23 diciembre 2011

EL 46


Cuando pensamos en que somos el 54%, es necesario que también pensemos en el 46 restante. 
La aritmética nos es favorable y en términos políticos tenemos la absoluta iniciativa. Pero, en parecer de quien esto escribe, hay que pensar que el 46 posee una inquietante unanimidad: su odio hacia este proyecto, quienes lo sostienen y especialmente hacia quien lo conduce. Es decir, quien no votó por Cristina Fernández en 2011, difícilmente sea un neutral. No después de ocho años. 
Eso obliga a considerar que se nos propone un posible escenario de confrontación. Los poderes a los que nos hemos enfrentado libran hoy una batalla en la que va su propia supervivencia. No es sólo un oligopolio mediático: son grupos concentrados de economía global que empezarán a mirar a uno de los pocos lugares del mundo que prospera mientras el neoliberalismo termina de convertir países enteros en un desierto. Estos grupos poseen intereses dentro de pools empresarios como Clarín y muchos otros, e inevitablemente se volverán hacia nosotros. En los países centrales, sus ganancias sufrirán importantes caídas. Nos volveremos un objetivo estrategico desesperado.
La ley que declara de interés público al papel para diarios y la intervención judicial de Cablevisión, ponen más que nunca al único factótum opositor interno -el grupo Clarín y sus satélites- contra la pared. En un caso, una ley nacional impulsada por el Gobierno Nacional y en el otro, una medida auspiciada por un grupo mediático competidor. Entre ambas, proponen una merma en los ingresos del grupo de importancia capital. Tanto así que deberemos tomar una decisión.
Dice por ahí Sun Tzu que al enemigo hay que dejarle siempre una vía de escape, puesto que acorralado se vuelve infinitamente más peligroso, ya que no tiene otra alternativa que atacar para sobrevivir. No queremos eso. No otra 125. ¿Por qué? Por el 46. Pero una vía de escape sería alguna especie de negociación. Eso es imposible a estas alturas.
Cuando Clarín hace toda su madeja de operetas contra las leyes de la democracia, no debe tomarse el trabajo de convencer a nadie. Clarín les habla a los convencidos. No necesita construir un relato, porque está pescando en la bañadera. El 46 posee esa unidad de concepto irracional que lo coloca en la vereda de enfrente de manera automática. Algo para no tomar a la ligera.
La decisión enunciada más arriba es, por lógica, la de ir a fondo y terminar con el enemigo de una vez por todas o prepararse para una lucha larga y acaso costosa. Habrá lucha de todas maneras, pero para nosotros, es "ahora". Ahora podemos ganar. Nunca tendremos más fuerza ni más poder.
No se crea el lector que me he levantado apocalíptico. Digo estas cosas porque considero que debemos movilizarnos, poner a las organizaciones de pie, sostener con el cuerpo y en la calle la guerra que viene. En ese contexto, como ya lo he escrito antes, me preocupan ciertos movimientos dentro de nuestro lado. Honestamente no creo que ninguna revolución se haga con timoratos, ni con dudosos y mucho menos con oportunistas que solamente son capaces de ver los metros cuadrados de su kiosquito. No se hace con traidores, claramente. El peronismo kirchnerista podrá ser un mero "reformismo" en términos estrictamente marxistas, pero es claramente revolucionario en el contexto real de un país del tercer mundo que había sido saqueado por el capitalismo ortodoxo y extremista. Pero no hay revoluciones a medias. Pregunten sino qué pasó en Nicaragua en los años ochenta.
Antes de preguntarnos quién va a ser el sucesor de Cristina, pensemos de qué manera la sostenemos en la lucha que viene. Antes de pelotudear con el vedettismo gremial, pensemos cómo colaboramos para que la Justicia Social llegue a todos nuestros hermanos. Apaguemos un poco la tele y terminemos con tanto puterío del twitter y pensemos que la política se hace primero en la calle, con los compañeros. Y después, sólo después, puede continuar por otros medios. 
Mientras nos distraemos con idioteces, que me dijo te dije le dijo, mientras nos consumimos en egocentrismos, en individualismos baratos, en afanes desmedidos de protagonismo, el 46 está allá enfrente, listo. Esperando.
No vaya a ser cosa que un día nos despertemos y ya los tengamos dentro de casa.
MP

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails