23 febrero 2012

SE CIERRA

No se si es por un tiempo o definitivamente. 
50 muertos y casi 700 heridos es una desgracia demasiado desmesurada como para hablar de otra cosa. Cualquier otro tema es una pelotudez y yo no tengo ganas de pelotudear. 
Desde ayer se habla de "desgracia anunciada". Y así es. No hay excusas ni discurso que pueda disimular las condiciones espeluznantes del servicio que prestan los trenes urbanos. Las condiciones infrahumanas en las que se ven obligados a viajar diariamente miles y miles de trabajadores. Gente de escasísimos recursos que parece condenada a un servicio ni siquiera apto para el ganado, acaso porque es lo que pueden pagar. El tren Sarmiento brinda un servicio "para pobres" tanto como el Mitre lo hace para la "clase media". Una división brutal de castas que no tiene el menor posible justificativo.
No podemos decir que estamos mejorando la vida del pueblo si permitimos que pervivan estos nichos inmundos de injusticia, como es el servicio de TBA. No podemos echar la culpa a las víctimas, como casi hizo el inútil secretario de transportes, que hoy mismo debiera ser echado de una patada en el culo por la Presidenta.
¿De qué batalla cultural estamos hablando si parte de nuestro pueblo se ve expuesto a una masacre como la de ayer, diariamente?
¿De qué inclusión podemos relatar si lo de ayer no ocurre más a menudo por mero azar? Si permitimos que una cría de empresarios delincuentes, inescrupulosos, transporten a miles de personas por día con el riesgo potencial de una masacre como la de Once en cada tren: ¿Del lado de quién estamos, finalmente?
No hay excusas, no hay manera de hablar de esto. Se puede restañar, curar, compensar. Pero SE DEBE castigar esto que pasó. Y se debe TERMINAR la protección a esos delincuentes que ofician de empresarios.
Si esta noche aparece el inútil Schiavi en 678 explicando las idioteces insultantes que dijo en su perorata de ayer, responsabilizando a las víctimas, será la peor derrota. Una que ni el 54% podrá disimular.
Ojalá que no sea así.
MP

17 febrero 2012

DEJEMOS EN PAZ A LOS ALEMANES! (Columna exclusiva para PLA)



Ay, por favor! Hasta dónde va a llegar la shegua ésta?? Eh? Y conste que no escribo la palabra que define a la hembra del noble equino porque no creo que la chirusa ésta se lo merezca siquiera. Qué vocación tiránica, por Dios! No sólo han atacado (y atacan, acosan) a los valuartes de la prensa independiente con esos inventos sobre Papel Prensa o la "teórica" posición predominante en el mercado, cuando todos los hombres y mujeres de bien sabemos que son, en esta desigual pelea, la parte más débil, como bien dijera el periodista más creíble de la Argentina (que todavía me debe unos cheques voladores de los noventa pero a quien quiero mucho igualmente). Porque yo denuncié, como él, al menemismo y su corrupción. Nos jugamos la vida por la moral pública de la República. Y ahora, que hay MUCHA MÁS corrupción que en aquellos inocentes tiempos, me vienen con que NO HAY. Por favor! Ese Moreno, ese impresentable, chabacano! Qué indignación! Y Mariano Grondona que dice que NO ES corrupto. Pero, a ver, cuándo hemos necesitado de esa chicana judicial a la que llaman "pruebas" para saber que un tipo no es bien nacido? Con mirar sus rasgos, sus gestos, nomás, una se da cuenta de que es un malandra. 
Es la corrupción que impuso esta dictadora que padecemos en este bendito país, que supo tener a un Illia en el gobierno y que ahora se arrastra entre el fango del populismo chavista-peronista que ataca a las fuerzas vivas de la Nación, porque esta chirusa, como bien dice De Angeli, es una resentida social, y que tiene sometido al campo argentino a una sequía terrible. Pero, qué quieren? Que importemos carne, que tengamos QUE IMPORTAR LECHE para nuestros niños y nuestos gatos???
Ya se ha denunciado el ataque a los queridos y pobres isleños falklanders. Ellos lo tienen todo: son de raza inlgesa, hablan inglés, comen "fish & chips" (que es MUCHO mejor que el pescado frito pedorro que se come en este país) y serán un país serio, parte de esa feliz comunidad que es la Commonwealth. No como nosotros, que pudimos ser parte, pertenecer y lo desperdiciamos en 1806, 1807, 1845 y 1945. No una sino varias veces! Pensar que ahora podríamos estar hablando el idioma de Shakerpeare y en cambio se champurrea un cocoliche inaceptable. 
Y ahora, la shegua se regodea (estoy segura) en la renuncia del presidente de Alemania, Christian Wulff, por una "supuesta" corrupción y tráfico de influencias. Por favor! Hasta dónde va a llegar esta mujer y su aparato de propaganda, embistiendo ahora contra un país en serio, poderoso y maravilloso! Los alemanes son arios, así que no están inclinados a la corrupción, como sí sucede con otras razas (por estos lares, por ejemplo). Puede haber algún caso aislado, producto de alguna mezcla de sangre de algún antepasado, pero es un país de verdad, que tiene una mujer de verdad al frente del gobierno, una mujer circunspecta, serena, eficiente, liberal y masculina, no una chirusita común y corriente que se imagina que es "reina"!. Por Dios! Las reinas de verdad NACEN, no se hacen a fuerza de prebendas y propaganda. Y encima que se hace la viuda, cuando todos sabemos que ese cajón que puso Fuerza Bruta estaba lleno de piedras y el tipo está en Miami disfrutando de los millones que les robó a las AFJP!
Dejemos en paz a los alemanes, por favor, que son una nación en serio y una raza superior a la nuestra!
SW

13 febrero 2012

BRAMA EL VIENTO Y RUGE EL MAR


El tema Malvinas vuelve y vuelve. No puede ser de otra manera: las necesidades políticas domésticas de James Cameron y su gobierno subieron a la palestra un tema que para la Argentina no es nuevo ni novedoso. Salvo para los medios concentrados de nuestro país, que parecen inclinados a constituirse en voceros de los intereses coloniales británicos, todos los argentinos intelectualmente honestos saben que llevamos décadas reclamando en los foros internacionales correspondientes la discusión pacífica de la soberanía de las islas usurpadas por Inglaterra en 1833 y militarizadas a partir de la guerra de 1982. Estos medios, que son parte de grupos económicos trans nacionales, y su fanatizada grey de acólitos, han comenzado a difundir la versión interesada de que la Argentina estaría usando el tema Malvinas para "tapar" el famoso "ajuste" que estos grupos tanto desean y que tan entusiastamente apoyaron en épocas pretéritas de nuestra historia.
Es una chicana monumental. El ya clásico alimento para idiotas que suministran por toneladas a sus fanáticos. Como no hallan flancos débiles en la estructura del poder político de la Jefa del Estado, elucubran tramoyas imposibles para fanatizar aún más (usando a su plantilla de costosos periodistas militantes) a su ya fanatizada manada. Para muestra basta un botón.
Mempo Giardinelli refutó un editorial que Lanata perpetró en la cueva llamada Perfil, editorial en el que el nuevo empleado del mes de Magnetto y ex contestatario respondón estrella del menemismo plantea un escenario chicanero y fantasioso y casi que termina proponiendo un segundo envío de muñequitos Winnie-the-Poo's a los kelpers. Pero bueno, Lanata ya ha dicho que el NO ES un cipayo. Y puede ser cierto. Es más bien un oportunista con una enfermiza necesidad de figuración. Lanata es el más opositor de los opositores porque, quizás por cuestiones numéricas, no pudo ser el más oficialista de los oficialistas. Por ahí por eso se muestra tan obsesionado por Orlando Barone, por ese tema del espejo, vio?
La nota de Giardinelli es honesta. Demasiado para los gurkas que comentan en La Nación y que viven en un estado constante de revolución libertadora. 
En la nota de marras, Giardinelli plantea en realidad una serie de posibles políticas de Estado y de respuestas de carácter lógico a un problema que no puede ser material de propaganda antigubernamental y de paso, antinacional, en manos de los intereses enemigos, como ocurre con el suelto de Lanata y toda la literatura panfletaria que está generando la oposición mediática como estrategia de ataque político. Por el contrario, merece un enfoque serio y honesto, algo que es literalmente imposible esperar de este sector. Como aquella famosa "generación del 37" que no dudó en auspiciar un ejército multinacional que invadiera la propia patria con tal de acabar con Rosas, así de enemigos de su propia tierra.
Es este síntoma de locura rabiosa. Transcribo aquí un comentario de uno de estos seres incompletos. Es un buen, aunque escalofriante ejemplo:
 
gus_ruiz
Sr. Giardinelli: Su muy locuaz y acertado suelto, no hace mencion al Gobierno de Su Majestad, Reina de Tolosa. Este problema que Ud. presenta con solucion, no incluye el fundamental detalle que sigue. UD. NO PUEDE IMPONER A KELPERS QUE VIVEN EN PAZ Y DEMOCRACIA un Gobierno terrorista y dictatorial como el nuestro. Desea exportarles lo que nosotros "disfrutamos"..!! Inseguridad,corrupcion,falta de libertades individuales y periodisticas, desordenes publicos, controles infames de cambio,pequeños "cancerberos" que controlan y disponen (Moreno) y falta de futuro total...!!! Puede Ud. entonces continuar debatiendo con Lanata hasta que se congele el infierno, porque los piratas ingleses no pierden batallas desde hace varios siglos. Si, las Malvinas/Falklands son argentinas. Pero esperemos hasta que tengamos democracia nuevamente. No hablemos al divino pe....!!!

Ni el viento ni el mar: braman los lacayos del viejo imperio, rugen los dementes contreras. Y es puro ruido. Porque, finalmente, el tema Malvinas requiere, además de la racionalidad que, como se aprecia, está en un sólo lado, el patriotismo pacífico y democrático del Gobierno de Cristina Fernández y que ninguno de estos operadores bochornosos puede lucir.
MP

08 febrero 2012

TÉLAM DE GARCÍA


Télam fue un invento de Juan Perón. Allá por 1945, al ya famoso coronel le preocupó algo que mucho después se conocería como "el relato". Se sostiene que fue don Raúl Scalabrini Ortiz quien sostenía que todo lo que el mundo sabía de China en aquellos años, lo sabía a través de las agencias de noticias británicas; y que todo lo que los chinos sabían del mundo, lo sabían a  través de esas mismas empresas inglesas. Es decir, Telenoticiosa Americana (tal el nombre original de la agencia) nació con la intención de crear la posibilidad que los pueblos de la América Latina (y de la Argentina, desde ya) pudieran generar su propia visión de, valga la redundancia, su propia historia y su propio devenir, sin el filtro de los intereses de las potencias coloniales. Télam nació como un proyecto de soberanía. Con el correr de los años, algunos mucho menos patriotas que Perón encontraron que tenía otros usos.
Se convirtió en territorio de operaciones cruzadas de servicios de inteligencia de pelaje variado, de cuadros políticos y militantes de las sucesivas administraciones civiles y cívico-militares y en laberinto de operaciones y operadores de prensa de miles de intereses cruzados. El negocio que alimentaba semejante tráfico sobresaturado era la millonaria pauta publicitaria estatal. 
Como se podrá ver, cuadros políticos, militantes son palabras que los oligopolios mediáticos parecen haber descubierto recientemente en relación a Télam. Más concretamente desde que en octubre de 2010 asumió el segundo "polemico" más famoso del país publicado: Martín García. 
Antes, cuando estos multimedios CONTROLABAN Télam, se ve que esas palabras estaban fuera del Manual de Estilo. Y eso que todavía pasan revista a unos cuantos "periodistas militantes" de la causa oligopólica.
Los números siempre aburren. Para los medios concentrados, decir que en los 14 meses de la gestión García la Agencia Télam, que YA NO ASIGNA pauta publicitaria, incrementó su plantilla de abonados en un 365% es aburrido. No le importa a nadie. Es más divertido hablar de una fiesta pantagruélica que nunca se hizo, del "Eternéstor" y del "periodismo militante". Es más efectivo aplicar un helado en la frente del propio público que debatir la democratización y la federalización de la información.
Porque, en el fondo, Télam se convirtió (a partir de García) en un objetivo estratégico. No sólo por el desarrollo de herramientas para incrementar la oferta periodística de los medios de mediana y baja potencia de todo el país, sino por la visibilización de los mismos frente a sus propios pueblos y sus propias potenciales audiencias. El peso decisivo de una de las más importantes agencias de noticias de habla hispana del mundo, volcado al servicio de la comunicación popular, federal y plural.
Imperdonable.
Ese y no otro ha sido el pecado de Martín García: poner el poder de Télam a disposición de la comunicación democrática, que es el verdadero enemigo de los medios hiperconcentrados de la desinformación que crecieron al calor de las dictaduras y de los negociados. 
Lo demás es cotillón para la gilada. 
Cotillón que se alimentó con la inestimable colaboración de fracciones político/sindicales que, en orden a conservar viejas y redituables quintas y almácigos varios, no vacilan en operar y colaborar voluntariosamente con los medios enemigos del Gobierno al que teóricamente defienden.
Para evaluar con justeza la gestión de Martín García al frente de la Agencia Télam, una misión que le confió el propio Néstor Kirchner, no es inteligente recurrir a Clarín, La Nación, Perfil o los diferentes vectores de los intereses antinacionales, sino, por el contrario, a los miles de comunicadores y pequeños medios de todo el país, esos que se sintieron por primera vez atendidos y escuchados, no por Télam, sino por el Estado Nacional. Esos darán la medida justa de lo que ha significado García al frente de Télam: la certeza sencilla de que, por encima de cualquier interés privado, insolidario y depredador, estaba el Estado para protegerlos y proveerlos, asegurando la aplicación de la Ley de SCA.
Télam de García ha sido eso: el trabajo patriótico para que la ley de SCA deje de ser una abstracción y se convierta en realidad. Así de sencillo.
En realidad, pensándolo bien, los oligopolios enemigos y sus colaboracionistas, también sirven para dar una medida del éxito de la gestión de Martín García. Lo han odiado, vituperado, vilipendiado y calumniado. Lo han atacado hasta la náusea.
Si le han pegado tanto, es que algo bueno ha hecho por la patria y por su pueblo. 
MP


06 febrero 2012

UN REPASO DE CONCLUSIÓN OBVIA


Las puntas noticiosas con que enero abrió y cerró, así como los temas englobados entre ambas, revelan que ni la calidad ni la cantidad informativas guardan relación con profundidades novedosas.
Ante todo, es difícil, o inconveniente, obviar que el año arrancó con una campaña bastarda respecto de los avatares de salud de la Presidenta. Pocas veces, o ninguna, se habrá visto algo semejante. En un primer momento, la oposición mediática tuvo la hidalguía, llamémosle, de reconocer que el Gobierno había obrado con prontitud y claridad informativa. Bastó que la palabra no fuera cáncer para el desate de una cacería de versiones, a la búsqueda del engaño oficial o de un bochorno del equipo que atendió a la jefa de Estado. Lo primero se cayó enseguida, como corresponde al delirio de creer que, con tamaño tema, tiene lógica montar una cortina de humo por un par de días. Lo segundo es incalificable. Prestigiosos miembros de la comunidad científica se vieron obligados a salir a la palestra para desmentir las barbaridades que estaban diciéndose sobre el dichoso “falso positivo”. No hubo manera. Siguieron en sus trece, hasta conocerse que cirujanos, patólogos y asistentes del mismísimo Hospital Austral confesaron no poder creer lo que se publicaba. Fue en esa instancia cuando acabó el acoso, pero quedará que se habló de un papelón de la medicina argentina para después no reconocer que el papelón fue mediático. Ahora que todo terminó, es prudente que no pase al olvido cómo fue capaz de gastárselas la oposición periodística militante.
El segundo gran bloque crujiente lo encabezó, y permanece, y todo indicaría que persistirá, un Hugo Moyano que no está fuera de lugar, pero sí de tiempo. El sitio es aquel que le pertenece como líder gremial que debe estar atento a la suerte de la clase trabajadora y hace muy bien en señalar los que le parecen retrocesos y deudas en la reparación de sus intereses. Pero la destemplanza con que lo formula y las justificaciones que esgrime hacen pensar en un proceder más ligado al resentimiento personal y corporativo que a la sinceridad ideológica. En primer lugar, es él mismo quien aduce que con Kirchner era otra cosa. ¿Cuánto de diferente y de importante era esa cosa? La respuesta varía. Las distancias de forma son significativas. Moyano y Kirchner compartían un mismo palo pejotista, códigos de cancha embarrada, transas, complicidades. El ex presidente jamás dejó de atenderle el teléfono al jefe de la CGT, por mucho que en eso influía además lo imperioso de una primera etapa kirchnerista con tranquilidad social y muy bajo nivel de encontronazos con el sindicalismo. Primus inter pares, en definitiva. En ese aspecto sí que la Presidenta y su modo de actuar deben causar auténtica extrañeza en Moyano. Es una mujer de círculo estrechísimo y no concede ni a la central obrera ni a su titular, ni por asomo, la atención y el espacio que aquéllos creen merecer. Sucede lo contrario si es por el fondo de la cosa. Hubo y hay una sostenida generación de puestos de empleo: los que desvelan con exclusividad a la CGT, que jamás mostró mayor inquietud por los trabajadores sumidos en el trabajo informal. El nivel salarial se recuperó en buena medida; el grado de conflictividad gremial permanece aletargado; los índices de consumo son elocuentes y hay una clara voluntad de proteger a la producción local (esto con variados bemoles que no alteran la sustancia del aserto). Con esos antecedentes y panorama no suena sensato lanzar gritos o amenazas de guerra, como no sea bajo el dolor que produce el saberse un actor más de reparto que principal. Ni se entiende muy bien cómo piensan hallar en Moyano la fuerza suficiente para trastornar al país, cuando en la misma CGT advierten que no todos comparten su postura. ¿Cuál es su representatividad social? O aun antes, ¿cuáles son sus alcances de liderazgo gremial por fuera de su sindicato? ¿No cabrá remarcar a este culebrón en línea con una de las verdades de manual político, demostradora de que si no se tiene enfrente un adversario de fuste hay que ingeniarlo?
Algo está claro, en empalme con lo anterior, y en eso sí el enero político no arrojó novedades ni convulsiones. Ni pareciera, en tal sentido, que vaya a haberlas en el corto y hasta mediano plazo. Tampoco es la primera vez, desde hace ya tiempo estimable, en que cerramos nuestra opinión con este criterio. Apártese la enfermedad de Cristina, que de todos modos sirvió igualmente para constatar un país estremecido de sólo pensar en ulterioridades de gravedad o convalecencia complicada. Un país con la Presidenta apartada o disminuida en su rol indiscutido de conducción, que quizá ni siquiera los opositores más fanáticos pretendieron imaginar si guardan algún rasgo final de sensatez. Sea por el ridículo de largar al ruedo intentonas reeleccionistas. Sea por la relación costo-beneficio y la eficiencia que habrá o no en el control de las importaciones. Sea por la matraca permanente y agotadora de los medios opositores, que sin embargo no consiguen instalar una agenda fija de desconcierto económico o institucional porque, invariablemente, corren de atrás a las iniciativas oficiales. Sea por el silencio o la inacción de Casa Rosada frente a las denuncias y movilización contra la minería a cielo abierto, cuyo origen y desarrollo anclan en pobladores y organizaciones sociales: nunca (o casi, que es lo mismo) en referentes de la oposición orgánica. Sea por escaladas diplomáticas con el Reino Unido o por conflictos comerciales con Brasil. Sea por si hay indicaciones precisas de horadar a Daniel Scioli, desde el núcleo duro kirchnerista, en tanto se lo ve como la eventual y solitaria salida hacia derecha; o sea que apenas se trata de foules tácticos para refugiarlo en la defensa. Sea por esas bravuconadas de Moyano, a quien el atractivo lugar común ubica como el nuevo rubio de ojos celestes necesitado por Clarín & Cía. Sea porque la oratoria extraordinaria de Cristina deja mucho más pasmados a los otros que a los unos. Sea por la discusión en torno de si “sintonía fina” no querrá decir “ajuste”, como si quienes la promueven no fueran acaso los defensores del ajuste eterno contra las necesidades de las mayorías. Sea porque prácticamente todos los indicadores de la economía continúan revelando crecimiento, y dejan como único lugar de refutación decir que se crece menos. Sea porque se acusa a las compañías petroleras por maniobras cartelizadas e incluso porque se menta la estatización de YPF, o sea porque se daría impulso al proyecto de nueva ley de entidades financieras y entonces se desbarajustan las conjeturas de giro a la derecha (es bien gracioso, al fin y al cabo: según la prensa opositora, un día estamos en pleno ajuste de características neoliberales y al otro vamos rumbo a la Argentina chavista; y así sucesivamente). Sea por el desastre comunicacional que produjo el Gobierno con la tarjeta SUBE, para que el centro de la polémica pase por las colas que se armaron y no por el efecto real de la quita de subsidios. Sea, a propósito, porque los grandes medios reforzaron la protección a Macri al relativizar un saque de 127 por ciento en el boleto del subte: únicamente, milagro, son brutales los por ciento de subsidios recortados. Sea por lo que sea, todo lo que pasa o deja de pasar; bueno, regular o malo; con la sola exclusión del accionar mediático opositor más allá, quedó dicho, de que consiste en reacción ante el andar oficial, pasa por el Gobierno. También quedó expresado, en otras oportunidades, que provoca cierto cansancio machacar con esta observación. Sin embargo, uno no puede andar inventando atracciones para que, en el mejor de los casos, redunden en columnas periodísticas con buenos fuegos artificiales.
Se puede y debe trabajar con pensamiento crítico. Pero eso no tiene nada que ver con la fantasía de que existe la oposición, ni con la de querer armarla de alguna manera desde programas de radio y televisión y portadas de diarios y noticieros.

05 febrero 2012

LA CLÁSICA MORAL LIBERAL


En su editorial dominical, publicado en La Nación, el ideólogo liberal Mariano Grondona sorprende con un sincericidio que desnuda con crudeza el corpus filosófico de la doctrina que profesa, a saber:

En defensa de Moreno, algunos señalan que no se le conoce un solo caso de la corrupción que plaga a otros segmentos del Estado. Pero una vez el politólogo Samuel Huntington señaló, en una observación que bordeaba el cinismo, que hay una sola cosa peor que un régimen económico asfixiante y corrupto: un régimen económico asfixiante y no corrupto porque, en este caso, ya no queda ningún resquicio por donde escapar. Un condenado injustamente a muerte por un régimen opresor, ¿no preferiría sobornar, si pudiera, a su verdugo? 

Uy, bien clarito, no es así? Los liberales prefieren tener siervos que hagan por ellos el trabajo sucio y si no lo consiguen, salen a comprar uno. Y si no lo consiguen... bueno, escriben un editorial en La Nación. Gracias Mariano por esta clase magistral: la moral liberal en toda su gloria.
MP

LA VIGENCIA DE UN GRANDE 2

  
Como se puede ver, los sesudos análisis políticos sobre la realidad argentina del ex funcionario menemista Jorge Asís, valen la suma de $ 15,00 en la mesa de saldos de una conocida librería de venta "al montón" de la avenida Corrientes. Qué injusticia! Como le pasó a Pepito, pareciera que la literatura gorila viene en baja. Qué pena tanto papel desperdiciado!
MP

04 febrero 2012

EL DIA DESPUES DE CASEROS


Ayer se conmemoró un aniversario más de aquella gran derrota nacional que fue la batalla de Caseros. Hoy, revisando viejos números de la revista Crisis, encontré un texto del cual pondré aquí tan sólo algunos fragmentos debido a su extensión, porque me parece que aporta lúcidamente el punto de vista de un auténtico patriota al actual debate sobre la historiografía de línea nacional y revisionista y la reacción de la escuela mitrista, que busca proteger los valores que fundaron la República oligárquica desde, precisamente, 1852 y con mayor énfasis, a partir de 1862. Como se verá, los temas que aborda son de una abosluta actualidad hoy, sesenta y dos años después de que fuera escrito. Y los intereses que denuncia, los mismos.



Así se presenta dicho texto en la revista Crisis n°23, fechada en marzo de 1975:

"En 1950 el diario La Época realizó una campaña de difusión del revisionismo, parte a su vez de uno de los tantos intentos de repatriación de los restos de Rosas. De ella, Edgardo F. Murray exhumó para Crisis una carta dirigida al diario por el entonces diputado nacional John W. Cooke, en la que éste ahonda en las relacionaes entre revisionismo y política..."

Fragmentos de la carta:

"Destruir las falsedades de la historia "oficial" con el fin de hacer justicia distributiva con los actores del drama argentino, sería obra en sí, muy loable. Peguy nos recuerda que una injusticia compartida, aún con la simple complicidad del silencio, puede envilecer a toda una comunidad.
Pero no es ese el propósito fundamental de quienes están empeñados en destruir el conjunto de fábulas que nuestro pueblo ha venido soportando bajo el título de Historia Argentina. El contenido de la labor de revisión es mucho más profundo. El problema supera la propia personalidad de los actuantes, porque es un dilema de ser o no ser, un planteo de supervivencia de valores auténticos, de continuidad nacional.
Por eso afirmamos que no puede haber una total independencia argentina sin una liberación intelectual que complete la liberación políticia y económica. Lo que hasta ahora se nos ha enseñado como "historia" es una maliciosa tergiversación de hechos reales, escrita por el grupo triunfante después de Caseros -esa fecha infausta de nuestra cronología histórica- y corresponde a determinados y espurios intereses económicos, políticos y conceptuales.
No ha sido falseada porque sí. Ha habido interés en las clases dirigentes en perpetuar, a través de los tiempos, las mentiras que denigran a quienes combatieron contra la oligarquía argentina, y en exaltar a los paladines de las ideas de clase y de círculo que dominaron desde 1852 hasta la Revolución Nacional.
(...)
Otro engaña-bobos que utiliza la oligarquía, es el de afirmar que el revisionismo histórico constituye una tentativa de justificar los regímenes despóticos de gobierno. para sostener este criterio se identifica a Rosas con el régimen de la Tiranía y se concluye con un falaz raciocinio de ingenuidad primitiva, que , al surgir la figura de aquél como auténtica expresión de valores nacionales, el revisionismo habrá constituido una exaltación de la fuerza como sistema de gobierno.
El movimiento tendiente a hacer conocer la historia argentina es, por el contrario, democrático y popular. Es una exaltación de los valores morales de la ciudadanía en contra de la axiología mercantilista y de la concepción de clase de las minorías oligárquicas.
(...)
Pero viene Caseros, producto de una coalición conra nuestro país.
Inglaterra, Francia, Brasil, la Banda oriental, todos colaboran para destruir la Confederación Argentina, que altivamente se ha opuesto a la penetración imperialista en el Río de la Plata. Sarmiento había proclamado la necesidad de que las grandes potencias abrieran a cañonazos los ríos argentinos. Alberdi confesará: "los motivos y objetos principales de la revolución liberal que derrocó a la tiranía de Rosas en 1852, fueron todos económicos". Nuevamente toman los comandos del país los defensores de la oligarquía argentina, desposada indisolublemente con los intereses imperialistas. Tan pronto ha caído Rosas y ha sido eliminado Urquiza, proclaman la necesidad de sacrificar al gaucho en aras de la "cultura", del "progreso", de la "civilización"; esos principios abstractos que encubren las conveniencias económicas de los países dominadores.
(...)
"Cien años de civilización no harán del gaucho un buen obrero inglés", afirma Alberdi. Este era el pensamiento de la oligarquía. Lo antiamericano, lo anticriollo, lo antiargentino, fue exaltado precisamente por aquellos americanos, aquellos criollos, por aquellos argentinos que, constituidos en clase dirigente, pretendían hacer olvidar su origen, su sangre, su idioma. renegaban de la tierra para igualarse a los conquistadores y los amos imperialistas, con la conocida intransigencia de todo neófito.
La oligarquía siempre ha sido liberal, pero no democrática.
(...)
Como hombres de la Nueva Argentina, somos una continuidad histórica de los hombres que auténticamente hicieron la nación. Rechazamos compartir pasivamente una historia tan poco sincera como todo lo que manejó la oligarquía argentina. La tarea no es fácil, pero sí digna de llevarse a cabo sin demayos. La oligarquía procurará no ceder este terreno, como se ha visto obligada a ceder en otros. Escéptica como es de los valores morales, no cree que el empuje de la fuerzas de la nacionalidad sea suficiente como para que éstas lo logren, en lo conceptual, el triunfo que han obtenido en otros aspectos. Una vez más el pueblo ha de desmentirla."
John William Cooke

02 febrero 2012

CLARITO CLARÍN


Una vez, el reciente empleado de Clarín Jorge Lanata dijo de él:  
"Lo gracioso, también, es que Kirschbaum hable de periodismo independiente: según su currículum, publicado por la Fundación Konex, entró a Clarín en 1976 y hasta los ochenta fue redactor, jefe y secretario de la sección Política, además de columnista del área. Una lástima, ¿no? Los mejores años de su carrera avalando los negocios y los asesinatos de la dictadura. En la sección Política, para colmo. ¿Cuántos supuestos “enfrentamientos” habrá publicado Kirschbaum? ¿Cuántos nombres habrá silenciado? Kirschbaum presenció el montaje de Papel Prensa, la acumulación de la deuda externa, la llegada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para hablar sólo de hechos públicos y publicados. Todo ese tiempo diciendo solamente que sí. Da un poco de lástima, Kirschbaum.."
Pero eran otros tiempos y actualmente el odio al Gobierno y la chequera de Magnetto los hermanó bajo el mismo techo. En esa diatriba, Lanata acusaba a Ricardo Kirschbaum de "travesti", algo que le debe costar repetir ahora mientras ser mira al espejo y se calza la tanga. Pero bueno. Lo que sirve de esta vieja pelea de vedettes es que en el peloteo alguna verdad siempre se escapa. Y está bueno recordar el prontuario de Ricardito Kirschbaum a la hora de entender su accionar en el diario Clarín. Es un oficial con mando de tropa en el ejército en guerra sucia de Héctor Magnetto y su palabra pesa. Y pesa porque es de los que bajan línea a los soldaditos de la disciplinada redacción. 
En el día de hoy, Ricardito escribe su habitual notita de editor que es, como todas, una chicanita más contra el Gobierno que es enemigo de sus patrones. Lo curioso de la misma es que acusa un fallido interesante, a tal punto que uno sospecha que NO ES fallido: "La pregunta es si la amenaza de nacionalizar YPF es una..."
¿Amenaza? Es legendaria ya la pelea del diario Clarín con la lengua castellana. Y su abuso sexual sistemático con el sentido de las palabras. Así, los opositores siempre "cruzan" al Gobierno, el Gobierno siempre "embiste" y así. Pero la "amenaza de nacionalizar" muestra, sencillamente, una escala de valores diferente. Porque, siendo una empresa que fue insignia de la soberanía energética nacional que fuera rematada en el menemato, que alguien (y especialmente un bajador de línea de un diario importante) exprese que volver a nacionalizarla, es decir, recuperar la soberanía nacional en un tema tan estratégico como el petróleo, constituye una AMENAZA, no sólo revela una ideología nefasta y antinacional, sino también la defensa de los intereses privados por sobre el bien común.
Pero es Clarín.
Bueno, quizás no sorprenda tanto, al fin y al cabo.No por nada son nuestros enemigos.
Clarito Clarín.
MP

01 febrero 2012

LA VIGENCIA DE UN GRANDE

 
Mesa de saldos de supermercado de bandera francesa.
Aguante Pepe, ya volverá a gobernar Grosso o la Alianza y ahí lo llaman al toque, eh.
MP

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