TIEMPO DE DESCUENTO

Nada dura.

El grupo Clarín gasta fortunas en periodistas obedientes, abogados "constitucionalistas" y en jueces amigos.

Disuelve el "sentido común" en una insostenible maraña de operaciones cruzadas, torciendo realidades, disfrazando verdades, mintiendo, omitiendo, ocultando.

Manipula sin ningún freno.

Compra a la vista de todos las almas y las conciencias de periodistas cuyo único capital profesional sería, acaso, su credibilidad y los obliga, a cambio de simplemente dinero, a defender posiciones insostenibles, retorcidas, contra natura, como en materia de Derechos Humanos. Ernesto TNembaum, por ejemplo, terminó de quebrarse para siempre hoy al mediodía en radio Mitre. Ojalá que sus billetes lo consuelen en la soledad de su bóveda bancaria, porque no tiene retorno.

Qué curiosa, amarga victoria. Que oscura satisfacción la de elementos como Héctor Magnetto o Ernestina Herrera, exhibiendo a los cuatro vientos las cabezas de los periodistas "progres" que forman ahora parte de su museo de zombis. Que necesidad monstruosa de la exhibir esas voluntades sitiadas, quebradas, muertas.

Todo por cubrir un crimen cometido hace más de treinta años y que, a pesar de las adquisiciones del Monopolio en el emporio legal argentino, saldrá inevitablemente a la luz. Todas las palabras, las argumentaciones, las sobreactuaciones, las protestas de "república" y "ética", todas las acusaciones de corrupción, de irregularidades. Todo el entramado diario con que bombardean sin piedad a su clientela en descenso, para encubrir la apropiación de dos menores, hijos de desaparecidos.

A esto queda reducida la enorme estructura de personal y técnica del Multimedios más grande de la Argentina: a encubrir el crimen perpetrado por su dueña.

Ese es el papel de TNembaum, Szloto, Castro, Morales Solá, Blanck, Van der Kooy, Bonelli, Sylvestre y toda la lista de soldados a sueldo que ocupan las horas y el centimetraje que el Monopolio provee para desarrollar un ataque que es, en verdad, una defensa.

La mentira tiene la curiosa cualidad de no durar. Ningún crimen permanece eternamente impune. Y cuantos más esfuerzos se hacen por encubrirlo, cuanto más aparatoso es el dismulo, cuantos más evidentes los esfuerzos, peor es.

El crimen que los empleados del Multimedios Clarín cobran por encubrir sale a la luz. Inevitablemente. La verdad se está colando por las grietas. No lo pueden detener. Llega.

La apropiación de dos hijos de desaparecidos será probada tarde o temprano. En la justicia, en la letra del Código. A su tiempo y contra todas las maniobras dilatorias.

Pero entre la gente, la verdad ya está circulando. Aún en los lectores fieles, en los oyentes consecuentes, en los televidentes devotos, ha entrado la duda. Y la duda es como la grieta en el hielo: no hace otra cosa que agrandarse.

Llega el tiempo de la verdad. Toda la mentira quedará al descubierto y muchas cosas van a cambiar.

Tiempo de descuento para Ernestina de Noble y para su ejército de operadores/encubridores cuya alma compra mensualmente en cifras altísimas.

Nada dura.

Viviremos para ver.

MP

Update de las 7:39 de la mañana:

Quizá la Presidenta haya intentado enviar un velado mensaje a todos los jueces, tanto los que resuelven causas de derechos humanos como los que intervienen en conflictos entre el Estado y otros sectores (ley de medios, reservas, etcétera): sólo son justos los fallos que encajan exactamente, en tiempo y expectativas, con los deseos de la Casa Rosada.

Clarín En la alusión que ayer hizo la Presidenta a los hijos de Ernestina Herrera de Noble, la titular de , la Presidenta también hizo una síntesis de los hechos que puede llevar a algún engaño.

Los estudios genéticos vinculados con la identidad de los jóvenes están en plena etapa de prueba. Si durante seis años las familias que querellan a la directora de Clarín dilataron la ejecución de los exámenes que ellas mismas demandaban, ahora Ernestina Herrera de Noble pide que esas pruebas se hagan con todas las garantías. Pero, incluso cuando se encuentre la verdadera identidad de esos jóvenes que aquélla adoptó en la Justicia, nada prueba que ella haya sido su apropiadora.

Adrián Ventura, editorialista del diario La Nación y empleado de TN, Grupo Clarín.

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MP

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