquica, a las vírgenes de la política aristocrática. Aquí nos jugamos por un proyecto a largo plazo que se propone de cara al Pueblo, una continuidad de ideas y lineamientos de infraestructura en crecimiento. Un plan estratégico de expansión del mercado interno, sustitución de exportaciones y pleno empleo. Un plan de desarrollo con integración plena de todos los sectores de la sociedad. O sea, todo lo contrario de los mezquinos intereses minoritarios que sostienen los agentes opositores.
Pero, como está dicho, la disolución opositora es mala cosa, puesto que, aún en el error y la entrega, siempre es preferible el accionar político público a los oscuros movimientos de los gerenciadores de los grupos económicos. Ese es el último delito de los opositores a nuestro gobierno, dicho en términos literarios: morir para dejar en su lugar entidades peores que ellos.
Puede que sea ésta la naturaleza de la lucha que viene: el conflicto directo con los factores del poder oligopólico sin ninguna clase de mediación. Se medirán así las fuerzas de las corporaciones con las de las organizaciones del Pueblo. Será un conflicto binario y poco será el lugar que quede para posiciones tibias. La dinámica propia de la lucha propondrá la toma de partido. Se verán en esa cancha los pingos. Es decir, quiénes quedan del lado del pueblo y quiénes en la trinchera de sus enemigos. Las disidencias quedarán expuestas, las traiciones estarán a la vista. 
No buscamos el conflicto, desde ya. Pero sabemos de sobra los peronistas que hay cosas, como decía Néstor Kirchner, que sólo se consiguen peleando. 
La nuestra es, orgullosamente, una revolución de amor.
Aún así...
La matemática continúa siendo una ciencia de valores inmutables y los números de Cristina proponen un escenario de encolumnamiento forzoso con su conducción, hacia adentro de los diferentes andariveles que conforman el Proyecto Nacional. Aquellos dirigentes propios que no comprendan que el liderazgo de la Presidenta es diferente a cualquier otro, justamente por su legitimidad de origen, masiva y popular, cometerán el error de creer que están en condiciones de disputar la conducción desde la acotada legitimidad de la representación sectorial e incluso burocrática. Ese error tiene nombre: se llama vandorismo.
Ojalá las diferentes dirigencias entiendan la envergadura del momento histórico que vivimos y no jueguen fichas equivocadas, que terminen acercándolos a los enemigos de la Patria. Hay errores que cuestan carísimo. Sobre todo si se intenta disputar una conducción como la de Cristina, que tiene su origen en la voluntad de un pueblo.
MP
 

25 octubre 2011

LA CARTA DE HUGO


Y cómo está resonando la voz de Mariano Moreno, aquel infinito artífice del Mayo argentino de 1810, para iluminar el presente y prefigurar el porvenir: felizmente, se observa en nuestras gentes, que sacudido el antiguo adormecimiento, manifiestan un espíritu noble, dispuesto para grandes cosas y capaz de cualquier sacrificio que conduzca a la consolidación del bien general. En realidad y en verdad, a través de Mariano Moreno está hablando la fuerza histórica de tu Pueblo, la de ayer y la de hoy. La fuerza histórica que impulsó a Moreno, a Juana Azurduy, a San Martín, a Perón, a Evita, al Che Guevara, a Néstor, y a tantas otras forjadoras y forjadores de la dignidad argentina. Es la fuerza histórica, Cristina, que hoy tiene en ti a su más digna y valiente adalid.

Gracias a Miguel Vidal.

24 octubre 2011

Q.E.P.D.


Laburazo del Dr. Lecter (lo único pasable del emporio del corsario). Fue para las primarias, pero es MUY actual.
A disfrutarlo.
MP

22 octubre 2011

20 octubre 2011

REPUBLICANOS MIEDOS


Como diría Walter Besuzzo, no se puede predicar moral con la bragueta abierta. Los editoriales de Lanata en el diario amarillista Libre traspiran un republicanismo choto y llano, digno de las sobreactuaciones histéricas de Silvano Santander, aquél famoso proto-gorila de los años 40. En el caso de Lanata, confinado a las márgenes mismas del periodismo legal (después de haber desplegado un servilismo patético hacia el grupo Clarín, el cuál no le reportó ni siquiera un laburo en blanco para alguna de los múltiples tentáculos del mismo) ha quedado condenado a la constante y decrépita admonición antipopular, como un hinchado Alsogaray, condenando aternamente los "desvíos populistas" de un gobierno cuya marcha no pudo jamás, no ya detener, sino siquiera incomodar.
Por que la verdad es que Lanata se aplicó a trabajar en contra del gobierno de Cristina desde el día uno, cuando juntó sin asco para poder sacar un diario cuya furia opositora nunca lo ayudó a venderse dentro de niveles aceptables. Un diario que desde el nombre mismo se propuso en herencia de un pasquín enemigo de los gobiernos populares, dejando bien en claro hasta dónde pensaba llegar.
Durante la rebelión patronal agraria, tuvo su cénit, encarando un nivel de terrorismo mediático de muy alto calibre. Pero para que la bala llegue, hay que tener pistola. Y Lanata entraba irremediablemente en su ocaso, lejos de aquél ocurrente enfant terrible cuyo ego desmesurado era tan atractivo en los tiempos de la transición entre el alfonsinismo moribundo y el menemismo como método de saqueo a escala nacional.
Envejecido, irritado, descompuesto y corrido a una derecha grotesca y decimonónica, Lanata quedó prisionero de su propia macchietta, jadeando un espasmo de canina obediencia hacia el oligopolio mediático dominante.
No es el único, pero acaso sí, el más patético. Igualmente, los miedos republicanos recorren como un orgasmo al revés a todos los lenguaraces del conservatismo nacional, agentes conocidos de viejos intereses concentrados. No todos son despojos tristes como Lanata o tías histéricas y bífidas como Tomás Abraham. Están los circunspectos gorilones, eternos levantadores del dedito ante los "peligros intitucionales", sólo valorados cuando el gobierno se acerca a defender los intereses del pueblo y nunca cuando se violenta la ley y las instituciones para beneficiar a los grupos empresariales. Esos también están en un fúnebre cierre de campaña, jalonada por los crespones enlutados de la muerte política opositora. Sus gestos, adustos hasta la mueca, muestran lo mal que la están pasando (como diría Gastón Gaudio).
Viudas del gorilismo putrefacto con todos sus maridos muertos.

Es curioso, pero, acaso como nunca antes en nuestra historia política, la runfla opositora sufre por adelantado los dolores de la derrota. Después de la rebelión agrogarca de 2008 y el ataque sistemático del conglomerado empresario-mediático, factores ambos que posibilitaron que el oficialismo parlamentario quedara en minoría en 2009, la oposición no hizo otra cosa que retroceder.
Incapaces de instalar agenda (a pesar de tener a su servicio uno de los oligopolios multimediales más importantes de la América del Sur), se conformaron con ejercer un denuncismo pelotudo, televisivo y melindroso, mientras la única actividad política real que practicaban era la defensa punto a punto de los intereses de sus sponsors corporativos. Por fin, fue imposible distinguir entre el discurso de los periodistas jornalizados por los grupos mediáticos y los políticos que fungían de interlocutores-voceros. Es decir, pagaron las consecuencias de entregar a esos grupos el comando estratégico de su accionar político. Resignaron ideas ante intereses. Y pagaron. Y seguirán pagando.
¿Quién demonios puede creer en las promesas de Ricardito, el Padrino o el de la Rúa santafesino? Si son, apenas, lobbystas de los mismos intereses, aunque desde diferentes ángulos pero con discursos curiosamente similares, apenas diferenciables por cuestiones de forma. El conservadurismo duhaldista es tan agrario y patronal como el de Binner, tan antipopular como el de Alfonsín, aunque quizás algo más brutal, más desembozadamente derechista. El de Binner, un poquito menos. Algo más progre bobalicón, declamativo y lelo. El de Alfonsín, un desastre. Nada.
Con esta nada, estos fantasmas dolientes llegan a las elecciones generales con la derrota anunciada a cuestas. llegan a perder, pero ni siquiera ellos se imaginan cómo.
Viene un terremoto. Si el lector lo prefiere, descarte esto como el mero vaticinio de un audaz. Si no tengo razón, no pasa nada. Si la tengo, tampoco. Pero yo tengo para mi que el pueblo les infligirá una derrota histórica, ejemplificadora. Tanto a los figurones políticos como a los opinéitors de la república oligárquica. Una derrota de la que no se recuperarán en mucho tiempo.
Cristina va hacia el número mágico del 62% que el general Perón obtuvo en 1973. En ese 38 restante, quedará arrinconada toda la impotencia, el odio y la boludina, la falta de respeto por la inteligencia del pueblo y por su capacidad de memoria.
El terremoto del domingo lo será de votos, de alegría, de amor, de vida, de futuro, de esperanza. Como en 1945, se ha puesto en marcha en la Argentina una nueva conciencia. La conciencia de tener el destino en las propias manos.
Que teman los sirvientes republicanos de la oligarquía. Que tengan mucho miedo. Lo bien que hacen.
Es la hora del pueblo.
MP

17 octubre 2011

LA MIRADA DESDE EL SUR

 Es noche en Puerto Madryn, con un viento frìo que llega desde el ùltimo sur y que invade la bahìa como millones de voces inmemoriales. Voces olvidadas de siglos de historia tragada por el desierto interminable. 
Se ve distinta la Patria desde las largas soledades de la Patagonia, se siente el peso profundo de todas esas millones de leguas que se amontonan hacia el norte. Aquì flamea la bandera de Belgrano azotada por los vientos chùcaros, feroces, indomables que vienen de los hielos. 
Es el final casi de otro 17 de octubre, que me ha tocado pasar aquì por obra y gracia de las cenizas de un volcàn chileno cuyo nombre no logro recordar. Sin embargo, como para demostrar que no hay mal que por bien no venga, pude asistir al festejo de la fecha fundacional de nuestro Movimiento aquì, con amigos queridos que viajaron hasta acà y con quienes me juntò algo que bien puede ser la Providencia: Lore y Fabricio.
Fue un acto breve, sentido y alegre. Aun en el frìo incipiente del anochecer de Madryn, el calor de la vieja y querida Marcha Peronista levanta cualquier espìritu. La alegrìa del triunfo que viene, la felicidad del encuentro, el mirarse, el abrazarse. Todo es diferente para mì. Y hermoso.
Se me ocurriò pensar que vivimos tiempos benditos. El domingo daremos a nuestra Patria un nuevo perìodo presidencial que, en 2015, completarà un ciclo de 12 exitosos años de gobiernos peronistas, los mejores desde los Años Felices del General y Evita. No serà casualidad. La nuestra fue y es una revoluciòn basada en el tiempo y en el amor. Somos hijos del amor de Peròn y Eva, de Nèstor y Cristina. Y tambièn lo somos del amor a la Patria y al Pueblo de miles y miles de compañeros que a lo largo de 66 años lucharon y ofrendaron su sangre, sus cuerpos y su vida para que esta revoluciòn de hoy pudiera seguir viviendo y perdurar. Los que hoy estamos aquì, soldados de una causa maravillosa, estamos parados en los hombros de gigantes. Somos tambièn hijos de su ejemplo, de su arrojo y de su coraje. Y a ellos les debemos esta Argentina pròspera y en paz de que hoy disfrutamos. A todos los que cayeron por esa locura sagrada que es el amor al Pueblo.
Se termina otro 17, pero no es igual que los demàs. Es el momento de la vida. Es el giro de la historia. Protagonizamos un momento ùnico. Nuestra responsabilidad es enorme. Acaso desmesurada: ayudar a nuestra Conductora a consolidar el Proyecto Nacional de una vez y para siempre, para que nuestros hijos y los que vengan despuès no vuelvan a sufrir lo que muchos han y hemos sufrido por culpa del odio de la antipatria.
No podemos fallar. Ni un paso atràs.
Viva la Patria.
Feliz 17 de octubre para todos.
MP

12 octubre 2011

LA GUERRA DE TABARÉ


Acaso hubieramos oído el sordo ruido de las divisiones blindadas, un terremoto sordo y ominoso que preanuncia el desastre. Hubiéramos oídos el trémolo espeluznante de los motores de los bombarderos, que oscurecerían el cielo como heraldos de la muerte. Quizás el recuerdo en blanco y negro de la malograda ciudad de Guernica llegara impetuoso a nuestra memoria colectiva al ver los miles de aparatos volando en nuestro cielo, listos para dejar caer las bombas.
A lo lejos, en las cabeceras de los puentes indefensos, hubiéramos entrevisto los cascos y las bayonetas caladas de los millares de soldados, ejército feroz que invadiría nuestra tierra pacífica. Se habrían esparcido como hormigas, conquistando, destruyendo todo a su paso. Vendrían a sembrar la muerte, la destrucción y el escarmiento. Poco tiempo les habría tomado, quizás, a las Fuerzas Armadas de la República Oriental de Uruguay, invadir y conquistar la totalidad del territorio de la Argentina. Y al cabo de esa campaña, su victorioso comandante en jefe, Tabaré Vázquez, habría entrado en triunfo en las ruinas de Buenos Aires, como César lo hizo una vez en las Galias. A su lado, el CEO de la multinacional Botnia, en defensa de cuya planta de celulosa habría sido la brutal guerra de exterminio librada y ganada por los uruguayos, saludaría exultante, augurando un futuro de paz y progreso, libre ya su empresa de los salvajes e incivilizados argentinos.
Pero nada de eso ocurrió...
De la que nos salvamos.
MP

04 octubre 2011

"EL PRESIDENTE INSPIRADOR DEL QUE HABLA BRIAN SOY YO" AFIRMA DUHALDE


Un poco más confundido que de costumbre y con aspecto desorientado y deshidratado, el ex bañero de Lomas de Zamora convocó a una conferencia de prensa para afirmar los dichos del título.
Se trata de un aviso de campaña de la Presidenta Cristina Fernández, en las que Brian Toledo, Medalla de oro de los Juegos Olímpicos Juveniles de 2010, afirma que "el Presidente" le había dicho: "cuando lances esa jabalina pensá en tu familia, pensá que va la bandera argentina" y frases inspiradoras por el estilo.
Farfullando y con un notorio hilo de saliva resbalando de la comisura de su boca, el ex presidente provisional Duhalde afirmó ante los atónitos cuatro periodistas que asistieron a la conferencia (uno del Grupo Clarín, uno de La Nación, uno de diario Libre y otro de la revista Cabildo) que Brian Toledo HABLA DE ÉL.
"Yo soy el que inspiró a ese negrito"... dijo Duhalde, quien luego de un notorio y furioso pellizcón de su esposa Chucky, sostuvo: "Decía que soy yo quien inspiró a ese niño humilde, cuyo ejemplo nos inspira a su vez, para pensar en un futuro de consenso y de diálogo, un futuro para los que odian a Videla y especialmente para los que lo aman y extrañan..."
La conferencia de prensa de interrumpió abruptamente luego de que el candidato se viera obligado a consumir una fuerte dosis de antidepresivos.
MP

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