DE LA LIBERTAD DE AMENAZA (Y OTRAS PRERROGATIVAS REPUBLICANAS)


La cobardeada de Mike Amigorena quedará inevitablemente en la anécdota. Apenas una pequeñez más en el contexto de una fauna artística que siente que fuera del "país Clarín" su existencia se volvería por lo menos vidriosa. Por suerte, el gallinismo de Amigorena al huir de la serie "El Pacto" puso sobre la alfombra la presión con que los agentes del oligopolio Clarín-La Nación, (casualmente el pool beneficiado por la apropiación del monopolio del papel utilizado por los diarios de todo el país y cuya sórdida historia narra la serie en cuestión) intentaron, y lograron, impedir la emisión de una narración que contara su oscuro pasado, imbricado con la tortura y el secuestro perpetrados por la dictadura cívico-militar impuesta en marzo de 1976. Dictadura de la que este grupo de empresas emergieron poderosos y listos para convertirse en el mega monstruo económico que son hoy día.
Blanco sobre negro, el bueno de Mike, un loquito lindo que no se mete en cosas raras como la política, que es TAN sucia, habría rajado del papel de Magnetto después de una amable cena con María Laura Santillán, Adrián Suar y Esmeralda Mitre en donde se le habría informado que si seguía en el proyecto, su defunción mediática en la galaxia "Clarín-Nación" estaba certificada. Eso se llama, en términos estrictamente republicanos, hacer uso de la sagrada libertad de amenaza, parte fundamental de la sacra libertad de empresa. 
No le pesó interpretar al asesino Astiz en otra ficción, acaso porque los lobbys de la ultraderecha que lo apretaron ahora, ya no están interesados en proteger a viejos criminales que cumplieron con su trabajo hace muchos años. Es de apreciar que lo que predomina es, hoy por hoy, la urgencia por tapar con tierra el cadáver podrido de sus orígenes, antes que el principismo de defender a antiguos sirvientes carniceros.
Finalmente, a esto ha quedado reducido el otrora todopoderoso oligopolio, que con cinco tapas y otros tantos editoriales volteaban ministerios o gobiernos. A un grupete de gángsters de cabotaje que aprietan como mafiosos de película barata a un cagoncito sin principios.
En tiempos de Astiz, esto no pasaba.
MP

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