GRIETAS


Algunas voces empiezan a romper la dictadura informativa. Me refiero a los periodistas incrustados en el entramado de intereses empresarios.

Son pocas y débiles. Pero aparecen.

En estos días, las primeras grietas en los cimientos del titánico edificio del discurso único empiezan a hacerse evidentes. Vaya el reconocimiento para aquellos que vienen denunciando esta dictadura desde la profesión desde mucho antes, pero lo que sorprende es que, en este ejército disciplinado y zombi, comienzan a entreverse algo que se suele llamar "conciencia".

Desde ya que, en el caso del Monopolio, el mainstream de nombres famosos sigue alineado sin reservas con la línea editorial que baja de la oficina del CEO. Esto es, hay una cantidad de periodistas conocidos que se obedecen sin fisuras las directivas de guerra de Héctor Magnetto. Morales Solá, Nelson Castro, Ernesto Tenembaum, Julio Blanck, Eduardo Van der Kooy, Franco Salomone, Marcelo Bonelli o Gustavo Sylvestre, repiten sin escrúpulos la línea discursiva que el Monopolio destinada a proteger los intereses de la empresa. Sea esto referido a economía, relaciones internacionales, políticas públicas, derechos humanos, o varios etcéteras más, estos jetones repiten como loros lo que conviene al CEO o a la propietaria del multimedios, la presunta apropiadora de menores hijos de desaparecidos, Ernestina Herrera de Noble. Son, en el mejor de los casos, operadores, lobbistas descarados que travisten su currito bajo el pomposo y falso nombre de "independencia". Es como si Silvia Suller repartiera tarjetas personales que digan "Silvia Suller, virgen".

Detrás de todo este tejido de intereses y operaciones pagadas, de toda esta mentira y falta de ética, empiezan a aparecer las grietas. Lo dicho, por ahora, son pequeñas, pero creo que son, también, incontenibles. Porque tarde o temprano hasta la conciencia más anestesiada se despierta. Todo depende de dónde está el límite.

Esto parece haber ocurrido con Lorena Maciel, quien desde el ataque agrogarca de 2008 en adelante, había pasado a formar parte del coro repetidor del "relato" del poder concentrado de las corporaciones. Como otros de sus compañeros como Guillermo Lobo, Sergio lapegue, Mario Massacessi, María Areces y otros, Lorena había integrado esa joven avanzada en TN, aterradoramente falta de cuestionamientos y propaladora de un discurso monolítico, impersonal, absolutamente increíble.

Esta chatura pareció quebrarse al aire con la operación que TN montó alrededor de la detención del represor Sarmiento, padre de la jueza estrella del caso del Fondo del Bicentenario. Mientras que el incalificable Franco Salomone intentaba defender al torturador, Lorena Maciel pareció recordar su reciente pasado de periodista progresista y arremetió contra el criminal sin asco, ante el evidente desconcierto de Salomone y (seguramente) de la producción, que debía aullar en la oreja de la periodista, llamándola al orden para que retrocediera en lo que estaba diciendo. No puedo probrar que ocurrió, pero no tengo dudas de que es así. Ya he dicho, y lo se de primera mano, que en el grupo Clarín NO se toleran las disidencias y libertad de expresión las pelotas. Ese es el discurso para la gilada, que cree que la SIP es una entidad de periodistas preocupados por la libertad de prensa y no una patronal de medios que cobija y cobijó a criminales golpistas de variada calaña.

Es bien conocido en el medio periodístico, el miedo que provoca Clarín aún en los periodistas que no están a sueldo del Monopolio. La máxima no dicha es "con Clarín mejor no meterse". Nadie, salvo unos pocos (Lanata, Julio Ramos o alguna vez el voluble Fontevecchia) se le ha atrevido al gigante. Por eso llama la atención que hoy mismo Raúl Kollmann dijera por radio que el caso de Baradero fue tratado por TN como para dar la sensación de que "se incendia el país" en el programa que comparte con César Mascetti y Mónica Cahen D'Anvers.

No es el único que cree eso. El tratamiento "en cadena" que brindó el canal de noticias del Monopolio al tema de Baradero merece algunas breves reflexiones. Ya se ha visto en reiteradas ocasiones que la presencia de los Medios en estas "puebladas", en el caso de que sean espontáneas, suelen crear un curioso efecto de retroalimentación, como si la masa enardecida, se enfervorizara más ante la presencia de las cámaras. Como si actuaran su furia en un grado de mayor énfasis, producto de la "transmisión en vivo". Sucede que en ese momento terrible, ambos factores se necesitan mutuamente: el Medio para facturar por aumento de rating y los manifestantes, para volverse visibles ante los ojos del resto del país, a los que suponen espectadores de sus acciones.

Como otras veces, ocurrió esto en Baradero, en donde la legítima bronca ante un crimen sin sentido y la pérdida de dos vidas jóvenes, derivó en un aquelarre en el que levantó la cabeza, calculadamente, el viejo fantasma de la antipolítica.

Decir que los medios manipulan la realidad es, a estas alturas, una mera tautología. Y hace rato que la difusión o no de ciertas noticias, por parte del Monopolio y sus socios estratégicos, tiene una direccionalidad más que evidente. Así, se manipula el miedo de la clase media por los pobres, mediante la asociación de estos con el delito, el miedo de perder el nivel de vida con la magnificación de los temas relacionados con la "inflación", dejando de lado la abrumadora cantidad de variables y factores objetivos que hacen de este proceso económico algo que nos e parece en nada a ninguno de los anteriores. En fin, la lista sigue, pero la idea queda clara.

En este contexto, Baradero fue una maqueta del "nuevo 2001" que Clarín viene profetizando (y necesitando) desde hace tiempo. Como bien señaló Kollmann, la cobertura obsesiva no tuvo nada de inocente. Incluso un soldadito de micrófono, en algún momento de las largas horas de aire con el tema deslizó la amenaza contenida en toda la ideología con que se encaraba la noticia: "esto ocurre cuando quienes gobiernan tienen en contra a la sociedad". Y a nosotros que nos pareció poco sutil el ultimátum de Videla en 1975.

Clarín quiso ensayar su propio 2001. Porque, como dice mi amigo Walter Besuzzo: "hablando en plata", el esquema empresarial actual del Monopolio SOLAMENTE puede pervivir si este gobierno TERMINA YA. Los jueces alquilados, con sus fallos contra la Ley de Medios irán cayendo y la nueva legalidad fracturará el esqueleto del monstruo de manera insalvable. Por otro lado, por más tramoyas que intenten entre abogados y jueces, la verdad de la apropiación de los hijos de Ernestina saldrá a la luz tarde o temprano. Es algo que no pueden detener, porque las tramoyas servirán para los papeles y para contento de los más devotos, pero a la vez permiten que cada vez más gente sospeche que, al fin y al cabo, algo grande hay para ocultar si tanto se necesita cubrir.

Por eso Baradero. Por eso la incentivación de aquél perimido y falso "que se vayan todos". Por eso el apretadísimo "Rejunte A" que igualmente no logra hacer pie en el Congreso (apriete diario y en público por parte de los cuadros del Monopolio, sin el menor disimulo). Por eso los muñecos que se caen, como Lorena Maciel. Porque no se puede comprar todo y a todos. Porque gracias a Dios existe la conciencia. Porque las "voluntades que crees haber sitiado", como decían los Redondos, al final se resquebrajan cuando llegan al límite. Porque hay un límite interior que ni todos lo billetes del mundo, quizás, logren adormecer.

Grietas.

Ya empezaron.

Tiempo de descuento.

MP

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